Torah para Vivir

Torah para Vivir

3 jun. 2010

Teshuvá 4


BS”D
Cómo ser dueños de nuestras vidas?

Una de las primeras cosas que hice antes de comenzar “formalmente” la Teshuvá, fue cuidar la palabra.
Cada día, a las 19 hs. llegaba a mi hogar, apenas arrastrándome por el agotamiento, con el único objetivo de arrojarme en la cama y dormir.
Qué era lo que tanto me había agotado?
Cuidar la palabra.
Di-s creó el Universo con distintos niveles o “mundos”:
1-El mundo inerte o mudo. Como las rocas, mi cepillo, tu zapatilla, el clavo del vecino ( sin menospreciar).
2-El mundo creciente o vegetal. Como la ensalada del comedor de la escuela, el ramo de jazmines, y el césped que está prohibido pisar.
3-El mundo animal o vivo. Como las ballenas, vacas, loros, gusanos, piojos (?), también la tortuga pequeñita que entra en un bolsillo y... otros.
4-El espíritu parlante, el ser humano. Como tu, tus amiga/os, la abuela Cata y la profesora de educación física también.
Di-s le dio al ser humano una capacidad por encima del resto de la Creación, la capacidad de expresar ideas, sentimientos o sucesos a través de la palabra.
Quiero decirte algo, que tal vez suene extraño, pero es verdad:
Cuando nacemos, Di-s nos da una cuota de palabras para decir a lo largo de nuestra vida.
Qué te parece?
Y no solo eso, sino que además, nos permite, a nosotros mismos, construir nuestra propia vida con ellas.
Es decir si hablas lindo, se te “pegan” cosas lindas, si hablas verdad se te pegará la verdad en cualquier envase, si nos quejamos, se nos pegarán calamidades varias (Di-s no lo permita), si juzgamos a otros, de la misma manera nos juzgan en el Cielo. Glup, glup, glup.
Si hablas con malas palabras, qué se te ocurre estar convocando?
Cuando llamamos a nuestros amigos con apodos que significan (bobo, tonto, inútil, noentendesnada), qué estamos intentando hacer de él?
Cuando empecé a cuidar la palabra, mi cerebro se esforzaba casi 18 hs. por día, intentaba hablar bien, en forma positiva, tratando de no seguir la senda acostumbrada, cómoda por la costumbre, pero llena de barro...
Alguna vez jugaste a ni si ni no ni blanco ni negro?
Intentarías hacerlo durante 18 hs. por día?
A pesar del agotamiento, si uno persiste, Di-s se apiada y ayuda.
Por qué es tan importante cuidar la palabra?
Imagínate que un experto en piedras preciosas te regala una piedra negra, áspera, y te dice que si te dedicas a pulirla, serás millonaria...
Que harías?
Di-s nos da variados dones, pero el que nos dignifica y tiene el potencial de hacernos a Su imagen y semejanza, es el don del habla.
El Todopoderoso crea el Universo con las palabras y nos enseña a que cada uno de nosotros, podemos utilizar esta herramienta para hacer de nuestra vida, un Jardín del Edén o, (Di-s no quiera) un Infierno.
Siembras palabras amables, de aliento, de entusiasmo, palabras dulces, de paciencia y de empatía, y crearás un mundo valioso que prospera con alta autoestima, fluye trayendo halagos y caramelos del Cielo. Siembra malos presagios, durezas criticonas, felicitaciones de compromiso, y obscenidades varias y cosecharas tormentas y pozos ciegos.
Es tan simple y es tan difícil!
Auxilio necesito controlar mi lengua!
La lengua! Más rápida que la mente!
Nuestro trabajo es ponerle riendas, ubicarla. “Quédese quieta”
En lugar de malgastar las mejores oportunidades para construir días encantadores, muchas veces dejamos que nuestras bocas vaguen sin rumbo por los celulares.
Nos perdemos usando esas “contadas” palabras, para hablar del tiempo loco con el encargado del edificio, en lugar de utilizar nuestra capacidad de hablar, para enaltecer e iluminar nuestro mundo.
Si no tienes nada que decir, nada importante, entonces haz silencio, (no es pecado).
Si lo que estás por decir, puede herir a alguien, entonces calla.
Si tienes urgencia de quejarte y/o llorar, entonces habla con el Creador, que te está esperando...
Y cuando comiences a hablar cosas bellas, especialmente cuando hables positivamente, buscando lo bueno, la la luz de cada persona y cada evento, verás que tu vida florece y la piedra negra, se vuelve diamante cristalino.
Es una tarea de 24 hs. por día para todos los día de nuestras vidas. Pues nuestros sueños reflejan nuestro transitar diario, y allí también verás los frutos de este arduo trabajo.
Durante la estadía en el desierto que duró 40 años, nuestro alimento fue el Man.
El Man, pan del Cielo, tenía como característica milagrosa, que, al ingerirlo, se podía sentir el sabor de la comida que uno imaginaba.
Qué maravilla! Y era diet!
Pero, inesperadamente, hubo muchos que se quejaron de su sinsabor, querían CARNE, querían, ansiaban el sabor de un asado criollo!
Di-s les dio lo que pedían y esto fue lo último que pidieron.
Que pasaba con ellos?
No querían esforzarse en imaginar, querían sentir el sabor de la comida como “es”, pero Di-s nos estaba dando la oportunidad para aprender a imaginar, a pensar en lo que deseamos para bien y obtenerlo.
En el Man se guardaba el secreto del libre albedrío. “Piensa bien y será bien”. “Habla bien y (indefectiblemente), pensarás bien”.
Puedes trabajar y esculpir esa piedra negra que el “experto” dice que, si la pules, obtendrás una piedra preciosa; pero también puedes arrojarla hacia el fondo del galpón y correr a comprarte una bijouterie de moda.
Refinas tu palabra, refinas lo que piensas, entonces tu vida se vuelve luminosa como un brillante.
Te fastidia, te parece agotador, entonces sigues engordando a base de malas palabras y malos pensamientos, y pronto obtienes una vida “fast food”.
Intenta de a poco, por ejemplo en Shabat, intenta decir solo cosas positivas, (yo lo digo... pero, en fin, mi familia me tiene mucha paciencia, gracias a Di-s).
O, cuando te encuentres con alguien, dile algo bonito, algo que lo haga sentir bien.
Cuando estas por hacer un comentario sobre alguien, cierra la bocota, y pide un deseo.
Jánuca es tiempo para educar “Jinuj”, edúcate a ti mismo, y podrás crear una vida plena de Luz.

Yapa:
Una boca limpia, Santa, que hace pedidos con palabras hermosas, llega al Cielo como una corona resplandeciente. Di-s ama esas plegarias tejidas con buenos pensamientos. El Todopoderoso las luce, orgulloso del progreso de Su hijo, y las responde de inmediato, con amplitud y belleza revelada.
Que tengamos el mérito. Amén veAmén.


Patriicia (Dvorah)