Torah para Vivir

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2 may. 2011

Salmos en Español


BS"D¯
Shalom UBrajá a todos!
Baruj HaShem que tenemos muy buenos amigos!
El Sr. Sergio Szlain¯nos ha facilitado los Salmos en Español!
Les recomiendo imprimir y recitar estos Tehilim (Salmos) con una traducción fiel a nuestra Torah

Mucha Brajá (Bendición) para todos los que tomen esta iniciativa con entusiasmo y alegría!¯¯¯¯

¯¯¯ TEHILIM – SALMOS ¯¯¯

Extraído del libro Tehilím con Fonética y Español, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana

Salmos del Día 1
Capítulo 1
Estímulo para estudiar Torá y evitar el pecado. Quien siga este camino tiene asegurado el éxito. Con los inicuos, será a la inversa
Dichoso es el hombre que no ha andado en el consejo de los malvados, ni se ha parado en la senda de los pecadores, ni sentado en compañía de los mofadores. En cambio, su deseo se halla en la Torá de Adonái, y en su Torá medita día y noche. Será cual un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto en su estación adecuada y cuya hoja no se marchita; y todo lo que él hace tendrá éxito. ¡No así los malvados! Son como la paja que el viento empuja. Por ello, los malvados no se alzarán en el juicio, ni el pecador [será incluido] en la congregación de los justos. Pues Adonái conoce la senda del recto, mas el camino del malvado ha de perecer.
Capítulo 2
No intentes ser más listo que Dios. Si tienes motivos para alegrarte, hazlo con cuidado, no sea que los pecados reviertan tu alegría.
¿Por qué las naciones se reúnen con furia, y los pueblos traman en vano? ¿[Por qué] los reyes de la tierra se alzan, y los gobernantes juntos se reúnen en contra de Adonái y en contra de Su ungido, [diciendo:] "Erradiquemos sus cuerdas y arrojemos de nosotros sus sogas"? Aquel que Se sienta en el Cielo ríe, mi Amo Se mofa de ellos. Entonces El les habla en Su ira, y los aterra en Su furia [diciéndoles:] "¡Soy Yo quien ha ungido a Mi rey, en Tzión, Mi montaña sagrada!" Corresponde que yo declare: Adonái me dijo: "Tú eres Mi hijo, [te aprecio como si] Yo hoy te he concebido. Pide de Mí, y Yo he de hacer de las naciones tu herencia, y tus posesiones han de extenderse hasta los confines más remotos de la tierra. Las triturarás con una vara de hierro, las harás añicos como una vasija de alfarero". ¡Y ahora, reyes, sed sabios; extraed una lección, vosotros, gobernantes de la tierra! Servid a Adonái con temor, y alegraos con temblor. Apresuraos a purificar [vuestros corazones], no sea que Él Se enoje, y vosotros perezcáis en el camino aun cuando Su ira arda apenas por un fugaz momento. Dichosos son todos los que depositan su confianza en Él.
Capítulo 3
Si sientes que eres castigado, no desprecie el reproche de ello pues, quizás, mereces más, y Dios te trata bondadosamente.
Un Salmo por David cuando huyó de su hijo Avshalóm: ¡Adonái, cuán numerosos son mis adversarios; muchos se alzan contra mí! Muchos dicen de mi alma: "¡No hay para él salvación de Dios, jamás!" Mas Tú, Adonái, eres un escudo para mí, mi gloria, y Aquel que levanta mi cabeza. Con mi voz llamo a Adonái, y Él me responde desde Su sagrada montaña siempre. Me acuesto y duermo [en paz]; me despierto [en tranquilidad], pues Adonái me sostiene. No temo a las decenas de miles de personas que se han alineado a mi alrededor. Levántate, Adonái; sálvame, mi Dios, pues Tú has golpeado a todos mis enemigos en la mejilla, has destrozado los dientes de los malvados. La salvación es de Adonái; venga Tu bendición sobre Tu pueblo por siempre.
Capítulo 4
No avergüences a tu prójimo, ni hables u oigas chismes y calumnias. No envidies la prosperidad del malvado en este mundo; alégrate y di: "Si así es con quienes Lo encolerizan, cuánto más con quienes Le sirven".
Para el Director del Coro; con instrumento musical; un Salmo por David: Respóndeme cuando llamo, Dios [que conoce] mi rectitud; en la aflicción Tú me concediste abundante alivio, sé gracioso y escucha mi plegaria. Hijos del hombre, ¿hasta cuándo haréis de mi honor vergüenza, amaréis la vanidad, [y] siempre procuraréis la falsedad? Sabed que Adonái aparta para Sí al piadoso; Adonái ha de escuchar cuando Lo llame. Temblad y no pequéis; reflexionad en vuestros corazones sobre vuestro lecho, y guardad silencio para siempre. Ofrendad sacrificios en rectitud y depositad vuestra confianza en Adonái. Muchos dicen: "¿Quién ha de mostrarnos bien?" Alza sobre nosotros la luz de Tu rostro, Adonái. Tú pones alegría en mi corazón cuando su cereal y vino son abundantes. He de acostarme y también he de dormir en paz, pues Tú, Adonái, has de hacerme morar solo, en seguridad.
Capítulo 5
Una plegaria para cada individuo: que los perversos sufran las consecuencias de sus actos y los devotos se regocijen en sus buenas acciones.
Para el Director del Coro, sobre el instrumento musical nejilót, un Salmo por David: Presta oídos a mis palabras, Adonái; considera mis pensamientos. Atiende a la voz de mi clamor, mi Rey y mi Dios, pues a Ti ofrezco plegaria. Adonái, escucha mi voz en la mañana; ofrezco [mi plegaria] ante Ti en la mañana, y quedo expectante. Pues Tú no eres un Dios que desea la maldad; el mal no convive contigo. Los jactanciosos no pueden tenerse derechos ante Tus ojos; Tú odias a todos los malhechores. Tú destruyes a los que hablan con mentira; Adonái detesta al hombre sanguinario y traicionero. Y yo, merced a Tu abundante benevolencia, vengo a Tu casa; me prosterno en dirección a Tu Santo templo, con temor a Ti. Condúceme, Adonái, en Tu rectitud, a causa de mis vigilantes enemigos; allana Tu camino delante de mí. Pues en sus bocas no hay honestidad, su corazón es traicionero; su garganta es una tumba abierta, [aunque] su lengua adula. Encuéntralos culpables, Dios; haz que caigan a causa de sus [malvadas] tretas; hazlos sucumbir por sus muchas transgresiones, pues se han rebelado en contra de Ti. Mas todos aquellos que depositan su confianza en Ti han de alegrarse, han de cantar jubilosamente por siempre; Tú has de cobijarlos, y aquellos que aman Tu Nombre se regocijarán en Ti. Pues Tú, Adonái, habrás de bendecir al justo; así como un escudo, lo envolverás de buena voluntad.
Capítulo 6
Una plegaria para que el enfermo implore a Dios que sane su cuerpo y alma. Recitada con devoción y corazón contrito, seguro que Dios la aceptará.
Para el Director del Coro, con instrumento musical en el sheminít, un Salmo por David: Adonái, no me reprendas en Tu enojo ni me castigues en Tu ira. Sé gracioso conmigo, Adonái, pues languidezco; cúrame, Adonái, pues mis huesos tiemblan de miedo. Mi alma es presa del pánico; y Tú, Adonái, ¿hasta cuándo [sufriré para que me ayudes]? Vuélvete, Adonái, [de Tu enojo,] salva mi alma; ayúdame en aras de Tu bondad. Pues en la muerte no hay recuerdo de Ti; en el sheól, ¿quién ha de alabarte? Estoy fatigado de tanto suspirar; cada noche lloro hasta empapar mi cama, derrito mi lecho con mis lágrimas. Mi ojo se ha enturbiado a causa del enojo, está gastado a causa de todos mis adversarios. Apartaos de mí, vosotros todos los malhechores, pues Adonái ha escuchado el sonido de mi llanto. Adonái ha escuchado mi súplica; Adonái acepta mi plegaria. Todos mis enemigos estarán avergonzados y grandemente aterrados; se arrepentirán y de inmediato sentirán vergüenza.
Capítulo 7
No te regocijes cuando Dios castiga a tu enemigo, tal como es ingrato el sufrimiento de los justos. David se disculpa ante Dios: él no hizo mal alguno Shaúl --aquel lo trajo sobre sí--, pues sus pensamientos sólo fueron buenos.
Un shigaión por David, que él cantó a Adonái acerca de Kush, el Benjaminita: Adonái, Mi Dios, en Ti he depositado mi confianza; sálvame de todos mis perseguidores y libérame. No sea que él desgarre mi alma como un león, y me aplaste, sin que haya quien me rescate. Adonái, mi Dios, si he hecho esto, si hay iniquidad en mis manos; si he retribuido a mis amigos con mal o he oprimido a aquellos que me odian sin causa, que el enemigo persiga mi alma y la alcance; que pisotee mi vida por tierra y haga estar mi gloria en el polvo para siempre. Alzate, Dios, en Tu ira, elévate en furor contra mis enemigos, y despierta dentro de mí [la fuerza para administrar] la retribución que Tú has ordenado. Cuando la asamblea de naciones Te rodee, aléjate de ella, retorna a Tu morada suprema. Adonái ha de administrar retribución a las naciones; júzgame, Adonái, conforme mi rectitud y mi integridad. Pon fin a la iniquidad de los malvados, mas establece a los rectos. Tú, Dios recto, que sondea los corazones y las mentes. Confío en Dios para que sea mi escudo, Aquel que libera a los rectos de corazón. Dios es el juez justo; y el Todopoderoso se enfurece [con el malvado] todos los días. Si no se arrepiente, Él afilará Su espada, curvará Su arco, y lo preparará [contra el malvado]. Y El ha preparado para él armas mortales; Él usará Sus flechas contra aquellos que persiguen [a los justos]. En verdad, él concibe la iniquidad, está preñado de malas tretas y da a luz a la falsedad. Excavó un pozo, lo ha cavado hondo, y ha de caer en la zanja que ha hecho. Su maldad se volverá sobre su propia cabeza; su violencia caerá sobre su propio cráneo. He de alabar a Adonái de acuerdo con Su rectitud y de cantar al Nombre del ensalzado Adonái.
Capítulo 8
Alabanza a Dios por dar la Torá al mortal en el mundo inferior, suscitando envidia en los ángeles; como decimos [en Iom Kipur]: "Aunque Tu poderío está en los ángeles arriba, deseas alabanza de los formados por materia inferior".
Para el Director del Coro, sobre el [instrumento musical] guitít, un Salmo por David: Adonái, nuestro Amo, ¡cuán poderoso es Tu Nombre en toda la tierra, Tú que has establecido Tu majestad sobre los cielos! De la boca de criaturas y lactantes Tú has cimentado fortaleza, para oponer a Tus enemigos, para poner fin al adversario y al vengador. Cuando contemplo Tus cielos, la obra de Tus dedos, la luna y las estrellas que Tú has fijado, ¡qué es el hombre para que Tú lo recuerdes, el hijo del hombre para que Tú lo tengas en cuenta! Sin embargo, Tú lo has hecho apenas un poco por debajo de los seres supremos, y lo has coronado con gloria y esplendor; le has dado dominio sobre la obra de Tus manos, has puesto todo bajo sus pies; el ganado bovino y el ovino, todos, y también las bestias del campo; los pájaros del cielo y los peces del mar, todo cuanto pasa por las sendas del mar. Adonái nuestro Amo, ¡cuán poderoso es Tu Nombre en toda la tierra!
Capítulo 9
El hombre debe alabar a Dios por salvarlo del enemigo que desea que sufra, y por juzgar a todos con equidad, al justo por su rectitud y al inicuo por su maldad.
Para el Director del Coro, a raíz de la muerte de Labén, un Salmo por David: He de ofrecer alabanza a Adonái con todo mi corazón; he de relatar todas Tus maravillas. He de alegrarme y regocijarme en Ti, he de cantar alabanza a Tu Nombre, Supremo. Cuando mis enemigos retrocedan, tropezarán y perecerán delante de Ti. En verdad, Tú has emitido mi juicio y [defendido] mi causa; Tú estuviste sentado sobre el trono [del juicio], Juez Recto. Tú has destruido naciones, eliminado malvados, borrado su nombre por toda la eternidad. Enemigo, tus lugares desolados quedarán en ruinas para siempre; las ciudades que fueron destruidas a causa de tu iniquidad, su recuerdo mismo queda borrado. Mas Adonái está entronizado para siempre, Él ha establecido Su trono para juicio. Y Él ha de juzgar al mundo con justicia; Él juzgará a las naciones con rectitud. Adonái será un baluarte para los oprimidos, un bastión en momentos de aflicción. Aquellos que conocen Tu Nombre depositan su confianza en Ti, pues Tú, Adonái, no has abandonado a aquellos que Te buscan. Entonad alabanzas a Adonái que mora en Tzión, relatad Sus actos entre las naciones. Pues el Vengador del derramamiento de sangre los recuerda; El no olvida el clamor de los humildes. Sé gracioso conmigo, Adonái; mira mi aflicción causada por mis enemigos, Tú que me alzas de los portales de la muerte, para que pueda relatar todas Tus alabanzas en los portales de la hija de Tzión, para que pueda regocijarme en Tu salvación. Las naciones se han hundido en el foso que han cavado; su pie quedó apresado en la misma trampa que ellos han escondido. Adonái Se tornó conocido con el juicio que Él ejecutó; por la obra de sus propias manos quedó atrapado el malvado; reflexionad sobre esto por siempre. Los malvados retornarán al sheól; todas las naciones que olvidan a Dios. Pues no por siempre el menesteroso será olvidado, ni para siempre se perderá la esperanza del pobre. Levántate, Adonái, no permitas que el hombre [malvado] prevalezca; haz que las naciones sean juzgadas en Tu presencia. Impón Tu supremacía sobre ellas, Adonái; que las naciones sepan que son, en verdad, frágiles seres.

Salmos del Día 2
Capítulo 10
Cuenta de la prosperidad del malvado; cómo se vanagloria de ello, al grado de decir: "No hay ley ni juez. Dios no observa los actos de los mortales".
¿Por qué, Adonái, Te paras a distancia; por qué Te ocultas en momentos de tribulación? El malvado en su arrogancia persigue a los pobres que son atrapados por los ardides que ellos han ideado. Pues el malvado se vanagloria por [el logro del] deseo de su corazón, y el insolente ladrón se jacta de haberse burlado de Adonái. El malvado, en su insolencia, [piensa,] "El no sondea [nuestras acciones]"; todos sus pensamientos son: "No hay Dios [de retribución]". Sus sendas siempre triunfan; Tu retribución está muy lejos de él; él resopla a todos sus enemigos. Dice en su corazón: "No he de vacilar, por todas las generaciones ningún mal caerá sobre mí". Su boca está colmada de juramentos, engaño y malicia; bajo su lengua hay agravio e iniquidad. Aguarda en emboscada en las inmediaciones; en lugares secretos asesina al inocente; sus ojos acechan al desvalido. Acecha en un lugar secreto cual el león en su guarida; acecha para capturar al pobre, captura al pobre cuando extiende su red. [Finge estar] aplastado y encogido, los desvalidos caen presos de su poderío. En su corazón dice: "Dios ha olvidado, Él oculta Su rostro, Él nunca verá [mis iniquidades]". ¡Levántate, Adonái! ¡Dios, alza Tu mano! No olvides a los humildes. ¿Por qué se burla de Dios el malvado? Dice, en su corazón: "Tú no exigirás". ¡Sin embargo, Tú sí ves! Pues Tú contemplas agravio y enfado. Recompensar está en Tu poder; los indefensos depositan su confianza en Ti; Tú [siempre] has ayudado al huérfano. Rompe el poder de los malvados; luego busca la maldad del inicuo y no la has de hallar. Adonái reina por toda la eternidad; las naciones han desaparecido de Su tierra. Adonái, Tú has escuchado la ansiedad de los humildes; dirige sus corazones [a Ti], haz que Tu oído atienda [a sus plegarias]. Para hacer justicia con el huérfano y el oprimido, de modo que [el malvado] no pueda sembrar más el terror entre los hombres de la tierra.
Capítulo 11
Todas las aflicciones del justo son por su bien, para purificarlo de sus faltas, mientras que el éxito del malvado es a modo de "La riqueza perdura con su dueño, para su detrimento".
Para el Director del Coro, [un Salmo] por David: He depositado mi confianza en Adonái; ¿cómo podéis decirme que yo huyo de vuestra montaña como un pájaro? Pues observa, los malvados doblan el arco, ya han preparado su flecha sobre la cuerda, para disparar en la oscuridad al recto de corazón. En verdad, cuando los fundamentos se destruyen, ¿qué ha hecho el justo? Adonái está en Su sagrado Santuario, el trono de Adonái está en el cielo, [sin embargo] Sus ojos observan, Sus pupilas examinan [las acciones de] la humanidad. Adonái pone a prueba a los justos, mas a los malvados y al que ama la violencia Él odia. Él hará llover sobre el malvado ígneos carbones y azufre; un viento abrasador será su porción asignada. Pues Adonái es justo, Él ama [al hombre de] actos justos; el recto contemplará Su semblante.
Capítulo 12
Un reproche a quienes difaman, calumnian y adulan.
Para el Director del Coro, sobre el instrumento musical de ocho cuerdas, sheminít, un Salmo por David: Adonái, ayúdanos, pues los piadosos ya no existen; pues los fieles se han esfumado de entre los hombres. Los hombres hablan falsedades unos a otros; hablan con labios lisonjeros, con duplicidad en el corazón. Que Adonái cercene a todos los labios lisonjeros, [a toda] lengua que habla con jactancia. Aquellos que han dicho: "Con nuestras lenguas hemos de dominar, nuestros labios están con nosotros, ¿quién es amo sobre nosotros?" "Por la violencia perpetrada contra los pobres, por los gemidos de los menesterosos, ¡ahora he de levantarme!", dice Adonái; "He de otorgarle salvación", Él le dice. Las palabras de Adonái son palabras puras, como la plata refinada en el crisol de barro más fino, purificado siete veces. Que Tú, Adonái, los protejas; que Tú los guardes por siempre de esta [malvada] generación. Los inicuos caminan por todos lados; cuando son enaltecidos es una vergüenza para la humanidad.
Capítulo 13
Plegaria para que termine este prolongado exilio. Quien sufre angustia ha de rezarla por su aflicción y por la extensión del exilio diaspórico.
Para el Director del Coro, un Salmo por David: ¿Hasta cuándo, Adonái, has de olvidarme? ¿Para siempre? ¿Hasta cuándo ocultarás Tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo debo buscar consejo dentro de mi alma [para escapar a] la pena de mi corazón todo el día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí? Mira [mi aflicción y] respóndeme, Adonái; da luz a mis ojos, no sea que yo duerma el sueño de la muerte. No sea que mi enemigo diga: "Pude con él", [y] mis opresores se alborocen cuando vacile. En Tu bondad he confiado, mi corazón se alborozará en Tu salvación; cantaré a Adonái porque Él me ha concedido bondad.
Capítulo 14
Habla de la destrucción de los dos Grandes templos, el primero a manos de Nabucodonosor y el segundo a manos de Tito.
Para el Director del Coro, [un Salmo] por David: El necio dice en su corazón: “¡No hay Dios!” Las acciones [del hombre] se han vuelto corruptas y abominables, nadie hace el bien. Adonái miró a la humanidad desde el cielo, para ver si hay algún hombre de inteligencia que busca a Dios. Todos ellos se han descarriado juntos; se han vuelto corruptos; no hay nadie que haga el bien, ni siquiera uno. En verdad, todos los malhechores, que devoran a Mi pueblo como devoran el pan, que no claman a Adonái, finalmente conocerán [las consecuencias de sus acciones]. Allí serán presa del miedo, pues Dios está con la generación justa. Vosotros os mofáis del consejo del pobre, que deposita su confianza en Adonái. ¡Si de Tzión viniera la salvación de Israel! Cuando Adonái haga tornar a los cautivos de Su pueblo, Iaacov se alborozará, Israel se alegrará.
Capítulo 15
Virtudes y rasgos de carácter con que la persona debe conducirse. Ello le asegura que su alma descansará en el Jardín del Edén.
Un Salmo por David: Adonái, ¿quién puede habitar en Tu tienda? ¿Quién puede morar en Tu santo Monte? Aquel que camina con integridad, que actúa justamente y habla verdad en su corazón; que no tiene calumnia sobre su lengua, que no ha hecho daño a su prójimo; que no ha causado oprobio [con sus acciones] a su pariente; en cuyos ojos una persona despreciable es aborrecible, pero que honra a aquellos que son temerosos de Dios; que no altera su promesa aunque ello sea en su propio perjuicio; que no presta su dinero con usura, ni toma soborno contra el inocente; Aquel que hace estas cosas nunca ha de caer.
Capítulo 16
Cuando se enfrenta necesidad, no se debe implorar a Dios en base a los méritos propios, pues estos deben dejarse a sus hijos tras de sí.
Acompañado del instrumento musical mijtám, por David: Guárdame, Dios, pues he depositado mi confianza en Ti. Tú, [mi alma,] has dicho a Dios: "Tú eres mi Amo; no recae sobre Ti concederme bien [pues no soy merecedor]". [Mas es en aras] de los santos que yacen en la tierra y de los poderosos [en el temor a Dios]; todos mis deseos se cumplen [en mérito a ellos]. Aquellos que se apresuran en pos de otros [dioses], sus aflicciones han de aumentar; no he de ofrecer [como ellos] sus libaciones de sangre, ni he de pronunciar sus nombres sobre mis labios. Adonái es mi porción asignada y mi parte; Tú guías mi destino. Porciones han recaído sobre mí en lugares placenteros; en verdad, una hermosa herencia es la mía. Bendigo a Adonái que me ha dado consejo; incluso por las noches mi intelecto me reprende. He puesto a Adonái delante de mí en todo momento; porque Él está a mi diestra, no he de tropezar. Por ello, mi corazón se alegra y mi alma se alboroza; mi carne, también, descansa segura. Pues Tú no abandonarás mi alma al sheól; no permitirás que Tus piadosos vean el purgatorio. Hazme conocer la senda de la vida, para que yo pueda saciarme con el júbilo de Tu presencia, con el deleite de Tu diestra para siempre.
Capítulo 17
La persona excelsa no debe pedir que Dios lo pruebe tentándolo con el pecado y otras cosas. Quien pecó verá de enmendarse, y librar a otros de la transgresión.
Una plegaria por David: Oye, Adonái, mi sincero [ruego]; escucha mi clamor; presta oído a mi plegaria, expresada por labios sin engaño. Haz que mi veredicto proceda de Ti; haz que Tus ojos contemplen [mi] rectitud. Tú has examinado mi corazón, lo has indagado por la noche, me has puesto a prueba y no has hallado [tacha]; ningún mal pensamiento cruzó mi mente, tal como son mis palabras son mis pensamientos. Para que las acciones humanas respondan a las palabras de Tus labios, observo las sendas de los que quiebran las leyes [y les insto a que no sigan en ellas]. Apoya mis pasos [para que sean firmes] en Tus sendas, para que mis pies no tropiecen. Te he llamado, pues Tú, Dios, me responderás; inclina Tu oído hacia mí, escucha lo que digo. Aparta Tu benevolencia, Tú que liberas con Tu diestra a aquellos que depositan su confianza en Ti, de aquellos que se levantan en contra [de Ti]. Guárdame como a la niña del ojo; ocúltame a la sombra de Tus alas de los malvados que me asaltan, [de] mis enemigos mortales que me rodean. Su grasa ha cerrado [sus corazones]; con sus bocas han hablado con arrogancia. Ahora cercan nuestros pasos, fijan sus ojos para hacernos desviar de [la senda correcta sobre] la tierra. Él es como un león que ansía devorar [a su presa], como un leoncillo que acecha a escondidas. ¡Levántate, Adonái! Hazle frente, hazlo ponerse de rodillas; rescata mi alma del malvado [que sirve de] espada Tuya. Permíteme estar entre aquellos cuya muerte es por Tu mano, Adonái, entre aquellos que mueren de ancianidad; cuya porción es la vida eterna y cuyas entrañas están colmadas de Tu bien oculto, que fueron satisfechos con [nobles] hijos y dejan su superabundancia a los pequeñuelos de estos. [En mérito a] mi rectitud, he de contemplar Tu rostro; en el momento de la resurrección, estaré saciado con [contemplar] Tu imagen.

Salmos del Día 3
Capítulo 18
Quien tuvo un milagro público, alabará a Dios incluyendo todos los milagros desde la creación del mundo, así como las bondades Divinas en la Entrega de la Torá. Dirá: "Quien hizo todos estos milagros, que también lo haga conmigo".
Para el Director del Coro, del servidor de Adonái, de David, quien pronunció las palabras de este cántico para Adonái en el día en que Adonái lo salvó de la mano de todos sus enemigos, y de mano de Shaúl: Dijo: Te amaré, Adonái, mi fuerza. Adonái es mi roca, mi fortaleza y mi liberador. Mi Dios, mi roca, en Quien me refugio; mi escudo y el [son del] cuerno de mi salvación; mi baluarte. A Aquel que es alabado, Adonái, clamé y de mis enemigos fui salvado. Los estertores de la muerte me envolvieron y torrentes de hombres impíos me asustaron. Los dolores del sheól me rodearon, las trampas de la muerte me enfrentaron. En mi aflicción clamé a Adonái, al Dios de mi salvación imploré; Él oyó mi voz desde Su Santuario, y mi clamor a Él llegó a Sus oídos. La tierra se estremeció y rugió, los cimientos de las montañas se sacudieron, ellas temieron la explosión de Su ira. De Sus narices subió humo, un fuego devorador de Su boca, carbones ardieron de Él. Él dobló los cielos y descendió, una espesa oscuridad debajo de Sus pies. Montó un querubín y voló, Se elevó sobre las alas del viento. Hizo de la oscuridad Su escondite y Se envolvió en Su abrigo, aguas oscuras y nubes espesas. A causa del resplandor delante de Él Sus nubes pasaron, granizo y carbones flameantes. Adonái tronó en los cielos, el Altísimo alzó Su voz, granizo y carbones flameantes. Él envió sus saetas y los dispersó, muchos relámpagos y los perturbó. Torrentes de agua se tornaron visibles, los cimientos de la tierra quedaron al descubierto por Tu reproche, Adonái, por la respiración de Tus fosas nasales. Él envió de lo alto y me tomó; me retiró de las aguas profundas. Me salvó del mi poderoso adversario, y de mis enemigos cuando fueron más fuertes que yo. Ellos me enfrentaron en el día de mi infortunio, mas Adonái fue mi sostén. Me trajo a espacios libres. Me liberó, pues me desea. Adonái me recompensó conforme mi rectitud, me retribuyó de acuerdo con la pulcritud de mis manos. Pues cuidé las sendas de Adonái y no me aparté perversamente de mi Dios. Pues todos Sus juicios están delante de mí, y yo no me apartaré de Sus decretos. Yo fui sincero con Él, cuidándome de mi pecado. Adonái me retribuyó conforme a mi rectitud, de acuerdo a la pulcritud de mis manos delante de Él. Con el devoto, Tú actúas con devoción; con el hombre sincero, con sinceridad. Con el fidedigno, con lealtad; y con los falsos, falsamente. Pues Tú salvas a la nación pobre; derribarán a los ojos altivos. Pues eres Tú quien encenderá mi lámpara. Adonái, mi Dios, iluminará mi oscuridad. Pues contigo destruyo una tropa, con mi Dios salto una muralla. Dios, cuyo camino es perfecto, la promesa de Adonái es refinada, El es un escudo para todos los que refugian en Él. ¿Pues quién es Dios excepto Adonái, y quién es poderoso fuera de nuestro Dios? Dios, Quien me ciñe de fortaleza, Quien mantiene recto mi camino. Quien enderezó mis pies como las gacelas, quien me colocó sobre mis alturas. Quien entrenó mis manos para la batalla y mis brazos para tensar un arco de cobre. Tú me diste Tu escudo de salvación, y Tu diestra me sostuvo. Me trataste con abundante humildad. Alargaste mis pasos debajo de mí, y mis talones no temieron. Perseguí a mis adversarios y los dominé, no regresé hasta haberlos aniquilado. Los abatí y no pudieron ponerse de pie, cayeron debajo de mis pies. Tú me ceñiste de fuerza para la batalla, sometiste a mí a quienes se alzan en mi contra. Pusiste las nucas de mis enemigos hacia mí, y derribé a mis antagonistas. Gritaron, pero no hubo salvador; a Adonái, mas Él no les respondió. Los pulvericé como polvo a los vientos, cual lodo de las calles los arrojé. Libérame de la disputa de la nación. Ponme a la cabeza de los pueblos; una nación que no conocí me servirá. Apenas me oigan obedecerán, extranjeros me adularán. Extranjeros se desvanecerán, aterrados por sus encierros. ¡Vive Adonái! ¡Bendita sea mi Roca! ¡Enaltecido sea el Dios de mi salvación! El Dios que me concede venganza y subyuga pueblos a mí. Líbrame de mis adversarios, elévame incluso por encima de mis oponentes; sálvame del hombre de violencia. Por lo tanto, Te agradeceré entre los pueblos, Adonái, y a Tu Nombre cantaré. Él da gran salvación para Su rey, y hace benevolencia a Su ungido, a David y sus descendientes eternamente.
Capítulo 19
Para contemplar el poderío de Dios, debe observarse el cielo, el sol y la Torá. De estos se perciben colosales milagros y maravillas, al grado de que las criaturas relatan por ello la gloria de Dios.
Para el Director del Coro; un Salmo por David: Los cielos relatan la gloria del Todopoderoso; el firmamento proclama la obra de Sus manos. Día a día fluye el habla; noche a noche expresa conocimiento. No hay dicho, no hay palabras; la voz de ellos es inaudible. Su arco se extiende a través del mundo; su mensaje hasta los confines de la tierra. El fijó en ellos [en los cielos] un pabellón para el sol que es cual un novio que sale de su palio nupcial, cual un hombre fuerte alegrándose de correr por el camino. Su salida es en un extremo de los cielos, y su órbita abarca los otros extremos; nada se oculta de su calor. La Torá de Adonái es perfecta, restaura el alma; el testimonio de Adonái es fidedigno, hace sabio al necio. Los preceptos de Adonái son rectos, alegran el corazón; la mitzvá de Adonái es clara, ilumina los ojos. El temor de Adonái es puro, perdura para siempre; los juicios de Adonái son verdad, todos ellos juntos son justos. Son más deseables que el oro, que mucho oro fino; más dulces que la miel o que las gotas que destila el panal. En verdad, Tu servidor es escrupuloso con ellos; en su observancia hay abundante recompensa. Sin embargo, ¿quién puede discernir los males involuntarios? Límpiame de los pecados ocultos. Asimismo, detén a Tu servidor de los pecados voluntarios; no permitas que me dominen; entonces seré inmaculado y me mantendré limpio de la transgresión flagrante. Sean las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón, aceptables ante Ti, Adonái, mi Fortaleza y mi Redentor.
Capítulo 20
Si un ser amado o un pariente --incluso distante, donde no es posible ayudar-- está sufriendo, ofrece tú esta plegaria por aquel.
Para el Director del Coro; un Salmo por David: Que Adonái te responda en el día de aflicción; que el Nombre del Dios de Iaacov te fortalezca. Que Él envíe tu ayuda desde el Santuario, y desde Tzión te sostenga. Que Él recuerde todas tus ofrendas, y que siempre acepte favorablemente tus sacrificios. Que Él te otorgue lo que tu corazón desea, y cumpla todas tus sugerencias. Nos deleitaremos en tu salvación, y en el nombre de nuestro Dios alzaremos nuestros estandartes; que Adonái cumpla todos tus deseos. Ahora sé que Adonái ha salvado a Su ungido, respondiéndole desde Sus santos cielos con la poderosa fuerza salvadora de Su diestra. Algunos [confían] en carrozas y algunos en caballos, pero nosotros [confiamos en e] invocamos el Nombre de Adonái nuestro Dios. Ellos se doblan y caen, pero nosotros nos levantamos y nos mantenemos firmemente erguidos. Adonái sálvanos; que el Rey nos responda en el día en que clamamos.
Capítulo 21
Quien goza abundancia, recibiendo todo lo que desee, no debe ser ingrato. Alabará y agradecerá a Dios, reconociéndolo como la Causa de su prosperidad. Confiará en El, pues todo resulta de la benevolencia Divina.
Para el Director del Coro, un Salmo por David: Adonái, en Tu poder se regocija el rey, en Tu salvación, cuánto se alegra. Tú le concediste el deseo de su corazón, y la expresión de sus labios nunca le negaste. Le precediste con bendiciones de bien; sobre su cabeza pusiste una corona de oro refinado. Vida pidió él de Ti, Tú le diste extensión de días, por siempre jamás. Grande es su gloria en Tu salvación; majestad y esplendor conferiste sobre él. Pues lo hiciste una bendición para siempre, lo alegras con el regocijo de Tu presencia. Pues el rey confía en Adonái, y en la benevolencia del Altísimo, que no vacilará. Tu mano hallará a todos Tus adversarios, Tu diestra encontrará a Tus enemigos. Ponlos cual horno ardiente en el momento de Tu ira. Que Adonái los consuma en Su furia; que un fuego los devore. Elimina su fruto de la tierra, a su descendencia de entre los hijos de los hombres. Pues dirigieron el mal contra Ti, conspiraron maliciosamente, mas no pudieron [ejecutarla]. Pues Tú los colocas como una porción separada, con Tu arco que apuntas a sus rostros. Sé enaltecido, Adonái, en Tu poderío; nosotros cantaremos y entonaremos Tu fortaleza.
Capítulo 22
Toda persona debe rezar en desconsuelo por la longitud del exilio y nuestra caída de prestigio a bajeza. También hará votos [de enmienda] en su aflicción.
Para el Director del Coro, sobre Aiélet HaShájar, un Salmo por David: Mi Dios, mi Dios, ¿por qué me abandonaste? ¿[Por qué estás] lejos de salvarme, ante las palabras de mi clamor? Oh Dios mío, clamo de día y Tú no me respondes; de noche, no hay descanso para mí. Y Tú, Santo, estás entronizado en las alabanzas de Israel. En Ti confiaron nuestros padres, confiaron y Tú los liberaste. A Ti clamaron y fueron liberados, en Ti confiaron y no fueron avergonzados. Mas yo soy un gusano y no un hombre, escarnio de la humanidad, desprecio de las naciones. Todos los que me ven se mofan de mí; abren sus bocas, sacuden sus cabezas. "Confía en Adonái; Él te liberará; Él lo salvará porque lo quiere". Pues Tú me sacaste del útero, me hiciste [sentir] seguro en los senos de mi madre. A Ti fui lanzado desde el vientre, desde el útero de mi madre Tú eres mi Dios. No guardes distancia de mí, pues la aflicción está próxima, pues no hay quien ayude. Muchos toros me cercan. Los poderosos de Bashán me envuelven. Ellos abren sus bocas contra mí, como un león desgarrador y rugiente. Soy derramado cual agua, todos mis huesos se dislocan. Mi corazón es como cera, fundido dentro de mis entrañas. Mi fuerza se secó cual arcilla, mi lengua adherida a mi paladar. Me colocaste en el polvo de la muerte. Pues me cercan perros; una banda de malhechores me circunda, como un león en mis manos y mis pies. Conté todos mis huesos, ellos miran y se regocijan. Reparten mis ropas entre sí, y sobre mis vestimentas echan suertes. Mas Tú, Adonái, no Te alejes; ¡Fuerza mía!, apresúrate en mi ayuda. Libera mi alma de la espada, mi única [alma] de la garra del perro. Sálvame de la boca del león, como respondiste a los cuernos de Reimím. Yo proclamaré Tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación Te alabaré. Vosotros que teméis a Adonái, ¡alabadlo! Todos vosotros, simiente de Iaacov, ¡glorificadlo! Sentid pavor de Él, vosotros, la simiente de Israel. Pues Él no despreció ni aborreció los clamores del pobre, ni ocultó Su semblante de él. Cuando Le suplicó [ayuda], El escuchó. Tú eres la causa de mi alabanza en la gran congregación. Saldaré mis promesas delante de quienes Le temen. Los humildes comerán y se saciarán, quienes procuran a Adonái Lo alabarán. Que vuestros corazones vivan por siempre. Todos los confines de la tierra recordarán y loarán a Adonái, todas las familias de naciones se inclinarán delante de Ti. Porque la soberanía es de Adonái, y Él gobierna a las naciones. Comerán toda la abundancia de la tierra y se prosternarán, todos los que descienden al polvo se inclinarán ante Él, mas Él no revivirá su alma. Por la simiente que Lo servirá, Dios será proclamado a la generación. Vendrán y narrarán Su rectitud a la nación recién nacida, ésta que Él hizo.

