Torah para Vivir

Torah para Vivir

4 jul. 2011

Torah en español Libro de Bamidvar




Parashá Balak
8-14 Tamuz 5770 / Junio 20-26, 2010

2 Balak, hijo de Tzipor, vio todo lo que Israel le había hecho al amorreo. 3 Moab se asustó mucho del pueblo, porque era numeroso, y Moab sintió aversión por él. 4 Moab les dijo a los ancianos de Midián: «Ahora la congregación lamerá todo lo que nos rodea, igual que el buey lame la vegetación del campo». Balak, hijo de Tzipor, era el rey de Moab en aquellos días. 5 Él envió mensajeros a Bilam, hijo de Beor, a Petor, que está junto al río de la tierra de los miembros de su pueblo, para convocarlo, diciendo: «He aquí que un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí que ha cubierto la faz de la tierra y se sienta frente a mí. 6 Ahora, por favor, ven y maldice a este pueblo por mí, pues es demasiado poderoso para mí; tal vez pueda atacarlo y expulsarlo de la tierra. Pues yo sé que aquel al que tú bendices es bendito y aquel al que tu maldices es maldito». 7 Los ancianos de Moab y los ancianos de Midian fueron con encantamientos en las manos; vinieron con Bilam y le dijeron las palabras de Balak. 8 Él les dijo: «Pasad la noche aquí y os daré una respuesta, según El Eterno me hable». Así fue como los emisarios de Moab se quedaron con Bilam. 9 Dios vino a Bilam y le dijo: «¿Quiénes son estos hombres que están contigo?». 10 Bilam le dijo a Dios: «Balak, hijo de Tzipor, rey de Moab, me envió a mí: 11 he aquí que el pueblo que sale de Egipto ha cubierto la faz de la tierra. Ahora ve y maldícelo por mí; tal vez pueda hacer guerra contra él y expulsarlo». 12 Dios le dijo a Bilam: «¡No irás con ellos! ¡No maldecirás al pueblo, pues es bendito!». (2ª ALIÁ / 2º DÍA) 13 Bilam se levantó a la mañana y les dijo a los emisarios de Balak: «Id a vuestra tierra, pues El Eterno Se niega a que yo vaya con vosotros». 14 Los emisarios de Moab se levantaron y vinieron a Balak y dijeron: «Bilam se negó a venir con nosotros». 15 Balak continuó enviando emisarios, cada vez de rango más y más alto. 16 Vinieron a Bilam y le dijeron: «Así dijo Balak, hijo de Tzipor: No te abstengas de venir a mí, 17 pues te honraré grandemente y todo lo que me digas haré, y ahora ve y maldice a este pueblo por mí». 18 Bilam respondió y les dijo a los servidores de Balak: «Aún si Balak me diere todo su palacio de plata y de oro, no podré transgredir la palabra de El Eterno, mi Dios, para hacer nada grande ni pequeño. 19 Y ahora, quedaros vosotros también aquí toda la noche y sabré que más me dirá El Eterno». 20 Dios vino a Bilam de noche y le dijo: «Si los hombres vinieron a convocarte, levántate y ve con ellos, pero harás únicamente lo que te diré». (3ª ALIÁ / 3ER DÍA) 21 Bilam se levantó a la mañana y ensilló su asna y fue con los emisarios de Moab. 22 La ira de Dios se encendió porque se iba, y un ángel de El Eterno se paró en el camino para impedirle el paso. Él cabalgaba en su asna y sus dos mozos iban con él. 23 La asna vio al ángel de El Eterno parado en el camino con la espada empuñada en la mano y se alejó del camino y se fue al campo; entonces Bilam le dio un golpe a la asna para que volviera al camino. 