Torah para Vivir

Torah para Vivir

7 jun. 2010

El alma judía



BS”D
Baruj Daian Emet
LeIlui Nishmat Rab Mordejai Eliahu

Di-os envía a Su mensajero, el espíritu de Su mensaje vuela a través del aliento de Su siervo, y me despierta.
De miles, de millones de gotas, Di-os me elige y el mensajero Divino, me despierta a mí. La vitalidad Divina llega a mi ser y entonces surjo desde los hielos, desde el encierro, desde el ocultamiento, para dar vida, para reverdecer Su mundo, para sembrar y hacer florecer la belleza, la gracia y la poesía. Todos mis caminos son una danza generosa que abre las puertas para que la naturaleza deje ver la Gloria de Di-os. Y me siento feliz. Muy feliz. Pero... sin esperarlo, me encuentro con lugares donde la bondad no llega, hay sitios donde el mundo se niega a revelar la Verdad Divina. Qué sucede? Qué sucede aquí, en esta oscuridad? Mi misión es averiguar, es corregir este yermo...
Oh! mi bondad ha despertado a su enemigo, la oscuridad se ensaña con quien viene a mostrar la armonía de Di-os. Llueven dolor, persecuciones, malos entendidos, agresiones, enfermedades, malas palabras, problemas financieros, heridas, soledades, desesperación y yo corro y corro para salvarme, para no ser tragada por el que me quiere destruir. Corro, y corro, hasta que ya no tengo donde huir...
Silencio, todo parece haber terminado...
Entonces Di-os envía nuevamente a Su mensajero, y el mensajero sabe que todavía debe buscarme.
Me encuentra entre cenizas y polvo, con apenas un hilo de vida. El mensajero no se deja vencer por las apariencias, me invita a elevarme con él... Y yo, con lo último que me queda, con un esfuerzo de fe que supera mi mente y mi lógica, me aferro a él, pues es el mensajero de Di-os ... El me carga sobre sus espaldas y yo, solo puedo llorar... Pero entonces, para mi sorpresa, son estas mismas lágrimas las que salvan al mundo, son estas mismas lágrimas la fuente de la Resurrección, es este mismo dolor el que hace parir nuevamente la belleza en este mundo. Su mundo, mi mundo. Y vuelvo, vuelvo reverdecida, a terminar mi tarea, la monumental tarea de levantar el velo de la oscuridad y convertir las cenizas en flores y almendras. Y mi sonrisa llega a todos los rincones de la tierra y el mensajero de Di-os se siente orgulloso de haberme despertado, pues Di-os, desde el comienzo de los comienzos, me ha elegido para esta tarea, y Su esperanza me mantiene vive a mí, al alma Judía.
Patriicia (Dvorah)