Torah para Vivir

Torah para Vivir

21 jun. 2010

De vuelta al hogar


BS”D

En Honor al 12 y 13 de Tamuz
Liberación del Rebe Iosef Itzjok


Es extraño volver al hogar de uno después de tanto tiempo...
Y más aún, resulta extravagante volver al “hogar” luego de que toda nuestra vida, desde el nacimiento hasta el presente, transcurrió en otro país, en otro lugar.
Pero así es un judío
No hay lógica que nos aguante
Extraño Israel desde que tengo memoria, y sé que es mi hogar por más que sólo la haya “caminado” como turista.
Cómo se puede ser turista en la casa de nuestro Padre?
Tengo tantos sueños, tantos anhelos, tantas preguntas...
Por coquetería, no soy partidaria de decir mi edad, pero son muchos los años que llevo en mi mochila, y ahora, está lista para el viaje.
Tengo todo.
Además de mis expectativas, y añoranzas, llevo a cuestas tanto heridas antiquísimas, que ni siquiera caben en las palabras, como también alegrías que me sostienen viva, más allá de males de ojos y malos pensamientos.
Una mochila así, con la transición, de “La chica del coro de Hola Susana”, “Cantante de Tango” a “Esposa y mamá observante”, “Morá de Torah”, vale oro, yo lo se, mi mochila es mi tesoro.
Mis lágrimas, mis rezos, mis esperanzas, mi agradecimiento por esta vida tan intensa que Di-s me ha dado hasta ahora, todo, está aquí, y lo llevo conmigo...
En este último tramo de nuestra estancia en este lugar, mi esfuerzo estuvo puesto en construir un hogar, mi hogar, construirme como una mujer completa, como Di-s manda. Una mujer judía, que sólo le teme a Di-s, y trata férreamente que no le importe nada sobre qué pensaran “las gentes” de alrededor. Difícil, casi imposible, pero de tanto golpearme, de tanto esforzarme, el Todopoderoso, me ha permitido conquistar algo de esa libertad indestructible, de la libertad de servirLo sólo a Él, y no tener, (Jas veShalom) otros dioses.
Me alentaron mis padres, Abraham, Itzjak y Ya'akov, y mis madres, Sara, Rivka, Rajel y Leah, gracias a ellos y a los Pastores de Israel, tuve el coraje de yacer en la oscuridad de lo singular, e intentar un camino propio, que reflejara la Verdad de mi Alma Divina.
Cada persona que se acercó, supo (porque me vio), que yo estaba luchando, y que no siempre salía victoriosa y esto, es lo que siento que he sembrado.
Baruj HaShem ahora hay muchos que enseñan Torah y Mitzvot, muchos que han abierto sus mentes y corazones al “arte” dentro del camino de la Torah. Ahora, en el camino de la Teshuvá, hay tanta variedad de colores y sabores, literalmente, un menú para cada quién...
Por eso, reflexionando sobre lo que dejo en este lugar, mi balance, es que a pesar de las derrotas, las deserciones, las pérdidas, y los mutis por el foro, intenté con todas mis fuerzas “ser quién tenía que ser” en cada momento. Y eso es lo que intenté transmitir, a todos los que se acercaron alguna vez. Intenté transmitir, que cada uno vino a hacer algo importante, su alma vino a hacer algo, y si bien ese algo, para el judío, es estudiar Toráh y cumplir Mitzvot, cada uno y uno debe, revelar su parte de Toráh; con sus talentos, y con sus capacidades particulares.
No hay modo de revelar algo interior, algo verdadero, algo de nuestra esencia, si uno mira de reojo, el asentir del público presente.
La única manera de ser fiel a Di-s, es siendo fiel a la voz más pura que habita en nuestro interior.
Di-s puso en el mundo un hálito de censura que puede aplacar hasta a los más intrépidos y heroicos de los seres humanos, la única manera de hacer frente a la oposición que aparece en nuestro camino, es apegarnos al Jefe, al Adón haKol, pues no hay nada más, sólo Él existe, y si nos aferramos a Él, “los otros dioses” se desvanecen como la oscuridad frente a la luz.
Intenté transmitir, que los “otros dioses” pueden ser ideas con las que convivimos cotidianamente, el empleador, los padres, el Rabino, la psicóloga, el administrador del edificio, etc. Nada de ellos es real, sino que es Di-s, armando escenas para nosotros, para que crezcamos, para que maduremos, para que florezca la maravilla excepcional, que Di-s puso en nuestro espíritu.
Somos actores, con un personaje, y Di-s dirige desde la platea y no hay más.
Cuando un actor “se cree” su personaje, es signo de locura, nosotros vivimos en un mundo, donde “nos creemos” todo lo que sucede, y nos cuesta ver la voz, la mano, el abrazo o el puntapié de Di-s, dirigiendo cada cosa que transitamos.
Ahora es tiempo de volver a casa, sólo Di-s sabe qué será de nosotros, pero eso, a pesar de ser lo que más nos asusta, es a su vez, la grandeza infinita que el Eterno tiene reservada para los que se arrojan en Sus brazos y siguen adelante.
Escuchando las charlas de años anteriores, disfruto de las risas espontáneas que surgen, de los comentarios, las dudas, y de las resistencias al cambio... Gracias, por ese regalo.
Han pasado por nuestros Shabatot, infinidad de personas, de variadas procedencias, y multifacéticas necesidades. Guardamos tantos recuerdos, (muchos verdaderamente hermosos), de esos encuentros!
Muchos han conquistado lo que en ese entonces anhelaban, ser observantes, casarse, tener hijos, recibirse, hacer guiur... etc. Y otros, están aún en la búsqueda, o han cambiado de sueño...
Finalmente Di-s me ha permitido tener un lugar, este lugar en internet, donde de manera recatada, puedo seguir en contacto con mi tarea de transmitir.
Quiero agradecer a todos los que fueron parte de mi historia hasta aquí, ya sea porque me alentaron, porque confiaron en mi punto de vista, o porque sintieron que no era para ellos y no quisieron seguir en el tren que yo proponía.
A todos, gracias, gracias por haber actuado en las escenas que teníamos juntos. Y por soportar mis ausencias, mi ego, mi rebeldía... Gracias por haber estado, y por el amor que han generado dentro de mi corazón y que llevo en mi mochila, en mi regreso a casa.
Hasta pronto.
Con cariño,
Patriicia (Dvorah)