Torah para Vivir

Torah para Vivir

11 jul. 2010

Fidelidad


BS”D
Rosh Jodesh Av

Perdónanos HaShem!
Tu nos enseñaste que el libro de la Teshuvá está abierto, siempre...
Perdónanos HaShem!
Nos has dado una herencia, una herencia preciosa, una herencia que todos envidian...
Nos concediste una casa perfecta para que la habitemos, para engrandecernos, para ser familia, para cuidarnos, para educarnos y ser ejemplo...
Nos brindaste todo lo que un ser humano medianamente despierto puede desear...
Sí, es verdad, también nos pusiste molestos vecinos, vecinos malvados...
Nos olvidamos que Tu creas la realidad, Tu creas esta residencia nuestra...
Cada uno se olvidó que todo absolutamente todo lo que tiene, Te pertenece.
Nuestra vida, es tan sólo una consignación de Tu parte...
Creímos que podíamos olvidarnos del contrato de locación y seguir como si nada...
Nuestros enemigos saben más de nuestra herencia que nosotros...
Ellos la buscan con sus propias vidas...
Pero nosotros, nosotros elegimos nuestros sagaces administradores para la propiedad...
Ellos dijeron, si los vecinos nos molestan, démosle una porción del edificio!
Bravo! Qué idea creativa! Si los ladrones quieren tu auto, regálale las ruedas y te dejarán en paz!
Rezo todos los días porque Tu, HaShem, nos cures del espíritu de necedad...
Cuando alguien desconoce su tesoro, se vuelve un mendigo lastimoso que, humillado, va en busca de limosnas nauseabundas a los lugares más bajos de la Tierra...
Di-s nos da existencia, y Él nos dio Su Torá y Eretz Israel, solo ciegos de mente y corazón podemos renunciar y regalar lo que nos fue prestado...
Basta!
Donde estemos, en cualquier lugar del planeta, los judíos debemos decir basta!
Pero ese basta, no debe ser externo, no es para los “poderosos”, es un basta para nosotros mismos, es un basta interno.
Basta a nuestra mentalidad “progresista” que nos llevó a ser la mujer golpeada del mundo!
Aliémonos con Quien nos dará todo absolutamente, para ser Sus dignos representantes.
Sepamos quienes somos, cómo es que recibimos Eretz Israel como herencia, comportémonos guiados por la Torá, Su sabiduría, Su Verdad, y no habrá cuerno que se levante frente a nosotros y no habrá más pérdida que la desaparición de quienes nos persiguen para matarnos!
Muchos judíos creemos conocer nuestra identidad, pero pocos nos hemos sentado a estudiar y a aprender y a ver y conocer el por qué Di-s nos ha elegido como “Luz para las Naciones”. En verdad, muchos de los que volvemos al camino de la Torá, nos damos cuenta que nuestro alejamiento estaba soportado por la ignorancia absoluta y el embotamiento de nuestras almas con prejuicios penosos.
Di-s nos otorga Su poder. Dentro de cada uno de nosotros hay una fuerza tan potente de Divinidad, que tan sólo un chispazo salido de una Tefilá (rezo), una Mitzvá (precepto), un estudio de Torá, un acto de Bondad, cambiaría, en un instante, todo nuestro status.
Quieres la paz? Lej Lejá, vuélvete hacia ti, hacia tu esencia, hacia la fibra íntima que puso el Creador dentro de ti.
Quieres que el mundo te respete? Deja de lloriquear y transar y pactar con los que nada tienen más que la muerte, sé quien viniste a ser.
Que no crees en nada? Es imposible, si existe un simple deseo de justicia dentro tuyo, es porque crees en un mundo mejor que este. Esta creencia que late dentro de ti, no la inventaste tú, esa creencia en un mundo justo, la implantó tu Creador para que tú la persigas...
Pesaj, el Kotel, Jebrón, el Brit Milá, Ierushalaim shel zahav, el Bar Mitzvá, Eretz Israel, el ibrit, y las danzas jasídicas, todo, todo lo que forma parte de tu vida, no son partes aisladas, pedazos rotos, (Di-s no lo permita); todas las “tradiciones” son una unidad, forman el entero del ser judío con la Torá, y está en cada uno de nosotros detenerse y dejar de seguir fraccionando y diluyendo nuestro valor esencial, y procurar nuestra unidad con Di-s.
Está en cada uno comenzar a unificarse de la única manera vital; santificando nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestra acción con una fidelidad completa a Quién nos eligió para ser judíos, para ser una Nación Santa y para heredar Su Tierra Santa.
Eretz Israel es nuestra, y seremos bendecidos con paz, si y tan solo, escuchamos Su voz, nos tornamos fieles a Su voluntad y nos volvemos Uno con Él.
Que sea hoy. Amén.
Patriicia (Dvorah)