Salmos del Día 4
Capítulo 23
David lo compuso, describiendo su enorme confianza en Dios cuando estaba en el bosque de Jeret y casi murió de hambre, de no ser porque Dios le concedió un saboreo previo del Mundo Venidero.
Un Salmo por David: Adonái es mi pastor, nada me ha de faltar. En verdes praderas me hace recostar; me conduce junto a aguas tranquilas. Él revive mi alma; me guía por sendas de rectitud en aras de Su Nombre. Aún si anduviere yo por el valle de la sombra de la muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado, ellos me consolarán. Tú prepararás una mesa para mí ante mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está colmada. Sólo bondad y misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y yo he de morar en la Casa de Adonái por muchos largos años.
Capítulo 24
Si el cumplimiento de los ruegos generará la santificación del Nombre de Dios, se orará porque Dios lo haga por eso. También se invocará el mérito de los ancestros, pues "los justos son más grandes tras su muerte que en vida".
Por David, un Salmo: De Adonái es la tierra y cuanto ella contiene; el mundo y los que en él habitan. Porque sobre los mares, Él la fundó, y sobre los ríos la afirmó. ¿Quién podrá subir a la montaña de Adonái, y quién podrá estar en Su lugar santo? Aquel que tiene manos limpias y un corazón puro, que no haya usado Mi Nombre en vano ni jurado falsamente. Este recibirá una bendición de Adonái, y benevolencia de Dios, su salvador. Tal es la generación de quienes Lo buscan, [los hijos de] Iaakov que buscan Tu rostro siempre. Alzad, portales, vuestras cabezas, y sed alzadas, puertas eternas, para que el Rey glorioso pueda entrar. ¿Quién es el Rey glorioso? Adonái, fuerte y poderoso; Adonái, poderoso en batalla. Alzad vuestras cabezas, portales; alzadlas, puertas eternas, para que el Rey glorioso pueda entrar. ¿Quién es el Rey glorioso? Adonái de las huestes, Él es el Rey glorioso por toda la eternidad.
Capítulo 25
Sigue las letras del alfabeto hebreo, salvo la bet, vav y kuf cuyo valor numérico total equivale a Guehinóm (Purgatorio). Quien lo recita a diario se verá libre de éste.
Por David: A Ti, Adonái, elevo mi alma. Dios mío, en Ti he confiado; que no sea yo avergonzado, que no se regocijen mis enemigos por mi causa. En verdad, que todos los que confían en Ti no sean avergonzados; que sean avergonzados aquellos que actúan traicioneramente sin provocación. Adonái, hazme conocer Tus caminos; enséñame Tus sendas. Encamíname en Tu verdad y enséñame, pues Tú eres el Dios de mi salvación; a Ti anhelo todo el día. Adonái, recuerda Tus misericordias y Tus bondades pues ellas han existido desde siempre. No traigas a la memoria los pecados de mi juventud, ni mis transgresiones; recuérdame conforme a Tu benevolencia, en aras de Tu bondad, Adonái. Bueno y recto es Adonái, por eso instruye a los pecadores el camino [correcto]. Encamina a los humildes por la senda de la justicia, y enseña a los humildes Su camino. Todas las sendas de Adonái son bondad y verdad para aquellos que observan Su pacto y testimonio. En aras de Tu Nombre, Adonái, perdona mi iniquidad, pues ella es grande. A aquel que es hombre temeroso de Adonái, a él instruye el camino a escoger. Su alma morará en bienestar, y sus hijos heredarán la tierra. Los secretos de Adonái, Él revela a quienes Le temen; hace que Su pacto sea conocido a ellos. Mis ojos están siempre dirigidos hacia Adonái, pues Él libra mis pies de la trampa. Vuélvete a mí y sé benévolo conmigo, pues estoy solo y afligido. Los sufrimientos de mi corazón han aumentado, de mis tribulaciones líbrame. Contempla mi aflicción y mi sufrimiento, y perdona todos mis pecados. Mira cómo han aumentado mis enemigos; me odian con un odio violento. Cuida mi alma y sálvame; que no sea yo avergonzado, pues pongo mi fe en Tí. Que la integridad y la rectitud me protejan, pues en Ti está mi esperanza. Dios, redime a Israel de todas sus aflicciones.
Capítulo 26
David desborda plegarias a Dios y actos piadosos; envidia a los espiritualmente superiores, y dice: "Si tan sólo yo estuviera en su nivel de devoción y virtud".
Por David: Júzgame, Adonái, pues he caminado en mi inocencia, y en Adonái confié, no vacilaré. Examíname, Adonái, ponme a prueba, refina mi intelecto y mi corazón. Pues Tu benevolencia está delante de mis ojos, he caminado en Tu verdad. No me senté con hombres falsos, ni me asocié a hipócritas. Odie la compañía de malhechores, y con malhechores no me sentaré. Lavaré mis manos en inocencia, para poder circular Tu altar, Adonái. Para dar voz al agradecimiento, y narrar todos Tus actos maravillosos. Adonái, amo la casa de Tu residencia, el lugar en que reside Tu gloria. No juntes mi alma con pecadores, ni mi vida con derramadores de sangre. En cuyas manos hay conspiración, cuya diestra está llena de soborno. En cuanto a mí, andaré en mi perfecta inocencia; redímeme y muéstrame favor. Mi pie está asentado en un lugar llano; en las asambleas, bendeciré a Adonái.
Capítulo 27
David reconoce a Dios y Lo alaba, confiado en El de que vencerá en sus guerras. "Pero no las deseo; no me perfeccionan. Sólo imploro morar día y noche en el Beit HaMidrash estudiando Torá, para merecer el Mundo Venidero".
Por David: Adonái es mi luz y mi salvación — ¿a quién he de temer? Adonái es la fortaleza de mi vida — ¿de quién me he de espantar? Cuando se acercaron a mí malhechores para devorar mi carne, mis opresores y mis enemigos, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército me asediare, no temería mi corazón; aunque se desatare guerra contra mí, en esto confío. Una cosa he pedido a Adonái, esto procuro, que yo pueda morar en la Casa de Adonái todos los días de mi vida. Para contemplar la agradabilidad de Adonái, y para visitar Su Santuario. Pues Él me ocultará en Su tabernáculo en un día de adversidad; me esconderá en lo recóndito de Su pabellón; Él me elevará por sobre una roca. Y entonces mi cabeza se alzará por sobre mis enemigos en derredor, y ofrendaré en Su tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y entonaré a Adonái. Adonái, oye mi voz cuando clamo; apiádate de mí y respóndeme. Por Ti dice mi corazón: "Buscad Mi rostro"; Tu rostro, Adonái, procuro. No ocultes Tu rostro de mí; no apartes a Tu servidor airadamente; Tú has sido mi ayuda; no me abandones ni me deseches, Dios de mi salvación. Aunque mi padre y mi madre me han abandonado, Adonái me ha recogido. Adonái, enséñame Tu camino y guíame por la senda de la rectitud a causa de mis enemigos vigilantes. No me entregues a la voluntad de mis opresores, porque se han levantado contra mí falsos testigos y ellos hablan mal. [Me habrían aplastado] si yo no hubiera creído que vería la bondad de Adonái en la tierra de los vivientes. Confía en Adonái, sé fuerte y envalentona tu corazón, y confía en Adonái.
Capítulo 28
Una plegaria para cada individuo, que Dios lo asista para marchar por el buen camino y le impida ir con malvados. Que retribuya a los justos y a los inicuos, cada cual conforme sus actos.
De David: Adonái, a Ti clamo, mi Roca, no enmudezcas por mí. Si Te me muestras indiferente, yo sería igual que aquellos que descendieron a la tumba. Oye el sonido de mi súplica cuando Te imploro ayuda, cuando alzo mis manos hacia Tu sagrado Santuario. No me atraigas a los perversos y a aquellos que cometen delitos. Aquellos que hablan pacíficamente con sus semejantes mientras el mal albergan en sus corazones. Dales de acuerdo a sus actos y conforme el mal de su maldad; según sus obras dales, devuélveles retribución. Pues ellos no comprenden las acciones de Adonái ni Su obra. Que los destruya y no los reconstruya. Bendito sea Adonái, pues oyó la voz de mi súplica. Adonái es mi fortaleza y mi escudo; mi corazón confía en Él. Fui asistido y mi corazón se regocijó, con mi canto Le agradezco. Adonái es fuerza para ellos. Él es la fortaleza de salvación para Su ungido. Salva a Tu pueblo, y bendice a Tu patrimonio; guárdalo y ensálzalo para siempre.

Salmos del Día 5
Capítulo 29
En éste se menciona veces el Nombre de Dios; los Sabios instauraron en consonancia las " bendiciones" (Shemoné Esré). Todo el Salmo puede interpretarse como alusión a la Entrega de la Torá y la Reunión de los Dispersos.
De David: Rendid a Adonái, hijos de los poderosos, rendid a Adonái honor y fortaleza. Rendid a Adonái el honor debido a Su Nombre; prosternaos ante Adonái con resplandeciente santidad. La voz de Adonái está sobre las aguas, el Dios de gloria truena; Adonái está sobre las poderosas aguas. La voz de Adonái resuena con poderío; la voz de Adonái resuena con majestad. La voz de Adonái rompe cedros; Adonái quiebra los cedros del Líbano. Los hace saltar como un becerro; al Líbano y al Sirión como cría de buey salvaje. La voz de Adonái hace estallar llamas de fuego. La voz de Adonái hace temblar el desierto; Adonái hace que el desierto de Kadésh tiemble. La voz de Adonái hace parir a las ciervas, y deja a los bosques desnudos; y en Su Santuario todos proclaman Su gloria. Adonái se entronó [como Rey] en el Diluvio; Adonái se entronará como Rey para siempre. Adonái dará fortaleza a Su pueblo; Adonái bendecirá a Su Pueblo con paz.
Capítulo 30
No debes angustiarte si Dios te envía sufrimientos en Este Mundo; sólo ellos permiten ingresar al Mundo Venidero. Incluso el de altura espiritual no debe creer que éste está garantizado; todo está en dominio de Dios.
Cántico para la dedicación de la Casa, por David: Te ensalzo, Adonái, porque me has elevado, y no has permitido a mis enemigos alegrarse por mi causa. Adonái, mi Dios, clamé a Ti, y me has curado. Adonái, hiciste subir del Sheól mi alma, me diste vida para que no descendiese al pozo. Cantad a Adonái, vosotros, Sus piadosos, y alabad Su santo Nombre. Porque Su ira dura sólo un momento, cuando El es conciliado hay vida [larga]; cuando uno se retira por la noche llorando, por la mañana sobrevendrá la alegría. En mi seguridad pensé que no vacilaría nunca. Adonái, con Tu favor has hecho que mi monte se yerga fuerte; cuando ocultaste Tu rostro, quedé conturbado. A Ti, Adonái, clamé, y a Adonái supliqué: ¿Qué provecho hay en mi muerte, en mi descenso a la tumba? ¿Acaso Te puede alabar el polvo? ¿Puede proclamar Tu verdad? Oye, Adonái, y agráciame; Adonái, sé mi ayuda. Tú has convertido mi duelo en danza, has desatado [las cuerdas de] mi cilicio y me has ceñido de alegría. Por ello mi alma cantará a Ti y no callará; Adonái mi Dios, Te alabaré por siempre.
Capítulo 31
Compuesto por David en su pobreza y aflicción, huyendo de Shaúl y depositando su fe en Dios, este Salmo enseñan a confiar únicamente en El.
Para el Director del Coro, un Salmo por David: En Ti, Adonái, me refugié; no me dejes ser avergonzado, jamás. En Tú rectitud, bríndame redención. Inclina hacia mí Tu oído; rápidamente libérame, sé para mí una roca poderosa, una fortaleza para salvarme. Pues Tú eres mi Roca y mi fortaleza; en consideración a Tu nombre, guíame y condúceme. Sácame de esa red que ellos ocultaron para mí, pues Tú eres mi baluarte. En Tu mano encomiendo mi espíritu; Tú me redimirás, Adonái, Dios de verdad. Desprecio a quienes aguardan vanidades sin valor. En cuanto a mí, en Adonái confío. Me alegraré y regocijaré en Tu benevolencia, pues has observado mi angustia. Tú conoces los tormentos de mi alma. Y no me entregaste en mano del enemigo; afirmaste mis pies en la amplitud. Muéstrame gracia, Adonái, pues estoy afligido, turbados están mis ojos en cólera, mi alma y mi vientre. Pues mi vida languidece en aflicción, y mis años en suspiro. A causa de mi iniquidad falló mi fuerza, mis huesos se consumen. Me torné en insulto para todos mis atormentadores y demás estuve para mis vecinos; miedo para los que me conocen; quienes ven mi apariencia huyen de mí. Fui olvidado como el muerto [lo es] del corazón, fui como un recipiente perdido. Pues oí la complicidad de la multitud, el terror en derredor. Cuando conciliaron contra mí, tramando quitarme la vida. Pero yo, en Ti confié, Adonái. Dije: "Tú eres mi Dios". En tus manos están mis tiempos, líbrame de manos de mis adversarios y perseguidores. Haz brillar Tu semblante sobre Tu siervo; sálvame en Tu benevolencia. Adonái, no permitas que yo sea avergonzado por haber clamado a Ti. Que los perversos se avergüencen, silenciados en el sheól. Que ellos sean silenciados — aquellos labios mentirosos, aquellos que hablan falsedades de los justos, con arrogancia y desdén. Cuán abundante es Tu bondad, la que reservaste para quienes Te temen, la que realizaste para quienes se cobijan en Ti en presencia de los hombres. Protégenos, cuando Tu presencia está oculta, de las pandillas de hombres perversos. Bendito sea Adonái, porque Él ha sido maravillosamente benévolo conmigo en una ciudad sitiada. Yo, en mi pánico, dije: "¡Fui excluido de Tu visión!" En verdad, sin embargo, Tú escuchaste la voz de mis ruegos cuando clamé a Ti. Amad a Adonái, todos Sus devotos. Los fidedignos, Adonái los protege. Pero retribuye con precisión al que actúa con arrogancia. Sean fuertes, envalentonen sus corazones, los que aguardan a Adonái.
Capítulo 32
En este Salmo se habla del perdón por el pecado. Dichoso el hombre que se arrepiente y se confiesa ante Dios de todo corazón.
Por David, un Maskíl: Dichoso aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado cubierto. Dichoso el hombre a quien Adonái no le considera iniquidad y cuyo espíritu no tiene falacia. Cuando mantuve silencio, mis huesos se desvanecían por mi gemido angustioso todo el día. Pues día y noche Tu mano pesaba sobre mí, mi verdor se transformó por la sequedad del verano, sela. Mi pecado Te di a conocer, no cubrí mi transgresión. Dije: "Confesaré mis iniquidades a Adonái", mas Tú perdonaste mi pecado perverso. Por eso, que todo devoto rece a Ti, en un momento más accesible, que las poderosas aguas del diluvio no lo alcancen. Tú eres un refugio para mí; protégeme de la aflicción; rodéame por siempre de cánticos de salvación. Yo te haré sabio y te iluminaré en la senda ésta por la que marcharás; te aconsejaré con mi ojo. No seáis incomprensivos como un caballo o una mula, frenados con cabestro y brida cuando se los engalana para mantenerlos apartados de ti. Protégenos de las malas acciones y de los malos momentos que podrían sobrevenir en el mundo. Mas Aquel que confía en Adonái, estará rodeado de bondad. Alégrense en Adonái y regocíjense, justos. Hagan cantar a todos los de corazón recto.
Capítulo 33
Este Salmo enseña a justos a alabar a Dios. Pues cuanto más Torá se sabe, tanto más se Lo alabará, conociendo Su grandeza.
Cantad jubilosamente a Adonái, vosotros los justos; corresponde a los rectos ofrecer alabanza. Ensalzad a Adonái con arpa; cantadle con lira de diez cuerdas. Cantadle una nueva canción; tañed diestramente sonidos de júbilo. Pues la palabra de Adonái es justa; todas Sus obras son hechas con fidelidad. Él ama la rectitud y la justicia; la bondad de Adonái llena la tierra. Por la palabra de Adonái fueron hechos los cielos, y por el aliento de Su boca todas sus huestes. Él reúne las aguas del mar cual montículo; Él aloja los abismos en bóvedas. Toda la tierra tema a Adonái; todos los habitantes del mundo tiemblen ante Él. Porque Él habló, y fue; Él ordenó, y perduró. Adonái ha anulado el consejo de naciones; Él ha desbaratado los ardides de pueblos. Él consejo de Adonái perdura eternamente; los pensamientos de Su corazón durante todas las generaciones. Afortunada es la nación cuyo Dios es Adonái, el pueblo que Él eligió como patrimonio para Sí. Adonái mira desde el cielo; Él contempla a toda la humanidad. Desde Su morada Él observa atentamente a todos los habitantes de la tierra. Es Él quien forma los corazones de todos ellos, quien percibe todas sus acciones. Un rey no es salvado merced a un gran ejército; un guerrero no es rescatado merced a la gran fuerza. Un corcel es una falsa garantía de victoria; con todo su gran vigor no concede la fuga. Mas el ojo de Adonái está dirigido hacia aquellos que Le temen, hacia aquellos que esperan Su bondad; para salvar su alma de la muerte y para sostenerlos durante épocas de hambre. Nuestra alma anhela a Adonái; Él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Pues en Él se alegrará nuestro corazón, por cuanto hemos confiado en Su santo Nombre. Esté Tu bondad, Adonái, sobre nosotros, así como hemos depositado nuestra esperanza en Ti.
Capítulo 34
En el palacio de Ajish --hermano de Goliat-- David simuló demencia; salivó su barba y escribió sobre las puertas: "Ajish me debe . monedas"; éste lo echó, y así se salvó. Jubiloso, compuso este Salmo en secuencia alfabética.
Por David, cuando fingió locura ante Avimélej, quien entonces lo expulsó, y él se fue: Bendigo a Adonái en todo momento; Su alabanza está siempre en mi boca. Mi alma se glorifica en Adonái; que los humildes lo oigan y se alegren. Exaltad a Adonái conmigo, y ensalcemos Su Nombre juntos. Busqué a Adonái y Él me respondió, y me libró de todos mis temores. Quienes Lo contemplan están radiantes; sus rostros jamás son humillados. Este pobre clamó, y Adonái oyó, y de todas sus tribulaciones lo libró. El ángel de Adonái asienta campamento en torno de quienes Le temen y los salva. Probad y ved que Adonái es bueno; feliz el hombre que confía en Él. Temed a Adonái vosotros, Sus sagrados, pues quienes Le temen no carecen de nada. Los leoncillos padecen necesidad y sufren hambre, mas a quienes buscan a Adonái no ha de faltarles bien alguno. Venid, hijos, escuchadme; os enseñaré a temer a Adonái. ¿Quién es el hombre que desea vida, que ama una larga vida en la que vea el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engañosamente. Apártate del mal y haz el bien, busca la paz y persíguela. Los ojos de Adonái están dirigidos hacia los justos, y Sus oídos [atentos] a su clamor. La ira de Adonái está sobre los que hacen el mal para extirpar su recuerdo de la tierra. Mas cuando ellos [se arrepienten y] claman, Adonái oye, y los salva de todas sus aflicciones. Próximo está Adonái a los de corazón quebrantado, y libera a aquellos de espíritu contrito. Muchas son las aflicciones del justo, pero Adonái lo rescata de todas ellas. Protege todos sus huesos, ninguno de ellos es quebrado. El mal causa la muerte del malvado, y los enemigos del justo están condenados. Salva Adonái el alma de Sus servidores, y todos los que en Él se amparan no son condenados.

Salmos del Día 6
Capítulo 35
Una imponente y maravillosa plegaria acerca de los enemigos de David; que sean como afrecho al viento, perseguidos por el ángel de Dios. También declara que todo resulta de la asistencia Divina.
Por David: Combate, Adonái, a mis adversarios, libra guerra contra mis atacantes. Sujeta escudo y armadura y levántate en mi defensa. Extrae la lanza y el hacha delante de mis perseguidores. Di a mi alma: "Yo soy tu salvación". Sean avergonzados y caigan en desgracia aquellos que procuran mi vida; que retrocedan y sean humillados quienes planean mi mal. Haz que sean como afrecho al viento; y que el ángel de Adonái los aparte. Sea su camino oscuro y resbaladizo, persiguiéndolos. Porque sin motivo me ocultaron en una fosa con su red, sin razón cavaron para matarme. Que la oscuridad venga sobre ellos inesperadamente; que su propia red, que él ocultó, lo atrape. Que caiga en el sheól. Y mi alma se alborozará en Adonái, se alegrará en Su salvación. Declare todo mi ser: ¡Adonái, Quién es como Tú, que salva al pobre del que es más fuerte que él, al pobre y al menesteroso del que iba a robarle! Falsos testigos se alzan; me pregunta lo que yo no sé. Me retribuyen mal por bien, muerte para mi alma. Pero, en cuanto a mí, cuando ellos enfermaban, mi ropa era arpillera y me afligí con ayuno. En cuanto a mí, que mi plegaria regrese a mi propio pecho. Como por un compañero, como por mi propio hermano, procedí; como en luto por una madre, me encorvé desoladamente. Pero cuando vacilé, ellos se alborozaron y se unieron; en mi contra se unieron los cojos — no sé por qué. Ellos se enfurecieron contra mí y no fueron silenciados. Por causa de la lisonja y la burla ofrecida por comida, rechinaron sus dientes contra mí. Mi Señor, ¿cuánto puedes soportar? Has volver mi vida de la oscuridad de ellos, mi alma de los leoncillos. Te agradeceré en una gran congregación; delante de una poderosa multitud te loaré. Que ellos no se regocijen por mí, mis adversarios, por una causa falsa; o aquellos que me odian infundadamente, que sus ojos no guiñen. Pues no es paz lo que ellos hablan, y contra el pueblo de la tierra subyugado traman falsamente. Ellos abren ampliamente sus bocas en mi contra. Dicen: "¡Ajá! ¡Ajá! ¡Nuestros propios ojos vieron!" Tú viste, Adonái, no calles. Mi Señor, no Te quedes lejos de mí. Recuerda y despierta para mi juicio, Mi Dios, mi Señor, por mi causa. Júzgame conforme Tu integridad, Adonái, mi Dios, y que ellos no se regocijen de mí. Que no digan en sus corazones: "¡Regocíjense nuestras almas!" Que no digan: "¡Lo hemos tragado!" Que sean avergonzados y humillados juntos aquellos que se alegran de mi desgracia; que sean vestidos en bochorno y desprecio quienes se engrandecen por mi causa. Que canten en júbilo y se alegren quienes desean mi rectitud. Que siempre digan: "¡Sea glorificado Adonái! ¡El, que desea la paz de su servidor!" Entonces mi lengua expresará Tu rectitud; todo el día, Tu alabanza.
Capítulo 36
Un mensaje a quien sigue a su Inclinación al Mal que le dice: "No pongas el temor a Dios ante ti", llevándolo a pecar glorificando a sus ojos las malas acciones. Así actúa: "Desciende y corrompe, asciende y acusa".
Para el Director del Coro, para el siervo de Adonái, por David: Las palabras de transgresión del perverso están en mi corazón; no hay temor delante de sus ojos. Pues es resbaladizo el camino delante de él, haciéndole encontrar su iniquidad, para odiarlo. Las palabras de su boca, maldad y falsedad, él dejó de reflexionar para hacer el bien. En su lecho trama el mal. Se yergue en un sendero que no es de bien; no desprecia el mal. Adonái, para los cielos fue Tu benevolencia. Tu fidelidad es hasta las alturas supremas. Tu rectitud es [tan grande] como las poderosas montañas; Tus juicios se extienden al inmenso abismo; Tú salvas al hombre y a la bestia, Adonái. ¡Cuán preciosa es Tu benevolencia, Dios! Los hombres se refugian a la sombra de Tus alas. Serán saciados con el deleite de Tu Casa y Tú los abrevarás del mar de Tu dicha. Porque contigo está la fuente de la vida; en Tu luz vemos luz. Concede Tu benevolencia sobre los que Te conocen, y Tu rectitud a los rectos de corazón. No me traigas el pie del arrogante, y que la mano de los perversos no me mueva. Allí cayeron los que practican el mal, derrumbados e incapaces de levantarse.
Capítulo 37
David insta a su generación a no envidiar el éxito del malvado; ello podría hacerle caer en sus fechorías. En cambio, que deposite su fe en Dios, conduciéndose con honestidad, y Dios Se ocupará de todo.
Por David: No compitas con los que hacen el mal; no envidies a los malhechores. Pues, como hierba serán rápidamente cortados. y como vegetación verde serán secados. Confía en Adonái y haz el bien, para que puedas habitar la tierra y ser alimentado por la fe. Ten placer en Adonái, para que El pueda concederte los deseos de tu corazón. Lanza tu camino a Adonái, confía en El y El hará. El hará salir tu integridad como una luz, y tus juicios como el sol del mediodía. Guarda silencio ante Adonái y aguárdalo ansioso. No procures competir con quien prospera, con el hombre que ejecuta malicias. Desiste de la cólera y abandona la ira. No busques la competencia; ella te traerá apenas perjuicio. Pues los malos serán eliminados, mas aquellos que confían en Adonái heredarán la tierra. Apenas un poco más y no habrá perverso alguno; tú observarás su lugar y el ya no estará allí. Mas los humildes heredarán la tierra y gozarán en paz abundante. El perverso planea contra el justo y rechina los dientes hacia él. Pero mi Señor ríe de él, pues ve que su día se aproxima. Los perversos desenvainaran una espada y tensarán su arco para abatir al pobre y al necesitado, para degollar a los de camino recto. Sus espadas se incrustarán en sus propios corazones y sus arcos se quebrarán. Mejor un poco con el justo que una multitud de muchos perversos. Pues los brazos de los perversos serán quebrados, mientras que el sostén de los justos es Adonái. Adonái está atento a los días de los perfectos; su herencia durará por siempre. Ellos no serán avergonzados en momento de calamidad; en días de hambre serán saciados. Pues los perversos perecerán, y los adversarios de Adonái, como pasto de valles, consumidos, como humareda son consumidos. El malvado toma prestado y no devuelve, mas el recto actúa con gracia y da. Porque los bendecidos por El heredarán la tierra, mientras que los por El maldecidos serán extirpados. Por Adonái, los pasos del hombre fuerte son firmes, su camino El aprobará Si cae, no será rechazado, pues Adonái sostiene su mano. Fui joven y también envejecí, pero no vi a un justo abandonado, ni a su simiente mendigando pan. Todos los días él presta graciosamente, y sus hijos son una bendición. Apártate del mal y haz el bien, para que puedas morar por siempre. Pues Adonái ama la justicia y no abandona a Sus devotos. Eternamente serán protegidos, mientras que los hijos de los perversos serán extirpados. Los justos heredarán la tierra y en ella morarán por siempre. La boca del justo expresa sabiduría, y su lengua habla justicia. La Torá de su Dios está en su corazón; sus pasos no vacilan. El perverso vigila al justo y procura darle muerte. Pero Adonái no lo abandonará a su mano, ni dejará que sea condenado en su juicio. Confía en Adonái y cuida Su camino; entonces El te elevará para heredar la tierra. Al ser extirpados los perversos lo verás. Vi un perverso implacable, arraigado como un fresco árbol añoso. Con todo, desapareció y he aquí que no está más; entonces, lo busqué y no fue encontrado. Guarda al perfecto y cuida al recto, pues hay un destino para el hombre de paz. Los pecadores serán destruidos juntos, el destino de los perversos es ser extirpados. La salvación de los justos es de Adonái; El es su fortaleza en momentos de aflicción. Adonái los ayuda y los libera; El los libera de los inicuos y los salva, por cuanto han puesto su confianza en El.
Capítulo 38
Una plegaria para todo individuo, por la extensión del exilio. En la angustia, reza este Salmo. De ahí su introducción: "Un salmo... para recordación" [de que se lo recite en la aflicción]. De éste se pueden aprender numerosas lecciones.
Un Salmo por David, para recordación: Adonái, no me reprendas en Tu enojo, no me castigues es Tu ira. Pues Tus flechas han caído en mí, y Tu mano bajó sobre mí. No hay perfección en mi carne por causa de Tu ira, paz en mis huesos por causa de mi pecado. Pues mis iniquidades me inundaron; como una carga pesada son penosas, superiores a mí. Pútridas y descompuestas son mis llagas, a causa de mi locura. Estoy excesivamente inclinado y encorvado; el día entero ando en desolación. Pues mi pensamiento íntimo está lleno de futilidad, y no hay perfección alguna en mi carne. Estoy muy abatido y aplastado. Clamo por los gemidos de mi corazón. Mi Señor, ante Ti está todo mi ansiedad; mi suspirar no se oculta de Ti. Mi corazón se conmociona; mi fuerza, abandonándome. La luz de mis ojos, tampoco está conmigo. Mis amigos y compañeros son indiferentes a mi aflicción, mis parientes guardan distancia. Colocan trampas, los que procuran mi vida; quienes buscan molestarme hablan traiciones, el día entero piensan falsedades. Por eso, como un sordo, no oigo, como un mudo que no abre su boca. Me convertí como en un hombre que no puede entender y en cuya boca no hay refutación alguna. Por cause de Ti, Adonái, esperé. Tú responderás, mi Señor, mi Dios. Pues pensé: "¡Tal vez ellos se alegrarán por mí, al vacilar mi pie ellos exultarán malignamente sobre mí!" Pues siempre tiendo a cojear, y mí dolor está ante mí permanentemente. Por causa de mi iniquidad, pienso, lamento mi pecado. Mas mis adversarios abundan con vida, se tornan grandes aquellos que me odian sin motivo. Aquellos que retribuyen mal por bondad me hostigan por procurar yo el bien. No me abandones, Adonái, mi Señor. No te quedes lejos de mí. Apréstate en mi asistencia, Señor mío, mi salvación.

