Torah para Vivir

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25 may. 2010

"Mas alla de los espejos" Shabat


Cuándo se detiene el maratonista sin mensaje y sin destino?

Ella cerró los ojos y agradeció a Di-os haber dejado de correr.
Como una maratonista in eternum había pasado su vida sin detenerse, pues no llegaba nunca a ningún lugar tranquilo, a ningún lugar que tuviera sentido, que fuese seguro, que la contuviese y que le parara el dolor y la ansiedad. Así que ahora, que por fin se había detenido, era un verdadero milagro esta sensación de descanso, de recobrar el aliento, de mirarse, de descubrir su paisaje y admirar todo lo que la rodeaba. Supo que nada sería igual cuando pudo detenerse por su propia voluntad y descubrir que no solo seguía respirando sino que además podía conectarse con sentimientos nuevos de amor, con valores más altos y con alegrías mas profundas. Se miró sin maquillaje y sin apuro y agradeció a Di-os haberle ordenado detenerse, le agradeció ese silencio en el ritmo cotidiano que hace, (al igual que en la música), que lo demás tenga un orden y que pueda ser bello y conmovedor. Le agradeció haberse vestido como “para una fiesta” y disfrutarlo en su casa, en intimidad con su familia; haber preparado una cena especial, haber desconectado el teléfono y haber tenido el privilegio de traer un poquito de luz al mundo encendiendo las dos velas con una bendición.
Le agradeció también la decisión de intentar hablar sobre cosas que no fueran mundanas y que ese espacio fuera inundado y reverdecido por relatos de Torá y por canciones que, inmediatamente, su corazón reconoció como propias.
Le agradeció que contrariamente a lo que “todo el mundo” le había presagiado, no solo no se aburrió, sino que se deleitó con cada instante de este día. Y al cerrar el Sidur, aún con el aroma del vino y las especias acariciándole el alma, le agradeció a Di-os el haberle ordenado recordar y respetar el Shabat para santificarlo, y el haber recuperado para sí misma y para otros el mensaje y el destino.
Shabat Shalom.
Patriicia (Dvorah)