Torah para Vivir

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10 jul. 2014

Dolor y vergüenza ajena


Me siento triste...
En el mundial de futbol del 78, en Argentina, gran parte de la población salió a festejar los triunfos del equipo nacional. Yo era un poco más joven que ahora, y también salí con la masa a sentir el desahogo de poder gritar en la calle, cuando, hasta ese momento, salir a la calle era peligroso, y aún más peligroso, era estar en la calle con un grupo de personas. 
Siento vergüenza por mi actitud en ese festejo. 
Yo no tenía conciencia, de los miles de desaparecidos, torturados y asesinados, ni de los miles de bebes nacidos en cautiverio, secuestrados y vendidos mientras sus padres eran arrojados al mar, dentro de una bolsa de plástico...
Muchos levantaron sus voces advirtiéndonos que todo el mundial era una pantalla que cubría todo el horror que se estaba cometiendo con gran parte de la población...
Pero el circo siguió, y quién se animaría a quitar lo bailado?

Pasaron muchos años.
Hoy vivo en Israel por elección. 
No nos movió la carencia material, nos movió nuestra ideología, nuestros valores. 
Sé que muchos se preguntarán “Qué es eso?” 
Pero hay mucha gente aún, que cree en los ideales y va por ellos.

Aquí en Israel, hay de todo. No es un país ideal. Pero hemos decidido que vale cualquier esfuerzo por vivir en esta bendita tierra.

Y así como supongo que en el año 1978, en Argentina, ningún padre, ninguna novia, ningún hermano, salió a festejar el triunfo del equipo de futbol argentino, mientras su hijo, su novio, o su hermano/a, se encontraban desaparecidos, también supongo que todos los que tienen un hijo o un esposo o un hermano en la zona de Gaza, alistándose para entrar en combate, no deben estar posteando fotos o comentarios sobre el mundial, sino que deben estar muy atemorizados y deben estar rezando o llorando o ambas cosas, deseando que esta guerra contra el terrorismo de Hamas, termine sin bajas israelíes, lo más pronto posible...

No se le puede pedir peras al olmo.
 El autoengaño está a la orden del día y cada uno hace lo que mejor le parece.
Pero yo... estoy triste...

No digo que dejen de ver los partidos del mundial... Yo también, sigo con mis deseos y pasiones cotidianas...
Lo que me duele es la falta de empatía, la falta de coherencia.
Te molesta que el mundo se mantenga mudo frente el secuestro y asesinato de nuestros hijos y hermanos?
 Que las naciones del mundo miren para otro lado cuando los terroristas asesinos atacan a los ciudadanos civiles israelíes? 
Te indigna que nadie nos defienda y a todo el mundo le importe un comino sobre el destino de nuestras vidas?

Si tuvieras a tu hijo en el frente, también escribirías en Facebook cuán emocionada estas por los goles del mundial?
 Si tu esposo tuviera que despedirse por tiempo indeterminado, porque fue llamado a servir al ejército y de verdad no sabes qué es lo que pasará con él, también publicarías chistes sobre las sirenas y las cosas aborrotadas en los refugios?

Cuando el Profeta Eliahu les dijo a los judíos que tenían que elegir si servirían a Di-s o al baal, les estaba pidiendo coherencia!

Yo sé que estas palabras mías, no encontrarán mucha simpatía en aquellos que están encantados con comentar sobre el mundial, los goles, y el patriotismo barato, pero hace rato que no intento escribir para que la gente se sienta cómoda y me ponga un like.

Nadie es perfecto, y yo cometo y cometeré muchos errores. 
Este artículo es para aquellos que se sienten dolidos por la superficialidad de nuestros hermanos cuando comentan sobre el terrible sufrimiento que padecen durante los penales o por la incertidumbre de los resultados del mundial. 

Este artículo es para que aquellos que se sientan molestos con lo que yo expreso, y me hagan el favor de borrarse de mis amistades y/o, si les da el ánimo, se tomen un segundo para reflexionar.

Cómo se sentirían Uds. si mientras explotan los misiles sobre sus cabezas y las cabezas de vuestros hijos, un amigo, un pariente cercano, posteara en su muro “Vamos Argentina!”

Al menos podrían ser recatados...

Sé que muchos me tildarán de amarga...
 Pero yo sé reirme de muchas cosas y también sé que éste no es un buen momento para hacerlo publicamente.
Patriicia Deborah Starkloff

1 comentario:

Mónica Rebeca Navarro dijo...

Siento, pienso igual!! Me duele el alma pero tengo amistades argentinas y familiares míos que viven en Israel y todos posteaban festejos. Ante esa situación pensé como vos decís que quizás era una amarga y también postee, me alegre no como el resto pero me alegre y simultáneamente pensaba, yo festejo?? Como estarán???
Te repito me duele el alma pero a la vez me muevo publicando acerca de Israel e incluso a raíz de la idea de un noble periodista nuestro planeamos que todos nos unamos y publiquemos en diferentes sitios la información real de Israel con la idea de algo modo contrarrestar la información desvirtuada de los distintos medio de comunicación.
También leo los salmos como nos pidieron los Rabinos ( 10-83-91-108-112-120-121-129-130-142-144) Luego leo la plegaria que alguien publico
PLEGARIA POR LOS SOLDADOS
Él, que bendijo a nuestros patriarcas Abraham, Itzjak y Iaacov, que bendiga a los combatientes de las Fuerzas de Defensa de Israel, quienes defienden nuestra tierra y las ciudades de nuestro Dios, desde la frontera con el Líbano hasta el desierto de Egipto, y desde el Gran Mar hasta llegar a la Aravá, por tierra, por aire, y por mar.
Que el Todopoderoso haga que los enemigos que se levantan en nuestra contra sean fulminados delante de nuestros soldados. Que El Santo, Bendito es, proteja y libere a nuestros luchadores de todo problema y peligro, y de toda plaga y enfermedad, y que Él mande bendiciones y éxito en cada obra de sus manos.
Que Él disponga que nuestros soldados derroten a nuestros enemigos y que les garantice la salvación y los corone con la victoria. Y que se cumpla para ellos el versículo: "Porque es el Señor, tu Dios, quien va contigo a la batalla contra tus enemigos para que te salves"
Y ahora respondamos: Amén.
También voy a llamar previo al Shabat a mi familia, y voy a postear esta importante publicación.
Shalom Mónica R Navarro