Salmos del Día 7
Capítulo 39
David reza por sus sufrimientos; no los objeta pero lamenta que le impidan estudiar Torá siendo tan escasos los días del hombre, "y si no ahora, ¿cuándo?", pues podría morir hoy o mañana. Por eso pide su supresión, para estudiar Torá y adquirir un lugar en el Mundo Venidero.
Para el Director del Coro, para Iedutún, un Salmo por David: Dije: "Guardaré mis sendas de pecar con mi lengua. Cuidaré mi boca con una mordaza, ahora que el perverso está delante de mí". Me torné mudo con el silencio, estuve silencioso del bien; y mi dolor se intensificó. Mi corazón se encendió dentro de mí, en mis contemplaciones ardió un fuego; entonces declaré abiertamente: Hazme saber, Adonái, mi fin y la medida de mis días, ¿cuál es? Entonces concebiré cuán deficiente soy. Como medidos de a palmos Tú hiciste mis días, mi tiempo de vida es como la nada delante de Ti. Todo es absoluta futilidad, toda la existencia humana por siempre. En total oscuridad el hombre hace su camino, total futilidad ansía. Acumula riquezas; con todo, no sabe quién las recogerá. Y ahora, ¿para qué confío, mi Señor? ¿Cuál es mi expectativa de Ti? Líbrame de todas mis transgresiones; no me pongas por bochorno delante de toda la generación. Estuve mudo, no abrí mi boca, porque Tú lo hiciste. Aparta de mí Tu plaga; por la hostilidad de Tu mano estoy devastado. Con reproches por la iniquidad castigaste al hombre; descompones como el gusano su carne preciosa, total futilidad y toda humanidad, sela. Oye mi plegaria, Adonái, a mi clamor presta oídos; no Te quedes mudo a mis lágrimas, pues extranjero soy Contigo, residente como todos mis antepasados. Libérame para que pueda recuperar mi fuerza antes de partir y no estar más. Mi tiempo de vida es como la nada delante de Ti. Todo es absoluta futilidad, toda la existencia humana por siempre. En total oscuridad el hombre hace su camino, total futilidad ansía. Acumula riquezas; con todo, no sabe quién las recogerá. Y ahora, ¿para qué confío, mi Señor? ¿Cuál es mi expectativa de Ti? Líbrame de todas mis transgresiones; no me pongas por bochorno delante de toda la generación. Estuve mudo, no abrí mi boca, porque Tú lo hiciste. Aparta de mí Tu plaga; por la hostilidad de Tu mano estoy devastado. Con reproches por la iniquidad castigaste al hombre; descompones como el gusano su carne preciosa, total futilidad y toda humanidad, sela. Oye mi plegaria, Adonái, a mi clamor presta oídos; no Te quedes mudo a mis lágrimas, pues extranjero soy Contigo, residente como todos mis antepasados. Libérame para que pueda recuperar mi fuerza antes de partir y no estar más.
Capítulo 40
Habla de las maravillas de Dios para el pueblo judío, y pregunta: “¿Quién puede expresar su poderío? ¡Hablaría de ellas, pero son muy abundantes!” Creó el mundo y partió el mar, pero no desea sacrificios sino que oigamos Su voz.
Para el Director del Coro, por David, un Salmo: Estaba confiado y confié, de modo que El Se inclinó hacia mí y oyó mí clamor. El me alzó de a poco de las aguas turbulentas, del fango inmundo; colocó mis pies sobre una roca; afirmó mis pasos. Puso en mi boca una nueva canción, un himno para nuestro Dios. Multitudes verán y temerán, y confiarán en Adonai. Dichoso el hombre que hace de Adonái su confianza, y no se volvió al arrogante y a aquellos que se desvían en pos de falsedades. Mucho has hecho, Adonái, mi Dios. Tus maravillas y Tus pensamientos son para nosotros, nadie se puede comparar a Ti. ¿Puedo contar o hablar de ellas? Son demasiado poderosas para relatar. No deseaste ofrenda ni sacrificio, mas oídos receptivos abriste para mí. No solicitaste holocaustos ni ofrendas por pecado. Entonces dije: “¡He aquí que llegué!” En el Rollo del Libro está escrito de mí. Cumplir Tu voluntad, mi Dios, deseé, y Tu Torá está dentro de mis entrañas. Anuncié Tu rectitud en una vasta asamblea. Es que mis labios no contengo; Adonái, Tú sabes. Tu rectitud no oculté dentro de mi corazón. De Tu fidelidad y de Tu salvación hablé. No negué Tu benevolencia y Tu verdad de la vasta asamblea. Adonái, no retengas de mí Tus piedades; que Tu bondad y Tu verdad me cuiden continuamente. Pues maldades sin número me cercaron, mis pecados me alcanzaron y no pude ver; fueron más que los cabellos de mi cabeza y mi corazón se debilitó. Plázcate, Adonái, socorrerme; Adonái, apresúrate en mi asistencia. Que ellos sean puestos a vergüenza y en desgracia, aquellos que buscan mi vida, para ponerle fin. Que ellos retrocedan y sean humillados, aquellos que me desean mal. Que sean sorprendidos por su merecida vergüenza, aquellos que me dicen: “¡Ajá! ¡Ajá!” Que ellos se regocijen y alegren en Ti, todos los que Te buscan. Que siempre digan: “¡Sea Adonái engrandecido!”, aquellos que aman Tu salvación. En cuanto a mí, soy pobre y necesitado. Mi Señor, piensa en mí. Tú eres mi asistencia y Aquel que hace mi fuga. Mi Dios, no Te demores.
Capítulo 41
Un Salmo que enseña muchos buenos rasgos de carácter, e inspira a ser conciente al hacer caridad, sabiendo a quién dar primero. Dichoso quien tiene en cuenta al enfermo, cubriendo sus necesidades.
Para el Director del Coro, un Salmo de David. Dichoso aquel que cuida sabiamente del menesteroso. [Por lo tanto,] en el día de calamidad, Adonái lo salvará. Adonái lo preservará y mantendrá vivo; dichoso será en la tierra, El no lo entregará a merced de sus adversarios. Adonái lo fortalecerá en el lecho de enfermedad; todas sus dolencias se conmutarán [para bien] durante su enfermedad. En cuanto a mí, dije: "¡Adonái, apiádate de mí! ¡Cura mi alma, pese a que pequé contra Ti!" Mis adversarios hablan mal de mí; [dicen:] "¿Cuándo morirá, y su nombre perecerá?" Si [uno de ellos] viene a verme, habla [conmigo] hipocresía. En su corazón reúne información maliciosa; al salir, ¡entonces habla [de mí]! Todos mis enemigos murmuran en conjunto acerca de mí, en mi contra maquinan hacerme daño. [Dicen:] "¡El resultado de su malicia se derrama en su interior! Una vez que cayó enfermo, ¡que no se levante más!" Incluso mi aliado en quien confié, que come mi pan, hizo abundar en mi contra a los acechadores. Mas Tú, Adonái, ¡apiádate de mí y álzame [de mi enfermedad]! Entonces les retribuiré [su merecido a mis enemigos]. Con esto sabré que Te satisfaces conmigo, que [no permitirás que] mi adversario cante victoria sobre mí. Yo, por mi candor, Tú me sostuviste y me alzaste [saludablemente] erguido ante Ti para siempre. Bendito sea Adonái, el Dios de Israel, desde [la creación de] el mundo hasta [las generaciones de] el Mundo [Venidero]. ¡Amén y Amén!
Capítulo 42
Un Salmo estimulando el corazón insensible a la pérdida, ser expulsados de la mesa del Padre. Si fueran sabios, comprenderían cuán bueno es ver a Dios en los tres Festivales de Peregrinación con alegría y reverencia, libres de adversidad y daño. Ponga Dios misericordia ante nosotros, para siempre.
Para el Director del Coro, un Maskíl, por los hijos de Kóraj: Como un venado suplica por las fuentes de agua, así suplica mi alma por Ti, Dios. Mi alma está sedienta de Dios, Dios vivo. ¿Cuándo vendré y me presentaré ante Dios? Mis lágrimas fueron mi sustento, día y noche, pues ellos se burlaron de mí todo el día: "¿Dónde está tu Dios?" Esto recuerdo y derramo mi alma dentro de mí, cuando pasé con la multitud, marchando cautelosamente con ella hasta la Casa de Dios, con cántico alegre y gratitud, una multitud celebrante. ¿Por qué estás deprimida, alma mía, y por qué ansías por mí? ¡Espera a Dios! Pues aún Le agradeceré por las salvaciones de Su Presencia. Dios mío, dentro mí mi alma está deprimida, porque Te recuerdo — desde la tierra del Jordán, y los picos del Jermón, del Monte Mitzor. Aguas profundas a aguas profundas claman al bramido de Tus torrentes; todas Tus olas y ondas pasaron sobre mí. De día Adonái ordena Su bondad, y en la noche Su canción está conmigo, una plegaria al Dios de mi vida. Diré a Dios: "Mi Roca, ¿por qué me olvidaste? ¿Por qué debo caminar en tristeza por causa de la opresión de mis adversarios?" Como una espada en mis huesos son los insultos de mis atormentadores cuando ellos me injurian todo el día: "¿Dónde está tu Dios?" ¿Por qué estás deprimida, alma mía, y por qué ansías por mí? ¡Espera a Dios! Pues aún Le agradeceré — mi salvación, la luz de mi semblante y mi Dios.
Capítulo 43
Una plegaria acerca de la magnitud de las vicisitudes que hemos padecido a manos de naciones impías. Quiera Dios enviar al Mashíaj y al Profeta Elías, quienes nos conducirán al Templo para ofrendar como antaño.
Véngame, Dios, y patrocina mi causa contra un pueblo sin benevolencia. Ayúdame a escapar de un impostor y de la iniquidad. Pues Tú eres el Dios de mi poder, ¿por qué me abandonaste? ¿Por qué debo caminar en tristeza por causa de la opresión de mi adversario? Envía Tu luz y Tu verdad, ellas me guiarán. Ellas me traerán al monte de Tu Santuario y a Tus moradas. Para que yo pueda ir al altar de Dios, al Dios del placer de mi júbilo, para alabarte con arpa, Dios, mi Dios. ¿Por qué estás deprimida, alma mía, y por qué ansías de mí? ¡Espera a Dios! Pues aún Le agradeceré, mi salvación, la luz de mi semblante y mi Dios.

Salmos del Día 8
Capítulo 44
El salmista gime por el amargo exilio. Nosotros y la Torá somos humillados a diario: "Dios los cambió por otra nación". Fuimos cual ganado para matadero. Corresponde que Dios nos redima, por Su gran Nombre que nos acompaña en el exilio.
Para el Director del Coro, por los hijos de Kóraj, un Maskíl: Dios, con nuestros oídos hemos escuchado; nuestros padres nos contaron los actos que Tú realizaste en sus días, en los días de antaño. Tú, con Tu propia mano, expulsaste a los pueblos y los implantaste. Tú afligiste naciones y las echaste. Porque no por su espada ellos poseyeron la tierra, ni su propio brazo les ayudó, mas por Tu diestra, Tu brazo, y la luz de Tu semblante — porque Tú los favoreciste. ¡Sólo Tú eres mi Rey, Dios! ¡Ordena la salvación de Iaacov! Por Tu intermedio cornearemos a nuestros opresores; por Tu Nombre someteremos a nuestros oponentes. Pues no confío en mi arco, ni mi espada me salvará. Pues Tú nos salvaste de nuestros adversarios, y a quienes nos odian Tú avergonzaste. En Dios hemos glorificado todo el día, y Tu Nombre para siempre agradeceremos, sela. Incluso cuando nos abandonaste y humillaste, y no salías con nuestros ejércitos. Tú nos hiciste retroceder del adversario, y quienes nos odian pillaron para sí. Nos liberaste cual carnero para ser devorado, y entre las naciones nos esparciste. Vendiste a Tu nación por ninguna fortuna, y no aumentaste su precio. No pusiste como desgracia para nuestros vecinos, burla y escarnio para nuestro entorno. Nos pusiste como ejemplo vil entre los pueblos, una causa para que las naciones sacudieran sus cabezas. Todo el día mi humillación está delante de mí, y mi vergüenza me cubre, la voz del calumniador y blasfemo, delante del enemigo y vengador. Todo eso vino sobre nosotros, y, entretanto, no Te olvidamos ni falsificamos Tu pacto. Nuestro corazón no se retiró, ni nuestros pasos se desviaron de Tu camino. Incluso cuando Tú nos afligiste en el lugar de Taním y nos cubriste con la sombra de la muerte, ¿olvidamos el Nombre de nuestro Dios y extendimos nuestras manos a un dios extraño? ¿Acaso Dios no escudriña esto? El conoce los secretos del corazón. Pues por Tu causa somos martirizados todo el día, considerados ovejas para el matadero. ¡Despierta! ¿Por qué pareces dormir, mi Señor? ¡Recuerda! ¡No nos abandones por siempre! ¿Por qué ocultas Tu rostro, ignoras nuestra aflicción y opresión? Pues postrada al polvo está nuestra alma, pegado a la tierra nuestro estómago. ¡Levántate! ¡Sé nuestra ayuda, y redímenos en aras de Tu benevolencia!
Capítulo 45
El salmista lo compuso refiriéndose al Mashíaj. Narra su grandeza, atributos, gloria, riqueza y reino; y declara que Israel lo espera y dice, una generación tras otra: "¿Cuándo vendrá?"
Para el Director del Coro, sobre Shoshaním, por los hijos de Kóraj, un Maskíl, un canto de afecto: Mi corazón está agitado con un buen tema, Digo: "Mis trabajos son propios de un rey, mi lengua es la pluma de un hábil escriba". Tú eres bello, más que otros hombres, el encanto se derrama sobre tus labios; por lo tanto, Dios te bendecirá para la eternidad. Ciñe tu espada sobre tu muslo, poderoso, tu majestad y tu esplendor. Y ése es tu esplendor: ten éxito, cabalga en verdad y justa humanidad. Que esto te guíe a temibles acciones con tu diestra. Tus flechas son afiladas, naciones caen bajo ti, en el corazón de los adversarios del rey. Tu trono, juez, es por siempre jamás. El cetro de la equidad es el cetro de tu reino. Tú amas la integridad y odias la perversidad; por eso Dios, tu Dios, te ungió con aceite de alegría por encima de tus pares. Mirra, áloes y casia son todas tus vestimentas, más fino que palacios de marfil será el Mío que te agradará. Hijas del rey te visitan, erecta está la reina a tu derecha en joyas de oro de Ofir. Oye, doncella, mira e inclina tu oído, olvida a tu pueblo y a la casa de tu padre. Entonces el Rey deseará tu belleza, pues El es tu Señor. Prostérnate a El. Como para la hija de Tiro, con homenaje buscarán tu presencia los más ricos de la nación. Toda la gloria de la princesa está con ella interiormente, de engarces de oro es su atuendo. En prendas bordadas es llevada al rey. Las vírgenes en su cortejo son sus compañeras, son conducidas a ti. Ellas son llevadas con alegría y júbilo, entran al palacio del Rey. Sucediendo a tus padres, están tus hijos. Los nominarás como líderes por todo el país. Conmemoraré Tu Nombre por todas las generaciones. Por lo tanto, las naciones Te reconocerán por siempre jamás.
Capítulo 46
Este Salmo cuenta de la época de Og y Magog [la Era Mesiánica], cuando todos depondrán las armas y en el mundo dejará de haber guerras.
Para el Director del Coro, para los hijos de Kóraj, por Alamot, un cántico: Dios es para nosotros refugio y fuerza, una ayuda muy accesible en la aflicción. De modo que no debemos temer la transformación de la tierra, y el colapso de las montañas en el centro del mar. Sus aguas enfurecerán y estarán turbadas, montañas rugirán siempre en Su gloria. El río — sus corrientes alegrarán a la Ciudad de Dios, el santificado lugar de morada del Altísimo. Dios está dentro de ella; ella no se estremecerá; Dios ayudará al romper la aurora. Naciones rugen, reinos se derrumban. El alzó Su voz y la tierra se disolverá. Adonái de las huestes está con nosotros; nuestra fortaleza por siempre es el Dios de Iaacov, sela. Vayan y vean las obras del Señor, quien forjó devastación en la tierra. El hace el cese de las guerras hasta el final la tierra, el arco El quebrará, partirá la lanza, las carrozas consumirá en fuego. ¡Desistan! Sepan que Yo soy Dios, seré enaltecido entre las naciones, exaltado sobre la tierra. Adonái de las huestes está con nosotros; nuestra fortaleza por siempre es el Dios de Iaacov, sela.
Capítulo 47
Tras la batalla de Gog y Magog [en la Era Mesiánica] no habrá más guerra. Dios nos concederá salvación y el privilegio de ascender al Gran Templo; amén.
Al Director del Coro; un Salmo por los hijos de Kóraj: Naciones todas, batid palmas; haced sonar [el shofar] para Dios con sonido de júbilo. Pues Adonái es supremo, reverencialmente temible, un gran Rey sobre toda la tierra. El somete a los pueblos debajo de nosotros; a las naciones debajo de nuestros pies. El elige nuestra herencia para nosotros, la gloria de Iaacov a quien El ama eternamente. Dios asciende por medio de la teruá, Adonái — por medio del sonido del shofar. Cantad, cantad a Dios; cantad, cantad a nuestro Rey. Pues Dios es Rey sobre toda la tierra; cantad, hombres de entendimiento. Dios reina sobre las naciones; Dios está sentado sobre Su santo trono. Los más nobles de las naciones están reunidos, la nación del Dios de Avraham; pues los protectores de la tierra pertenecen a Dios; El es ensalzado sobremanera.
Capítulo 48
Profetisa sobre la Era Mesiánica, alabando una Jerusalén reconstruida y las ofrendas traídas allí. En ese momento Israel dirá: "Como hemos oído de los Profetas, tuvimos el mérito de ver".
Un Salmo por los hijos de Kóraj: Grande es Adonái y sumamente alabado en la ciudad de nuestro Dios, Su montaña santa. Hermoso en paisaje, el júbilo de toda la tierra es el Monte Tzión, en las laderas septentrionales, la ciudad del gran Rey. Dios Se dio a conocer en sus ciudadelas como una torre de fortaleza. Pues he aquí, los reyes se juntaron, y avanzaron de común acuerdo [para invadirla]. Vieron [las maravillas del Todopoderoso] y se asombraron; quedaron aterrados, huyeron precipitadamente. Fueron sobrecogidos por el temblor allí, por dolores como los de una parturienta; [fueron destruidos como] por un viento del este que quebranta las naves de Tarshísh. Como hemos oído, así hemos visto en la ciudad de Adonái de las huestes; en la ciudad de nuestro Dios; que Dios la afirme por toda la eternidad. Dios, hemos estado esperando [la revelación de] Tu bondad dentro de Tu Santuario. Así como Tu Nombre, Dios, [es grande,] así es Tu alabanza hasta los confines de la tierra; Tu diestra está llena de justicia. Alégrese el Monte Tzión, los pueblos de Iehudá regocíjense, a causa de Tus juicios. Rodead a Tzión, ceñidla, contad sus torres; considerad atentamente sus murallas, observad sus altas ciudadelas, para que lo podáis relatar a una generación posterior. Porque este Dios es nuestro Dios por siempre jamás; El nos conducirá eternamente.

Salmos del Día 9
Capítulo 49
Un gran mensaje e inspiración para todos, ricos y pobres, reprochándoles sus pecados que, por hábito, ya no consideran tales. Pero estos lo acusan el Día del Juicio, especialmente a los ricos, quienes se fían de su riqueza y no de Dios.
Para el Director del Coro, por los hijos de Koraj, un Salmo: Oigan esto todas las naciones, presten oídos todos los moradores de la tierra decaída. También los hijos de Adám, también los hijos del hombre, juntos rico y pobre. Mi boca hablará sabiduría y las meditaciones de mi corazón estarán llenas de discernimiento. Inclinaré mi oído a la parábola, explicaré mi enigma con el arpa. ¿Por qué temeré los días del mal? ¡El pecado que pisé me rodea! Aquellos que se fían de sus riquezas y de su gran opulencia se vanaglorian, mas a un hermano él no puede redimir, ni redimirse; ni dar a Dios su rescate. Pues preciosa es la redención de su alma, e inalcanzable por siempre. Entonces, ¿debe vivir para la eternidad, y jamás ver la tumba? Pues él ve que los sabios mueren; juntos el tonto y el insensible perecen y dejan sus fortunas para otros. Entretanto, imaginan que sus casas son para siempre, sus paradas para una generación tras otra generación. Mas en lo que respecte al hombre, en gloria él no reposará; se asemeja a los animales silenciados. Este es su camino — tontos de ellos; de sus destinos sus bocas hablan de forma calmante, sela. Como ganado menor, están destinados al abismo. La muerte los consumirá, los íntegros los dominarán en la aurora, y sus formas corroerán en el abismo, que no será un refugio para ellos. Pero Dios redimirá mi alma de la garra del sepulcro, pues Él me tomará por siempre. No temas cuando un hombre enriquece, cuando aumenta el esplendor de su casa. Pues con su muerte nada tomará, su esplendor no descenderá detrás de él; pues a sí mismo él se bendice en su vida; otros te albarán si te perfeccionas. Llegará a la generación de tus padres, hasta la eternidad ellos no verán luz alguna. El hombre está en la gloria mas no comprende, se asemeja a los animales silenciados.
Capítulo 50
Una serie de valores éticos y morales, reprochando a quienes no se arrepienten con humildad y modestia. También a los que no practican lo que estudian y sólo simulan devoción. Pecan, y hacen pecar a otros.
Un Salmo de Asaf: El Todopoderoso, Dios, Adonái, habló convocando a la tierra, desde el levante del sol hasta el poniente. De Tzión, belleza consumada, Dios Se apareció. Que nuestro Dios venga y guarde silencio. Un fuego consumidor delante de Él, a Su alrededor mucha turbulencia. Él convocará a los cielos encima de la tierra, para que Él vengue a Su pueblo. Júntense a Mí, Mis devotos, que confirman Mi alianza mediante el sacrificio. ¡Y los cielos proclamarán Su rectitud, pues Dios es por siempre el Juez! Presta atención, pueblo Mío, y Yo hablaré, Israel, y prestaré testimonio contra Ti. Dios, tu Dios, soy Yo. No te censuraré por tus sacrificios, ni son tus Holocaustos Mi constante preocupación. No tomo de tu casa ni un buey, ni de tus cercados cualquier cabra, pues Mía es cualquier bestia del bosque, los behemot (animales) de millares de montañas. Yo conozco todos los pájaros de las montañas, y quien rastrea Mis campos está Conmigo. Si estuviera hambriento no te lo contaría, pues Mío es el mundo y su abundancia. ¿Preciso comer la carne de los toros? ¿O la sangre de las cabras preciso beber? Ofrece a Dios gratitud — entonces redime a Dios tus votos. Implórame en el día de la aflicción; Yo te liberaré y tú Me honrarás. Mas, al perverso, Dios dice: "¿Con qué propósito cuentas tú Mis decretos, alzando Mi alianza sobre tus labios?" Pues tú odias la disciplina y arrojaste hacia atrás Mis palabras. Si viste un ladrón, lo aprobaste, y con los adúlteros estuvo tu parte. Enviaste tu boca para el mal y tu lengua adheriste a la falsedad. Cuando te sientas, hablas contra tu hermano, contra los hijos de tu madre esparces deshonra. Eso hiciste, y Yo guardé silencio; pensaste que Yo sería como tú. ¡Te censuraré y pondré al descubierto delante de tus ojos. Comprended esto, por favor, vosotros que olvidasteis a Dios, no sea que Él os despedace y nadie haya para salvarte. Quien trae ofrenda de gratitud Me honra; entonces, preparando el camino, Yo le mostraré la salvación de Dios.
Capítulo 51
Después de que el Profeta Natán reprochó a David su pecado con Batsheva, éste, a solas, elevó considerables plegarias pidiendo perdón. Todos deben recitar este Salmo por sus transgresiones y faltas.
Para el Director del Coro, un Salmo por David, cuando el profeta Natán vino a él después de que él hubo ido a Batshéva: Agráciame, Dios, conforme Tu benevolecia; de acuerdo a Tu abundante compasión, borra mis transgresiones. Límpiame a fondo de mi iniquidad, y purifícame de mi pecado. Porque reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre frente a mí. Contra Ti solo he pecado, y he hecho aquello que es malo ante Tus ojos; [perdóname] a fin de que estés justificado en Tu veredicto y vindicado en Tu juicio. Lo cierto es que fui engendrado en pecado, y en pecado me concibió mi madre. Lo cierto es que tú deseas la verdad en lo más íntimo; enséñame la sabiduría de lo recóndito. Púrgame con hisopo y seré puro; lávame y seré más blanco que la nieve. Hazme oír [nuevas de] alegría y regocijo; entonces los huesos que Tú has quebrantado se alborozarán. Oculta tu rostro de mis pecados, y borra todas mis transgresiones. Crea en mí un corazón puro, Dios, y renueva dentro de mí un espíritu recto. No me arrojes de Tu presencia, y de Tu Espíritu de Santidad no quites de mí. Restitúyeme el regocijo de Tu salvación, y con espíritu de magnanimidad susténtame. Yo enseñaré a transgresores Tus sendas, y pecadores retornarán a Ti. Sálvame de la culpa de sangre, Dios, Dios de mi salvación; mi lengua cantará Tu justicia. Adonái, abre mis labios, y mi boca dirá Tu alabanza. Pues Tú no deseas que yo traiga ofrendas, ni quieres holocaustos. La ofrenda [propicia] a Dios es un espíritu contrito; un corazón contrito y quebranto, Dios, no desdeñas. Concede el bien a Tzión en Tu buena voluntad; reconstruye los muros de Jerusalén. Entonces querrás Tú los sacrificios [ofrendados] con justicia, holocaustos e incinerados por completo; entonces ellos ofrendarán novillos sobre Tu Altar.
Capítulo 52
David lamenta su sufrimiento a manos de Doeg --quien se jacta del mal que hizo-- y pregunta: "¿Qué cree? ¿Considera la fechoría una marca de fortaleza?", maldiciéndolo, y a quienes son como él.
Para el Director del Coro, un Maskíl, por David, al llegar Doeg, el edomita, quien informó a Shaúl diciendo: "David vino a la casa de Avimélej": ¿Por qué te vanaglorias con el mal, poderoso [guerrero]? La benevolencia de Dios es todo el día. Tu lengua trama traición, cual lámina afilada haciendo falsedad. Amas el mal más que el bien, más la mentira que expresarte con honestidad, sela. Amas las palabras devoradoras, la lengua del fraude. De idéntica forma, Dios te destruirá para la eternidad; Él te despedazará y apartará de la tienda, y te desarraigará de la tierra de la vida por siempre. Los justos lo vieron y temieron, y de él se rieron: "Es el hombre que no pone a Dios como su fortaleza; en cambio, se fió de su abundante riqueza, obteniendo fuerza de su traición". Más yo soy como una oliva siempre verde en la Casa de Dios; confío en la benevolencia de Dios por siempre jamás. Te agradeceré eternamente porque Tú lo hiciste, y deposito esperanza en Tu Nombre, pues Tú eres bueno con Tus devotos.
Capítulo 53
Este Salmo habla de cuando Tito desgarró la cortina del Santo de Santos con su espada, y creyó que había matado "a sí mismo" [un eufemismo para Dios].
Para el Director del Coro de Majalat, un Maskíl por David: Él desgraciado dice en su corazón: "¡No hay Dios alguno!" Se corrompieron y actuaron abominablemente por vías de la iniquidad. Ninguno de ellos hace el bien. Dios observó desde el cielo a los hombres para ver si hay alguien que reflexiona, alguien que procura a Dios. Cada uno de ellos es impuro, no hay quien haga el bien, no hay siquiera uno. ¿No saben, los hacedores de maldad, los que devoran a Mi pueblo como si comieran pan, los que no claman a Dios? Los acosará el miedo, un terror como jamás hubo. Pues Dios esparce los huesos de aquellos acampados contra ti, los avergonzaste pues Dios los aborreció. ¡Quién dará que de Tzión venga la salvación de Israel! Cuando Dios haga retornar a los cautivos de Su pueblo, Iaakov se alegrará, Israel se regocijará!
Capítulo 54
Una maravillosa plegaria a Dios, que con Su poderío salve a quienes anhelan Su benevolencia. Léela, y descubrirás que inspira temor reverencial; todos deberían decirla en el momento apropiado.
Para el Director del Coro, con música instrumental, un Maskíl por David. Cuando los habitantes de Zif vinieron y dijeron a Shaúl: ¿No se oculta David entre nosotros? Dios, por Tu Nombre sálvame, y por Tu poder defiéndeme. Dios, oye mi plegaria, presta oídos a las expresiones de mi boca. Pues extranjeros se irguieron en mi contra y hombres poderosos buscaron mi alma. No pusieron a Dios frente a sí, jamás. Es que Dios es quien me asiste, mi Dios está con los que sostienen mi alma. Que retribuya el mal de quienes me acechan; en virtud de Tu verdad, ¡abátelos! Con donativo ofrendaré a Ti, agradeceré a Tu Nombre, Adonái, pues es bueno. Pues de toda angustia El me libró, y mi ojo vio a mis enemigos.

Salmos del Día 10
Capítulo 55
David dijo este Salmo al huir de Jerusalén por causa de los difamadores, Doag y Ajitófel, que decían que merecía morir. Consideraba amigo a Ajitófel, honrándolo, pero éste lo traicionó y quebró su pacto. David maldice a todos sus enemigos, para que todas las generaciones "sepan, y dejen de pecar".
Para el Director del Coro, con instrumentos musicales, un Maskíl por David: ¡Presta oídos, Dios, a mi plegaria, no desdeñes mi súplica! Préstame atención y respóndeme cuando me lamento en mi aflicción y gimo. Por el grito del adversario, a causa de la opresión del perverso, pues ellos me acusan de maldad y apasionadamente me odian. Mi corazón se estremece dentro de mí y los temores de la muerte me asaltan. Él temor y el miedo me penetran, me domina el horror. Entonces dije: "¡Quien diera en mí alas como una paloma! ¡Volaría y hallaría descanso! Vagaría a la distancia, pernoctaría en el desierto por siempre. Me apresuraría a abrigarme del viento violento, de la tempestad. Consume, Dios, y confunde sus lenguas, pues he visto violencia y disputa en la ciudad. Día y noche ellos circunvalan sus murallas; la iniquidad y el desorden habitan su interior. La traición está dentro de ella, si apartarse de su plaza, están el fraude y la decepción. Pues no hay adversario que pueda ultrajarme y yo lo soporte; ningún enemigo crecer tanto contra mí que yo me esconda de él. Tú eres un hombre igual a mí; tú eres mi guía y mi mentor. Con quien, juntos, compartimos dulce consejo; por la casa de Dios caminamos con la multitud. Que Él incite la muerte contra ellos; que caigan al abismo, vivos, pues el mal está en sus moradas y en ellos. Mas yo, a Dios clamaré y Adonái me salvará. De noche, de mañana y de tarde suplico y gimo, y Él oye mi voz. Él redime mi alma en paz de las batallas que se aproximaron a mí, en consideración a las multitudes que estuvieron conmigo. Mi Dios oirá y les responderá —Aquel que está entronizado desde otrora, eternamente — contra aquellos que ignoran su propia muerte y no temen a Dios. Él extendió sus manos contra los que están en paz, violó su alianza. Más suaves que la manteca fueron las palabras de su boca, pero su corazón estaba en guerra; sus palabras eran más blandas que el aceite, sin embargo, eran maldiciones. Arroja a Adonái tu carga y Él te sustentará. Él nunca permitirá que el justo esté abatido. Y Tú, Dios, los arrojarás al abismo más profundo; los hombres sanguinarios y embaucadores no vivirán la mitad de sus días; mas yo confiaré en Ti.
Capítulo 56
David compuso este Salmo cuando corría peligro mortal en el palacio de Ajísh, hermano de Goliat. En su angustia, hace diversas promesas.
Para el Director del Coro, sobre Ionat Elem Rejokím, por David, un mijtám cuando los filisteos lo capturaron en Gat: Favoréceme, Dios, pues hombres ansían engullirme; el día entero el guerrero me oprime. Todo el día mis atentos adversarios aspiran engullirme, pues muchos guerrean contra mí, Altísimo. El día en que temo, confiaré en Ti. En la rigurosa justicia de Dios, alabaré Su palabra. Confié en la rigurosa justicia de Dios, no temeré. ¿Qué puede hacerme la carne? Todos los días ellos hacen penosas mis palabras; en cuanto a mí, todos sus pensamientos son para el mal. Ellos se juntan, se ocultan, observan todos mis pasos, siempre que prevén [oportunidad para capturar] mi alma. Por iniquidad, expélelos; en cólera, derrumba las naciones, Dios. Mi deambular Tú Mismo contaste; deposita mis lágrimas en Tu odre. ¿No están en Tu registro? Entonces, mis adversarios retrocederán el día en que clamé; lo sé, Dios está conmigo. En la rigurosa justicia de Dios, alabo Su palabra; en la misericordia de Adonái, alabo Su palabra. Confié en la rigurosa justicia de Dios, no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre? Sobre mí, Dios, están Tus promesas; saldaré ofrendas de gracias. Pues Tú liberaste mi alma de la muerte, hasta mis pies de tropezar. Para caminar delante de Dios en la luz de la vida.
Capítulo 57
Un Salmo de David al ocultarse de Shaúl en una cueva, en serio peligro. Como Iaacov al enfrentar a Eisav, rezó que no sea muerto ni deba matar. En mérito a su fe, Dios hizo maravillas para salvarlo.
Para el Director del Coro, una súplica para ser salvado de la destrucción, por David, un Mijtám, cuando huyó de Shaúl, en la cueva. Favoréceme, Dios, favoréceme, pues mi alma se refugió en Ti. A la sombra de Tus alas me refugiaré hasta que pase la traición. Clamo a Dios, supremamente sublime, al Dios que hace para mí. Él enviará del cielo y me salvará de la desgracia de aquellos que desean engullirme, sela. Dios enviará Su misericordia y Su verdad. Mi alma está entre leones; yazgo con hombres irascibles, personas cuyos dientes son lanzas y flechas, y cuya lengua es una espada afilada. Sé exaltado encima de los cielos, Dios, sobre toda la tierra esté Tu gloria. Ellos preparan una red para mis pasos, mi alma es encorvada, cavaron una fosa delante de mí, caerán en ella, sela. Mi corazón esta imperturbable, Dios; mi corazón está imperturbable; cantaré y haré música. Despierta, alma mía, despierta, con arpa y lira; despertaré el alba. Te agradeceré dentro de los pueblos, Dios, cantaré a Ti entre las naciones, Pues grande hasta los cielos es Tu benevolencia y hasta las alturas superiores está Tu verdad. Sé exaltado encima de los cielos, Dios, esté Tu gloria encima de toda la tierra.
Capítulo 58
David expresa su angustia por Avner y sus demás enemigos, quienes justificaban su persecución por parte de Shaúl.
Para el Director del Coro, una súplica para ser salvado de la destrucción, por David, un Mijtám: ¿Es verdad que guardas silencio? ¡Justicia deberías hablar, juzgar a as personas con equidad! Incluso en tu corazón cometes males, pesa en la tierra la violencia de tus manos. Extraños son los perversos desde el útero, perdidos desde el nacimiento andan los habladores de falsedad. Su ponzoña es como el veneno de la serpiente, como una víbora sorda que cierra su oído, a fin de no escuchar la voz de los encantadores, de los oradores más habilidosos. Dios, arrasa sus dientes en sus bocas, fragmenta los molares de los leoncillos, Adonái. Que sean despreciables, tragados como en agua corriente. Apunte Él sus flechas para derribarlo. Como el caracol que se derrite y desvanece, como un nacido prematuro de mujer que no ha visto el sol. Antes de que tus ollas sientan los espinos, sea con poder, sea con cólera, Él lo asolará. El justo se regocija cuando ve retribución; sus pies, él bañará en la sangre del perverso. Y el hombre dirá: "Realmente hay recompensa para el justo; en verdad, hay un Dios juzgando en la tierra.
Capítulo 59
Las plegarias y súplicas de David cuando, con grandes milagros, eludió el peligro huyendo por una ventana sin que los centinelas lo notaran.
Para el Director del Coro, una súplica para ser salvado de la destrucción, por David, un mijtám, cuando Shaúl despachó [hombres] para cuidar la casa [de David,] para [capturarlo y] matarlo: Rescátame, Dios mío, de mis enemigos; levántame por encima de quienes se alzan contra mí. Sálvame de los malhechores, de hombres sanguinarios líbrame. Pues mira, ellos acechan por mi alma, poderosos se reúnen contra mí, no a causa de mi pecado ni mi transgresión, Adonái. Sin iniquidad [de mi parte,] corren y se preparan. ¡Despierta hacia mí y mira! Y Tú, Adonái Dios de las huestes, Dios de Israel, despierta para recordar a todas las naciones; no concedas favor a ninguno de los inicuos traidores, jamás. Regresan hacia el atardecer, aúllan como el perro y merodean por la ciudad. He aquí que expresan con sus bocas, espadas hay en sus labios, pues [dicen:] "¿Quién oye?" Pero Tú, Adonái, Te ríes de [lo que dicen] ellos; Te mofas [ellos como] de todas las naciones. [A causa de] su poderío, a Ti aguardo, Dios es mi fortaleza. El Dios de mi bondad me adelantará [mi necesidad]; Dios me mostrará [la caída] de mis enemigos vigilantes. No los mates, no sea que mi nación olvide; condúcelos con Tu poder y empobrécelos — ¡Oh Escudo nuestro, mi Amo! — [por] el pecado de su boca, la palabra de sus labios; que los atrape su arrogancia. [La gente] hablará a la vista de su deterioro y maldito estado. Consúmelos en furia, consúmelos y no estarán más; y sabrán que Dios gobierna en Iaacov, hasta los confines de la tierra, sela. Regresarán hacia el atardecer, aúllan como el perro y merodean por la ciudad. Vagarán para [buscar qué] comer; cuando no se saciarán, gemirán. En cuanto a mí, cantaré de Su poder, y cantaré alegremente de Tu bondad hacia la mañana, para has sido una fortaleza para mí, un refugio el día de mi angustia. [Tú eres] mi fuerza, a Ti cantaré, pues Dios es mi protección, el Dios de mi bondad.

