Torah para Vivir

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14 jul. 2014

Quién nos protege? Di-s? O la "Cúpula de Hierro"?



En estos días, muchas personas intentan justificar el lugar donde se afianza  su fe. 
Me refiero a que muchas personas se esmeran en adjudicar nuestra protección a la voluntad Divina y otras, a la logística militar israelí.
Mi intención es traer una tercera versión, que muchas personas comparten, pero que no es muy conocida.
Di-s es el Creador. Punto.
 Sin la intervención Divina, no hay nada, no hay existencia. Ni buena ni mala. Todo lo que existe, es, la manifestación de los deseos de Di-s.
Sin embargo, si Di-s hubiera querido un Universo, que funcionara “sobre ruedas”, no hubiese creado al ser humano con libre albedrío...
 Hubiese creado criaturas que siguieran un plano predeterminado. 
Entonces hHubiéramos nacido, crecido, nos hubiéramos apareado para dar continuidad a la especie y nos hubiéramos muerto, repitiendo la misma vida rutinaria, por los siglos de los siglos, mientras Di-s, sentado en Su trono, se la pasaría bostezando de aburrimiento, (si es que, al Todopoderoso, Le cabe un concepto así).
Di-s, cuando creó al hombre, creó un socio, no un robot.
Es cierto, si Di-s quiere, el hombre respira y le permite pensar mientras camina...
Pero el hombre puede elegir dejar de respirar, puede usar su pensamiento para inventos o para pornografía y puede caminar por el borde de una cornisa para salvar a un prójimo que está en peligro o por un shopping para ver vidrieras...
Di-s envía bendiciones, pruebas, salud, abundancia espiritual y material, pero el hombre tiene que hacer el recipiente para que la voluntad Divina se manifieste.
Di-s crea el conflicto mientras tiene listas todas las respuestas para la enfermedad.
Si el hombre se llena de odio y de deseos de destrucción, sus recipientes van a ser no aptos para revelar soluciones para la salud pública, o inventos para agilizar la comunicación satelital...
Si en cambio, el hombre estudia, se prepara desde su corazón y desde su mente para accionar a favor de los prójimos, seguramente será un recipiente perfecto para descubrir y traer para toda la humanidad, avances de cualquier índole, tecnológicos, políticos o ecológicos.

Di-s nos da hijos, es una bendición y un milagro, pero cómo y con quién los concebimos, cómo nos alimentamos durante el embarazo, cómo los atendemos cuando son frágiles bebes, cómo los educamos, cómo los abrazamos, cómo nos dedicamos a ellos, y cómo nos despedimos de ellos cuando van al frente de combate, es nuestra cuestión.

Está muy bien que seamos agradecidos con Di-s por las cosas que nos suceden, pero sólo por nuestros propios logros deberíamos decir, Baruj HaShem!
No es bueno, nada bueno, minimizar la tarea del prójimo.
Cuando otro ser humano, hace algo por nosotros, por nuestro bienestar, por nuestra protección, tenemos que agradecerle a él, al prójimo que se esforzó y se quemó las pestañas y estuvo noches sin dormir para inventar un sistema efectivo de protección.
 Seguro que Di-s le dio las neuronas y las chispas de las ideas, pero él, el inventor del sistema de defensa israelí “Cúpula de Hierro” hizo de los pensamientos Divinos una realidad palpable. 
No pronunció palabras mágicas, trabajó, peleó, logró convencer a otras personas para que se involucraran y solventaran el invento. Hubo decisiones políticas, mucho dinero y mucha presión para concretarlo. Este judío israelí, invirtió mucho tiempo de su vida, para que otros, nostros, podamos vivir...
Hay muchas, infinitas situaciones donde es el libre albedrío de los hombres, el que marca el desarrollo de nuestro destino.

Di-s está sobre todo, por eso Di-s no necesita aduladores.
 Él quiere socios, socios morales y creativos...

Hay que rezar y ser agradecidos al Eterno por todas las bondades que hace por nosotros, el pueblo de Israel, pero tenemos que ser muy muy cuidadosos y no guardarnos ni una pizca del agradecimiento que le debemos a nuestros hermanos, que tanto desde el servicio secreto, como desde los tanques, hacen todo lo humanamente posible y más aún, para protegernos a nosotros, el ciudadano civil y común de Israel.

Cuando quieres alimentar a tu familia, si bien le rezas a Di-s para tener la materia prima y para que bendiga tu tarea de cocinar, sabes que la comida no se hace sola...
 Estas allí, parada, cortando, mezclando, picando, amasando, horneando, lavando una y otra vez infinitos platos e infinitas ollas, con calor y con frío, con cansancio o con dolor de cabeza...
 Pero cuando tu familia, prueba el pan que has hecho con tus propias manos y se deleitan con el postre favorito, ellos deben agradecerte a tí por tu esfuerzo, deben alabarte a tí por el tiempo dedicado y por tu amor... 
Entonces sí, te corresponde, puedes sonreir y decir sobre tus propios logros, Baruj HaShem, bendito sea Di-s que lo hizo por mí!

Pero cuando se trata sobre lo que los prójimos hacen por nosotros, díles Baruj HaShem que existes tú, que el Creador te eligió a tí y tú decidiste esforzarte para lograr ésto!
Porque con tu invento, con tu coraje y con tu trabajo, te has transformado en el máximo potencial de ser humano que Di-s soñó alguna vez! 
Gracias!

Entonces, y recién entonces, estaremos más cerca de ser esas mujeres y esos hombres justos y plenos de verdadera fe.

Que Di-s nos siga protegiendo y bendiciendo con nuestros héroes, conocidos y  anónimos, que dan toda su vida para que podamos seguir existiendo.
Am Israel Jai

Patriicia Deborah Starkloff

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo con Ysrael. Que el Eterno les preserve y en este momento critico les de paz . Les mando mi sentimiento d solidaridad. Ojala pudiera ayudar n algo . Mujer judía aprecio mucho tus enseñanzas. Gracias Deborah.

Yeznaret Arzolay dijo...

Muchísimas Gracias por este comentario. Me ha traído entendimiento y claridad, profundas e importantes enseñanzas. Muchas cosas ya me las habían enseñado, pero este escrito vino a completar esas enseñanzas para que tomaran una forma más firme en mi conciencia. Gracias, muchas gracias