Torah para Vivir

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10 may. 2011

Shalom Bait: Nosotras, las Mujeres



BS”D
Parte 1

Sí, es cierto, Di-s nos dio a las mujeres una capacidad mayúscula para percibir los distintos estados emocionales de las personas.
Pero la adjudicación de este sensible talento se debe, a que su función es imprescindible para el rol que debemos cumplir.
Esposa y mamá.
Todo tendría que andar de maravillas!
Nosotras, grandes intuitivas, deberíamos proveer de sustento emocional a toda la familia. A todo el mundo!
Deberíamos ayudarlos a conectar sus emociones con sus pensamientos y su accionar, deberíamos acercarles las herramientas necesarias para que cada quién, pueda deshojar las cáscaras que cubren la verdadera identidad (el alma Divina).
Cada mujer, llega con una porción generosa de capacidad de dar, porque allí se encuentra nuestro objetivo y nuestra misión; dar amor, generar en el prójimo el equilibrio que le permita sacar a la luz, lo mejor de su potencial.
Pero la realidad es que la gran mayoría de las mujeres nos encontramos en medio de nuestras vidas, con cientos de lastimaduras en el corazón, cientos de sentimientos y pensamientos quebrados, infinitos gestos de amargura y desconsuelo y mares de lágrimas. Sí, algunas sonrisas también, pero pocas en comparación al stock negativo que pesa dentro de nuestra privada contabilidad.
Qué pasa con nosotras?
Lo primero que debemos hacer, antes de intentar responder cualquier cosa es saber quiénes somos, Quién nos envía y para qué.
1- Somos un alma, una chispa de Di-s mismo, un alma que ha sido enviada para una tarea y para cumplir esa tarea, el alma ha sido encapsulada en un cuerpo, este cuerpo también tiene un alma que lo vivifica (alma animal), y que intenta plasmar a toda costa, su voluntad. La voluntad del alma Divina, la mayoría de las veces es opuesta a la voluntad del alma del cuerpo. Y el alma Divina, puede hacer su tarea sólo y tan sólo si el cuerpo le “hace lugar” para que se exprese. Entre el alma Divina y el alma animal, existe un alma que conecta a ambas, este alma intelectual tiene como tarea trabajar sobre las emociones del alma animal elevándola, despojándola de todo lo negativo hasta transformarla en una carroza que conduzca la voluntad del alma Divina.
2- Di-s envía al alma que somos, a fin de que santifiquemos este mundo físico y generemos con nuestro accionar una morada para Él. El Eterno nos envía para que levantemos las máscaras de este mundo y revelemos la esencia del Todopoderoso en cada rincón de la existencia. Con esta misión, nos volvemos socios y parte activa de la Creación.
3- Su objetivo es que construyamos nosotros mismos nuestra futura estadía en el mundo perfecto que el Creador ha preparado desde el inicio de Su Creación. Esta adquisición, se logra a través de cumplir Sus Mandamientos, estudiando Su Torá. Refinando nuestra alma animal, purificando también a todo nuestro entorno hasta convertir este plano burdo y material, en una expresión inequívoca de Divinidad.
Ahora intentemos ver nuestra vida (de mujeres) desde esta óptica, los encuentros no son casuales, tampoco es cuestión de “suerte” con quién nos hemos casado, ni los hijos que nos han tocado.
Según el plan Divino, cada alma debe realizar tareas generales (si es judía, debe cumplir con los preceptos que según su tribu, su sexo, su edad, etc. le indica la Toráh, y si es no judía debe cumplir los siete preceptos Noájicos).
Pero también, cada habitante de este mundo, tiene una misión particular y por eso el Creador envía su alma a un cuerpo determinado, con talentos y dificultades determinadas, en un entorno determinado y en una época determinada.
Nada es azar.
Cada cosa que somos, tenemos o nos sucede, está creado especialmente para nosotros, para facilitar la tarea que nuestra alma vino a completar.
Digo completar, pues somos todos parte de un todo, y cada uno, enmendando su parte, contribuye a que el armado final, la perfección de este mundo, sea alcanzado.
Toda esta información, se puede localizar dentro de nuestra alma Divina.
Para dar un cauce sabio a nuestra vida, debemos habilitar los canales por donde nuestra alma Divina pueda hablar y decidir, hasta que, sea ella la que guíe nuestra vida y no, (Di-s no lo permita), como es lo habitual, que sea la voz tirana de nuestra alma animal la que use nuestro intelecto, para concretar su voluntad egoísta e inmadura.

Los canales para habilitar el diálogo con nuestra alma Divina, son el cumplimiento de los Preceptos que Di-s nos ha encomendado y el estudio de Su Toráh.
Por tal motivo es una condición ineludible cumplir Mitzvot y estudiar Toráh (Naasé veNishmá), ya que sin este cumplir, sin esta autoanulación a favor de los Mandamientos Divinos, se obstruyen (Di-s no lo permita), las capacidades para trascender nuestra mentalidad finita y entonces, nos convertimos en ciegos, videntes de una sola realidad, de nuestra diminuta realidad física.
Si sólo nos quedamos con lo que vemos o captan nuestros sentidos y no tenemos acceso a la información espiritual que sustenta el mundo, nos volvemos como animales en un laberinto. Corremos, comemos, nos desesperamos, nos peleamos, volvemos a correr, nos encontramos con alguien, lo abrazamos, procreamos, le exigimos, nos dejamos morder, lo arañamos, huimos, dormimos y volvemos a empezar.
Y así es como muchas mujeres nos sentimos, cuando no comprendemos por qué no nos suceden las cosas que deseamos nos sucedan, o por qué sí nos suceden otras que preferiríamos olvidar...
Simplemente, esa información que nos daría alivio, consuelo, esa sabiduría que nos abastecería de guía y fortaleza para actuar y decidir, está oculta y silenciosa dentro de nosotras.
Sin el despertar de los canales que amplifican la voz del alma Divina, podemos permanecer así, sordas, ignorantes del caudal maravilloso de poder que potencialmente poseemos, pues éste se manifiesta con plenitud, sólo y tan sólo, cuando nuestros pensamientos, palabras y acciones están asociados a Di-s.
Las Mitzvot son la base, son como las tablas de multiplicar, sin ellas cualquier camino hacia la matemática se vuelve imposible.
Del mismo modo, sin Mitzvot no se puede ni empezar a pensar en términos Divinos, tal como no se puede emprender ninguna ecuación simple si uno no sabe las tablas de multiplicar.
Pero tampoco el cumplimiento de las Mitzvot es suficiente, debemos usar el poder de los Preceptos, de esa conexión, para ir en busca de lo Divino que reside en nuestro interior, para encontrarnos con aquella llave que nos reúna nuestra esencia, con nuestra alegría verdadera.