Salmos del Día 11
Capítulo 60
Cuando el general Ioav llegó a Aram Naharáim, le dijeron: "¿No eres de los hijos de Iaacov? ¿Qué se hizo del pacto con Laván?" Sin saber responder, Ioav consultó al Sanhedrín. El Salmo incluye la plegaria de David por el éxito en la batalla.
Para el Director del Coro, sobre el [instrumento llamado] shushán eidut. Un mijtám por David, para enseñar, cuando libró batalla con [la gente de] Arám Naharáim y Arám Tzová, y Ioav regresó y golpeó a Edóm en el Valle de Sal, doce mil [hombres]: ¡Dios, nos abandonaste, nos has quebrantado! ¡Te enfureciste! ¡Regresa a nosotros! Hiciste temblar la tierra, la quebraste, ¡sana sus fragmentos, pues tambalea! Mostraste severidad a Tu nación, nos diste a beber vino que embota. [Ahora,] da a quienes Te temen un estandarte para alzarse, en aras de la verdad, por siempre. Para que Tus queridos puedan ser liberados, ayuda con Tu diestra y respóndeme. Dios dijo con Su Sagrado [Espíritu] que me alegraré; [que] dividiré [por sorteo] a Shejém, y mediré [en parcelas] el Valle de Sucot. Mío es Guilád, mío es Menashé, y Efráim será la protección de mi cabeza; Iehudá es mi príncipe. Moáv es [quien me trae] mi tazón de lavado, y sobre Edóm lanzaré mi calzado; por mí, filistea hará resonar [coronación]. ¿Quién me traerá dentro de la ciudad fortificada? ¿Quién me conducirá a Edóm? ¿No es acaso Tú, Dios, Quien [hasta ahora] nos ha abandonado, y no salió [adelante] con nuestras legiones? Bríndanos alivio del opresor; inútil es la salvación del hombre. Con [la fuerza de] Dios haremos valientemente, y Él someterá a nuestros opresores.
Capítulo 61
Una plegaria de David al huir de Shaúl. Toda su intención y súplica de longevidad no era para disfrutar de los placeres terrenales sino para servir a Dios con temor toda su vida.
Para el Director del Coro, sobre el neguinat, por David: Oye, Dios, mi clamor, atiende a mi plegaria. Del extremo de la tierra llamo a Ti, cuando mi corazón flaquea [de aflicción]: ¡Guíame sobre la roca que me supera! Pues Tú [ya] has sido un refugio para mí, una torre de fortaleza ante el enemigo. Moraré en Tu tienda, [el Santuario,] para siempre; me cobijaré en el refugio de Tus alas eternamente. Pues Tú, Dios, oíste mis votos; otorgaste la herencia de quienes temen Tu Nombre. Agrega días a los días del rey; que sus años igualen los de cada generación. Que él siempre se siente ante Dios; asigna bondad y verdad para preservarlo. Así, entonaré la alabanza de Tu Nombre por siempre, mientras cumplo mis votos cada día.
Capítulo 62
David ora por la caída de sus enemigos, y exhorta a su generación a no depositar su confianza en la riqueza, cuya acumulación es inútil.
Para el Director del Coro, sobre el iedutún, un Salmo por David: Sólo a Dios [aguarda] silenciosa mi alma, [pues sólo] de Él es mi salvación. Sólo Él es mi roca y salvación, mi fortaleza; no vacilaré mucho. ¿Hasta cuándo tramarán contra el hombre [recto]? Perezcan todos ustedes, como una pared ladeada, una cerca volcada. Sólo por su arrogancia maquinan volcarme, favorecen la falsedad; con sus bocas bendicen, y en sus corazones maldicen, sela. Solamente a Dios [aguarda] en silencio mi alma, pues mi esperanza es [satisfecha] de Él. Sólo Él es mi roca y salvación, mi fortaleza; no vacilaré. Sobre Dios [apoyo] mi salvación y honor; la roca de mi fortaleza, mi refugio está en Dios. Confíen en Él en todo momento; nación [mía], viertan [cada uno] sus corazones ante Él; Dios es un refugio para nosotros por siempre. Los hombres no son sino vanidad; hipócrita [la promesa de] la gente. [Puestos ambos] en la balanza, son más livianos que la vanidad. No depositen su confianza en la explotación, ni la esperanza inútil en la defraudación. Si la riqueza [corrupta] crece, no le presten atención. Dios habló una cosa, dos escuché yo: que la fortaleza pertenece a Dios y que Tuya, Adonái, es la benevolencia. Pues retribuyes a cada hombre según sus actos.
Capítulo 63
Ocultándose de Shaúl, y anhelando ir al sitio del Arca Santa como quien está sediento de agua, David compuso esta plegaria por sí y contra sus enemigos.
Un Salmo de David, cuando estuvo en el desierto de Iehudá: ¡Dios, Tú eres mi Omnipotente, a Ti Te busco! Mi alma está sedienta de Ti, mi carne Te anhela. [Como alguien] en una tierra seca y desolada, sin agua, así [anhelo] verte en el Santuario, ver Tu poderío y gloria. Pues Tu bondad es mejor que [se reciba durante] la vida; [así,] mis labios te alabarán. Así Te bendeciré toda mi vida, en Tu Nombre alzaré mis palmas [en plegaria]. Como con gordura y abundancia, mi alma se sacia cuando mi boca alba con expresiones de regocijo. De hecho, Te recuerdo sobre mi lecho; durante las guardias de la noche pienso en Ti pues has sido una ayuda para mí; canto a la sombra [protectora] de Tus alas. Mi alma se unió [para marchar] detrás de Ti; Tu diestra me sostuvo. Pero ellos, [mis enemigos,] pretenden desolación para mi alma; [por eso] descenderán a las profundidades de la tierra. Los arrastrarán por la espada; serán ración de zorros. Y el rey, [yo, David,] se alegrará en [la salvación de] Dios, y todos los que [creen y por eso] juran por El se enorgullecerán, pues se cerrarán las bocas de los mentirosos.
Capítulo 64
Los Sabios interpretan este Salmo como alusión a Daniel, quien fue arrojado a los leones. David lo vio por profecía, y rezó por él, pues era su descendiente, como dijo [Dios a Jizkiahu]: "De tus hijos que tendrás, tomarán; serán ministros en el palacio del rey de Babilonia".
Para el Director del Coro, un Salmo de David: Dios, Oye mi voz como cuento [mis aflicciones]; conserva mi vida del miedo al enemigo. Protégeme de los planes de los malvados, de la conspiración de malhechores, quien afilaron su lengua cual espada, apuntaron su flecha — una palabra que hiere — para disparar a los inocente desde sitios ocultos; de repente le tiran, no temen. Incitan a sí mismos en una cosa perversa, hablan de tender trampas; dicen: "¿Quién las verá?" Buscaron pretextos; [y cuando] completaron una búsqueda diligente, cada hombre [guardó el complot] adentro, profundo en el corazón. Pero Dios les disparó; [como] una flecha súbita fueron los golpes de ellos. Sus propias lenguas los hicieron caer, todos los que los ven sacuden sus cabezas [con burla]. Entonces todos los hombres temieron, y narraron la obra de Dios; percibieron Su acto. Que el justo se alegre en Adonái y se cobije en Él; y que todos los de corazón recto se enorgullezcan.
Capítulo 65
Este Salmo contiene alabanzas gloriosas inspiradoras de temor reverente a Dios, y súplicas y plegarias por nuestros pecados. En síntesis: es imposible enumerar Su poderío, por lo que el silencio es Su alabanza.
Para el Director del Coro, un Salmo de David, una canción: El silencio es alabanza para Ti, Dios [que mora] en Tzión; y a Ti se pagarán los votos. Tú, que oyes la plegaria, a Ti toda carne viene. Las cuestiones de pecado me abruman; Tú expiarás nuestras transgresiones. Dichoso [el hombre] que Tú eliges y acercas para morar en Tus atrios; seamos saciados del bien de Tu Casa, la santidad de Tu Santuario. Respóndenos con actos imponentes como corresponde a Tu rectitud, Dios de nuestra salvación, amparo de todos [los que habitan] los fines de la tierra y mares distantes. Con Su fortaleza prepara Él [lluvia para] las montañas; se ciñe poder. Él aquieta el bramido de los mares, el bramido de sus olas y el tumulto de naciones. Quienes habitan los fines [de la tierra] temen [a Ti] por causa de Tus señales; el salir de la mañana y la tarde hacen cantar [alabanza al hombre]. Tú recuerdas la tierra y la riegas, la enriqueces abundantemente del arroyo de Dios lleno de agua. Tú preparas su grano, pues así lo preparas. Tú sacias sus surcos, gratificando sus legiones; con lluvias la suavizas y bendices su crecimiento. Tú coronas al año de Tu bondad [con lluvia], y Tus nubes gotean abundancia. Gotean sobre pasturas de desierto, y las colinas se ciñen de júbilo. Las praderas se visten de ovejas, y los valles se cubren con grano; resuenan, de hecho cantan.

Salmos del Día 12
Capítulo 66
Las alabanzas y plegarias inspiradoras de temor reverencial que ofreceremos a Dios por la Reunión de los Dispersos.
Para el Director del Coro, una canción, un Salmo: ¡Alzad voces en júbilo a Dios, toda la tierra! Cantad la gloria de Su Nombre; haced gloriosa Su alabanza. Decid a Dios: "¡Cuán imponentes son Tus actos!" Por Tu gran fortaleza, Tus enemigos [admitirán] su traición a Ti. Toda la tierra se prosternará a Ti, y Te cantará; ¡cantarán alabanza a Tu Nombre por siempre! Id y ved las obras de Dios, temible en Sus actos hacia la humanidad. Él volvió el mar en tierra seca, y ellos cruzaron el río a pie; nos hemos regocijado en Él allí. El rige el mundo con Su poder, y Sus ojos observan a las naciones; que los rebeldes no se enaltezcan a sí mismos, sela. Bendecid a nuestro Dios, naciones, y que se haga oír la voz de Su alabanza. Él nos mantuvo vivos, y no permitió que nuestros pies vacilaran. Pues nos has sometido a prueba, Dios; nos refinaste como se refina la plata. Nos llevaste a prisión; colocaste una cadena sobre nuestras caderas. Montaste hombres [vulgares] sobre nuestra cabeza; pasamos por fuego y agua, y Tú nos sacaste a la abundancia. Vendré a Tu Casa con holocaustos, pagaré a Tú mis votos que pronunciaron mis labios y mi boca dijo en mi angustia. Elevaré a Ti holocaustos grasos, con el humo de carneros; ofrendaré ganado con machos cabríos, sela. Venid, escuchad, todos los que temen a Dios, y contaré qué ha hecho Él por mi alma. Llamé a Él con mi boca, con exaltación bajo mi lengua. De haber visto yo iniquidad en mi corazón, mi Señor no habría escuchado. Pero en verdad, Dios oyó; atendió la voz de mi plegaria. Bendito es Dios, quien no apartó mi plegaria, ni Su bondad de mí.
Capítulo 67
Este Salmo --también alusivo a la Reunión de los Dispersos y las guerras de Gog y Magog-- es conocido como muy glorioso. Entonces, "Dios será Uno".
Para el Director del Coro; un canto con música instrumental; un Salmo. Dios tenga gracia con nosotros y nos bendiga, que haga resplandecer Su semblante sobre nosotros para siempre; para que sea conocido Tu camino en la Tierra, Tu salvación entre todas las naciones. Las naciones Te alabarán, Dios, todas las naciones Te alabarán. Las naciones se alegrarán y cantarán jubilosamente, pues Tú juzgarás a los pueblos con justicia y guiarás a las naciones de la tierra para siempre. Los pueblos Te alabarán, Dios, todos los pueblos Te alabarán, pues la tierra habrá rendido su fruto y Dios, nuestro Dios, nos bendecirá. Dios nos bendecirá; y todos, desde los más remotos rincones de la tierra, Le temerán.
Capítulo 68
Una maravillosa plegaria profética de David por Sanjerív, quien sitió Jerusalén en Pesaj en la época de Jizkiahu. También profetiza las bondades que disfrutaremos en la Era Mesiánica.
Para el Director del Coro; por David, un Salmo, una canción: Que Dios Se alce, Sus enemigos sean diseminados, y quienes Lo odian huye de Él. Como es apartado el humo, apártalos; como la cera se derrite ante el fuego, desparezcan los malvados ante Dios. Y los justos se regocijarán, se alegrarán ante Dios y se deleitarán de júbilo. Cantad a Dios, entonad alabanzas a Su Nombre; exaltad a Él que cabalga sobre los cielos con Su Nombre Iah, y regocijaos ante Él. Padre de huérfanos y juez de viudas es Dios, en la morada de Su santidad. Dios ubica al solitario en un hogar, y libera a los aprisionados con grilletes; pero los rebeldes [son confinados a] morar en tierra árida. ¡Dios! Cuando saliste ante Tu nación, cuando marchaste por el desierto, sela, la tierra tembló, hasta los cielos gotearon delante de la presencia de Dios; este monte de Sinaí [tembló] ante la presencia de Dios, el Dios de Israel. Vertiste lluvia generosa, Dios; cuando Tu patrimonio estaba cansado, Tú lo sostuviste. Tu rebaño se radicó allí; en Tu bondad, Dios, dispusiste para el pobre. Mi Señor cumplirá la palabra de los heraldos a una gran legión: Reyes de ejércitos huirán, ellos huirán; y ella, que habita el hogar, repartirá botín. Aun si yaces sobre el fogón, [serás como] las alas de una paloma cubiertas con plata, sus extremos con oro brillante. Cuando el Omnipotente disemina reyes en medio de ella, aquellos a la sombra de la oscuridad se harán níveamente blancos. La montaña de Dios es una montaña fértil, la montaña de picos majestuosos es una montaña fértil. ¿Por qué alardean, montañas de picos? Esta es la montaña que Dios ha deseado como Su morada; Adonái incluso morará allí para siempre. Las carrozas de Dios son dos veces diez mil, [con] millares de ángeles; mi Señor está en su medio, en Sinaí, en santidad. Subiste a lo alto y tomaste un cautivo, tomaste regalos para el hombre; y [ahora] hasta rebeldes moran con Dios, Señor. Bendito es mi Señor, Quien cada día nos carga de [de beneficencia], el Dios que es nuestra salvación para siempre. Dios es para nosotros un Dios de salvación; y de Dios, mi Señor, son las muchas avenidas de muerte. Sólo Dios tritura las cabezas de Sus enemigos, la calavera vellosa de quien marcha con sus fechorías. Mi Señor dijo: "Yo devolveré desde Bashán, devolveré desde las profundidades del mar, que su pie pueda pisotear la sangre [del enemigo]; que la lengua de tus perros tenga su porción de tus enemigos". Ellos vieron Tus modos, Dios, las maneras de mi Dios, mi Rey, en la santidad. Los cantores comenzaron, luego los músicos, en medio de las doncellas tocando panderos. En asamblea bendecid a Dios; [bendice a] mi Señor, tú cuya fuente es Israel. Allí Biniamín, el más joven, los rige; los príncipes de Iehudá los apedrean, [como hacen] los príncipes de Zevulún, y los príncipes de Naftalí. Tu Dios ha decretado tu fortaleza. Muestra Tu poderío, Dios, Quien produjo esto en aras de nosotros. [Por la gloria de] Tu Santuario sobre Jerusalén, reyes Te traerán tributo. Reta a la bestia salvaje de los juncos, la asamblea de potentes toros entre las terneras de las naciones, [hasta] que cada uno se someta con pieza de plata. Dispersa a las naciones que desean guerras. Nobles vendrán desde Egipto; Kush apurará [a alzar] sus manos a Dios. Reinos de la tierra, ¡cantad a Dios! ¡Entonad [alabanza] a mi Señor siempre! A Aquel que cabalga sobre el más excelso de los antiguos cielos, mira, Él pone Su voz, una voz de poderío. Tributad poder a Dios; Su majestad está sobre Israel, y Su poderío está en el cielo. Dios, temido eres desde Tu Santuario; es el Dios de Israel el que otorga fortaleza y fuerza al pueblo [Suyo]; bendito es Dios.

Salmos del Día 13
Capítulo 69
Para el Director del Coro, sobre el [instrumento] shoshaním, por David: ¡Sálvame, Dios, pues las aguas [me] llegaron hasta el alma! Me he hundido en profundidades fangosas sin lugar de apoyo; he venido a aguas profundas, y la corriente me arrastra. Estoy exhausto por mi clamor, mi garganta se reseca; mis ojos languidecieron en espera a mi Dios. Más numerosos que los cabellos sobre mi cabeza son quienes me odian sin razón. Poderosos son aquellos que me cercenarían, aquellos que son mis enemigos sin causa. Lo que no he hurtado, entonces tendré que devolver. ¡Dios! Tú conoces mi insensatez, y mis equívocos no están ocultos a Ti. Que no se avergüencen por mí quienes en Ti confían, mi Señor, Dios de las Huestes; que quienes Te buscan no sean humillados por mí, Dios de Israel, pues en aras de Ti he soportado deshonra, el bochorno cubre mi cara. Me he vuelto un extraño a mis hermanos, forastero a los hijos de mi madre, pues la envidia de Tu Casa me ha consumido, y la humillación de quienes Te desprecian, se abatieron sobre mí. Lloré mientras mi alma ayunaba, fue para mí indignidad. Hice arpillera mi vestido, y [así] me volví su modelo [de desprecio]. Quienes se sientan en el portón hablan de mí, [fui] canción de borrachos. En cuanto a mí, sea mi plegaria a Ti, Adonái, en un momento propicio; Dios, en Tu abundante bondad, respóndeme con Tu verdadera salvación. Rescátame del fango, para que no me hunda; sea yo salvado de mis enemigos y de las aguas profundas. Que la corriente de agua no me arrastre, ni el abismo me trague; y que la fosa no cierre su boca sobre mí. Respóndeme, Señor, pues Tu benevolencia es buena; conforme Tus abundantes misericordias, vuélvete a mí. No ocultes Tu rostro de Tu sirviente, pues estoy afligido. ¡Pronto, respóndeme! Acércate cerca a mi alma y libérala; redímeme, para [que] mis enemigos [no se sientan triunfantes]. Tú conoces mi humillación, mi vergüenza y mi deshonra; todos mis mortificadores están ante Ti. La humillación partió mi corazón, y he enfermado. Anhelé comodidad, pero no la hubo; por quienes me consolaran, más no encontré. Ellos ponen hiel en mi alimento, y para mi sed me dieron vinagre de beber. Que su mesa se vuelva una trampa ante ellos, y [su] serenidad, una celada. Oscurézcanse sus ojos, que no puedan ver, y que sus caderas vacilen continuamente. Vierte Tu cólera sobre ellos, y que la fiereza de Tu enfado lo alcance. Que su palacio esté desolado, que no haya morador alguno en sus tiendas. Pues a quien Tú golpeaste persiguieron, y cuentan [con placer] el dolor del por Ti herido. Suma [este] pecado a su pecado, que no vengan a Tu justicia. Borrados sean del libro de los vivos, que no sean inscriptos con los justos. Mas yo, pobre y dolorido soy; que Tu salvación, Dios, me fortalezca. ¡Alabaré el Nombre de Dios con canción, Lo ensalzaré con agradecimiento! Ello placerá a Adonái más que [la ofrenda de] un toro con cuernos y pezuñas. Los humildes lo verán y se regocijarán; quienes buscan a Dios, [verán] y sus corazones revivirán. Pues Adonái escucha a los necesitados, Él no desprecia [la plegaria de] Sus [propios] reclusos. Que cielo y tierra Lo alaben, mares y todo lo que se mueve en ellos, pues Dios salvará a Tzión, construirá las ciudades de Iehudá, y ellos se radicarán allí y la poseerán; y la semilla de Sus sirvientes la heredará, y quienes aman Su Nombre morarán en ella.
Capítulo 70
Una súplica de que los enemigos de David sean avergonzados y humillados por ultrajarlo y regocijarse por sus aflicciones. Entonces se alegrarán los justos y entonarán siempre cánticos y alabanzas.
Para el Director del Coro, por David, para hacer recordar. Dios, [ven] a salvarme; Adonái, apresúrate a mi asistencia. Que quienes buscan mi vida sean avergonzados y humillados; que quienes me desean daño retrocedan y sufran bochorno. Que quienes dicen: "¡Ajá! ¡Ajá!" regresen por causa de su vergüenza [a mí]. Que se alegren y regocijen en Ti todos los que Te buscan, y que quienes aman Tu salvación digan siempre: "¡Sea enaltecido Dios!" Más yo soy pobre y necesitado. ¡Apresúrate a mí, Dios! Tú eres mi ayuda y redentor, ¡Dios, no Te demores!
Capítulo 71
Una imponente plegaria en la que David habla de sus enemigos que desean matarlo, declarando que merece la pena de muerte.
En Ti, Adonái, me he cobijado; jamás me avergonzaré. Sálvame y libérame en Tu rectitud; préstame oídos y redímeme. Se para mí una roca que ampara, para entrar siempre. Tú ordenaste mi salvación, pues Tú eres mi roca y mi fortaleza. ¡Mi Dios! Rescátame de la mano del perverso, de la palma del que conspira y es violento. Pues Tú eres mi esperanza, Adonái mi Dios, mi seguridad desde mi juventud. En Ti he confiado desde la matriz; Tú me sacaste de las entrañas de mi madre; mi alabanza es de Ti siempre. Fui ejemplo para los muchos, y con todo Tú eras mi poderoso refugio. Llénese mi boca con Tu alabanza, todo el día con Tu gloria. No me eches de lado en la vejez; no me abandones cuando mi fuerza flaquea. Pues mis enemigos dicen de mí, y quienes acosan mi alma conspiran juntos diciendo: "Dios lo ha abandonado. Persíganlo y atrápenlo, pues no tiene salvador". ¡Dios! ¡No Te alejes de mí! ¡Mi Dios! ¡Date prisa en mi asistencia! Que los adversarios de mi alma sean avergonzados y consumidos; quienes procuran mi daño, sean envueltos con bochorno y humillación. En cuanto a mí, siempre guardaré esperanzas; agregaré a todas Tus alabanzas. Mi boca contará Tu rectitud, todo el día [hablaré] de Tu salvación, pues desconozco su número. Vengo con la fortaleza de mi Señor, Dios; menciono Tu rectitud, sólo la Tuya. Dios, Tú me ha enseñado desde mi juventud, y hasta éste [día] cuento Tus maravillas. También en la vejez y la ancianidad, Dios, no me abandones, hasta que yo cuente de Tu poderío a las generaciones, de Tu fortaleza a todos lo que habrán de venir. Tu rectitud, Adonái, llega a los altos cielos, pues Tú haces grandes cosas; ¡Dios, quién se asemeja a Ti! Tú, Quien me ha mostrado muchas y nefastas aflicciones, Tú me volverás a revivirme; me alzarás de nuevo desde las profundidades de la tierra. Aumentará mi grandeza; Te volverás y me consolarás. También yo Te agradeceré con lira por Tu fidelidad, mi Dios; Te cantaré con el arpa, Santo de Israel. Mis labios se regocijan cuando Te canto, tal como mi alma a la que has redimido. También mi lengua pronunciará Tu rectitud todo el día, pues quienes buscaron mi daño fueron avergonzados y humillados.

Salmos del Día 14
Capítulo 72
David compuso este Salmo por su hijo Salomón, pidiendo que tenga la sabiduría necesaria para hacer justicia con los pobres.
Por Shlomó: ¡Dios, imparte Tu justicia al rey, y Tu rectitud al hijo del rey. Que pueda juzgar a Tu pueblo con justicia, a Tus pobres con [recto] juicio. Que las montañas porten paz para la nación, también las colinas, en [recompensa a su] rectitud. Que juzgue él a los pobres del pueblo, salve a los niños del menesteroso, y someta al opresor, para que Te teman mientras el sol [brille] y la luna perdure, generación tras generación. Que caiga cual lluvia sobre lo plantado, como gotas de agua sobre la tierra. Florezca en sus días el justo, e increméntese la paz, hasta acabar [la luz de] la luna. Gobierne de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra. Inclínense ante él nobles, y que sus enemigos laman el polvo. Los reyes de Tarshísh e islas devolverán tributo, los reyes de Shevá y Sevá ofrecerán presentes. Todos los reyes se inclinarán a él, todas las naciones lo servirán; pues él salva al necesitado que clama, al pobre que nadie tiene que le ayude. Él se compadece del empobrecido y menesteroso, y salva las almas de los indigentes. Él redime su alma de la decepción y la violencia, y su sangre es preciosa a sus ojos. Él revive [al pobre] y le da del oro de Sheva; y así [el pobre] reza por él siempre, y lo bendice todo el día. Haya grano abundante en la tierra, sobre la cima de montañas; que su fruta susurre como [los cedros de] el Líbano, y que [gente] florezca de la ciudad como la hierba de la tierra. Perdure su nombre por siempre; magnifíquese su nombre mientras el sol [brille]. Y todas las naciones se bendecirán por él, lo alabarán. Bendito es Adonái Dios, el Dios de Israel, quien hace maravillas solo. Bendito es su glorioso Nombre para siempre, y que toda la tierra sea llenada de Su gloria, Amén y Amén. Las plegarias de David, hijo de Ishái, han concluido.
Capítulo 73
Este Salmo encara la pregunta de por qué sufren los justos y prosperan los malvados, y suplica por el término de nuestra larga diáspora. Léelo, y hallarás solaz para tu alma.
Un Salmo por [el Levita] Asaf: Dios es verdaderamente bueno con Israel, con los puros de corazón. En cuanto a mí, mis pies casi han descarriado; en un instante mis pasos habrían sido arrastrados. Pues envidié a los parrandistas cuando vi la tranquilidad de los malvados. Pues no hay malestares [previo] a su muerte, y su salud es buena. No tienen parte en la faena de los hombres, ni se afligen como otros mortales. Por eso visten arrogancia como una gargantilla; sus cuerpos se envuelven en violencia. Sus ojos afloran por la grasa; superaron las ilusiones de su corazón. Se burlan y hablan perversamente de opresión; de lo alto hablan ellos. Disponen sus bocas contra el Cielo, mientras sus lenguas caminan sobre la tierra. Por eso Su pueblo se vuelve aquí, y bebe de la rebosante [copa] de [envenenadas] aguas. Y dicen: "¿Cómo es posible que Dios sepa? ¿Hay conocimiento en el Altísimo?" Mira, estos son los malvados, siempre tranquilos, han logrado mucha riqueza. Ciertamente, en vano yo he purificado mi corazón, y lavado mis manos en pulcritud; pues me afligí todo el día, y mi reprimenda vino cada mañana. Si hubiera dicho: "Lo contaré tal cual es", he aquí hubiera vuelto rebelde la generación de Tus hijos. Y cuando medité para comprenderlo, fue injusto a mis ojos hasta que llegué a los santuarios de Dios, y percibí su final. Sólo los colocas sobre lugares resbaladizos, los arrojas a la oscuridad. ¡Cómo se ha vuelto desolados en un instante! Tocaron a su fin, fueron consumidos por terrores, como un sueño al despertar, mi Señor, desprecia su imagen en la ciudad. Cuando mi corazón fermentó [amargado], y mi mente se aguzó, fui necio y no comprendí, como un animal fui contigo. No obstante, siempre estuve contigo; Tú sostuviste mi diestra. Oriéntame con Tu consejo, y después, recíbeme con honor. ¿A quién tengo en el cielo [fuera de Ti]? Y cuando estoy contigo, nada deseo sobre la tierra. Mi carne y mi corazón anhelan; Dios es la roca de mi corazón y mi porción por siempre. Pues he aquí que todos los que están lejos de Ti perecen, Tú cercenas a todos los que descarrían de Ti. Pero en cuanto mí, la proximidad de Dios es mí bien; he puesto mi confianza en mi Señor Dios, que pueda narrar todas Tus obras.
Capítulo 74
El Salmista gime por las sinagogas y casas de estudio incendiadas. Los filisteos, destruyeron Shiló; Nabucodonosor, el Primer Templo. ¡Tanto tiempo en exilio sin señales de redención! Léelo, y hallarás lamento y consuelo.
Un maskíl por [el Levita] Asaf: ¿Por qué, Dios, nos has abandonado para siempre? ¿Echa humo Tu cólera contra las ovejas de Tu pastura? ¡Recuerda a Tu congregación que adquiriste antaño, la tribu de Tu herencia a la que redimiste [y trajiste a] Monte Tzión, donde hiciste descansar Tu Presencia! Alza Tus pisadas para infringir ruina eterna, por causa de toda la maldad cometida por el enemigo en el Santuario. Tus enemigos rugieron en medio de Tu lugar de encuentro; consideraron sus augurios como señales [genuinas]. Los ejes en la espesura de árboles fueron considerados como trayendo [una ofrenda] al Supremo. Y ahora, sus adornos en conjunto están destrozados por martillos y hachuelas. Echaron fuego a Tu Santuario; al suelo profanaron la Morada de Tu Nombre. Sus gobernantes se dijeron juntos en sus corazones; quemaron todos los lugares de encuentro de Dios en el país. Nosotros no hemos visto nuestras señales [de Redención]; ya no hay profeta, ni entre nosotros quien sabe hasta cuándo. ¿Hasta cuándo, Dios, se burlará el opresor, blasfemará el enemigo Tu Nombre siempre? ¿Por qué retiras Tu mano, incluso Tu diestra? ¡Sácala de dentro de Tu seno! Pues Dios es mi Rey desde antaño, obrando salvaciones en medio de la tierra. En Tu poderío, Tú dividiste el mar; destrozaste las cabezas de los monstruos marinos sobre las aguas. Aplastaste las cabezas del Leviatán, dejándolo como alimento para la nación [vagando] por el desierto. Tú partiste [la roca, extrayendo] fuente y arroyo; secaste ríos potentes. Tuyo es el día, también la noche es Tuya; Tú dispusiste la luminaria [lunar] y el sol. Fijaste los confines de la tierra; verano e invierno, Tú los creaste. Recuerda esto: cómo el enemigo injurió a Adonái, y la nación vil blasfemó Tu Nombre. No des el alma de Tu paloma [Israel] a la bestia salvaje; nunca olvides la vida de Tus pobres. Mira al pacto, pues los sitios oscuros de la tierra están llenos de guaridas de violencia. No Te vuelvas del sufriente en vergüenza; [entonces] el pobre y el necesitado alabarán Tu Nombre. Alzate, Dios, defiende Tu causa; recuerda Tu bochorno, de los perversos, todo el día. No olvides la voz de Tus adversarios; el tumulto de Tus opositores siempre crece.
Capítulo 75
¡Grande es Israel! En las Festividades, no se da a la frivolidad sino al canto y la alabanza, estudiando sus leyes. Al proclamar "Haremos y escucharemos", afirmaron el mundo. El Salmo también reprocha a quienes disfrutan de los placeres mundanos, considerando su prosperidad fruto de su esfuerzo.
Para el Director del Coro, una súplica para no ser destruido. Un Salmo por [el Levita] Asaf, una canción: Dimos gracias a Ti, Dios, dimos gracias; y Tu Nombre estuvo cerca [cuando] ellos contaron Tus portentos. Cuando yo escojo el tiempo asignado, juzgaré con equidad. Cuando la tierra y todos sus habitantes se derretían, yo establecí sus pilares para siempre. Dije al perverso: "No perviertas [a Israel]", y al malvado: "No levantes tu orgullo". No levanten su orgullo hacia el cielo, ni hablen con cuello arrogante. Pues ni del este o el oeste, ni desde el desierto, viene la grandeza. Pues Dios es Juez; Él humilla a uno, y eleva al otro. Pues hay una copa [de castigo] en la mano de Adonái, con vino fuerte colmado de mezcla; Él vierte de esto, y todos los malvados de la tierra beberán, sorbiendo hasta sus sedimentos. Pero en cuanto a mí, lo contaré por siempre; cantaré al Dios de Iaacov. Cercenaré toda gloria de los malvados, mas la gloria del justo se elevará.
Capítulo 76
Este Salmo contiene la profecía de cuando el gran ejército de Sanjerív sufrió modorra imposibilitando a sus soldados alzar sus armas; así, todos cayeron.
Para el Director del Coro, con música instrumental, un salmo por [el Levita] Asaf, una canción: Dios es conocido en Iehudá, Su Nombre es grande en Israel. Su Tabernáculo estuvo en Shalém, y Su lugar de morada en Tzión. Allí quebró las flechas voladoras del arco, el escudo, la espada y la batalla, por siempre. Tú eres iluminación, más poderoso que las montañas de presa. Los de corazón recio perdieron el sentido, durmieron su sueño, y todos los guerreros fueron incapaces de hallar sus manos. De Tu grito, Dios de Iaacov, se durmieron jinete y corcel. Tú, Tú eres temible, ¿quién puede enfrentarte, una vez que Te enojas? Desde el cielo dejaste oír el veredicto; la tierra temió y estuvo quieta, cuando Dios Se alzó para juicio, para salvar a todos los humildes de la tierra para siempre. El enfado del hombre nos hará agradecerte; Tú contendrás el residuo de la cólera. Haced votos a Adonái su Dios y saldadlos; todos los que Lo rodean traerán tributo al Imponente. Él segará el espíritu de los nobles; es imponente a los reyes de la tierra.

