Torah para Vivir

Torah para Vivir

12 feb. 2011

Surgiendo desde la oscuridad


BS"D
Di-os, nos ha dado a cada uno de nosotros una misión para ser realizada durante nuestra vida.
Decir "nuestra vida" es una forma de decir, ya que la vida es otorgada segundo a segundo por el único capaz de crearla y mantenerla, Di-os mismo.
Él espera que nosotros usemos nuestros talentos, dones, recursos, capacidades, para servir al propósito para el que Él nos mantiene. Él sabe que nos pone pruebas, y sabe que esas pruebas son para que desde el fondo del pozo más profundo rebotemos hacia arriba con una fuerza y una luminosidad tan intensa como fue nuestra caída.
Di-os nos espera, porque nos "sabe", conoce la semilla que Él mismo puso en cada uno de nosotros, y que hay semillas con mucho potencial que necesitan pruebas muy difíciles para sacar toda la grandeza que llevan guardadas en lo oculto de su interior.
Así que Di-os, nos tiene paciencia, mucho más paciencia que la que nosotros mismos nos tenemos, pues nosotros solo vemos oscuridades y dolor y Él sabe que esos obstáculos son las vallas que debemos saltar y elevarnos hacia una dimensión más alta de nosotros mismos. Él sabe que somos seres humanos y que no somos ángeles y que los ángeles no pueden errar y los seres humanos erramos para crecer.
Hay veces, que las pruebas nos ponen al filo de lo soportable, y tenemos muchas ganas de renunciar, de decirle: "Sabes Di-os, mejor elige a otro para este asunto, porque yo no doy más". Pero en ese momento, cuando le confesamos que no damos más, que el sufrimiento nos resulta extremo, cuando le pedimos ayuda, cuando vemos que ya no nos sirven nuestras inteligencias, ni nuestras experiencias, ni nuestras medicinas, ni nuestros amores, cuando nada basta para calmarnos y nos dirigimos con el corazón quebrado a Su poder, entonces Di-os Se presenta con toda Su gloria y todo Su esplendor, nos arranca del barro donde estamos chapoteando y nos yergue sobre nuestras piernas con dignidad y fortalezas genuinas. No hace falta creer en lo que digo, simplemente es cuestión de hablar con Él y permitir que se manifieste Su Verdad.
Él espera nuestro llamado, y no le importa la hora.
De alguien que sabe lo terrorífico que es caer y que ha salido y puede contarlo.
Con cariño,
Patriicia Dvorah