Torah para Vivir

Torah para Vivir

5 mar. 2014

Purim


Purim

Según la Torah, según la historia, el pueblo judío pertenece a esta Tierra Santa. Eretz Israel, la tierra de Israel, es del pueblo Judío.
No importa que hayamos estado exiliados por más de 2000 años, ni que hayamos vivido en todas partes del mundo, haciendo florecer cada rincón que hemos habitado, Israel es y será nuestro hogar.
Y aunque muchos se fuercen por creer que es imposible que el mundo se vuelva una y otra vez más y más loco, las evidencias son claras, y como en los antiguos pogroms de Rusia, como en las expulsiones de España y de otros países europeos, como el boycot a los emprendimientos judíos, la persecución y el deseo de aniquilarnos de antaño, hoy vuelve a la carga y tienen asistencia perfecta, en todos los enemigos de Israel.
Israel estado o Israel pueblo, somos una y la misma cosa. Y vivir fuera de Israel, no nos desliga de nuestra pertenencia. Israel es nuestra casa, es nuestro futuro.

Los nazis de entonces y de hoy, no hacen ninguna diferencia entre nosotros.
A los nazis, sean alemanes, franceses, canadienses, iraníes, sirios o sudamericanos, no les importa si estudiamos Torah, si somos genios científicos, estrellas de cine, o amas de casa. No les importa si hemos contribuído para crear soluciones en cualquier coordenada del desarrollo de la humanidad. Para cualquiera de nuestros enemigos, el judío, cualquier judío, religioso, ateo, diplomático, millonario, instruído, buscavidas, atleta olímpico o militar, es una pesadilla que hay que acabar.
Y el pueblo judío, con nuestros actos de bondad, de heroísmo, de creatividad, somos el puño estrellándose en el rostro de los mediocres, una y otra vez, haciendo sangrar las narices de la envidia, los celos, el rencor, y todas esas emociones que envenenan mentes de millones de personas dispuestas a matar a sus propios hijos a cambio de arruinar la vida de al menos, uno, de nuestro pueblo ( Di-s no lo permita).

Israel es nuestro lugar, y aún, con todo los conflictos que tenemos entre nosotros, esta bendita Tierra, sigue siendo el único lugar donde un judío de cualquier lugar del mundo puede venir a refugiarse de la maldad de quienes nos quieren destruir.

Y no es fácil convivir...
Muchos israelíes de izquierda quieren la paz a costa de regalar territorio y transformarnos en un patético clon del resto de las naciones...
Parte de los israelíes ortodoxos, pretenden vivir como en una burbuja autónoma, olvidando que la tierra que pisan está sembrada con sangre de nuestros hermanos, soldados que han dado su vida para que esta Nación esté en pie.
Y ampliando el espectro, existe una gran población que sabe que ésta es nuestra Tierra, nuestra herencia, y es el lugar donde se lucha cada segundo por crecer, educar, inventar y volver a empezar la vida una y otra vez con nuestros sueños y nuestros muertos en el corazón.

Mientras los lobos del mundo, se relamen, imaginando nuestro fin ( Di-s no quiera), nosotros deberíamos unirnos, como nos unen ellos, nuestros enemigos, que no hacen ninguna diferencia entre nosotros a la hora de perseguirnos...

Éste es el milagro de Purim.
Haman quería destruir a todos, adultos, niños, jóvenes, ancianos, hombres, mujeres, artesanos, cocineros o simpatizantes del “gobierno”.
Mordejai era un líder verdadero y sabía, que arrodillándose ante el enemigo, no se protege al pueblo. Sabía que Di-s maneja el mundo, pero que era necesaria la acción, actuó con sabiduría y valentía, aconsejó a la Reina Ester y utilizó todas las herramientas “terrenales” y “espirituales” para evitar que se concretara el decreto de destrucción que había ideado Haman y que el Rey Ajashverosh había autorizado.
La Reina Ester propuso: unámonos, ayunemos, recemos y entonces me presentaré y hablaré frente al Rey.
Entonces Di-s, escondido en hechos “casuales”, insertó Sus milagros dentro del mundo natural.
Haman y sus hijos fueron colgados, las riquezas y poseciones de Haman, pasaron a la Reina Ester, Mordejai fue elevado y honrado y, con el anillo del Rey, selló otro decreto que ordenaba la defensa y la lucha armada de los judíos contra los enemigos.

Tal vez este Purim entendamos que Haman se ha multiplicado. Que al igual que entonces, tampoco tenemos dónde huir, porque el mundo entero son como aquellas 127 provincias del reinado de Ajashverosh. Que Israel debe ser nuestro refugio y que debemos unirnos para cuidarnos y cuidar nuestro futuro.
Y que necesitamos ese líder que combine la fe en Di-s, la sabiduría, la bondad y compasión por nuestro pueblo, con la grandeza política, la claridad de la acción necesaria para proteger al pueblo y la determinación de no dejarse doblegar ni intimidar por las circunstancias.
Y finalmente, necesitamos esa Reina que anime al pueblo a unirse como un todo, para efectivizar nuestra salvación y nuestra “remake” del Milagro.

Pidamos la renovación de aquel final feliz y que tengamos un Purim Sameaj, para todos.

Con todo mi amor
Patriicia Deborah Starkloff