Salmos del Día 15
Capítulo 77
Para el Director del Coro, sobre el iedutún, por Asaf, un Salmo: [Alzo] mi voz a Dios y clamo; [alzo] mi voz a Dios y Él me escuchará. En el día de mi angustia busqué a mi Señor. Mi herida supura de noche y no disminuye; mi alma se niega a ser consolada. Recuerdo a Dios y gimo; hablo, y mi espíritu se desvanece, sela. Tú sostuviste mis párpados; estoy quebrado, no puedo hablar. Pienso en días pasados, en años de antaño. Durante la noche evoco mi música, medito con mi corazón y mi espíritu busca: ¿Es para la eternidad que mi Señor [me] abandona, para jamás ser apaciguado? ¿Ha cesado Su bondad para siempre? ¿Ha sellado Él el decreto para todas las generaciones? ¿Ha olvidado Dios la misericordia? ¿Ha retenido Él, en Su furor, la compasión para siempre? Dije: "Es para aterrorizarme que la diestra del Altísimo cambia". Recuerdo los actos de Dios, cuando recuerdo Tus maravillas de hace muchos años. Medito sobre todas Tus obras, y hablo de Tus actos. ¡Dios! Tu camino es en santidad; ¿qué deidad es tan grande como Dios? Tú eres el Dios que hace portentos; haces conocido Tu poderío entre las naciones. Redimiste a Tu pueblo con un brazo poderoso, los hijos de Iaacov y Iosef, sela. Las aguas Te vieron, Dios, las aguas Te vieron y temblaron; hasta las profundidades temblaron. Las nubes fluyeron agua, los cielos resonaron, incluso Tus flechas volaron. El sonido de Tu trueno estuvo en el viento arrollador; el relámpago iluminó el mundo; la tierra tembló y vibró. Tu camino estuvo por el mar, Tu senda por las aguas poderosas; y Tus pasos no fueron conocidos. Condujiste a Tu pueblo como un rebaño, a manos de Moshé y Aharón.
Capítulo 78
Este Salmo enumera todos los milagros que Dios hizo para Israel, desde el Exodo de Egipto hasta que David se tornó rey de Israel.
Un Maskíl de Asaf: Escuche, pueblo mío, mi enseñanza; inclinen su oreja a las palabras de mi boca. Abriré mi boca con una parábola, pronunciaré enigmas de hace muchos años; aquello que hemos oído y sabido [como cierto], y aquello que nuestros padres nos han contado. No [lo] retendremos de sus hijos, contando a la generación final las alabanzas de Adonái, y Su poder, y las maravillas que ha hecho. Él estableció un testimonio en Iaacov, y puso la Torá en Israel, que ordenó a nuestros padres dar a conocer a sus hijos, para que la última generación sepa; los niños aún por nacer se alzarán y contarán a sus hijos, y ellos depositarán su esperanza en Dios, y no olvidarán las obras del Omnipotente; y cuidarán Sus mandamientos. Ellos no serán como sus padres, una generación perturbadora y rebelde, una generación que no dispuso derecho su corazón, y cuyo espíritu no fue fiel a Dios. Los hijos de Efráim, arqueros armados, retrocedieron en el día de batalla. No guardaron el pacto de Dios, y se rehusaron a marchar en Su Torá. Olvidaron Sus actos y Sus maravillas que Él les había mostrado. Él realizó maravillas ante sus padres, en la tierra de Egipto, en el campamento de Tzóan. Él partió el mar y los hizo pasar; irguió las aguas como una pared. Los condujo con una nube de día, y durante toda la noche con la luz del fuego. Partió rocas en el desierto, y les dio de beber como desde las abundantes profundidades. Extrajo aguas corrientes de la roca, e hizo descender agua como ríos. Con todo, ellos continuaron pecando adicionalmente contra Él, rebelándose contra el Altísimo en la tierra árida. Probaron a Dios en sus corazones, pidiendo alimento para su apetencia. Hablaron en contra de Dios; dijeron: "¿Puede Dios tender una mesa en el desierto? Cierto, Él golpeó la roca y las aguas fluyeron, brotaron arroyos; pero, ¿puede dar Él también pan? ¿Preparará carne para Su pueblo?" Por eso Adonái oyó y Se enfureció; un fuego se encendió contra Iaacov; ira, también, ardió contra Israel. Pues no creyeron en Dios ni confiaron en Su salvación, [aunque] Él había ordenado los cielos arriba, y abrió las compuertas del cielo. Hizo llover sobre ellos maná para comer, y les dio grano del cielo. El hombre comió el pan de los ángeles; Él les envió [suficientes] provisiones, hasta el hartazgo. Transportó el viento oeste por el cielo, y condujo al viento sur con Su poderío. Hizo llover carne sobre ellos como polvo, pájaros alados como arena de mares y los precipitó dentro Su campamento, alrededor de Sus moradas. Ellos comieron y se saciaron mucho, pues Él les trajo su deseo. No se habían apartado aún de su antojo, su alimento estaba todavía en sus bocas, cuando la ira de Dios se alzó contra ellos y mató a sus poderosos, y menguó a los selectos de Israel. Pese a esto, pecaron de nuevo y no creyeron en Sus maravillas. De modo que Él terminó sus días en futilidad, y sus años en miedo. Si Él los mataba, ellos Lo buscaban, volvían y oraban a Dios. Recordaron que Dios es su roca, el Altísimo Dios su redentor. Pero Lo engañaron con su boca, Lo estafaron con su lengua. Su corazón no estaba con Él; no eran fieles a Su pacto. Pero Él, al ser misericordioso, perdona la iniquidad y no destruye; una y otra vez aparta Su enojo, y no despierta toda Su ira. Recordó que ellos no eran sino carne, un espíritu que parte y no regresa. ¡Cuán a menudo Lo provocaron en el desierto, y Lo entristecieron en tierra desolada! Una y otra vez probaron a Dios, y buscaron una señal del Santo de Israel. No recordaron Su mano, el día que Él los redimió del opresor; que Él colocó Sus señales en Egipto, y Sus maravillas en el campamento de Tzóan. Convirtió sus ríos en sangre, volviendo impotable sus aguas. Envió contra ellos una mezcla de bestias que los devoraron, y ranas que los destruyeron. Dio su producto al saltamontes, y su esfuerzo a la langosta. Mató sus viñas con el granizo, y sus sicamores con mordaz helada. Entregó a sus animales al granizo, y a su ganado a chispas de fuego. Envió contra ellos Su fiera ira, furor, indignación, angustia, una pandilla de emisarios de mal. Él allanó un sendero para Su enfado, y no eximió su alma de la muerte; entregó sus animales a la pestilencia. Golpeó a cada primogénito en Egipto, la primera fruta de su fortaleza en las tiendas de Jam. Condujo a Su nación como ovejas, y los guió como un rebaño por el desierto. Los encaminó con seguridad y ellos no temieron, pues el mar cubrió a sus enemigos. Y Él los llevó al sitio de Su santidad, esa montaña que Su diestra adquirió. Echó naciones ante ellos, y les asignó una heredad. Estableció a las Tribus de Israel en las tiendas de ellos. Con todo, ellos probaron y desafiaron a Dios, el Altísimo, y no cuidaron Sus testimonios. Retrocedieron y se rebelaron como sus padres; se volvieron como un arco engañoso. Lo enfadaron con sus altos altares, y Lo provocaron con sus ídolos. Dios oyó y Se enfureció, estaba totalmente asqueado con Israel. Entonces abandonó el Tabernáculo de Shiló, la Tienda donde Él había morado entre hombres. Dio Su poderío en cautiverio, y Su gloria en mano del opresor. Entregó a Su nación a la espada, y estaba enfurecido con Su herencia. Fuego consumió a Sus jóvenes, y Sus doncellas no tuvieron canción de bodas. Sus sacerdotes cayeron por la espada, y sus viudas no lloraron. Y mi Señor despertó como quien estaba dormido, como un guerrero despabilándose del vino. Golpeó a sus opresores y los hizo retroceder, los puso por vergüenza eterna. Despreció la tienda de Iosef, y no escogió a la tribu de Efráim. Eligió a la tribu de Iehudá, el Monte Tzión que El ama. Construyó Su Santuario permanente como los cielos; como la tierra, lo estableció para siempre. Y eligió a David, Su sirviente, y lo tomó de los corrales de ovejas. De seguir a las ovejas que dan de mamar, lo trajo para pastorear Su nación Iaacov, Israel Su herencia. Y él los cuidó con la integridad de su corazón, y los condujo con la habilidad de sus manos.

Salmos del Día 16
Capítulo 79
Quien tuvo un milagro público, alabará a Dios incluyendo todos los milagros desde la creación del mundo, así como las bondades Divinas en la Entrega de la Torá. Dirá: "Quien hizo todos estos milagros, que también lo haga conmigo".
Un Salmo de Asaf: ¡Dios! Naciones han venido a Tu dominio, profanaron Tu santo Templo, pusieron en ruinas a Jerusalén. Entregaron los cadáveres de Tus sirvientes como alimento para los pájaros del cielo, la carne de Tus piadosos para las bestias de la tierra. Derramaron su sangre como agua alrededor de Jerusalén, y no hay quien [los] sepulte. Fuimos objeto de vergüenza para nuestros vecinos, ridículo y escarnio a quienes nos rodean. ¡Hasta cuando, Adonái! ¿Estarás enojado para siempre? ¿Tu celo arderá como fuego? Derrama Tu ira sobre las naciones que no Te reconocen, y sobre los reinos que no invocan Tu Nombre, pues devoraron a Iaacov y asolaron su morada. No recuerdes nuestros pecados anteriores; que Tus misericordias vengan rápidamente hacia nosotros, pues hemos caído muy bajo. Ayúdanos, Dios de nuestra salvación, en aras de la gloria de Tu Nombre; sálvanos y perdona nuestros pecados en aras de Tu Nombre. ¿Por qué han de decir las naciones: "dónde está su Dios"? Sea conocida entre las naciones, antes de nuestros ojos, la vindicación de la sangre derramada de Tus sirvientes. Que el clamor del cautivo llegue ante Ti; conforme a la grandeza de Tu fuerza, libera a los condenados a muerte. Retribuye a nuestros vecinos séptuplamente en su seno, por la injuria con que Te avergonzaron, mi Señor. Y nosotros, Tu pueblo, el rebaño de Tu pastura, Te agradeceremos para siempre; por todas las generaciones narraremos Tu alabanza.
Capítulo 80
Una portentosa plegaria implorando a Dios que Se acerque a nosotros como antaño.
Para el Director del Coro, sobre el shoshaním, un testimonio de Asaf, un Salmo: Oye, Pastor de Israel, quien conduce a Iosef como rebaño; Tú, que Te entronizas sobre los querubines, aparece. Despierta Tu poderío ante Efráim, Biniamín y Menashé, pues está en Ti salvarnos. Regrésanos, Dios; has resplandecer Tu semblante, para que seamos salvados. Adonái, Dios de las Huestes, ¿hasta cuándo [rechazarás] en furia la plegaria de Tu pueblo? Los alimentaste pan de lágrimas, y les diste lágrimas para beber en gran medida. Nos convertirse en objeto de riña para nuestros vecinos; nuestros enemigos se mofan para sí. Regrésanos, Dios de las Huestes; has resplandecer Tu semblante, para que seamos salvados. Tú sacaste una viña de Egipto; expulsaste naciones y la plantaste. Libraste espacio ante ella; echó raíces y llenó la tierra. Montañas se cubrieron por su sombra, y sus ramas se volvieron cedros vigorosos. Envió sus ramas hasta el mar, y sus tiernas raíces al río. ¿Por qué quebraste sus cercas, de modo que cada transeúnte arranque su fruto? Los jabalíes del bosque la desolan, y los trepadores del campo se alimentan de ella. ¡Dios de las Huestes, por favor, regresa! Observa desde el cielo y mira, y ten en cuenta esta viña, y el fundamento que Tu diestra ha plantado, y al hijo que fortaleciste para Ti. Es incinerado por el fuego, podada; ellos perecen en la reprimenda de Tu Presencia. Esté Tu mano sobre el hombre de Tu diestra, sobre el hijo del hombre que fortaleciste para Ti. Entonces no nos retiraremos de Ti; revívenos, y proclamaremos Tu Nombre. Adonái, Dios de las Huestes, regrésanos; haz que Tu semblante resplandezca para que podamos ser salvados.
Capítulo 81
El Salmo entonado en el Gran Templo en Rosh HaShaná, un día que Israel vio muchos milagros.
Para el Director del Coro, sobre [el instrumento musical] guitít; por Asaf. Cantad jubilosamente a Dios nuestra fortaleza; sonad el shofar al Dios de Iaacov. Elevad vuestra voz en cántico, haced sonar el tambor, el arpa y el laúd. Tocad el shofar en el Novilunio, en el designado día de nuestra Festividad. Porque es un decreto para Israel, un [día de] juicio para el Dios de Iaacov. Lo instituyó como precepto para Iosef cuando salió sobre la tierra de Egipto; idioma que no conocía oí. Yo sustraje de su hombro la carga; sus manos fueron apartadas del caldero. En la angustia llamaste y Yo te liberé; [llamaste] secretamente y Yo te respondí con estruendosos prodigios; te probé junto a las aguas de Merivá. Sela. Oye, pueblo Mío, y te amonestaré; ¡Israel, si sólo Me oyeras! No has de tener un dios ajeno dentro de ti, ni has de prosternarte ante una deidad foránea. Yo soy Adonái tu Dios el que te hizo subir de la tierra de Egipto; abre con amplitud tu boca [indica todos tus deseos,] y los concederé. Pero Mi pueblo no oyó Mi voz; Israel no Me quiso [escuchar]. Así pues los eché a causa del capricho de su corazón, por seguir su [mal] consejo. Si Mi pueblo Me oyera, si Israel en Mis sendas caminara, entonces Yo subyugaría rápidamente a sus enemigos, y volvería Mi mano contra sus opresores; los que odian a Adonái se marchitarían ante El, y su momento [de retribución] será para siempre. Lo alimentaría [a Israel] con lo mejor del trigo, y con miel de la peña te saciaría.
Capítulo 82
Una severa admonición para los jueces que corrompen la justicia del pobre y el huérfano, favoreciendo al rico y aceptando sus sobornos.
Un Salmo por Asaf. Dios se yergue en el concilio de jueces; entre los jueces imparte juicio: ¿Hasta cuándo juzgaréis perversamente, siempre mostrando parcialidad hacia los malvados? Haced justicia con el necesitado y el huérfano; tratad con rectitud al pobre y al desvalido. Rescatad al menesteroso y al pobre; salvadlos de la mano de los malvados. Mas ellos no saben, ni comprenden; andan en las tinieblas, [por ello] se sacuden todos los cimientos de la tierra. Yo dije: vosotros sois ángeles, seres supremos, todos vosotros. Pero pereceréis como mortales, caeréis como cualquier príncipe. Levántate, Dios, juzga la tierra, porque Tú posees todas las naciones.

Salmos del Día 17
Capítulo 83
Una plegaria acerca de las guerras contra Israel en los días de Iehoshafat, cuando las naciones complotaron contra Israel.
Una canción, un Salmo por Asaf: Dios, no guardes silencio; no Te estés callado ni quedo, Dios. Pues Tus enemigos braman, quienes Te odian han alzado su cabeza. Traman en secreto contra Tu nación, y conspiran contra los por Ti protegidos. Dicen: "Venid, cercenémoslos de ser nación, y el nombre de Israel no se recordará más". Pues ellos complotan con corazón unánime, pactaron en contra de Ti las tiendas de Edóm y los Ishmaelitas, Moav y los Hagritas, Gueval y Amón, y Amalek; Filistea con los habitantes de Tiro. Asiria, también, se les unió, y se volvió la fortaleza de los hijos de Lot, sela. Hazles como a Midián; como a Sisrá y Iavín en el arroyo de Kishón, quienes fueron aniquilados en Ein Dor, y fueron como estiércol para la tierra. Haz a sus nobles como Orev y Zeév, todos sus príncipes como Zévaj y Tzalmuná, quien dijo: "Heredemos para nosotros las moradas de Dios". Mi Dios, ponlos cual como pienso rodando, como paja ante el viento. Como un fuego consume el bosque, y una llama pone las montañas en llamas, persíguelos con Tu tempestad y atérralos con Tu tormenta. Llena sus rostros de vergüenza, y ellos buscarán Tu Nombre, Adonái. Que sean avergonzados y aterrados para siempre; que se humillen y perezcan. Y sabrán que Tú, cuyo Nombre es Adonái, Tú solo, eres Altísimo sobre toda la tierra.
Capítulo 84
Plegarias y súplicas lamentando con amargura la destrucción del Templo; habla de las bendiciones y promesas para cuando sea restaurado. Dichoso quien confía en que será reconstruido y no desespera por tan largo exilio.
Para el Director del Coro, sobre el guitit, un Salmo por los hijos de Kóraj: ¡Cuán amadas son Tus moradas, Adonái de las Huestes! Mi alma anhela, de hecho languidece, por los patios de Adonái; mi corazón y mi la carne [anhelan] cantar al Dios vivo. Hasta el pájaro ha hallado un hogar, y la golondrina un nido para sí, donde coloca sus pichones sobre [las ruinas de] Tus altares, Adonái de las Huestes, mi Rey y mi Dios. Dichosos son aquellos que residen en Tu Casa; ellos aún Te alabarán eternamente. Afortunado es el hombre cuya fortaleza está en Ti; los senderos [al Templo] están en su corazón. Para quienes cruzan el Valle de Espinos, El pone manantiales; su guía se envolverá en bendiciones. Van de fortaleza en fortaleza; aparecerán ante Dios en Tzión. Adonái, Dios de las Huestes, oye mi plegaria; escucha, Dios de Iaacov, para siempre. Mira nuestro escudo, Dios, y observa el rostro de Tu ungido. Pues es mejor un día en Tus patios que mil [en otra parte]. Prefiero encontrarme en el umbral de la casa de mi Dios, que morar [cómodo] en las tiendas de maldad. Pues Adonái, Dios, es sol y escudo; Adonái confiere favor y gloria; El no retiene la bondad de quienes marchan en inocencia. ¡Adonái de las Huestes! Dichoso el hombre que confía en Ti.
Capítulo 85
El Salmista se pregunta por qué este exilio es más largo que los demás; lamenta su extensión y amargura, e implora a Dios que cumpla Su promesa de redimirnos. Cada individuo debería recitar este Salmo en su angustia.
Para el Director del Coro, un Salmo por los hijos de Kóraj: Adonái, favoreciste Tu tierra; regresaste a los cautivos de Iaacov. Perdonaste la iniquidad de Tu pueblo y cubriste todos sus pecados para siempre. Retiraste toda Tu furia, y retrocediste de Tu fiero enojo. Regrésanos, Dios de nuestra salvación, y anula Tu enfado con nosotros. ¿Estarás enojado con nosotros para siempre? ¿Extenderás Tú ira sobre todas las generaciones? ¿No es cierto que nos revivirás nuevamente, y Tu pueblo se alegrará en Ti? Muéstranos, Adonái, Tu bondad, y concédenos Tu salvación. Oigo lo que el Omnipotente Adonái dirá; pues El habla paz con Su nación y con Sus piadosos, y ellos no regresarán a la insensatez. En verdad, Su salvación está cerca de quienes Le temen, que [Su] gloria morará en la tierra. Bondad y verdad se han encontrado; rectitud y paz se han besado. La verdad brotará de la tierra, y la rectitud brilla desde el cielo. Adonái, también, conferirá bondad, y nuestra tierra rendirá su producto. La rectitud marchará ante él, y él pondrá sus pasos en [su] camino.
Capítulo 86
Este Salmo incluye varias plegarias acerca de los aprietos de David, y sus enemigos Ajitófel y Doeg. También varias descripciones de las alabanzas de Dios. Todos pueden recitarlo en momentos de tribulación.
Una plegaria de David: Vuelve Tu oído, Adonái, respóndeme, porque pobre y menesteroso soy. Cuida mi alma, porque piadoso soy; Tú, Dios mío, salva a Tu servidor que confía en Ti. Muéstrame Tu gracia, Adonái, porque a Ti clamo todo el día. Alegra el alma de Tu servidor, porque a Ti, Adonái, elevo mi alma. Porque Tú, Adonái, eres bueno y perdonador, de abundante bondad para con todos los que Te llaman. Adonái, escucha mi plegaria y presta atención a la voz de mis súplicas. En el día de mi aflicción clamo por Ti, pues Tú me responderás. No hay como Tú entre los seres excelsos, Adonái, ni actos como los Tuyos. Todas las naciones que Tú has hecho vendrán y se prosternarán ante Ti, Adonái, y honrarán Tu Nombre. Porque Tú eres grande y obras maravillas; Tú solo, mi Señor. Adonái, enséñame Tu camino para que yo pueda andar en Tu verdad; armoniza mi corazón para temer a Tu Nombre. Te alabaré Adonái, Dios mío, todo mi corazón, y honraré Tu Nombre siempre. Pues Tu Bondad conmigo ha sido grande; Tú has liberado mi alma de la profundidad del sheól. Dios, hombres maliciosos se han alzado en contra de mí; una pandilla de hombres crueles han procurado mi alma; no Te tiene presente. Mas Tú, Adonái, eres un Dios compasivo y graciable, lento para la ira y de inmensa bondad y verdad. Vuélvete a mí y sé gracioso conmigo, concede Tu fortaleza a Tu servidor y salva al hijo de Tu criada. Muéstrame una señal de benevolencia, para que mis enemigos vean y se avergüencen, por cuanto Tú, Adonái, me has ayudado y me has consolado.
Capítulo 87
Para ser entonado en el Gran Templo, este Salmo alaba la gloria de Jerusalén, productora eruditos, eminencias, y hombres de buenas acciones. También alude al bien de la Era Mesiánica.
Por los hijos de Kóraj, un Salmo, una canción cuyo tema básico es las sagradas montañas [de Tzión y Jerusalén]: Adonái ama los portales de Tzión más que todas las moradas de Iaacov. Gloriosas cosas se hablan de ti, ciudad eterna de Dios. Haré recordar a Ráhav y a Babilonia acerca de Mis amados; a Filistea y a Tiro, así como a Etiopía: "Este nació allí". Y a Tzión le será dicho: "Esta persona y Aquella nacieron allí"; y El, el Altísimo, la establecerá. Contará Adonái en el registro de los pueblos: "Este nació allí", sela. Cantantes así como bailarines [entonarán Tu alabanza y dirán:] "Todos mis pensamientos interiores son sobre Ti".

Salmos del Día 18
Capítulo 88
El salmista lamenta y se apena amargamente por los padecimientos y sufrimientos que soporta Israel en la diáspora, y los enumera en detalle.
Un canto, un Salmo por los hijos de Kóraj, para el Director del Coro, sobre el instrumento musical majalát leanót, un maskíl para Heimán el ezrajita: Adonái, Dios de mi salvación, de día clamé [a Ti], de noche [ofrezco mi plegaria] ante Ti. Que mi plegaria llegue ante Ti, vuelve Tu oído a mi súplica. Pues mi alma se ha empachado con aflicción, y mi vida ha llegado al sheól. Fui considerado junto a los que descienden al foso, fui cual hombre sin fuerza. [Se me considera] entre los muertos que están libres [de las preocupaciones mundanas], como cadáveres que yacen en la tumba a los que Tú aún no has recordado, los que aún siguen cercenados por Tu mano. Tú me has puesto en el foso más profundo; en los lugares más oscuros, en las profundidades. Tu ira ha pesado duramente sobre mí, y todas las olas [de Tu furia] me han afligido constantemente. Tú has alejado de mí a mis amigos, Tú me has hecho aborrecible ante ellos; estoy preso e imposibilitado de salir. Mi ojo se aflige a causa de la miseria, a Ti clamo, Adonái, cada día; he extendido mis manos [en plegaria] a Ti. ¿Por los difuntos haces milagros? ¿Se ponen de pie los muertos para ofrecerte alabanzas? Sela. ¿Se relata Tu benevolencia en la tumba, Tu fidelidad en el lugar de perdición? ¿Son conocidos Tus sorprendentes actos en la oscuridad [de la tumba], o Tu rectitud en la tierra del olvido? Mas yo, a Ti, Adonái, clamo; cada mañana mi plegaria llega ante Ti. ¿Por qué, Adonái, abandonas mi alma? ¿Por qué ocultas Tu semblante de mí? Desde mi juventud he estado afligido y aproximándome a la muerte, sin embargo he soportado el temor a Ti que está firmemente establecido dentro de mí. Tus furias han pasado sobre mí; Tus terrores me han cercenado. Me han rodeado como agua el día entero, todos juntos me han cercado. Tú has alejado de mí amante y amigo; he sido rechazado por mis conocidos.
Capítulo 89
El salmista lamenta la ausencia de la hegemonía, tantos años, de la Casa de David, y cómo Dios nos abandonó y despreció.
Un maskíl por Eitán el ezrajita: He de cantar a la benevolencia de Adonái por siempre; a todas las generaciones haré conocer Tu fidelidad con mi boca. Pues he dicho: "El mundo está construido con benevolencia; allí, en los cielos, Tú estableces Tu fidelidad". He hecho un pacto con Mi elegido; Yo he jurado a David, Mi servidor: "Estableceré a tus descendientes para siempre; construiré tu trono para todas las generaciones". Sela. Entonces los cielos alabarán Tus maravillas, Adonái; Tu fidelidad, también, en la congregación de los sagrados. En verdad, ¡Quién en el cielo puede ser comparado con Adonái, quién entre los seres supremos puede ser asemejado a Adonái! El Todopoderoso es reverenciado en la gran asamblea de los santos, inspira temor a todos los que Lo rodean. ¡Adonái, Dios de las huestes, quién es poderoso como Tú, Dios! Tu fidelidad Te rodea. Tú dominas la amplitud del mar; cuando sus olas se elevan, Tú las aquietas. Tú aplastaste a Ráhav (Egipto) como a un cadáver; con Tu poderoso brazo Tú disipaste a Tus enemigos. Tuyos son los cielos, la tierra también es Tuya; el mundo y todo lo que lo llena — Tú los estableciste. El norte y el sur — Tú los creaste; Tabór y Jermón cantan acerca de [la grandeza de] Tu Nombre. Tuyo es el brazo que tiene el poderío; fortalece Tu mano, eleva en alto Tu diestra. La rectitud y la justicia son el fundamento de Tu trono; la bondad y la verdad andan delante de Tu semblante. Afortunado el pueblo que conoce el sonido del shofar; Adonái, caminan a la luz de Tu rostro. Se deleitan en Tu Nombre todo el día, y son ensalzados mediante Tu rectitud. Sin duda, Tú eres el esplendor de su poderío; y en Tu buena voluntad nuestra gloria es ensalzada. Pues nuestros protectores se vuelven a Adonái, y nuestro rey al Santo de Israel. Entonces Tú hablaste en una visión a Tus piadosos y dijiste: "Yo he otorgado ayuda a [David] el poderoso; he enaltecido al selecto de entre el pueblo. He hallado a David, Mi servidor; Yo lo he ungido con Mi sagrado aceite. Es a él a quien Mi mano estará pronta [a ayudar]. Mi brazo, también, ha de fortalecerlo. El enemigo no ha de prevalecer sobre él, ni la persona inicua ha de afligirlo. Y he de triturar a sus adversarios ante él, y mataré a aquellos que lo odian. En verdad, Mi lealtad y Mi bondad estarán con él, y por medio de Mi Nombre su gloria será ensalzada. He de poner su mano sobre el mar, su diestra sobre los ríos. El ha de clamar a Mí: "Tú eres mi Padre, mi Dios, la fuerza de mi salvación". También Yo he de hacerlo [Mi] primogénito, supremo sobre los reyes de la tierra. He de mantener Mi benevolencia para con él para siempre; Mi pacto ha de permanecer verdadero para él. Y he de otorgar el [reinado] a su simiente para siempre, y en su trono perdurará tanto como los cielos. Si sus hijos abandonaran Mi Torá y no siguieran Mis ordenanzas, si profanaran Mis estatutos y no observaran Mis mandamientos, entonces Yo he de castigar su transgresión con la vara y sus fechorías con plagas. Sin embargo, no he de retirar Mi bondad con él, ni de traicionar Mi lealtad. No he de anular Mi pacto ni de cambiar aquello que ha salido de Mis labios. Una cosa he jurado por Mi santidad: no he de causar desilusión a David. Su simiente perdurará para siempre y su trono será [resplandeciente] como el sol ante Mí. Al igual que la luna, quedará establecido para siempre; [la luna] es un fiel testigo en el cielo eternamente". Sin embargo, Tú has abandonado y aborrecido; Tú Te has enfurecido con Tu ungido. Tú has anulado el pacto con Tu servidor; Tú has profanado su corona [echándola] por tierra. Tú franqueaste todas sus cercas; Tú convertiste todas sus fortalezas en ruina. Todos los viajeros lo despojaron; él se ha convertido en desgracia para sus vecinos. Tú has levantado la diestra de sus adversarios; Tú has hecho regocijar a todos sus enemigos. Tú también hiciste retroceder el filo de su espada, y no lo sostuviste en la batalla. Anulaste su esplendor, su trono echaste por tierra. Cercenaste los días de su juventud; Tú lo has ataviado de oprobio perdurable. ¿Hasta cuándo, Adonái, has de ocultarte? ¿Para siempre? ¿[Hasta cuándo] Tu furia arderá cual fuego? ¡Recuerda cuán pocos son los días de mi vida! ¿Por qué en vano has creado a todos los hijos del hombre? ¿Qué hombre puede vivir y no ver la muerte, puede salvar su alma para siempre del abismo? ¿Dónde están Tus anteriores actos de bondad, mi Amo, que Tú juraste a David en Tu lealtad? Recuerda, mi Señor, el oprobio de Tus servidores que llevo en mi pecho de todas las muchas naciones; que Tus enemigos han avergonzado, Adonái, que han avergonzado las pisadas de Tu ungido. Bendito es Adonái para siempre. Amén y Amén.