24 El ángel de El Eterno se paró en el sendero de los viñedos, una valla de este lado y una valla del otro lado. 25 La asna vio al ángel de El Eterno y se apoyó sobre el muro, y presionó la pierna de Bilam contra el muro, y él continuó golpeándola. 26 El ángel de El Eterno fue más allá y se paró en un sitio angosto, donde no había lugar para girar ni a la derecha ni a la izquierda. 27 La asna vio al ángel de El Eterno y se agazapó bajo Bilam. La ira de Bilam se encendió y golpeó a la asna con la vara. 28 El Eterno abrió la boca de la asna y ésta le dijo a Bilam: «¿Qué fue lo que te hice para que me golpearas estas tres veces?». 29 Bilam le dijo a la asna: «¡Pues te burlaste de mí! ¡Si tan sólo tuviera ahora una espada en la mano, te hubiese matado!». 30 La asna le dijo a Bilam: «¿Acaso no soy tu asna sobre la que cabalgaste toda tu vida hasta este día? ¿Acostumbro hacerte tal cosa?». Él dijo: «No». 31 Entonces El Eterno descubrió los ojos de Bilam y éste vio al ángel de El Eterno parado en el camino con la espada empuñada en la mano. Él inclinó la cabeza y se postró rostro a tierra. 32 El ángel de El Eterno le dijo: «¿Por qué motivo golpeaste a tu asna esas tres veces? He aquí que salí a impedirte el paso, pues venías deprisa por el camino para oponerte a mí. 33 La asna me vio y se alejó de mí esas tres veces. Si no se hubiera alejado de mí, ¡hasta te habría matado a ti y habría dejado que ella viviera!». 34 Bilam le dijo al ángel de El Eterno: «He pecado, pues no sabía que estabas parado frente a mí en el camino. Y ahora, si eso es malo a tus ojos, regresaré». 35 El ángel de El Eterno le dijo a Bilam: «Ve con los hombres, pero dirás solamente la palabra que te diré». Entonces Bilam fue con los emisarios de Balak. 36 Balak oyó que había venido Bilam y fue hacia él a la ciudad de Moab, que está en la frontera de Arnon, que está en el borde de la frontera. 37 Balak le dijo a Bilam: «¿Acaso no te convoqué con urgencia? ¿Por qué no viniste a mí? ¿Acaso no soy capaz de honrarte?». 38 Bilam le dijo a Balak: «He aquí que ahora he venido a ti, ¿tengo yo poder de decir algo? Lo que Dios me ponga en la boca, eso diré». (4ª ALIÁ / 4º DÍA) 39 Bilam fue con Balak y vinieron a Kiriat-Jutzot. 40 Balak sacrificó vacunos y ovejas y los envió a Bilam y a los emisarios que se hallaban con él. 41 Y ocurrió a la mañana que Balak tomó a Bilam y lo llevó a las alturas de Baal, y de allí vio el borde del pueblo.
23
- 1 Bilam le dijo a Balak: «Constrúyeme aquí siete altares y prepárame aquí siete toros y siete carneros». 2 Balak hizo tal como había dicho Bilam y ambos trajeron un toro y un carnero a cada altar. 3 Bilam le dijo a Balak: «Párate junto a tu ofrenda ígnea, mientras yo voy; tal vez El Eterno Se me aparezca y me muestre algo que pueda decirte». Se fue solo. 4 Dios apareció ante Bilam y él le dijo: «He preparado los siete altares y traje un toro y un carnero a cada altar». 5 El Eterno puso una frase en la boca de Bilam y dijo: «Regresa con Balak y así le dirás». 