Torah para Vivir

Torah para Vivir

1 jul. 2014

La vida y la muerte


El mundo, en su locura, piensa y hasta dice sin ninguna vergüenza: “Bueno, hay millones de muertes en el mundo, y no hacemos tanta ruido por ello...”
Pero es que no entienden que ellos son los que están enfermos?
Para nosotros, lo que nos ocurre, es una tragedia personal, no hay distancia entre un pariente cercano y Eyal, Naftalí y Gil'ad...
Y es que no debería haber distancia ni diferencia entre el dolor que nos desgarra la muerte prematura de nuestros tres hijos inocentes y el dolor por una pérdida personal y privada...
El mundo está anestesiado, se horroriza aún por algunas tragedias, pero es un horror racional, las emociones se han congelado y la empatía ha desaparecido... 
Y éste es el motivo de la auto-destrucción de la humanidad...
Israel, es la única esperanza para la salvación...
 Israel es una luz de claridad humana.

Así como nosotros lloramos el final físico de nuestros tres jóvenes, sólo porque son parte nuestra, porque los amamos a pesar de no conocer casi nada sobre ellos, así debería llorar el mundo la desaparición física de cualquier ser humano inocente...
La anestesia de la sensiblidad denucia la gravedad de la epidemia mundial...
La psicopatía nos lleva mucha ventaja, ha intoxicado al planeta enfriando los corazones y alejándonos de la esencia como seres humanos...
El ser humano debe ser esencialmente moral.
Y la moral, los valores, los fundamentos que construyen una sociedad sana y vital, no se apoya en razones, se sustenta en corazones que piensan y hacen lo correcto.
Israel es el ejemplo de ésto. 
Aún con todas nuestras diferencias ideológicas, aún con todas las excusas que tenemos para odiarnos entre nosotros, Israel es una unidad, somos UNO, somos una verdadera familia y nos importa lo que suceda con nuestros parientes... 
NOS IMPORTA!
Por eso el mundo no entiende que aún lloremos por los asesinados en la Shoa, o en cualquiera de las persecuciones que hemos sufrido como pueblo...
El mundo está enfermo, no necesita explicaciones, ni videos didácticos sobre la situación en Medio Oriente, porque el mundo no sufre de una dificultad mental..
 El mundo tiene lepra en el corazón.
Y cuando digo el mundo, no hablo de judío ó no judío, hablo de todos aquellos que se han muerto pero siguen caminando por las calles, corriendo tras algún objetivo intrascendente, banal, y asquerosamente superficial...
E Israel, mientras asiste al entierro de los cuerpos de nuestros amados Eyal, Naftalí y Gil'ad, hará que ellos continúen vivos en cada uno de nosotros, en nuestras lágrimas, en nuestras canciones, en nuestro amor, y en nuestras decisiones y accionar para que este desgarro no nos vuelva a ocurrir ...
Pero el resto del mundo...
Aquellos que se acostumbraron a escuchar con gélidos oídos, noticias homicidas y perversas, aunque lo ignoren, están todos muertos y no habrá nadie que llore por ellos.

AM ISRAEL JAI

Patriicia Deborah Starkloff