Salmos del Día 19
Capítulo 90
David halló esta plegaria tal cual—tenía la tradición de que es de Moshé—y la añadió a los Salmos. Habla de la brevedad de la vida, e insta al hombre a arrepentirse y evitar el orgullo.
Una plegaria de Moshé, el varón de Dios: Adonái, Tú has sido un refugio para nosotros en cada generación. Antes de que las montañas fueran hechas nacer, antes de que Tú crearas la tierra y el mundo — por siempre jamás Tú eres el Dios Todopoderoso. Tú reduces al hombre quebrantado, y dices: "Retornad, hijos del hombre". En efecto, un millar de años son ante Tus ojos como el día de ayer que ha pasado, como una vigilia de la noche. La corriente de su vida es apenas como un sueño; por la mañana son cual hierba que brota nuevamente. Por la mañana florece y brota nuevamente; por la tarde se marchita y se seca. Pues con Tu enojo somos consumidos, y con Tu ira somos destruidos. Tú has puesto nuestras iniquidades ante Ti, nuestros pecados ocultos ante la luz de Tu rostro. Pues todos nuestros días se han desvanecido en Tu ira; nosotros ocasionamos que nuestros años pasen como un sonido fugaz. Los años de nuestra vida suman setenta, si con mucho vigor — ochenta; en su mayoría son sólo afán y futilidad; pasando rápidamente y yéndose en vuelo. ¿Quién puede conocer la intensidad de Tu enojo? Tu ira es proporcional al temor de uno a Ti. Enséñanos, pues, a contar nuestros días, para que podamos contraer un corazón sabio. Aplácate, Adonái; ¿hasta cuándo [ha de durar Tu enojo]? Ten piedad de Tus servidores. Sácianos por la mañana con Tu bondad, entonces cantaremos y nos regocijaremos todos nuestros días. Alégranos conforme los días que Tú nos has afligido, conforme los años en que hemos visto la adversidad. Permite que Tu obra se revele a Tus servidores, y Tu esplendor sobre sus hijos. Que el deleite de Adonái nuestro Dios esté sobre nosotros; dispón para nosotros la labor de nuestros manos; confirma la labor de nuestras manos.
Capítulo 91
Una inspiración para buscar refugio bajo las alas de la Presencia Divina. También habla de las estaciones del año y sus respectivos patronos, instando a quienes protegen sus almas a alejarse de ellos.
Tú que moras en el refugio del Altísimo, que permaneces a la sombra del Omnipotente, yo [te] digo de Adonái que es mi refugio y mi fortaleza, mi Dios en quien confío, que El te salvará de la trampa cazadora, de la peste que destruye. Con Sus alas te cubrirá, bajo Sus alas hallarás refugio; Su verdad es escudo y armadura. No temerás el miedo nocturno, ni la saeta que vuela de día, la peste que ronda en las tinieblas, ni la destrucción que asola a mediodía. Pueden caer a tu lado [izquierdo] mil, y diez mil a tu diestra, mas a ti no se acercarán. Basta con que mires con tus ojos, y verás la retribución de los inicuos. Por cuanto tú [has dicho,] "Adonái es mi refugio", y has hecho del Altísimo tu asilo, no te sucederá mal alguno, ni plaga se acercará a tu tienda. Pues El encomendará a Sus ángeles, para cuidarte en todas tus sendas. Ellos te llevarán en sus manos, no sea que dañes tu pie con una piedra. Pisarás al león y a la víbora; pisotearás al leoncillo y a la serpiente. Por cuanto él Me desea, Yo lo liberaré; Yo lo fortaleceré por cuanto él conoce Mi Nombre. Cuando clame por Mí, Yo le responderé; con él estoy en la aflicción, Yo lo libraré y lo honraré. De larga vida lo colmaré y le mostraré Mi salvación.
Capítulo 92
Entonado cada Shabat por los Levitas en el Gran Templo, el Salmo habla del Mundo Venidero y consuela a los abatidos por el sufrimiento.
Un Salmo, una canción para el día de Shabat: Es bueno alabar a Adonái, y cantar a Tu Nombre, Altísimo; proclamar por la mañana Tu bondad, y Tu fidelidad por las noches, acompañado de un decacordio y de una lira, a la melodía del arpa. Pues Tú, Adonái, me has alegrado con Tus obras; a la labor de Tu mano canto jubilosamente. ¡Cuán grandes son Tus obras, Adonái; cuán profundísimos Tus pensamientos! Un hombre bruto no puede saber, un tonto no comprende esto: cuando los malvados prosperan cual hierba, y los malhechores florecen, es con el fin de que puedan ser destruidos para siempre. Pero Tú, Adonái, eres ensalzado eternamente. Ciertamente, Tus enemigos, Adonái, Tus enemigos, en verdad perecerán; todos los que hacen el mal se dispersarán. Mas Tú has incrementado mi fuerza como la de un buey salvaje; estoy ungido con aceite fresco. Mis ojos han visto [la caída de] mis enemigos vigilantes; mis oídos han escuchado [la ruina de] los inicuos que se levantan en contra de mí. El justo florecerá cual palmera, crecerá cual cedro en el Líbano. Plantados en la Casa de Adonái, florecerán en los atrios de nuestro Dios. Darán fruto aún en su vejez; estarán colmados de savia y frescura. Eso es para expresar que Adonái es justo; El es mi Fortaleza, y no hay injusticia en El.
Capítulo 93
Este Salmo habla de la Era Mesiánica, cuando Dios Se ataviará de magnificencia. ¿De qué se jactará el hombre ante El, como hicieron Nabucodonosor, el Faraón y Sanjerív?
Adonái es Rey; Se ha investido de fastuosidad; Adonái Se ha ataviado, Se ha ceñido de fortaleza; también ha establecido el mundo firmemente para que éste no vacile. Firme es Tu trono desde antaño; Tú has existido siempre. Los ríos han alzado, Adonái, los ríos han alzado su voz; los ríos alzan su furioso oleaje. Más que el sonido de muchas aguas, que los poderosos rompientes del mar, es Adonái poderoso en las Alturas. Tus testimonios son de lo más fidedignos; Tu morada resplandecerá de santidad, Adonái, para siempre.
Capítulo 94
Una plegaria prodigiosa y maravillosa para que cada individuo rece por la Redención; con una importante enseñanza moral.
Adonái es un Dios de retribución; ¡Dios de retribución, manifiéstate! Enaltécete, Juez de la tierra; retribuye su recompensa a los soberbios. ¿Hasta cuándo han los inicuos, Adonái, hasta cuándo han los inicuos de alegrarse? Constantemente hablan con insolencia; todos los inicuos actúan con arrogancia. Tu pueblo, Adonái, aplastan, y Tu patrimonio oprimen. Matan a la viuda y al forastero, y asesinan a los huérfanos. Y dicen: "Dios no ve, el Dios de Iaacov no percibe". Comprended, insensatos del pueblo; necios ¿cuándo os tornaréis sabios? ¿Acaso Quien implanta el oído no oirá? ¿Quién forma el ojo no verá? ¿Quién castiga a las naciones, no ha de castigar? ¿Quién imparte conocimiento al hombre [no sabrá]? Adonái conoce los pensamientos del hombre, que son vanidad. Dichoso el hombre a quien Tú castigas, Dios, y en Tu Torá lo instruyes, dándole tranquilidad en días de adversidad, hasta tanto sea cavado el hoyo para el malvado. Porque no abandonará Adonái a Su pueblo, ni dejará a Su patrimonio. Pues el juicio volverá a ser coherente con la justicia, y todos los rectos de corazón irán tras él. ¿Quién se levantaría por mí contra los malvados, quién se erguiría por mí contra los inicuos? Si Adonái no me hubiese ayudado, en breve mi alma habría habitado en el silencio [de la tumba]. Cuando yo pensé que mi pie resbalaba, Tu bondad, Adonái, me sostuvo. Cuando mis [preocupados] pensamientos se multiplican dentro de mí, Tu consuelo alegra mi alma. ¿Podrá alguien en el asiento del mal, alguien que convierte la iniquidad en ley, asociarse contigo? Se juntan contra la vida del justo, y condenan la sangre inocente. Adonái ha sido mi baluarte; mi Dios, la fuerza de mi refugio. El volverá la violencia de ellos en su contra y los destruirá con su propia maldad; Adonái nuestro Dios los destruirá.
Capítulo 95
Un Salmo que habla del futuro, cuando uno dirá a su prójimo: "Vayamos, cantemos y alabemos a Dios por los milagros que hizo para con nosotros".
Venid, cantemos a Adonái; elevemos nuestras voces en júbilo a la Roca de nuestra salvación. Aproximémonos a El con agradecimiento; alcemos nuestras voces a El en cánticos. Porque Adonái es un gran Dios, y un gran Rey sobre todos los seres supremos; en sus manos están las profundidades de la tierra, y las alturas de las montañas son Suyas. Sí, el mar Le pertenece, pues El lo hizo; Sus manos formaron la tierra seca. Venid, prosternémonos e inclinémonos; arrodillémonos ante Adonái nuestro Hacedor. Pues El es nuestro Dios, y nosotros somos el pueblo que El vela, el rebaño que Su mano [guía] — incluso este mismo día, si sólo Su voz escuchareis. No endurezcáis vuestros corazones como en Merivá, como en el día de Masá en el desierto, cuando Me pusieron a prueba vuestros padres; Me probaron pese a que habían visto Mis obras. Cuarenta años reñí con aquella generación; y dije, son un pueblo de corazones errantes, ellos no conocen Mis sendas. Así pues, en Mi enojo juré que no entrarían en Mi lugar de reposo.
Capítulo 96
Llegará el día en que uno dirá a su prójimo: "Vengan y cantemos a Dios".
Cantad a Adonái un cántico nuevo; cantad a Adonái, toda la tierra. Cantad a Adonái, bendecid Su Nombre; proclamad día a día Su salvación. Relatad Su gloria entre las naciones, Sus maravillas entre todos los pueblos. Pues Adonái es grande y sumamente alabado, El es reverencialmente temido por encima de todos los dioses. Pues todos los dioses de las naciones son nada, mas Adonái hizo los cielos. La majestad y el esplendor están delante de El, el poder y la belleza en Su Santuario. Rendid a Adonái, familias de naciones, rendid a Adonái honor y fortaleza. Rendid a Adonái el honor debido a Su Nombre; traed una ofrenda y venid a Sus atrios. Prosternaos ante Adonái con resplandeciente santidad; temblad ante El, toda la tierra. Proclamad entre las naciones: "Adonái reina"; en verdad, el mundo está firmemente establecido para que no vacile; El juzgará a los pueblos con equidad. Los cielos se alegrarán, la tierra se regocijará; bramará el mar y cuanto lo llena. Los campos y todo lo que hay en ellos se alborozarán; entonces cantarán todos los árboles del bosque. [Se regocijarán] ante Adonái pues El ha venido, pues El ha venido a juzgar la tierra; El juzgará al mundo con justicia y a las naciones con Su verdad.

Salmos del Día 20
Capítulo 97
Cuando Adonái revele Su reinado, la tierra se alborozará; las multitudes de islas se regocijarán. Nubes y densa oscuridad Lo rodearán; justicia y misericordia serán el fundamento de Su trono. El fuego irá delante de El y consumirá a Sus enemigos en derredor. Sus relámpagos iluminarán al mundo; la tierra verá y temblará. Las montañas se derretirán cual cera ante Adonái, ante el Amo de toda la tierra. Los cielos declamarán Su justicia, y todas las naciones contemplarán Su gloria. Se avergonzarán todos aquellos que adoran imágenes talladas, que se vanaglorian en ídolos; todos los paganos se prosternarán ante El. Tzión escuchará y se regocijará, los pueblos de Iehudá se alborozarán, a causa de Tus juicios, Adonái. Pues tú, Adonái, trasciendes toda la tierra; eres sumamente ensalzado por sobre todos los seres supremos. Vosotros que amáis a Adonái, odiad el mal; El cuida las almas de Sus piadosos, El los salva de la mano de los malvados. Luz se siembra para el justo, y júbilo para los rectos de corazón. Alegraos, vosotros rectos, en Adonái, y ensalzad Su santo Nombre.
Capítulo 98
Este Salmo describe cómo alabará Israel a Dios por la Redención.
Un Salmo: Cantad a Adonái un cántico nuevo, pues El ha obrado maravillas; Su diestra y sacro brazo han causado redención para El. Adonái ha difundido Su salvación; El ha revelado Su justicia ante los ojos de las naciones. El ha recordado Su bondad y Su fidelidad a la Casa de Israel; todos, desde los rincones más remotos de la tierra, fueron testigos de la redención de nuestro Dios. Alzad a Adonái vuestras voces en júbilo, toda la tierra; irrumpid en alegre cántico y melodía. Cantad a Adonái con arpa, con arpa y el sonido de canciones. Con trompetas y el sonido del shofar, regocijaos ante el Rey, Adonái. Bramará el mar y cuanto lo llena, la tierra y sus habitantes. Los ríos batirán palmas, las montañas cantarán al unísono. [Se regocijarán] ante Adonái pues El ha venido a juzgar la tierra; El juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con equidad.
Capítulo 99
Un salmo referido a la guerra de Gog y Magog [que precede a la Redención].
Cuando Adonái revele Su reinado, temblarán las naciones; la tierra se estremecerá ante El que está entronado sobre los querubines, [ante] Adonái que está en Tzión, que es grande y ensalzado por sobre todos los pueblos. Alabarán Tu Nombre que es grande, reverencialmente temido y santo. Y [ensalzarán] el poder del rey que ama la justicia. Tú has establecido la equidad; Tú has hecho [leyes de] justicia y rectitud en Iaacov. Ensalzad a Adonái nuestro Dios, y prosternaos ante Su escabel; santo es El. Moshé y Aharón entre Sus sacerdotes y Shmuel entre aquellos que invocan Su Nombre, llamaban a Adonái y El les respondía. El les hablaba desde una columna de nube; ellos observaron Sus testimonios y los decretos que El les dio. Adonái nuestro Dios, Tú les has respondido; un Dios de perdón fuiste para ellos, si bien también retribuiste Sus acciones erradas. Ensalzad a Adonái nuestro Dios, y prosternaos ante Su santo monte, porque Adonái nuestro Dios es santo.
Capítulo 100
Un Salmo para inspirar a quienes sufren. Aun así deben servir a Dios con alegría, pues todo es para su bien, al estilo de "A quien Dios ama, reprende". También alude a la Ofrenda de Gratitud, la única a presentarse en la Era Mesiánica.
Un Salmo para la ofrenda de agradecimiento: Cantad con júbilo a Adonái, toda la tierra. Servid a Adonái con alegría, venid ante El con regocijo. Sabed que Adonái es Dios; El nos ha hecho y somos Suyos, Su pueblo y el rebaño de Su pastoreo. Franquead Sus portales con gratitud, Sus atrios con alabanzas; dadle gracias a El, bendecid Su Nombre. Porque Adonái es bueno; Su bondad es eterna, y su fidelidad es por todas las generaciones.
Capítulo 101
Este Salmo habla de cómo se aislaba David de la gente, y de su conducta virtuosa incluso en su propia casa.
Por David, un Salmo: Cantaré [Tu] bondad y justicia; (a Ti, Adonái, entonaré alabanza! Prestaré atención al camino de la integridad, )cuándo vendrá a mí? Marcharé con la inocencia de mi corazón [incluso] dentro de mi casa. No pondré cosa perversa ante mis ojos; odio los actos de los que descarrían, no se adhieren a mí. El corazón perverso se apartará de mí; no sabré de maldad. Aquel que difama a su semejante en secreto, a él cercenaré; al de ojos altivos y corazón lascivo, a él yo no tolero. Mis ojos están sobre los fieles de la tierra, que puedan morar conmigo; aquel que marcha en el camino de la integridad, él estará a mi servicio. El que practica la falacia no morará dentro de mi casa; quien habla mentiras no tendrá lugar ante mis ojos. Cada mañana segaré todos los malvados de la tierra, para cercenar a todos los malhechores de la ciudad de Adonái.
Capítulo 102
Una imponente plegaria para quienes están en el exilio; apropiada para cualquiera en su momento de angustia.
Una plegaria del hombre pobre, cuando desfallece y derrama su relato [de aflicción] ante Adonái: ¡Adonái, oye mi plegaria, haz que mi clamor llegue a Ti! No ocultes Tu rostro de mí en el día de mi angustia; vuelve Tu oído hacia mí; el día en que Te llamo, ¡respóndeme rápidamente! Pues mis días se ha desvanecido en el humo; mis huesos, secos como en un fogón. Aplastado como el pasto y marchito está mi corazón, pues he olvidado comer mi pan. De la voz de mi suspiro, mi hueso se pega a mi carne. Soy como el pájaro del desierto; como la lechuza del yermo me he vuelto. Con celeridad huí; fui como un pájaro, solo sobre un tejado. Todo el día mis enemigos me humillan; quienes me ridiculizan maldicen usando mis nombre. Pues he comido cenizas como pan, y mezclado mi bebida con lágrimas, por causa de Tu enfado y Tu cólera, pues Tú me has alzado y [de allí] me has arrojado. Mis días son como la sombra efímera; me marchito como el pasto. Pero Tú, Adonái, serás entronizado por siempre, y el recuerdo de Ti es para todas las generaciones. Tú Te alzarás y Te compadecerás de Tzión, pues es tiempo de mostrarle gracia; ha llegado la hora señalada. Porque Tus servidores apreciaron sus piedras, y amaron su polvo. Entonces las naciones temerán el Nombre de Adonái, y todos los reyes de la tierra Tu gloria, cuando [ven que] Adonái ha construido Tzión, ha aparecido en Su gloria. El Se volvió a la plegaria del suplicante, y no despreció su ruego. Sea esto escrito para la última generación, para que la recién nacida nación alabe a Dios. Pues El contempló desde Su santa altura; desde el cielo, Adonái miró sobre la tierra para oír el clamor del aprisionado, para desatar a los condenados a morir, para que el Nombre de Adonái se declare en Tzión, y Su alabanza en Jerusalén, cuando naciones y reinos se reunirán juntos para servir a Adonái. El debilitó mi fortaleza en el camino; acortó mis días. Yo diré [suplicando]: "Mi Dios, no me quites en el medio de mis días, Tú, cuyos años perduran en el curso de todas las generaciones". Al principio sentaste los fundamentos de la tierra, y los cielos son obra de Tus manos. Ellos perecerán, pero Tú perdurarás; todos ellos se estropearán como un vestido; Tú los cambiarás como una prenda de vestir, y ellos se desvanecerán. Pero Tú perduras el Mismo; Tus años no terminarán. Los hijos de Tus servidores morarán [en su tierra]; su semilla se establecerá [permanente] ante Ti.
Capítulo 103
Una plegaria de David estando enfermo. Apropiada para todo enfermo, especialmente si la recita él mismo mientras vive. Entonces podrá bendecir a Dios con cuerpo y alma, de sus profundidades. Léela, y hallarás solaz.
Por David: Bendice a Adonái, alma mía, y todo mi ser, Su santo Nombre. Alma mía, bendice a Adonái; no olvides todos Sus favores: Quien perdona todos tus pecados, quien sana todas tus enfermedades; Quien redime tu vida de la tumba, quien te corona con benevolencia y misericordia; Quien satisface tu boca con bondad; como el águila, tu juventud se renueva. Adonái obra justicia y equidad para todos los oprimidos. El hizo conocidas Sus sendas a Moshé, Sus actos a los Hijos de Israel. Adonái es compasivo y de gracia, lento para la ira y de inmensa bondad. El no lidiará para la eternidad, ni albergará rencor para siempre. El no nos ha tratado en proporción a nuestras transgresiones, ni retribuido según nuestros pecados. Pues como la altura de los cielos sobre la tierra, [así] intensificó Su benevolencia para quienes Le temen. Como la distancia entre este y oeste, alejó de nosotros nuestras transgresiones. Como se conmisera un padre de sus hijos, Adonái Se apiadó de quienes Le temen. Pues El conoce nuestro instinto, tiene presente que sólo somos polvo. En cuanto al hombre, sus días son como el pasto; como una flor del campo, así brota. Cuando un viento pasa sobre él, ya no está; su lugar ya no lo reconoce. Pero la bondad de Adonái es por siempre jamás sobre aquellos que Le temen, y Su rectitud es [asegurada] para hijos de hijos, a aquellos que cuidan Su pacto, y a quienes recuerdan Sus ordenanzas para hacerlas. Adonái ha establecido Su Trono en los cielos, y Su reinado domina sobre todo. Bendecid a Adonái, vosotros Sus ángeles, poderosos en fortaleza, quienes cumplen Su ordenanza para obedecer la voz de Su palabra. ¡Bendecid a Adonái todas Sus huestes, Sus servidores que cumplen Su voluntad! ¡Bendecid a Adonái, todas Sus obras en todos los sitios de Su dominio! ¡Bendice, alma mía, a Adonái!

Salmos del Día 21
Capítulo 104
Un Salmo que da cuenta de la belleza de la Creación, describiendo lo creado cada día. Proclama la imponencia de Dios, Quien lo sostiene todo.
¡Bendice, alma mía, a Adonái! Adonái, Dios mío, Tú eres grandemente ensalzado; Te has vestido de majestad y esplendor. Tú [Te] envuelves con luz como con una vestidura; extiendes los cielos como una cortina. El techa Sus cielos con agua; hace de las nubes Su carroza, [las] mueve sobre las alas del viento. Hace de los vientos Sus mensajeros del fuego abrasador Sus servidores. Estableció la tierra sobre sus fundamentos, para que no vacilara nunca. Los abismos la cubrieron como una vestimenta; sobre las montañas se pararon las aguas. Por Tu exhortación huyeron; al sonido de Tu trueno se fugaron. Ascendieron las montañas, bajaron a los valles, al lugar que Tú les has asignado. Estableciste un límite que no puedan cruzar, para que no volvieran a cubrir la tierra. El envía los manantiales a los arroyos; ellos fluyen entre las montañas. Abrevan a todas las bestias del campo; los animales salvajes apagan su sed. Las aves de los cielos viven junto a ellos; alzan su voz de entre el follaje. El riega las montañas desde Sus nubes en lo alto; la tierra se sacia del fruto de Tus obras. El hace crecer la hierba para el ganado, y la vegetación, requiriendo la labor del hombre, para extraer el alimento de la tierra, y el vino que alegra el corazón del hombre, el aceite que hace relucir el rostro, y el pan que sustenta al corazón del hombre. Los árboles de Adonái beben hasta hartarse, los cedros del Líbano que El plantó, donde anidan las aves; la cigüeña tiene su hogar en el ciprés. Las montañas altas son para las monteses; los peñascos son un refugio para los conejos. El hizo la luna para calcular las Festividades, el sol sabe su tiempo de ponerse. Tú traes la oscuridad y es noche, cuando gatean todas las bestias del bosque. Los leoncillos rugen por la presa, y buscan su alimento de Dios. Cuando sale el sol recogen y se acuestan en sus guaridas. El hombre sale entonces a su trabajo, a su labor hasta el atardecer. ¡Cuán multiformes son Tus obras, Adonái! Tú las has hecho a todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de Tus posesiones. Este mar, vasto y ancho, donde hay innumerables criaturas rasantes, seres vivientes grandes y pequeños, allí transitan las naves, allí está el Leviatán que creaste para retozar en él. Todos ellos miran hacia Ti con esperanza para que les des su alimento en su debido momento. Cuando Tú se lo das, lo recogen; cuando Tú abres Tu mano, se hartan de bien. Cuando Tú ocultas Tu rostro, se aterrorizan; cuando Tú tomas de vuelta su espíritu, expiran y retornan a su polvo. Cuando Tú enviarás Tú espíritu serán nuevamente creados, y Tú renovarás la faz de la tierra. Sea la gloria de Adonái para siempre; regocíjese Adonái en Sus obras. El mira la tierra, y ella tiembla; El toca las montañas, y humean. Cantaré a Adonái con mi alma; entonaré alabanzas a mi Dios con [todo] mi ser. Sea mi plegaria grata a El; yo me regocijaré en Adonái. Que se terminen los pecados de la tierra, y que no haya inicuos más ¡Bendice a Adonái, alma mía! Alabad a Dios.
Capítulo 105
Cuando David trajo el Arca a la Ciudad de David, compuso este Salmo y lo cantó ante éste, enumerando los milagros en Egipto; cómo envió a Iosef, quien fue encarcelado y Dios lo liberó hasta lograr la jerarquía de poder encarcelar a los ministros del Faraón sin su autorización.
Ofreced alabanzas a Adonái, proclamad Su Nombre; haced saber Sus acciones entre los pueblos. Cantadle a El, entonad alabanzas a El, hablad de todas Sus maravillas. Glorificaos en Su santo Nombre; que se regocije el corazón de aquellos que buscan a Adonái. Buscad a Adonái y Su fortaleza; buscad Su rostro permanentemente. Recordad las maravillas que ha hecho, Sus milagros, y los juicios de Su boca. Descendientes de Avraham, Su servidor, hijos de Iaacov, Sus elegidos: El es Adonái nuestro Dios; Sus juicios se extienden sobre toda la tierra. El recuerda Su pacto por siempre, la palabra que El ha ordenado a un millar de generaciones; el pacto que hizo con Avraham, y Su juramento a Itzjak. El lo estableció para Iaacov como estatuto, para Israel como un pacto eterno, diciendo: "A ti daré la tierra de Canaán", la porción de vuestra herencia, cuando eran sólo unos pocos, muy pocos, y forasteros en ella. Deambularon de nación en nación, de un reino a otro pueblo. El no permitió que alguien los dañara, y en aras de ellos reprendió a reyes: "No toquéis a Mis ungidos, ni dañéis a Mis profetas". El convocó una hambruna sobre la tierra [de Canaán]; quebró cada fuente de pan. Envió antes de ellos a un hombre [a Egipto]; Iosef fue vendido como esclavo. Ellos afligieron su pie con cadenas, su alma fue puesta en el hierro; hasta que llegó el tiempo de Sus palabras, el decreto de Adonái lo purificó. El rey mandó y lo liberó, el regente de naciones lo puso libre. Lo designó amo de su casa y regente de todas sus posesiones, para encarcelar a sus príncipes a voluntad, e instruir a sus ancianos. Así, Israel vino a Egipto, y Iaacov se estableció en la tierra de Jam [Egipto]. [Dios] multiplicó enormemente Su nación, y la hizo más poderosa que sus adversarios. El torció los corazones de estos para odiar a Su nación, para complotar contra Sus servidores. [Luego] envió a Moshé, Su sirviente; a Aharón, a quien El había elegido. Ellos pusieron en aquellos las palabras de Sus señales, maravillas en la tierra de Jam. [Dios] envió oscuridad y oscureció, y [las señales] no desafiaron Su palabra. Transformó sus aguas en sangre, y mató sus peces. Su tierra hormigueó ranas en las cámaras de sus reyes. El habló, y vinieron hordas de bestias salvajes, y piojos en todas sus fronteras. Convirtió sus lluvias en granizo, llameando fuego en su tierra; golpeó sus vides e higueras, partió los árboles de sus fronteras. El habló, y vino el saltamontes, langostas sin número, y consumió todo pasto en su tierra, comió la fruta de su suelo. Luego golpeó a cada primogénito en su tierra, lo primero de toda su potencia. Y El los sacó con plata y oro, y ninguno en Sus tribus tropezó. Egipto se regocijó con su partida, pues el miedo [a Israel] se había abatido sobre ellos. El tendió una nube para refugio, y un fuego para iluminar la noche. [Israel] pidió, y [Dios] trajo al ave slav, y con el pan del cielo [maná] El los satisfizo. Abrió una roca y fluyeron aguas; corrieron por sitios secos como un río, pues recordó Su santa palabra a Avraham, Su servidor. Sacó a Su nación con júbilo; a Sus elegidos, con canción. Les dio las tierras de naciones, y ellos heredaron la labor de pueblos, para que puedan guardar Sus estatutos y observar Sus leyes. ¡Alabad a Dios!

Salmos del Día 22
Capítulo 106
Continúa el tema del Salmo precedente, alabando a Dios por otros milagros aún no mencionados, pues "¿quién puede enumerar los portentos de Dios?" De intentarlo, no podríamos mencionarlos todos.
¡Alabad a Dios! Alabad a Adonái pues El es bueno, pues Su bondad es eterna. ¿Quién puede detallar los poderosos de Adonái, o proclamar todas Sus alabanzas? Afortunados son aquellos que preservan la justicia, que hacen actos de rectitud todo el tiempo. Recuérdame, Adonái, cuando halles favor en Tu pueblo; evócame con Tu salvación; para contemplar la prosperidad de Tu elegido, regocijarse en la alegría de Tu nación, glorificarse con Tu herencia. Hemos pecado como lo han hecho nuestros padres, hemos actuado con perversión y maldad. Nuestros padres en Egipto no reflexionaron en Tus maravillas, no recordaron Tus abundantes bondades, y se sublevaron junto al mar, en el Mar de los Juncos. Aún así, El los salvó en aras de Su Nombre, para hacer conocido Su poderío. Gritó al Mar de los Juncos y se secó; los condujo por las profundidades, como por un desierto. Los salvó de la mano del enemigo, y los redimió de la mano del opositor. Las aguas cubrieron a sus adversarios; uno de ellos no quedó. Entonces ellos creyeron en Sus palabras, cantaron Su alabanza. Rápidamente olvidaron Sus actos, no esperaron Su consejo; y desearon ansioso una apetencia en el desierto, probaron a Dios en el desierto. Y El les concedió su pedido, pero envió demacración en sus almas. Ellos encolerizaron a Moshé en el campamento, y a Aharón, el santo de Adonái. La tierra se abrió y engulló a Datán, y cubrió a la cofradía de Aviram; y un fuego ardió en su asamblea, una llama incendió a los malvados. Hicieron un becerro en Jorev, y se prosternaron a una imagen fundida. Cambiaron su Gloria por la semejanza de un buey que come pasto. Olvidaron a Dios, su salvador, quien había realizado actos grandiosos en Egipto, maravillas en la tierra de Jam, cosas imponentes en el Mar de los Juncos. El dijo que los destruiría, de no ser porque Moshé, Su elegido, se interpuso en la brecha ante El, para recomponer Su ira para destruir. Ellos aborrecieron la tierra preciada, no creyeron en Su palabra. Se quejaron en sus tiendas, no oyeron la voz de Adonái. Alzó El Su mano [en juramento] contra ellos, de derrumbarlos en el desierto, de hacer caer a su progenie entre las naciones, y esparcirlos entre las tierras. Ellos se unieron a [el ídolo] Baal Peor, y comieron de los sacrificios a los muertos; Lo provocaron con sus [malas] acciones y una plaga estalló en su medio. Entonces se alzó Pinjás y ejecutó juicio, y la plaga se detuvo; [esto] se le consideró un acto meritorio, para todas las generaciones, para siempre. Ellos Lo encolerizaron en las aguas de Merivá, y Moshé sufrió por su culpa; pues desafiaron Su espíritu, y El pronunció [un juramento] con Sus labios. Ellos no destruyeron a las naciones como Adonái les había instruido; más bien, se mezclaron con las naciones y aprendieron sus actos. Adoraron sus ídolos, y estos fueron una trampa para ellos. Sacrificaron a sus hijos e hijas a los demonios. Derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos e hijas a quienes sacrificaron a los ídolos de Canaán; y la tierra resultó culpable con sangre. Se impurificaron con sus actos, y descarriaron con sus acciones. Y la cólera de Adonái se encendió contra Su pueblo, y El aborreció Su herencia; El los entregó en manos de naciones, y sus enemigos los gobernaron. Sus enemigos los oprimieron, y ellos fueron sometidos bajo su mano. Muchas veces Él los salvó, y aún así fueron rebeldes en su consejo y empobrecidos por sus pecados. Pero El vio su angustia, cuando oyó su plegaria y recordó para ellos Su pacto y cedió, conforme Su abundante bondad, e hizo que fueran tratados misericordiosamente por todos sus captores. Sálvanos, Adonái nuestro Dios; reúnenos de entre las naciones, para que podamos agradecer Tu santo Nombre y glorificarnos en Tu alabanza. Bendito es Adonái, el Dios de Israel, por toda la eternidad. Y que todo el pueblo diga: "(Amén! (Alabad a Dios!"
Capítulo 107
Un Salmo que habla de los que, liberados de su aflicción, deben agradecer a Dios. Sufrieron a causa de sus faltas, y fueron salvados por bondad Divina. Es apropiado, entonces, que entonen alabanza y lo difundan.
Dad gracias a Adonái porque El es bueno, porque Su bondad es eterna. Así dirán los redimidos por Adonái, a quienes El ha redimido de la mano del opresor. El los reunió de las tierras — del este y del oeste, del norte y del mar. Anduvieron perdidos en el desierto, en el yermo; no hallaron ciudad habitada. Hambrientos, también sedientos, su alma desfallecía dentro de ellos. En su angustia clamaron a Adonái; El los libró de sus aflicciones. Los guió por el camino recto hasta llegar a una ciudad los redimidos por Adonái, a quienes El ha redimido de la mano del opresor. El los reunió de las tierras — del este y del oeste, del norte y del mar. Anduvieron perdidos en el desierto, en el yermo; no hallaron ciudad habitada. Hambrientos, también sedientos, su alma desfallecía dentro de ellos. En su angustia clamaron a Adonái; El los libró de sus aflicciones. Los guió por el camino recto hasta llegar a una ciudad habitada. Agradezcan ellos a Adonái Su bondad, y [proclamen] Sus maravillas para con los hijos del hombre. Pues El ha saciado un alma sedienta, y ha colmado de bien un alma hambrienta. Aquellos que moran en tinieblas y a la sombra de la muerte, aprisionados por la miseria y por cadenas de hierro, por haber desafiado las palabras de Dios y despreciado el consejo del Supremo — El humilló su corazón con el sufrimiento. Tropezaron y no hubo quien los ayudase. Clamaron a Adonái en su angustia; El los salvó de sus aflicciones. Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus ataduras. Agradezcan ellos a Adonái Su bondad y [proclamen] Sus maravillas para con los hijos del hombre. Pues El quebró las puertas de cobre y rompió las barras de hierro. Los pecadores insensatos están afligidos a causa de sus sendas pecaminosas y sus iniquidades. Su alma abomina todo alimento, y llegan a los portales de la muerte. En su angustia clamaron a Adonái; El los salvó de sus aflicciones. Envió Su orden y los curó; El los salvó de sus tumbas. Agradezcan ellos a Adonái Su bondad y [proclamen] Sus maravillas para con los hijos del hombre. Ofrenden sacrificios de gracias, y jubilosamente relaten Sus obras. Aquellos que bajan al mar en navíos, que cumplen tareas en aguas poderosas, ellos vieron las obras de Adonái y Sus maravillas en el fondo del mar. El habló e hizo levantarse el viento tormentoso que elevó las olas. Estas suben al cielo, a los abismos; sus almas se derriten en angustia. Se tambalean y tropiezan como un borracho, de nada les sirve su pericia. Clamaron a Adonái en su angustia, y El los sacó de sus aprietos. El transformó la tormenta en quietud, y las olas se acallaron. Ellos se alegraron cuando fueron sosegadas, y El los condujo a su destino. Agradezcan ellos a Adonái Su bondad, y [proclamen] Sus maravillas para con los hijos del hombre. Exáltenlo en la congregación del pueblo, y alábenlo en la asamblea de los ancianos. El convierte ríos en desiertos, manantiales en tierra reseca, una tierra fructífera en un saladar, a causa de la iniquidad de quienes la habitan. El convierte un desierto en un lago, la tierra árida en manantiales de agua. Asienta allí a los hambrientos, y ellos establecen una ciudad para habitar. Siembran campos y plantan viñas que dan fruto y trigo. El los bendice y ellos se multiplican abundantemente, y El no hace que disminuya su ganado. [Si pecan] son disminuidos y abatidos, con opresión, miseria y congoja. El vierte desprecio sobre hombres distinguidos, y hace que se pierdan en un desierto sin senda. El eleva al menesteroso del sufrimiento, y hace que sus familias aumenten como rebaños. Los justos observan esto y se alegran, y todos los inicuos cierran su boca. Que aquel que es sabio tenga esto presente, y entonces habrán de comprenderse los actos de bondad de Adonái.