6 Él regresó a Balak y he aquí que éste estaba parado junto a su ofrenda ígnea, él y todos los emisarios de Moab. 7 Proclamó su parábola y dijo: «Desde Aram, desde las montañas del este, Balak, rey de Moab, me condujo: Ven a maldecir a Iaacov (Jacob) por mí, ven a traer ira sobre Israel. 8 ¿Cómo puedo maldecir? Dios no ha maldecido. ¿Cómo puedo causar enojo? El Eterno no está enojado. 9 Pues desde sus orígenes, la veo igual que una roca, y desde las colinas la veo. He aquí que es un pueblo que habitará solitario y no será contado entre las demás naciones. 10 ¿Quién ha contado el polvo de Iaacov (Jacob) o el número de un cuarto de Israel? ¡Que mi alma muera la muerte de un justo y que mi fin sea como el suyo!». 11 Balak le dijo a Bilam: «¡¿Qué me has hecho?! Para que maldigas a mi enemigo te traje, ¡pero he aquí que hasta lo has bendecido!». 12 Él habló y dijo: «¿Acaso no es verdad que lo que El Eterno pone en mi boca, tengo la obligación de decir?». (5ª ALIÁ / 5º DÍA) 13 Balak le dijo: «Ve ahora conmigo a un lugar diferente desde el cual los verás; pero verás su borde, no todo, y los maldecirás por mí desde allí.» 14 Lo llevó al campo de las atalayas, a la cima de la altura, y construyó siete altares y trajo un toro y un carnero sobre cada altar. 15 Le dijo a Balak: «Quédate aquí junto a tu ofrenda ígnea y yo recibiré una aparición». 16 El Eterno apareció ante Bilam y puso una frase en su boca; y dijo: «Regresa con Balak y así le dirás». 17 Vino a él, y he aquí que éste estaba parado junto a su ofrenda ígnea y los emisarios de Moab estaban con él. Balak le dijo: «¿Qué dijo El Eterno?». 18 Bilam proclamó su parábola y dijo: «Párate erguido, oh Balak, y oye; préstame oídos, oh hijo de Tzipor: 19 Dios no es un hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se aplaque. ¿Habría Él de decir sin hacer o de hablar sin confirmar? 20 He aquí: he recibido (orden) de bendecir, Él ha bendecido y yo no he de contradecirlo. 21 Él no percibió iniquidad en Iaacov (Jacob), ni vio perversidad en Israel. El Eterno su Dios está junto a él y la amistad del Rey está en él. 22 Es Dios El Que los trajo de Egipto con el poder de Su exaltación, 23 pues no hay adivinaciones en Iaacov (Jacob) ni hechicería en Israel. Incluso ahora se dice a Iaacov (Jacob) e Israel lo que ha obrado Dios. 24 He aquí que el pueblo se levantará como un cachorro de león y se elevará como un león; no se recostará hasta que consuma su presa y beba la sangre de la víctima». 25 Balak le dijo a Bilam: «¡No los maldices, ni tampoco los bendecirás!» 26 Bilam respondió y le dijo a Balak: «¿Acaso no te he hablado, diciendo: Lo que El Eterno diga, eso haré?». (6ª ALIÁ / 6º DÍA) 27 Balak le dijo a Bilam: «Ve ahora, te llevaré a un lugar diferente, tal vez sea correcto a los ojos de Dios que los maldigas por mí desde allí». 28 Balak llevó a Bilam a la cima de la altura que está sobre la faz del desierto. 29 Bilam le dijo a Balak: «Constrúyeme aquí siete altares y prepárame aquí siete toros y siete carneros». 30 Balak hizo tal como dijo Bilam y trajo un toro y un carnero a cada altar.
