Torah para Vivir

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11 ene. 2012

Construyendo un hogar Judío 16 Sentirse amado

BS"D Tzadik, es aquel individuo que gracias a su conexión con Di-s, percibe su vida como una gran oportunidad para "DAR"... El rashá, es aquel que, sin importarle los medios ni las consecuencias, percibe su vida como una oportunidad para satisfacer sus necesidades, es decir, para "QUITAR"... Ambos viven dentro nuestro... Ambas pulsiones se debaten en nuestro interior... Nuestro libre albedrío, es el que otorga "voz y voto" a una de estas dos fuerzas que luchan por prevalecer... Nuestro Tzadik interior, se sabe amado por Di-s, y busca hacer el bien... El rashá, se siente sólo, herido, abandonado y busca atender sus carencias a través de su entorno... Pide, exige, o roba atención... Todo su andar, es ir al encuentro de víctimas que alimenten su ego desgarrado... "El mundo fue creado para mí" dicen nuestros sabios... El Tzadik entiende que todo este mundo, es creado por Di-s, para concederle un escenario y herramientas para trabajar, para curar, para embellecer y para reparar... El rashá trata de sacar provecho y como un bebé, que requiere atención y dedicación constantes, devora todo lo que el mundo le ofrece y más, para su propia y única satisfacción... Cada vez que miramos qué necesita nuestro esposo, qué necesita nuestro hijo, y nos ponemos en acción para alentar, valorar o auxiliar, se revela en nosotros la fuerza de nuestro Tzadik interno... Cada vez que culpamos a nuestro entorno, que reclamamos, que nos ofendemos, que manipulamos, estamos revelando la fuerza del agujero negro que late dentro de nuestro corazón... El Beinoní, el hombre "intermedio", es aquel individuo, que teniendo esas fuerzas destructivas bombeando dentro de su conciencia, elige NO permitirle salir a la Luz. El Beinoní es un luchador nato, un ser, que aún cuando desea "vampirizar" al mundo para sentirse arropado, se detiene y transforma su instinto en una fuerza para abrigar y calmar a su entorno... Cómo es posible? El Beinoní tiene un socio Todopoderoso que lo ayuda con la "tarea para el hogar". El Beinoní camina junto a Di-s. Cada vez que silenciamos nuestra crítica, nuestro "indiscutible" reclamo... Cada vez que dejamos de pedir más aplausos, más dinero, más condecoraciones... Cada vez que renunciamos a "salirnos con la nuestra"... Cada vez que prestamos atención a las necesidades de otros, cada vez que lavamos los platos (de todos)... Cada vez que admitimos que podemos estar equivocados, cada vez que pedimos lo que necesitamos sin culpas ni psicopateadas... Cada vez que registramos que lo importante no es nuestro YO, sino la Misión de nuestra Alma... Entonces nos volvemos Beinonim, verdaderos socios de Di-s, en la enmienda del Mundo.