Salmos del Día 23
Capítulo 108
Estímulo para estudiar Torá y evitar el pecado. Quien siga este camino tiene asegurado el éxito. Con los inicuos, será a la inversa.
Una canción, un salmo de David: Mi corazón está firme, Dios; cantaré y entonaré alabanzas incluso con mi alma. Despierta, lira y arpa; yo despertaré al amanecer. Te agradeceré entre las naciones, Adonái; entonaré alabanzas a Ti entre los pueblos. De hecho, Tu bondad alcances de allende los cielos; Tus verdad llega a los cielos. Enaltécete sobre los cielos, Dios, [muestra] Tu gloria sobre toda la tierra. Para que Tus queridos puedan ser liberados, ayuda con Tu diestra y respóndeme. Dios habló en Su santidad que yo me regocijaría, que dividiría porciones [de las tierras enemigas], mediría el Valle de Sucot. Mío es Guilad, mío es Menashé, y Efráim es la fortaleza de mi cabeza, Iehudá es mi príncipe. Moav es mi jofaina, yo lanzaré mi calzado sobre Edóm, sobre Filistea resonaré. ¿Quién me encaminó a la ciudad fortaleza? ¿Quién me condujo hasta Edóm? ¿No es Dios, quien [hasta ahora] nos ha abandonado, y no salió, ¡oh Dios!, con nuestros ejércitos? Danos ayuda contra el adversario; inútil es la asistencia del hombre. Por medio de Dios haremos valientemente, y El pisoteará a nuestros opresores.
Capítulo 109
David compuso este Salmo al huir de Shaúl. Entonces, enfrentó muchos enemigos que, aunque se mostraban amistosos, sólo hablaban mal de él; por eso los maldice con amargura.
Para el Director del Coro, por David, un Salmo: ¡Dios de mi alabanza, no guardes silencio! Pues la boca del malvado y la boca del embustero se han abierto contra mí; me hablaron con lengua falsa. Me rodearon con palabras de odio, y me atacaron sin causa. A cambio de mi amor me odian; no obstante, soy [hombre de] plegaria. Pusieron daño sobre mí a cambio de mi favor, y odio a cambio de mi amor. Designa un hombre malvado sobre él; que un adversario se pare a su derecha. Cuando sea juzgado, que salga condenado; sea considerada su plegaria un pecado. Que sus días sean pocos; que otro tome su posición. Que sus hijos sean huérfanos, y su esposa, viuda. Que sus hijos deambulen y rueguen; que procuren caridad de entre sus ruinas. Que el acreedor se apodere de todo lo que tiene, y que forasteros de hagan [del fruto] de su labor. Que no tenga a nadie que le extienda bondad, y nadie sea piadoso con sus huérfanos. Cercénese su posteridad; que el nombre de ellos sea borrado en una generación posterior. Que la iniquidad de sus padres sea recordada por Adonái, y que el pecado de su madre no sea borrado. Que estén ante Adonái siempre, y que El corte su memoria de la tierra. Porque no recordó hacer bondad, y persiguió al hombre pobre y necesitado, de corazón quebrado, para matar[lo]. Amó la maldición y le vino a él; no deseó bendición, y quedó lejos de él. Vistió la maldición como su prenda, y vino como agua en sus entrañas, como aceite en sus huesos. Que sea para él como una capa en la que él se envuelve, como un cinturón con el que se ciñe siempre. Esto es de Adonái por los actos de mis enemigos, y [para] aquellos que hablan maldad contra mi alma. Y Tú, Dios, mi Señor, haz [bondad] conmigo en aras de Tu Nombre; pues Tu bondad es buena, ¡sálvame! Pues soy pobre y desvalido, y mi corazón ha muerto dentro de mí. Como la sombra efímera soy desterrado, sacudido como la langosta. Mis rodillas tambalean del ayuno, y mi carne es delgada sin grasa. Me he vuelto una vergüenza para ellos; me ven y sacuden sus cabezas. ¡Ayúdame, Adonái mi Dios! ¡Sálvame conforme Tu bondad! Hazles saber que ésta es Tu mano, que Tú, Adonái, lo has hecho. Que ellos maldigan, pero Tú bendecirás; se alzan, pero serán avergonzados, y Tu servidor se regocijará. Que mis adversarios vistan humillación; que se envuelven en su vergüenza como con una capa. Yo agradeceré a Adonái profusamente con mi boca, y entre la multitud Lo loaré, cuando El se alza a la derecha del menesteroso para salvarlo de quienes condenan su alma.
Capítulo 110
En este Salmo se cuenta cómo preguntaron a Eliezer, siervo de Avraham, y éste contó cómo su amo eliminó a poderosos reyes y sus ejércitos. Léelo, y verás que alude a Avraham, quien logró prominencia por reconocer a Dios en su mocedad.
Por David, un Salmo: Adonái dijo a mi amo: "Siéntate a Mi derecha, hasta que Yo ponga a tus enemigos por taburete para tus pies". El cayado de tu fortaleza enviará Adonái desde Tzión, para regir entre tus enemigos. Tu pueblo [vendrá] gustoso el día de tu campaña; a causa de tu espléndida santidad desde que surgiste de la matriz, todavía posees el rocío de tu mocedad. Adonái juró y no Se lamentará: "¡Tú serás un sacerdote para siempre, así como Malki-Tzedek!" Mi Señor está a tu derecha; El ha aplastado reyes en el día de Su furia. El hará juicio entre las naciones, y éstas se llenarán de cadáveres; El aplastará cabezas sobre extensos territorios. Beberá del arroyo en el camino, y por lo tanto sostendrá su cabeza a lo alto.
Capítulo 111
Este Salmo está en secuencia alfabética, letras en cada versículo, salvo los últimos que tienen. Breve pero distinguido, habla de las obras de Dios y su grandeza.
Alabad a Dios. Agradeceré a Adonái con todo mi corazón en el círculo íntimo de los rectos y en su congregación. Grandiosas son las obras de Adonái; accesibles a todos los que las desean [contemplar]. La majestad y el esplendor son Su obra; y Su rectitud perdura por siempre. El ha establecido un memorial para Sus maravillas; graciable y compasivo es Adonái. Dio alimento a quienes Le temen, siempre tiene presente Su pacto. Ha dado a conocer el poder de Sus obras a Su pueblo, para darles la herencia de las naciones. Las obras de Sus manos son ciertas y justas; todos Sus mandatos son fidedignos. Hallan apoyo por siempre, hasta el fin del tiempo, establecidos en la verdad y la rectitud. A Su pueblo envió redención. Su pacto ha ordenado para siempre; santo y temible es Su Nombre. El principio de la sabiduría es el temor a Adonái. Es sano juicio para quien quiera lo hace; Su alabanza perdura por siempre.
Capítulo 112
También éste sigue un orden alfabético, letras en cada versículo, salvo los últimos que tienen. Habla de los buenos rasgos de carácter que deben elegirse, y cómo dar caridad, cuya recompensa es no tener que depender jamás de otros.
Alabad a Dios. Dichoso el hombre que teme a Adonái, que inmensamente anhela Sus mandamientos. Su descendencia será poderosa sobre la tierra; será bendecido con una generación recta. La fortuna y la riqueza acudirán a su hogar, y su rectitud perdura por siempre. La luz brilla para los rectos, incluso en la oscuridad, [pues El es un Dios] graciable, misericordioso y justo. El hombre bueno da prestado con gracia, y mide sus propios asuntos con rigor. Jamás vacilará; de eterno recuerdo gozará el justo. No temerá noticias malas; su corazón es firme, confiando en Adonái. Su corazón se fía [de Dios]; no sentirá temor; finalmente, verá [la caída de] sus opresores. Ha distribuido [su riqueza], dando al necesitado. Su rectitud perdura por siempre; su cuerno se mantendrá alzado en honor. El malvado lo verá y sentirá enojo; rechinarán sus dientes y se derretirá. El apetito de los malvados sucumbirá.

Salmos del Día 24
Capítulo 113
Este Salmo enumera algunas de las maravillas del Éxodo de Egipto.
Alabad a Dios. Ofreced alabanza, servidores de Adonái; alabad el Nombre de Adonái. Sea el Nombre de Adonái bendecido, de ahora y para toda la eternidad. Desde donde el sol sale hasta donde se pone, alabado es el Nombre de Adonái. Alto por encima de todas las naciones es Adonái; Su gloria trasciende los cielos. ¡Quién es como Adonái nuestro Dios que mora en lo alto [y sin embargo] mira hacia tan bajo sobre el cielo y la tierra! El alza al pobre del polvo, levanta al menesteroso del muladar, para sentarlo con los nobles, con los nobles de Su pueblo. Transforma a la mujer estéril en una familia, en una jubilosa madre de hijos. Alabad a Dios.
Capítulo 114
Este Salmo explica por qué mereció el reinado la Tribu de Iehudá.
Cuando Israel salió de Egipto, la Casa de Iaacov de un pueblo de lengua extranjera, Iehudá se convirtió en Su [pueblo] sagrado, Israel, Su dominio. El mar vio y huyó, el Jordán se volvió hacia atrás. Las montañas saltaron cual carneros, las colinas cual corderos jóvenes. ¿Qué te sucede, mar, que huyes; Jordán, que te vuelves hacia atrás; montañas, que saltáis como carneros; colinas, como corderos jóvenes? [Lo hacemos] ente el Amo, el Creador de la tierra, ante el Dios de Iaacov, que transforma la peña en un estanque de agua, el pedernal en un manantial de agua.
Capítulo 115
Una plegaria pidiendo que Dios ponga fin a este largo exilio, en aras de Su Nombre, para que éste no sea profanado.
No por nosotros, Adonái, no por nosotros, sino en aras de Tu Nombre, concede gloria, a causa de Tu bondad y de Tu verdad. ¿Por qué han de decir las naciones: "¿Dónde está su Dios?" Sí, nuestro Dios en el cielo, cuanto El desea, El hace. Los ídolos de ellos son de plata y oro, producto de las manos humanas. Tienen boca, mas no pueden hablar; tienen ojos, mas no pueden ver; tienen oídos, mas no pueden oír; tienen nariz, mas no pueden oler; sus manos no pueden tocar; sus pies no pueden caminar; no producen sonido en su garganta. Aquellos que los hacen serán como ellos – todos los que depositan su fe en ellos. Israel, confía en Adonái; El es su ayuda y su escudo. Casa de Aharón, confía en Adonái; El es su ayuda y su escudo. Vosotros que teméis a Adonái, confiad en Adonái; El es su ayuda y su escudo. Adonái, que siempre nos tiene presente, que El bendiga: Que El bendiga la Casa de Israel; que El bendiga la casa de Aharón; que El bendiga a todos aquellos que temen a Adonái, a los pequeños como a los grandes. Que Adonái incremente [la bendición] sobre vosotros, sobre vosotros y vuestros hijos. Benditos sois por Adonái, Hacedor del cielo y la tierra. Los cielos son los cielos de Adonái, mas la tierra Él la dio a los hijos del hombre. Los muertos no pueden alabar a Dios, ni tampoco alguno de los que descienden al silencio [de la tumba]. Y nosotros bendeciremos a Dios desde ahora y por toda la eternidad. Alabad a Dios.
Capítulo 116
Este Salmo contiene magníficas alabanzas a Dios, y cómo David reconoce correcto amarlo por todo el bien y los milagros hechos a él, ignorando cómo retribuirlos, pues es imposible compensar a Dios por todo el bien recibido.
Amaría que Adonái escuchara mi voz, mis súplicas, si El volviera Su oído hacia mí en los días en que clamo. Fui preso de los estertores de la muerte y la miseria de la tumba me sobrecogió; hallé aflicción y dolor. Invoco el Nombre de Adonái: "Adonái, Te imploro, ¡salva mi alma!" Adonái es graciable y justo; nuestro Dios es compasivo. Adonái cuida a los simples; fui llevado muy bajo y El me salvó. Regresa, alma mía, a tu tranquilidad, pues Adonái te ha concedido bien. Pues Tú has librado mi alma de la muerte, a mis ojos de las lágrimas, a mis pies de tropezar. Andaré ante Adonái en las tierras de los vivientes. Tuve fe aun cuando declaré:"Estoy muy afligido"; [aun cuando] dije en mi arrebato: "Todos los hombres son engañosos". ¿Qué puedo proponer a Adonái por todos Sus beneficios para conmigo? Alzaré la copa de la salvación y proclamaré el Nombre de Adonái. Saldaré mis votos a Adonái en presencia de todo Su pueblo. Penosa a los ojos de Adonái es la muerte de Sus fieles. Te agradezco, Adonái, puesto que soy Tu servidor, soy Tu servidor el hijo de Tu doncella, Tú has abierto mis ataduras. A Ti he de traer una ofrenda de gratitud, y proclamaré el Nombre de Adonái. Saldaré mis votos a Adonái en presencia de todo Su pueblo, en los atrios de la Casa de Adonái, en medio de Jerusalén. Alabad a Dios.
Capítulo 117
Este Salmo de 2 versículos alude a la Era Mesiánica, cuando los Hijos de Israel gozarán la gloria de antaño. Todos alabarán a Dios, en cumplimiento de "todos invocarán el Nombre de Dios".
Alabad a Adonái, todas las naciones; ensalzadle todos los pueblos. Pues Su bondad fue poderosa sobre nosotros, y la verdad de Adonái es eterna. Alabad a Dios.
Capítulo 118
Este Salmo describe la inmensa confianza de David en Dios. También contiene muchas alabanzas a Dios, quien cumplió aquello que nos prometió.
Ofreced alabanza a Adonái porque El es bueno, porque Su bondad es eterna. Que Israel [lo] declare, porque Su bondad es eterna. Que la Casa de Aharón [lo] declare, porque Su bondad es eterna. Que quienes temen a Adonái [lo] declaren, porque Su bondad es eterna. Desde la aflicción llamé a Dios; con inmenso alivio, Dios me respondió. Adonái está conmigo, no temo — ¿qué puede hacerme el hombre? Adonái está conmigo entre quienes me ayudan, veré [la caída de] mis enemigos. Es mejor cobijarse en Adonái que confiar en el hombre. Es mejor cobijarse en Adonái que confiar en los nobles. Todos los pueblos me rodearon, pero en el Nombre de Adonái los reduciré. Me rodearon, me cercaron, pero en el Nombre de Adonái los reduciré. Me rodearon como abejas, sin embargo serán extinguidos cual espinas en el fuego; en el Nombre de Adonái los reduciré. Vosotros [mis enemigos] me empujasteis repetidamente para que cayera, mas Adonái me ayudó. Dios es mi fortaleza y canto, y El ha sido una ayuda para mí. El sonido de júbilo y salvación resuena en las tiendas de los justos: "¡La diestra de Adonái ejecuta actos de valor. La diestra de Adonái es exaltada; la diestra de Adonái ejecuta actos de valor!" No pereceré, sino que viviré y relataré los actos de Dios. Sí, Dios me ha castigado, mas El no me entregó a la muerte. Abridme los portales de la justicia; entraré por ellos y alabaré a Dios. Este es el portal de Adonái, los justos entrarán por él. Te agradezco pues Tú me has respondido, y Tú has sido mi liberación. La piedra que los constructores aborrecieron se ha convertido en la principal piedra angular. De Adonái ha sido esto; es maravilloso a nuestros ojos. Este es el día que Adonái ha hecho, alegrémonos y regocijémonos en él. Te imploramos, Adonái, ¡sálvanos! Te imploramos, Adonái, ¡concédenos éxito! Bendito es aquel que viene en el Nombre de Adonái; os bendecimos desde la Casa de Adonái. Adonái es un Dios benévolo y El nos ha dado luz; liad la ofrenda del festival con cuerdas hasta [que la llevéis a] los cuernos del altar. Tú eres mi Dios y Te alabaré, mi Dios, y Te exaltaré. Alabad a Adonái porque El es bueno, porque Su bondad es eterna.

Salmos del Día 25
Capítulo 119 (Versículos 1-96)
Un Salmo glorioso, compuesto por David, siguiendo el alfabeto hebreo: 8 versículos para cada letra, y en cada uno [una de las palabras] Senda, Torá, Testimonio, Precepto, Mandamiento, Palabra, Juicio, Rectitud, Estatuto. Lleno de enseñanzas y plegarias, debería recitarse a diario, como poderosa preparación para el servicio a Dios.
(א/ALEF) Dichosos aquellos de camino íntegro, que marchan por la senda de la Torá de Adonái. Bienaventurados quienes guardan Sus testimonios y Lo buscan con corazón entero. No han cometido iniquidad; transitan Sus caminos. Tú has ordenado Tus preceptos para ser observados con diligencia. Mi deseo es que mis sendas sean guiadas para observar Tus estatutos. Entonces no me avergonzaré, al contemplar todos Tus mandamientos. Te daré gracias con la rectitud del corazón, cuando estudio Tus justos juicios. Guardaré Tus estatutos; no me abandones por completo. (ב/BET) ¿Cómo puede mantener puro su sendero un hombre joven? Cuidando Tu palabra. Con todo mi corazón Te he buscado; no permitas que descarríe de Tus mandamientos. He albergado Tu palabra en mi corazón, para no pecar contra Ti. Bendito eres Tú, Adonái; enséñame Tus estatutos. Con mis labios he narrado todos los fallos de Tu boca. En el sendero de Tus testimonios me he regocijado, como con toda riqueza. Hablaré de Tus preceptos, y contemplaré Tus caminos. Me complaceré en Tus estatutos; no olvidaré Tu palabra. (ג/GUIMEL) Trata con benevolencia a Tu servidor, para que yo pueda vivir y guardar Tu palabra. Quita el velo de mis ojos, para que pueda contemplar los portentos de Tu Torá. Forastero soy sobre la tierra; no ocultes Tus mandamientos de mí. Mi alma se consume con el anhelo que continuamente tiene por Tus juicios. Tú has reprendido a los malditos mofadores, aquellos que descarrían de Tus mandamientos. Quita de mí la vergüenza y el desprecio, pues he guardado Tus testimonios. Aun cuando los líderes se han sentado y hablado en mi contra, Tu servidor habla de Tus estatutos. Tus testimonios son también mi deleite; son mis consejeros. (ד/DALET) Mi alma se une al polvo; revíveme conforme Tu palabra. He hablado de mis caminos, y Tú me respondiste; enséñame Tus estatutos. Permíteme entender el camino de Tus preceptos, y hablaré de Tus maravillas. Mi alma se derrite de aflicción; sostenme conforme Tu palabra. Aparta de mí el camino de la falsedad, y confiéreme con gracia Tu Torá. He elegido el sendero de la fe; Tus fallos he puesto ante mí. Me he aferrado a Tus testimonios, Adonái; no me pongas para bochorno. Déjame correr el camino de Tus mandamientos, pues expande mi corazón. (ה/HEI) Enséñame, Adonái, el camino de Tus estatutos, y lo guardaré cabalmente. Concédeme entendimiento y atesoraré Tu Torá; la observaré con todo mi corazón. Guíame por el camino de Tus mandamientos, pues eso deseo. Inclina mi corazón a Tus testimonios, y no a la ganancia injusta. Desvía mis ojos de contemplar vanidad; otórgame vida en Tu camino. Confirma Tu palabra a Tu servidor, la que conduce al temor a Ti. Elimina mi vergüenza, a la que temo, pues Tus juicios son buenos. Por cierto, Tus preceptos he anhelado; otórgame vida en Tu rectitud. (ו/VAV) Y haz que Tu bondad venga a mí, Adonái, y Tus promesas de salvación. A quien me insulta contestaré, pues confío en Tu palabra. No quites por completo la palabra de verdad de mi boca, pues [cumplir] Tus fallos espero. Guardaré Tu Torá continuamente, por siempre, hasta la eternidad. Y caminaré en prosperidad, pues busco Tus preceptos. También hablaré de Tus testimonios ante reyes, y no sentiré vergüenza. Me deleitaré en Tus mandamientos, que amo. También alzaré mis manos a Tus mandamientos, que he amado, y hablaré de Tus estatutos. (ז/ZÁIN) Recuerda la palabra [dada] a Tu servidor, con la que me has brindado esperanza. Este es mi consuelo en mi aflicción, pues Tu palabra me ha revivido. Los mofadores se han burlado de mí ampliamente, mas de Tu Torá no me he apartado. Cuando recuerdo Tus fallos de antaño, Adonái, me consuelo. El horror me ha sobrecogido a causa de los inicuos que abandonan Tu Torá. Tus estatutos han sido mis cánticos en la casa en que moro. Tu Nombre he recordado, Adonái, de noche, y guardaré Tu Torá. (ח/JET) Esta [buena porción] fue mi suerte, porque cuidé Tus preceptos. Adonái es mi porción; prometí observar Tus palabras. Tu semblante procuré con todo mi corazón; apiádate de mí conforme Tu palabra. He meditado acerca de mis caminos, y volví mis pies a Tus testimonios. Me apresuré, sin demorar, a guardar Tus mandamientos. Pandillas de malvados me han robado, yo no he olvidado Tu Torá. En la medianoche me levanto para agradecerte en razón de Tus justos juicios. Compañero soy de todos los que Te temen, y de quienes guardan Tus preceptos. Tu bondad, Adonái, colma la tierra; enséñame Tus estatutos. (ט/TET) Bien has obrado con Tu servidor, Adonái, como Tu promesa. Enséñame buen discernimiento y conocimiento, pues creo en Tus mandamientos. Antes me sentía afligido, erré, pero ahora observo Tu palabra. Tú eres bueno, y haces el bien; enséñame Tus estatutos. Los mofadores me han mancillado con una mentira, mas yo guardaré Tus preceptos con todo mi corazón. El corazón de ellos creció tosco como grasa, mas yo me deleito en Tu Torá. Es bueno para mí que haya sido afligido, a fin de que aprenda Tus estatutos. Prefiero la Torá de Tu boca a miles de [monedas de] oro y plata. (י/IUD) Tus manos me han hecho y modelado; concédeme entendimiento, a fin de que aprenda Tus mandamientos. Quienes Te temen me verán y se regocijarán, porque Tu palabra he esperado. Sé, Adonái, que Tus juicios son justos; correctamente me has castigado. Sea Tu bondad la que me consuela, según Tu promesa a Tu servidor. Haz que vengan a mí Tus misericordias, para que pueda vivir, pues Tu Torá es mi deleite. Que los mofadores se avergüencen, pues falsamente me han difamado con culpabilidad; yo meditaré acerca de Tus preceptos. Que quienes Te temen vuelvan a mí, y aquellos que han conocido Tus testimonios. Sea mi corazón íntegro en Tus estatutos, para que no sea avergonzado. (כ/JAF) Mi alma desfallece por Tu salvación; ansío Tu promesa. Mis ojos se consumen de anhelo por [el cumplimiento de] Tu promesa, diciendo: "¿Cuándo me reconfortarás?" Aunque llegué a ser como un odre [arrugado] en el humo, no olvidé Tus estatutos. ¿Cuántos son los días de Tu servidor? ¿Cuándo ejecutarás juicio sobre mis perseguidores? Los mofadores han cavado fosas para mí, en contradicción con Tu Torá. Tus mandamientos son todos fidedignos. Con falsedad, ellos me persiguen; ayúdame. Ellos casi me han consumido sobre la tierra, mas yo no abandoné Tus preceptos. Como cuadra a Tu bondad, otórgame vida; yo cuidaré el testimonio de Tu boca. (ל/LAMED) Por siempre, Adonái, Tu palabra se alza en los cielos. Tu fidelidad perdura para todas las generaciones; Tú has establecido la tierra, y ésta se alza firme. Para [cumplir] Tus fallos se alzan hoy, pues todos son Tus servidores. De no ser porque Tu Torá ha sido mi deleite, habría perecido en mi aflicción. Jamás olvidaré Tus preceptos; es por causa de ellos que has mantenido mi vida. Soy Tuyo, sálvame, pues Tus preceptos he procurado. Los inicuos me han acechado para destruirme, mas yo meditaré en Tus testimonios. He visto un fin a cada objetivo; Tu mandamiento, [en cambio,] es enormemente amplio.

Salmos del Día 26
Capítulo 119 (Versículos 97-176)
(מ/MEM) ¡Cuánto amo Tu Torá! Es el tema de mi habla el día entero. Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos, pues siempre están conmigo. De todos mis maestros he ganado sabiduría, pues Tus testimonios son el tema de mi discurso. Mi comprensión [sobrepasará] a los ancianos, porque he guardado Tus preceptos. He vedado mis pies de cada camino de mal, a fin de cuidar Tu palabra. No me he desviado de Tus fallos, pues Tú me has instruido. ¡Cuán dulces resultan Tus palabras a mi paladar, más que miel a mi boca! Mediante Tus preceptos obtengo comprensión, por eso odio todo camino de falsedad. (נ/NUN) Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi senda. He jurado, y lo cumpliré, guardar Tus justos juicios. Fui excesivamente afligido; otórgame vida, Adonái, conforme Tu promesa. Acepta favorablemente, Adonái, las ofrendas de mi boca, y enséñame Tus juicios. Mi alma está continuamente en peligro; aún así, no he olvidado Tu Torá. Los malvados me han tendido una trampa; no obstante, no he descarriado de Tus preceptos. Tus testimonios he tomado como un patrimonio eterno; son el regocijo de mi corazón. He inclinado mi corazón para ejecutar Tus estatutos por siempre, hasta el último. (ס/SAMAJ) Odio los pensamientos vanos, mas amo Tu Torá. Tú eres mi sitio oculto y mi escudo, Tu promesa anhelo. Malhechores, apartaos de mí, pues guardaré los mandamientos de mi Dios. Apóyame conforme Tu promesa, y viviré; no permitas que sea avergonzado a causa de mi esperanza. Sostenme, y seré salvado; y continuamente hablaré de Tus estatutos. Tú has pisoteado a todos los que han descarriado de Tus estatutos, pues sus ardides son falsedad. Has purgado todos los malvados de la tierra como escoria, por eso amo Tus testimonios. Mi carne tiembla por miedo a Ti, de Tus fallos temí. (ע/ÁIN) Justicia y rectitud he hecho; no me dejes a mis opresores. Garantiza bondad a Tu servidor; no permitas que los malvados me despojen. Mis ojos desfallecen anhelando Tu salvación, y la palabra de Tu rectitud. Trata a Tu servidor conforme Tu bondad, enséñame Tus estatutos. Soy Tu servidor; otórgame entendimiento, para que conozca Tus testimonios. Es hora de actuar por Adonái; ellos han derogado Tu Torá. En consecuencia, amo Tus mandamientos más que al oro; más que el oro refinado. Por lo tanto, estimo la validez de todos Tus preceptos; he odiado todo camino falaz. (פ/PÉI) Tus testimonios son maravillosos, por eso mi alma los observa. El despliegue de Tus palabras provee luz; brinda entendimiento al simple. Mi boca he abierto y tragué, porque anhelo Tus mandamientos. Vuélvete a mí y sé gracioso conmigo, como cuadra a quienes aman Tu Nombre. Dispón mis pasos en Tu palabra, que ninguna iniquidad tenga dominio sobre mí. Sálvame de la opresión del hombre, y guardaré Tus preceptos. Haz brillar Tu semblante hacia Tu servidor, enséñame Tus estatutos. Ríos de agua caen de mis ojos, porque ellos no cuidan Tu Torá. (צ/TZÁDIK) Justo eres Tú, Adonái, y rectos son Tus fallos. Has ordenado Tus testimonios en justicia y en gran fidelidad. Mi celo me consume, porque mis enemigos han olvidado Tus palabras. Tu palabra es muy pura, y Tu servidor la ama. Joven soy y despreciado, aún así, no olvido Tus preceptos. Tu rectitud es rectitud eterna, y Tu Torá es verdad. Me encontraron la opresión y la angustia, mas Tus mandamientos son mis delicias. Tus testimonios son justos por siempre; bríndame entendimiento y viviré. (ק/KUF) Clamo con todo mi corazón; respóndeme, Adonái; Tus estatutos guardaré. Te he llamado; sálvame y observaré Tus testimonios. Me levanto antes del amanecer, y suplico; mi esperanza está en Tu palabra. Mis ojos preceden a las vigías de la noche, a fin de hablar de Tus palabras. Escucha mi voz de acuerdo a Tu bondad; Adonái, tal como es Tu modo, concédeme vida. Quienes persiguen el agravio se aproximan; está lejos de Tu Torá. Tú estás cerca, Adonái, y todos Tus mandamientos son verdad. De antaño he conocido Tus testimonios, pues los has fundado para todos los tiempos. (ר/REISH) Advierte mi aflicción y sálvame, pues no he olvidado Tu Torá. Libra mi batalla y redímeme; concédeme vida en aras de Tu palabra. Distante de los malvados está la salvación; ellos no procuran Tus estatutos. Tus misericordias son abundantes, Adonái; concédeme vida, como es Tu hábito. Mis perseguidores y enemigos son muchos, mas de Tus testimonios no me aparté. Percibo infractores, y reñí [con ellos], porque no guardan Tus palabras. Mira cómo amo Tus preceptos; bríndame vida, Adonái, conforme Tu bondad. El inicio de Tu palabra es verdad; todos Tus rectos juicios son eternos. (ש/SHIN) Príncipes me han perseguido sin causa, pero es a Tu palabra que mi corazón teme. Me regocijo en Tu palabra, como quien halla gran botín. Odio y aborrezco la falsedad, mas Tu Torá amo. Siete veces al día Te alabo a causa de Tus rectos juicios. Quienes aman Tu Torá tienen abundante paz; y no hay para ellos tropiezo. Tu salvación he esperado, Adonái; Tus mandamientos he practicado. Mi alma ha cuidado Tus testimonios, y los amo enormemente. He observado Tus preceptos y Tus testimonios, pues todos mis caminos están ante Ti. (ת/TAV) Acérquese mi cántico a Tu presencia, Adonái; otórgame entendimiento conforme Tu palabra. Haz que mi súplica venga a Ti; sálvame de acuerdo a Tu promesa. Mis labios pronunciarán alabanza, pues Tú me has enseñado Tus estatutos. Mi lengua se hará eco de Tu palabra, pues todos Tus mandamientos son justicia. Que Tu mano me provea asistencia, pues he escogido Tus preceptos. Anhelo Tu salvación, Adonái, y Tu Torá es mi delicia. Permite que mi alma viva, y Te loará; que Tu juicio me asista. He descarriado como una oveja perdida; busca a Tu servidor, pues no he olvidado Tus mandamientos.