24
- 1 Bilam vio que era bueno a los ojos de El Eterno bendecir a Israel, por lo que no fue como las otras veces hacia las adivinaciones, sino que dirigió su rostro hacia el Desierto. 2 Bilam alzó la vista y vio que Israel habitaba según sus tribus y el espíritu de Dios estuvo sobre él. 3 Proclamó su parábola y dijo: «Las palabras de Bilam hijo de Beor, las palabras del hombre del ojo abierto; 4 las palabras del que oye lo que dice Dios, el que ve la visión de Shadai, estando caído y con los ojos descubiertos: 5 Qué buenas son tus tiendas, oh Iaacov (Jacob), tus lugares de residencia, oh Israel; 6 que se extienden como arroyos, como jardines junto a un río, como áloes plantados por El Eterno, como cedros junto al agua. 7 El agua emanará de sus pozos y su simiente estará junto a aguas abundantes. Su rey será exaltado sobre Agag y su reino será elevado. 8 Es Dios El Que lo sacó de Egipto, de acuerdo con el poder de Su exaltación. Él consumirá las naciones que lo oprimen y aplastan sus huesos, y sus flechas las atravesarán. 9 Se agazapó y se recostó como un león, como un cachorro de león, ¿quién puede pararlo? Los que te bendicen son bendecidos y los que te maldicen son malditos». 10 La ira de Balak se encendió contra Bilam y batió palmas. Balak le dijo a Bilam: «Para que maldijeras a mis enemigos te convoqué, y he aquí que los bendijiste continuamente estas tres veces. 11 Ahora huye a tu lugar. Dije que te honraría pero he aquí que El Eterno te ha impedido el honor». 12 Bilam le dijo a Balak: «¿Acaso no les dije a tus emisarios, a los que enviaste a mí, diciendo: 13 Aun si Balak me diera todo su palacio de plata y de oro, no puedo transgredir la palabra de El Eterno de hacer el bien o el mal por mi cuenta. Lo que El Eterno diga, eso diré. (7ª ALIÁ / 7º DÍA) 14 Y ahora, he aquí que me voy con mi pueblo. Ven, te aconsejaré lo que este pueblo le hará a tu pueblo en el Final de los Días». 15 Proclamó su parábola y dijo: «Las palabras de Bilam, hijo de Beor, las palabras del hombre del ojo abierto. 16 Las palabras del que oye lo que dice Dios y conoce el conocimiento del Supremo, del que ve la visión de Shadai, estando caído y con los ojos descubiertos. 17 Lo veré, pero no ahora, lo miraré, pero no está cerca. Una estrella ha surgido de Iaacov (Jacob) y un portador de cetro ha subido de Israel, y atravesará a los nobles de Moab y los hijos de Set. 18 Edom será una conquista y Seir será la conquista de sus enemigos, e Israel alcanzará el logro. 19 Uno de Iaacov (Jacob) dominará y destruirá los restos de la ciudad». 20 Vio a Amalek y proclamó su parábola y dijo: «Amalek es la primera entre las naciones, pero su fin será la destrucción eterna». 21 Vio a los kenitas y proclamó su parábola, y dijo: «Fuerte es tu lugar de residencia y encrustado en una roca está tu nido. 22 Pues si los kenitas fueran arrasados, ¿hasta dónde Asiria podría tomarte cautivo?» 23 Proclamó su parábola y dijo: «Quién sobrevivirá cuando El imponga a éstos. 24 Grandes barcos de la costa de Kitim afligirán a Asiria y afligirán la otra orilla, pero él también será destruido para siempre». 25 Entonces Bilam se levantó y se fue y regresó a su lugar, y Balak también se fue por su camino.
25
- 1 Israel se estableció en los Shitim y el pueblo empezó a cometer adulterio con las hijas de Moab. 2 Ellas invitaban al pueblo a las fiestas de sus dioses; el pueblo comió y se postró ante sus dioses. 3 Israel se unió a Baal Peor, y la ira de El Eterno se encendió contra Israel.4 El Eterno le dijo a Moshé (Moisés): «Toma a todos los líderes del pueblo. Cuélgalos ante El Eterno contra el sol y la ira ardiente de El Eterno los alejará de Israel». 5 Moshé (Moisés) les dijo a los jueces de Israel: «Que cada hombre mate a los hombres suyos que se unieron a Baal Peor». 6 He aquí que un hombre de los Hijos de Israel vino y trajo una mujer midianita junto a sus hermanos, a la vista de Moshé (Moisés) y a la vista de toda la asamblea de los Hijos de Israel; y lloraron a la entrada de la Tienda de la Reunión. (MAFTIR) 7 Pinjas, hijo de Elazar, hijo de Aarón el Sacerdote, vio y se paró en medio de la asamblea, y tomó una lanza en la mano. 8 Fue tras el israelita y entró a la tienda y los atravesó a ambos, al hombre israelita y a la mujer en su estómago, y la plaga cesó entre los Hijos de Israel. 9 Los que murieron en la plaga fueron veinticuatro mil.