Torah para Vivir

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25 jul. 2011

El dolor es un aviso Divino


El dolor es un aviso Divino de que es hora de limpiar lo que ensuciamos!
.de Mujer Judia, el Lunes, 25 de julio de 2011 a las 15:03.

BS"D
Cuando nos sucede algo que nos parece doloroso, debemos ir hacia la esencia del por qué Di-s nos envía semejante sufrimiento. Culpar a los demás, a la envidia, al mal de ojo, a los celos, es por un lado, una manera infantil de liberarnos de responsabilidades y por el otro, nos deja a la intemperie, sin protección ante "la maldad que nos rodea"...

Cuando algo en nuestra vida nos resulta amargo y difícil de tragar, es hora de buscar en nuestros propios errores pasados, para que podamos arrepentirnos y logremos nuestro tikún (arreglo) y con ello, curemos el mundo...

Como a veces, no tenemos idea de qué podemos haber hecho para recibir esta advertencia Divina, debemos rezar con todo nuestros corazón para que Di-s nos dé las pistas para hacer Teshuvá.

También podemos evaluar nuestra situación, medida por medida, si hay escases de dinero, tal vez no separamos el diezmo, tal vez no dimos tzedaká, tal vez cobramos intereses, tal vez estafamos, tal vez despilfarramos... No necesariamente en esta vida cometimos estas u otras transgresiones, pero uno puede y debe hacer Teshuvá aún, de lo que haya provocado en otras vidas.

Alguna vez, una joven alumna me dijo: Y yo, qué culpa tengo de lo que otra parte de mi Alma hizo mal? Por qué tengo yo que pagar por "ella"?

La manera de abordar este tema, se refleja claramente en este ejemplo:

Un hombre vestido de traje y corbata insulta a una autoridad gubernamental, y regresa a su casa.

El hecho es denunciado y se ordena la detención del sujeto para juzgarlo.

El hombre, que ahora viste short, remera y zapatillas y lleva una raqueta de tenis en la mano, es detenido por la policía y conducido a ser juzgado.

En el auto policial este hombre está indignado y grita: Por qué me detienen a mí que estoy vestido y listo para hacer mi deporte favorito!

A lo que el teniente responde: Tú eres el mismo que hace unas horas vestía traje y corbata, tu vestimenta no hace diferencia a la hora de juzgar tus actos...

Nuestros cuerpos, profesiones, entornos, pensamientos, sentimientos, son una vestimenta para nuestra verdadera protagonista. En esta vida o en una vida anterior somos Uno con nuestra propia Alma.

La Teshuvá, la verdadera Teshuvá, cambia el pasado! Logrando que nuestro actual tránsito por esta vida, en este cuerpo, eleve todas nuestras vidas anteriores y nos permita entrar al Mundo Venidero envueltos en trajes de Luz Celestial.

Que todos tengamos el mérito de lograrlo.

Amén!