Salmos del Día 27
Capítulo 120
Este Salmo reprocha a los difamadores, describiendo cómo el efecto mortal de su acto llega más lejos que las armas.
Canción de las Ascensiones: A Adonái clamé en la angustia y El me ha respondido. Adonái, salva mi alma de los labios de falsedad, de una lengua engañosa. ¿Qué Te dará, y qué aumentará para Ti, una lengua engañosa? [Te asemejas a] flechas filosas de un poderoso, y carbones de [madera de] retama. ¡Ay de mí que me he alojado entre Méshej, que he morado junto a las tiendas de Kedar! Demasiado tiempo ha residido mi alma entre aquellos que odian la paz. Estoy para la paz; mas cuando hablo, ellos están para la guerra.
Capítulo 121
Este Salmo habla del Paraíso Inferior, del que se asciende al Superior. También de cómo Dios nos supervisa.
Canción para las Ascensiones: Alzo mis ojos a las montañas — ¿De dónde vendrá mi ayuda? Mi ayuda vendrá de Adonái, Hacedor del cielo y la tierra. El no permitirá que resbale tu pie; tu guardián no dormita. En verdad, el Guardián de Israel no dormita ni duerme. Adonái es tu guardián; Adonái es tu sombra protectora a tu diestra. El sol no te dañará de día, ni la luna de noche. Adonái te guardará de todo mal; El guardará tu alma. Adonái cuidará tu ida y tu venida desde ahora y para siempre.
Capítulo 122
Este Salmo entona las alabanzas de Jerusalén y cuenta los milagros acaecidos allí.
Canción de las Ascensiones, por David: Me alegré cuando me dijeron: "Vayamos a la Casa de Adonái". Nuestros pies estaban parados en tus portales, Jerusalén; Jerusalén, la que está edificada cual ciudad en la que [todo Israel] está junto unido. Pues allí subían las tribus, las tribus de Dios — como fue ordenado a Israel— para ofrecer alabanzas al Nombre de Adonái. Pues allí estaban los asientos de justicia, los tronos de la casa de David. Orad por la paz de Jerusalén; gocen la paz aquellos que te aman. Haya paz dentro de tus murallas, serenidad dentro de tus palacios. En aras de mis hermanos y amigos, pido que haya paz dentro de ti. En aras de la Casa de Adonái nuestro Dios, procuro tu bienestar.
Capítulo 123
Este Salmo lamenta el largo tiempo que ya hemos pasado en exilio.
Canción de las Ascensiones: A Ti he alzado mis ojos, Tú que estás entronizado en el cielo. En verdad, como los ojos de los siervos se vuelven hacia la mano de sus amos, como los ojos de una criada hacia la mano de su ama, así están nuestros ojos vueltos hacia Adonái nuestro Dios, hasta que El Se apiade de nosotros. Apiádate de nosotros, Adonái, apiádate de nosotros, porque nos hemos hartado de humillación. Nuestra alma se ha hartado de la burla de los complacientes, del desprecio de los soberbios.
Capítulo 124
Canción de las Ascensiones, por David: Si no fuera por Adonái que estuvo con nosotros — diga Israel — si no fuera por Adonái que estuvo con nosotros cuando hombres se levantaron contra nosotros, entonces ellos nos habrían tragado vivos en su ardiente ira contra nosotros. Entonces las aguas nos habrían anegado, el torrente habría arrasado nuestra alma; entonces las furiosas aguas se habrían agitado sobre nuestra alma. Bendito es Adonái que no permitió que seamos presa para sus dientes. Nuestra alma es cual ave que ha escapado de la trampa de los cazadores; la trampa se rompió y nosotros hemos escapado. Nuestra ayuda está en el Nombre de Adonái, Hacedor del cielo y la tierra.
Capítulo 125
Canción de las Ascensiones: Quienes confían en Adonái son como el Monte Tzión que jamás vacila; perdura por siempre. Las montañas rodean a Jerusalén, y Adonái rodea a Su pueblo de ahora y para siempre. Pues la vara de la maldad no descansará nunca sobre el destino de los justos; así, los justos no precisan tender su mano a la iniquidad. Adonái, se benévolo con los buenos y con quienes son rectos en sus corazones. En cuanto a los que se vuelven a su perversidad, que Adonái los conduzca con los que obran iniquidad. Sea la paz sobre Israel.
Capítulo 126
Este Salmo habla del futuro y compara nuestro servicio a Dios en el exilio con quien siembra en tierra árida y llora suplicando a Dios que llueva para que la semilla no se malogre. Cuando puede cosechar, agradece a Dios.
Canción de las Ascensiones: Cuando Adonái haga retornar a los exiliados de Tzión, seremos como si antes hubiéramos soñado. Entonces se colmará de risas nuestra boca y nuestra lengua de cánticos de alegría; entonces dirán entre las naciones, "Adonái ha hecho grandes cosas por estos". Grandes cosas ha hecho Adonái por nosotros; estuvimos alegres. Adonái, haz retornar a nuestros exiliados cual arroyos a la tierra árida. Aquellos que siembran con lágrimas cosecharán con cánticos de alegría. El va andando y llora, cargando la bolsa de semilla; de seguro que retornará con cánticos de alegría, portando sus gavillas.
Capítulo 127
David instruye a su generación, especialmente a Salomón, a cerciorarse de que todas sus acciones sean en aras del Cielo. También critica a quienes invierten día y noche en lograr su sustento.
Canción de las Ascensiones, por Shlomó: Si Adonái no edificará una vivienda, sus constructores trabajan en ello en vano. Si Adonái no protegerá una ciudad, inútil es la vigilancia de su sereno. Es en vano para vosotros, quienes os levantáis temprano, permanecéis hasta tarde, y coméis el pan de la aflicción, pues de hecho El brinda sueño a Su amado. En verdad, el patrimonio de Adonái son los hijos; el fruto de la matriz es una recompensa. Como flechas en mano de un hombre poderoso, así son los hijos de la juventud. Dichoso el hombre que tiene su carcaj lleno de ellos; no se avergonzarán cuando hablen con enemigos en sitios públicos.
Capítulo 128
Este Salmo exalta a quien goza del fruto de su propio trabajo, evitando el robo y el engaño, incluso rechazando regalos. También describe la conducta apropiada para el temeroso de Dios.
Canción de las Ascensiones: Dichoso es todo el que teme a Adonái, quien marcha en Sus caminos. Cuando comas de la labor de tus manos, feliz serás, y gozarás bondad. Tu mujer será cual viña fructífera en las cámaras interiores de tu hogar; tus hijos cual retoños de oliva en torno a de tu mesa. En efecto, así será bendecido el hombre que teme a Adonái. Bendígate Adonái desde Tzión; que veas la bondad de Jerusalén todos los días de tu vida. Que veas hijos de tus hijos, paz sobre Israel.
Capítulo 129
El Salmista lamenta la opresión de Israel.
Canción de las Ascensiones: Mucho me ha perseguido ellos desde mi mocedad. Declárelo Israel ahora: "Mucho me han perseguido desde mi mocedad, [pero] no han podido conmigo". El arador ha labrado sobre mi espalda; ellos desearon alargar su surco. Pero Adonái es justo; El cortó las cuerdas de los inicuos. Humillados serán y echados atrás, todos los que odian a Tzión. Serán cual pasto sobre tejados, que se marchita antes de ser arrancado, con el que el segador jamás ha llenado su mano, ni el gavillero su brazo. Y los transeúntes nunca han dicho: "La bendición de Adonái está sobre vosotros; os bendecimos en Nombre de Adonái".
Capítulo 130
El Salmista reza por el fin de este prolongado exilio.
Canción de las Ascensiones: Desde las profundidades clamo por Ti, Adonái. Adonái, oye mi voz; estén Tus oídos atentos a la voz de mis súplicas. Dios, si Tú preservaras las iniquidades, Adonái ¿quién podría sobrevivir? Contigo está el perdón, empero, para que Tú puedas ser temido. Mi esperanza está puesta en Adonái; mi alma espera, y yo ansío por Su palabra. Mi alma anhela a Adonái más que los [nocturnos] vigilantes [que aguardan] la mañana, aguardan la mañana. Israel, deposita tu esperanza en Adonái, porque con Adonái está la bondad, y con El hay abundante salvación. El redimirá a Israel de todas sus iniquidades.
Capítulo 131
En esta plegaria, David declara que jamás en su vida se enorgulleció, ni procuró grandeza o placeres terrenales.
Canción de las Ascensiones, por David: Adonái, mi corazón no se enorgulleció, ni mis ojos se alzaron altivos; no procuré cosas más grandes y maravillosas que mí. Ciertamente ubiqué mi alma en paz y la apacigüé como un niño destetado con su madre; mi alma era como un niño destetado. Israel, deposita tu confianza en Adonái, desde ahora y por toda la eternidad.
Capítulo 132
David entonó este Salmo al abatirse una plaga. El y los Ancianos de Israel vestían harpillera, el Santuario estaba lejos, por lo que se esforzó en intensa plegaria, pidiendo que Dios recuerde su esfuerzo y sacrificio en aras del Gran Templo.
Canción de las Ascensiones: Adonái, recuerda para David todo su sufrimiento, cómo juró a Adonái, prometió al Poderoso de Iaacov: "No entraré en la tienda de mi casa; no subiré al lecho que está tendido para mí; no daré sueño a mis ojos, ni sopor a mis párpados hasta haber encontrado un lugar para Adonái, una residencia para el Poderoso de Iaacov". He aquí que lo oímos en Efrat; lo encontramos en el campo del bosque. Vendremos a Sus residencias; nos prosternaremos a Su escabel. Alzate, Adonái, a Tu lugar de descanso, Tú y el Arca de Tu poderío. Que Tus sacerdotes estén investidos de rectitud, y Tus piadosos [levitas] canten con júbilo. En aras de David, Tu servidor, no rechaces [las súplicas de] Tu ungido. Pues Adonái juró a David una verdad de la que nunca Se retractará: "Del fruto de tu matriz pondré para ti sobre el trono. Si tus hijos habrán de cuidar Mi pacto y este testimonio Mío que yo les enseñaré, también sus hijos se sentarán sobre el trono para ti hasta el final del tiempo. Pues Adonái eligió a Tzión; la ha deseado como Su morada. Este es Mi lugar de residencia hasta el fin de los tiempos. Aquí moraré, pues lo he deseado. Bendeciré abundantemente su sustento; satisfaré a sus necesitados con pan. Vestiré a sus sacerdotes con salvación, y sus piadosos entonarán cánticos jubilosos. Allí haré florecer el poder de David; [allí] he preparado una lámpara para Mi ungido. A sus enemigos vestiré con vergüenza, pero sobre él, su corona florecerá".
Capítulo 133
Canción de las Ascensiones, por David: Mira, ¡cuán bueno y agradable es cuando los hermanos moran juntos! Como el precioso aceite [puesto] sobre la cabeza, cayendo [en abundancia] sobre la barba, la barba de Aharón que descansa sobre sus vestidos. Como el rocío del Jermón que desciende sobre las montañas de Tzión, pues allí ordenó Adonái la bendición, vida hasta la eternidad.
Capítulo 134
El Salmista insta a los eruditos y devotos a levantarse por la noche e ir a la Casa de Dios.
Canción de las Ascensiones. Bendecid a Adonái todos los servidores de Adonái que se paran en la casa de Adonái por las noches. Alzad vuestras manos en santidad y bendecid a Adonái. Que Adonái, hacedor del cielo y de la tierra, te bendiga desde Tzión.

Salmos del Día 28
Capítulo 135
Alabad a Dios. Alabad el Nombre de Adonái; ofreced alabanzas, vosotros, servidores de Adonái que os halláis en la Casa de Adonái, en los atrios de la Casa de nuestro Dios. Alabad a Dios porque Adonái es bueno; cantad a Su Nombre, porque El es grato. Porque Dios ha elegido a Iaacov para Sí, a Israel como Su preciado tesoro. Porque yo sé que Adonái es grande, nuestro Amo es más grande que todos los seres excelsos. Todo lo que Adonái deseó, lo ha hecho, en los cielos y en la tierra, en los mares y todos los abismos. El eleva las brumas desde los confines de la tierra; hace relámpagos para la lluvia; extrae el viento desde Sus bóvedas. Fue Él quien golpeó a los primogénitos de Egipto, desde hombre hasta bestia. El envió señales y prodigios en medio de Egipto, sobre el Faraón y todos sus siervos. Fue Él quien golpeó muchas naciones y mató reyes poderosos: a Sijón, rey de los amoritas, a Og, rey de Bashán, y a todos los reinos de Canaán. Y El dio las tierras de ellos como herencia. Una herencia a Su pueblo Israel. Adonái, Tu Nombre es eterno; Adonái, el recuerdo de Ti es a través de todas las generaciones. En efecto, Adonái juzgará en beneficio de Su pueblo, y tendrá compasión de Sus servidores. Los ídolos de los pueblos son plata y oro, producto de las manos de los hombres. Tienen boca, mas no pueden hablar; tienen ojos, mas no pueden ver; tienen oídos, mas no pueden oír; ni hay aliento en su boca. Aquellos que los hacen se volverán como ellos — todos los que confían en ellos. Casa de Israel, bendecid a Adonái; Casa de Aharón, bendecid a Adonái; Casa de Leví, bendecid a Adonái; vosotros que teméis a Adonái, bendecid a Adonái. Bendito es Adonái desde Tzión, que mora en Jerusalén, alabad a Dios.
Capítulo 136
Este Salmo tiene 26 versículos, en correspondencia con las 26 generaciones desde la creación del mundo hasta la Entrega de la Torá.
Alabad a Adonái pues El es bueno, pues Su bondad es eterna. Alabad al Dios de los seres excelsos, pues Su bondad es eterna. Alabad al Amo de las huestes celestiales, pues Su bondad es eterna. Quien obra grandes maravillas solo, pues Su bondad es eterna. Quien crea los cielos con entendimiento, pues Su bondad es eterna. Quien extiende la tierra sobre las aguas, pues Su bondad es eterna. Quien hace las grandes luminarias, pues Su bondad es eterna. El sol para regir de día, pues Su bondad es eterna. La luna y estrellas para regir de noche, pues Su bondad es eterna. Quien golpeó a Egipto a través de sus primogénitos, pues Su bondad es eterna. Y sacó a Israel de en medio de ellos, pues Su bondad es eterna. Con mano fuerte y con brazo extendido, pues Su bondad es eterna. Quien partió el Iam Suf en fracciones, pues Su bondad es eterna. E hizo pasar a Israel a través de él, pues Su bondad es eterna. Y zarandeó al Faraón y a su ejército dentro del Iam Suf, pues Su bondad es eterna. Quien condujo a Su pueblo a través del desierto, pues Su bondad es eterna. Quien golpeó a grandes reyes, pues Su bondad es eterna. Y dio muerte a poderosos reyes, pues Su bondad es eterna. A Sijón, rey de los amoritas, pues Su bondad es eterna. Y a Og, rey de Bashán, pues Su bondad es eterna. Y dio su tierra como herencia, pues Su bondad es eterna. Una herencia a Israel Su servidor, pues Su bondad es eterna. Quien en nuestra humillación nos recordó, pues Su bondad es eterna. Y nos redimió de nuestros opresores, pues Su bondad es eterna. Quien da alimento a toda carne, pues Su bondad es eterna. Alabad al Dios del cielo, pues Su bondad es eterna.
Capítulo 137
Alidiendo a la época de la destrucción del Templo, este Salmo cuenta de cuando Nabucodonosor pidió a los Levitas cantar en cautiverio como lo hacían en el Templo; estos replicaron: "¿Cómo podemos entonar la canción de Dios en suelo foráneo?" Entonces fueron consolados por la Inspiración Divina.
Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentamos y lloramos al recordar a Tzión. Allí, sobre los sauces colgamos nuestras arpas. Pues allí nuestros captores nos exigieron canciones, y aquellos que se mofaron de nosotros, regocijándose, [diciendo,] "Cantad para nosotros de las canciones de Tzión". ¿Cómo hemos de cantar la canción de Adonái sobre suelo extraño? Si te olvidare, Jerusalén, que mi mano derecha olvide su destreza. ¡Que mi lengua de adhiera a mi paladar sino te recordare, si no he de traer a la mente a Jerusalén durante mi mayor alegría! Recuerda, Adonái, en contra de los edomitas, en el día de la destrucción de Jerusalén, cuando dijeron: "¡Arrasadla, arrasadla hasta sus mismos cimientos!" Oh Babilonia, destinada a ser desolada, dichoso Aquel que te retribuya por lo que nos has infligido. Dichoso Aquel que tome y estrelle a tus infantes contra el peñasco.
Capítulo 138
David ofrece portentosas alabanzas a Dios por su bondad hacia él, y por cumplir Su promesa de concederle el reinado.
Por David: Te agradeceré con todo mi corazón, en presencia de príncipes Te alabaré. Me prosternaré hacia Tu santo Santuario, y loaré Tu Nombre por Tu bondad y por Tu verdad; pues has enaltecido Tu palabra por sobre todos Tus Nombres. En el día en que Te llamé me contestaste, Tú me has embravecido, [poniendo] fortaleza en mi alma. Adonái, todos los reyes de la tierra Te agradecerán cuando oyen las palabras de Tu boca. Y cantarán de los caminos de Adonái, pues la gloria de Adonái es grande. Pues aunque Adonái es excelso, ve al humilde; el Altísimo reprende desde lo lejos. Si camino en medio de la angustia, mantenme vivo; contra la cólera de mis enemigos estira Tu mano, y que Tu diestra me salve. Adonái, completa [Tu bondad] por mí. Adonái, Tu bondad es para siempre, no abandones la obra de Tus manos.
Capítulo 139
Una Salmo muy prominente que orienta al hombre en las sendas de Dios como ningún otro en todo el libro. Afortunado quien lo recita a diario.
Para el Director del Coro, por David, un Salmo: Adonái, me has sondeado, y Tú sabes. Conociste mi estar sentado y mi estar de pie; percibes mi pensamiento de lejos. Tú circundas mi andar y yacer; Todos mis caminos Te son familiares. Pues aún no había una palabra sobre mi lengua, y he aquí, Adonái, Tú lo supiste todo. Tú me rodeaste por delante y por detrás, has colocado Tu mano sobre mí. El conocimiento [para huir de Ti] está más allá de mí; es excelso, no puedo saberlo. ¿Dónde puedo ir [para escapar] de Tu espíritu? ¿Y dónde puedo huir de Tu presencia? Si asciendo a los cielos, estás allí; si tiendo mi lecho en la sepultura, allí estás. De tomar yo alas como el amanecer y morar en lo más remoto del mar, allí, también, Tu mano me orientaría; Tu diestra me sostendría. Si yo dijera: "Ciertamente la oscuridad me oscurecerá", entonces la noche sería como luz para mí. Hasta la oscuridad nada oscurece de Ti; y la noche brilla como el día, la oscuridad es como luz. Pues Tú creaste mi mente; me cubriste en la matriz de mi madre. Te agradeceré, pues fui formado de manera maravillosa e imponente; insondables son Sus obras, aunque mi alma percibe mucho. Mi esencia no estaba oculta a Ti incluso mientras nací en ocultamiento, formado en las profundidades de la tierra. Tus ojos contemplaron mi forma cruda; todas [las ocurrencias] están inscriptas en Tu libro; aun ésas a formarse en días futuros, a Él le son lo mismo. (Cuán preciosos me son Tus pensamientos, Dios! (Cuán imponentes, [incluso] sus principios! Si los contara, superarían a la arena, aun si yo permaneciera despierto y siempre contigo. Si aniquilaras al malvado, Dios, y los hombres de sangre [a quienes digo:] "¡Apártense de mí!" Ellos Te enaltecen por planes malvados, Tus enemigos [Te] alzan para falsedad. Por cierto, odio a quienes Te odian, Adonái; pelearé con quienes se alzan contra Ti. Los odio con odio extremo; los considero como mis propios enemigos. Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Mira si hay conducta torcida en mí, y entonces condúceme en la manera del mundo.

Salmos del Día 29
Capítulo 140
David compuso este Salmo contra sus difamadores, especialmente el principal conspirador, Doeg. Quien enfrenta un difamador debe recitar este Salmo.
Para el Director del Coro, un Salmo por David: Libérame del hombre perverso, protégeme del hombre de violencia que idea planes perversos en su corazón; todos los días ellos se reúnen para guerras. Afilan sus lenguas como una serpiente; el veneno de la araña está siempre bajo sus labios. Protégeme, Adonái, de manos del malvado, cuídame del hombre de violencia, aquellos que traman hacer tropezar mis pasos. Los arrogantes ocultaron una celada para mí, y sogas; tienden una red en mi sendero, colocan trampas para mí continuamente. Yo dije a Adonái: "¡Tú eres mi Dios!" Oye, Adonái, la voz de mis súplicas. Dios, mi Señor, fortaleza de mi rescate, Tú resguardaste mi cabeza en el día de la batalla armada. No concedas, Adonái, los deseos del malvado; no concretes su plan, hazlo inasequible para siempre. En cuanto a la cabeza de quienes me acosan, que la falacia de sus propios labios los sepulte. Que caigan carbones ardientes sobre ellos; que los haga caer en el fuego, en fosas profundas, para nunca subir más. No dejes que el hombre infamatorio se establezca en la tierra; que la maldad del hombre de violencia lo atrape hasta derribarlo. Sé que Adonái librará el juicio para el pobre, justicia para el necesitado. Por cierto, los justos ensalzarán Tu Nombre; los rectos morarán en Tu presencia.
Capítulo 141
Una importante lección: Se debe pedir a Dios que ayude a que la boca no exprese lo que no alberga el corazón, como el guardia que sólo permite abrir la puerta cuando es necesario.
Un Salmo por David: Adonái, Te he llamado, apúrate a mí; escucha mi voz cuando Te llamo. Establézcase mi plegaria ante Ti como incienso, el alzado de mis manos como la ofrenda de la tarde. Adonái, pon resguardo a mi boca, monta guardia sobre la puerta de mis labios. No inclines mi corazón a una cosa mala, a realizar actos en maldad, con hombres, hacedores de maldad; no me dejes participar de sus delicias. Haz que el justo me golpee con bondad y que me reprenda; como el aceite más fino, que mi cabeza no lo rehúse. Pues mientras tanto [vivo], mi plegaria es [para conservarme] de su daño. Pues sus jueces han tropezado a causa de su [corazón de] roca, aunque oyeron mis palabras y se complacieron. Como quien fragmenta y astilla [madera] sobre el suelo, así fueron nuestros huesos esparcidos a la boca de la tumba. Pues hacia Ti, Dios, mi Señor, están mis ojos; en Ti me refugio; no derrames mi alma. Protégeme de manos de la trampa que colocaron para mí, y de la celada de los que hacen el mal. Que los malvados caigan juntos en sus propias redes, hasta que yo pase.
Capítulo 142
Una plegaria portentosa compuesta por David al ocultarse en la cueva y cortar el extremo de la ropa de Shaúl [demostrando que pudiendo matarlo, no lo hizo]. Dijo: "¿A dónde me dirigiré, dónde huiré? ¡Sólo puedo clamar a Ti".
Un maskíl de David, cuando estuvo en la cueva, una plegaria: Con mi voz clamaré a Adonái; con mi voz imploraré a Adonái. Derramaré mi súplica ante El; declararé mi angustia en Su presencia. Cuando mi espíritu se debilita dentro de mí, Tú conoces mi sendero. En la senda por la que camino, ellos han ocultado una celada para mí. Mira a mi derecha y ve, nadie hay que me conoce; todo escape se me ha perdido. A nadie le importa mi alma. Clamé a Ti, Adonái; dije: "Tú eres mi refugio, mi porción en la tierra de los vivos". Presta atención a mi cántico [de plegaria], pues he sido llevado muy bajo. Sálvame de mis perseguidores, pues son demasiado poderosos para mí. Saca mi alma del encierro, para que pueda reconocer Su Nombre. A causa de mí, los justos [Te] coronarán voluntad [Tú] cuando me tratarás con gracia.
Capítulo 143
Un Salmo de David: Adonái, oye mi plegaria, presta oídos a mis súplicas. Con Tu fidelidad respóndeme, y con Tu rectitud. No vengas en juicio con Tu sirviente, pues ningún ser viviente será reivindicado ante Ti. Pues el enemigo ha perseguido mi alma; ha aplastado mi vida al suelo; me ha puesto en sitios oscuros, como aquellos que están eternamente muertos. Entonces se debilitó mi espíritu; mi corazón se consternó dentro de mí. Recuerdo los días de antaño; medité sobre todas Tus obras; hablé de la obra de Tus manos. Extiendo mis manos a Ti; como una tierra languideciente, mi alma [anhela] a Ti, sela. Respóndeme pronto, Adonái, mi espíritu se desvanece; no ocultes Tu rostro de mí, no sea que me asemeje a quienes desciende a la fosa. Déjame oír Tu bondad en la mañana, pues en Ti he confiado. Hazme conocer el camino por el que debo andar, pues a Ti he alzado mi alma. Sálvame de mis enemigos, Adonái. He ocultado [mis tribulaciones de todos, salvo] de Ti. Enséñame a hacer Tu voluntad, pues Tú eres mi Dios. Que Tu buen espíritu me conduzca en un sendera recto. En aras de Tu Nombre, Adonái, dame vida; en Tu rectitud, saca mi alma de la angustia. Y en Tu bondad, cercena a mis enemigos y elimina a todos los que oprimen mi alma, pues soy Tu servidor.
Capítulo 144
Tras triunfar en todas sus batallas, David compuso este Salmo de alabanza a Dios.
Por David: Bendito sea Adonái, mi Roca, quien entrena mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra. Mi fuente de bondad y mi fortaleza, mi alta torre y mi salvador, mi escudo, en quien me refugio; es Él quien somete a mi pueblo a mí. Adonái, ¿qué es el hombre, que lo has reconocido; el hijo de un mortal, que lo tengas presente? El hombre es como un hálito; sus días como una sombra transitoria. Adonái, inclina Tus cielos y desciende; toca las montañas y se volverán vapor. Haz destellar un relámpago y los esparcirás; envía Tus flechas y los confundirá. Extiende Tus manos desde lo alto, libérame y sácame de muchas aguas, de la mano de forasteros, cuya boca habla falacia y cuya diestra es una diestra de falsedad. Dios, entonaré una nueva canción a Ti, te cantaré con un arpa de diez cuerdas. Aquel que concede victoria a reyes, El librará a David, Su servidor, de la espada maligna. Libérame y sálvame de mano de los forasteros, cuya boca habla falacia y su diestra es diestra de falsedad. Nuestros hijos son como retoños cuidados desde su mocedad, nuestras hijas como piedras angulares, modeladas a la manera de un palacio. Nuestros almacenes están llenos, desbordando toda suerte de alimento; nuestro ganado aumenta de a millares, creciendo de a decenas de miles en nuestros campos abiertos. Nuestros líderes soportan la carga más pesada; no hay quien produzca quebranto, ni hay mal informe, ni clamor en nuestras calles. Dichoso el pueblo cuyo destino es éste; dichoso el pueblo cuyo Dios es Adonái.

Salmos del Día 30
Capítulo 145
Quien recita este Salmo 3 veces cada día con toda su concentración garantiza su parte en el Mundo Venidero. Por su eminencia, se compuso en secuencia alfabética.
Un Salmo de alabanza [pronunciado] por David: Te exaltaré, mi Dios el Rey, y bendeciré Tu Nombre para siempre. Diariamente Te bendeciré, y alabaré Tu Nombre para siempre. Grande es Adonái y sumamente ensalzado, y no hay limite a Su grandeza. Una generación a otra loará Tus obras, y el poderío de Tus acciones narrarán. Hablaré del resplandor de Tu gloriosa majestad y de Tus prodigiosos hechos. Ellos proclamarán el poderío de Tus actos imponentes, y yo he de contar Tu grandeza. Ellos expresarán el recuerdo de Tu abundante bondad, y cantarán acerca de Tu rectitud. Benigno y gracioso es Adonái, lento para la ira y de inmensa bondad. Adonái es bueno para con todos, y Sus misericordias se extienden sobre todas Sus obras. Adonái, todas Tus obras Te agradecerán y Tus piadosos Te bendecirán. Ellos declararán la gloria de Tu reino y acerca de Tu fuerza hablarán. Para dar a conocer a la humanidad Sus poderosos actos y la gloriosa majestad de Su reino. Tu reinado es reinado sobre todos los mundos y Tu dominio es en todas las generaciones. Sostiene Adonái a todos los que caen y endereza a todos los encorvados. Los ojos de todos miran expectantes hacia Ti, y Tú les das su sustento a su debido momento. Abres Tu mano y satisfaces el deseo de todo lo viviente. Justo es Adonái en todas Sus sendas y benévolo en todas Sus acciones. Próximo está Adonái a todos quienes Lo llaman, a todos quienes Lo llaman en verdad. El cumple el deseo de quienes Le temen, sus clamores oye, y los salva. Adonái cuida de todos quienes Lo aman y a todos los malvados destruirá. Mi boca expresará la alabanza de Adonái y que toda carne bendiga Su santo Nombre para siempre.
Capítulo 146
Este Salmo inspira al hombre a arrepentirse y hacer el bien durante su vida. No se fiará del mortal que ni puede salvarse a sí mismo, que súbitamente pierde el hálito de vida. En cambio, confiará en Dios, quien puede hacer lo que Le plazca.
Alabad a Dios, alaba a Adonái, alma mía. Cantaré a Adonái con mi alma; entonaré alabanzas a mi Dios con todo mi ser. No confíes en generosos benefactores, en hombre mortal, pues él no tiene la habilidad de salvar. Cuando su espíritu parte, él retorna a su tierra; en ese mismo día sus planes se tornan nulos. Afortunado aquel cuya ayuda es el Dios de Iaacov, cuya esperanza descansa sobre Adonái, su Dios. El hace los cielos, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos; El mantiene fielmente Su promesa para siempre. El hace justicia con los oprimidos; El da pan a los hambrientos; Adonái desata a los cautivos. Adonái abre los ojos de los ciegos; Adonái endereza a los encorvados; Adonái ama a los justos. Adonái cuida a los forasteros; El da fuerza al huérfano y a la viuda; y El tuerce la senda de los inicuos. Reine Adonái para siempre; tu Dios, Tzión, a través de todas las generaciones. Alabad a Dios.
Capítulo 147
Este Salmo narra la grandeza de Dios y Su abundante benevolencia para con los seres que ha creado.
Alabad a Dios. Cantad a nuestro Dios porque El es bueno; porque El es grato, merece alabanza. Adonái es el reconstructor de Jerusalén; El recogerá a los dispersos de Israel. Sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas. Cuenta el número de las estrellas; a cada una de ellas da nombre. Grande es nuestro Amo y de abundante poder; Su comprensión no es mensurable. Adonái fortalece a los humildes; degrada a los inicuos hasta el suelo. Elevad en gratitud vuestras voces a Adonái, cantad con arpa a nuestro Dios. El cubre el cielo de nubes; prepara la lluvia para la tierra, y hace crecer hierba sobre las montañas. Da al ganado su alimento, a los corvatos que claman a El. No desea [a aquellos que confían en] la fortaleza del caballo, ni quiere a aquellos que se fían de [la rapidez de] los muslos del hombre. El desea a aquellos que Le temen, aquellos que ansían Su bondad. Alaba a Adonái, Jerusalén; Tzión, ensalza a tu Dios. Pues El ha reforzado los cerrojos de tus portales; ha bendecido a tus hijos en medio de ti. Ha hecho paz dentro de tus fronteras; del mejor de los trigos te sacia. Envía Su mandamiento a la tierra; muy célere corre Su palabra. Da nieve como la lana; desparrama la escarcha como ceniza. Arroja Su hielo cual trozos; ¿Quién puede sobreponerse a Su frío? El envía Su palabra y los derrite; hace soplar Su viento, y las aguas fluyen. Dice Sus palabras (la Torá) a Iaacov, Sus estatutos y ordenanzas a Israel. No ha hecho así con otras naciones, y ellas no conocen [Sus] ordenanzas. Alabad a Dios.
Capítulo 148
El Salmista insta a alabar a Dios por Sus creaciones—superiores e inferiores—, que existen, todas, por la fuerza de Dios.
Alabad a Dios. Alabad a Adonái desde los cielos; alabadlo en las alturas celestiales. Alabadlo, todos Sus ángeles; alabadlo, todas Sus huestes. Alabadlo, sol y luna; alabadlo, todas las resplandecientes estrellas. Alabadlo, cielo de los cielos, y las aguas que están encima de los cielos. Que alaben ellos el Nombre de Adonái. Pues El ordenó y fueron creados. Los ha establecido para siempre, para todo el tiempo; emitió un decreto, no ha de violarse. Alabad a Adonái desde la tierra, monstruos marinos y todo [lo que vive en] los abismos; fuego y granizo, nieve y vapor, viento tempestuoso que cumple Su mandamiento; las montañas y todas las colinas, árboles frutales y todos los cedros; las bestias y todo ganado, reptiles y pájaros alados; reyes de la tierra y todos las naciones, gobernantes y todos los jueces de la tierra; mancebos como también doncellas, ancianos junto a niños. Alaben ellos el Nombre de Adonái, porque Su Nombre es sublimemente trascendental; [sólo] su brillo está sobre la tierra y el cielo. El realzará la gloria de Su pueblo, [incrementará] la alabanza de todos Sus fieles, los hijos de Israel, el pueblo cercano a Él. Alabad a Dios.
Capítulo 149
Alabad a Dios. Cantad a Adonái un nuevo cántico, [relatad] Su alabanza en la congregación de los piadosos. Israel se regocijará en su Creador; los hijos de Tzión se deleitarán en su Rey. Alabarán Su Nombre con danzas; con tambor y arpa, Le cantarán. Porque Adonái desea a Su pueblo; embellecerá a los humildes con salvación. Los piadosos se regocijarán en gloria; ellos cantarán sobre sus lechos. El enaltecimiento de Dios está en su garganta, y una espada de doble filo en su mano. Para hacer vindicación en las naciones, castigos entre los pueblos; para prender a sus reyes con grillos, y a sus nobles con cadenas de hierro; para ejecutar en ellos el juicio prescripto; honra será para todos Sus piadosos. Alabad a Dios.
Capítulo 150
Este Salmo tiene alabanzas, aludiendo a los Trece Atributos de Misericordia con que Dios rige el mundo.
Alabad a Dios. Alabad a Dios en Su santidad, alabadlo en el firmamento de Su poder. Alabadlo por Sus poderosos actos; alabadlo conforme a Su abundante grandeza. Alabadlo con el son del shofar; alabadlo con arpa y lira. Alabadlo con pandero y danza; alabadlo con instrumentos de cuerda y flauta. Alabadlo con platillos resonantes; alabadlo con platillos altisonantes. Que todo ser que tiene alma alabe a Dios. Alabad a Dios.

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