Torah para Vivir

Torah para Vivir

28 may. 2013

La Fidelidad de los Rebeldes 1

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Imagen gentileza de Iael Starkloff

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La Fidelidad de los Rebeldes 1


  1. Creo en Di-s
  2. Creo en la Torah
  3. Creo que laTorah es Divina y que fue entregada por Di-s a través de Moshé Rabeinu a todo el Pueblo de Israel en el monte Sinai.
  4. Creo que tenemos que cumplir los Preceptos ordenados por Di-s
  5. Creo en la esencia Divina que habita en cada ser humano
  6. Creo en la futura revelación del Mashiaj, en la Redención Final y en la Resurrección de los muertos.

Por qué aclarar todo ésto?
Porque estoy a punto de patear el tablero y no quiero dejar en manos de los hipócritas, conclusiones que puedan ser manipuladas para tergiversar mi mensaje.
OK.
Nací en una familia judía, tradicionalista.
Me eduqué como judía “secular”, con una espontánea comunicación con Di-s, amor a Israel y orgullosa de pertenecer al pueblo judío.
Mi sueño era ser cantante, cosa que hice durante largos años.
Trabajé en teatro, televisión y “varios”.
Aquel que esté interesado en conocer mi trabajo profesional, puede ingresar a mi blog y ver mi Curriculum.
Tuve todo lo que según decían las propagandas de la tele, hacían “la felicidad”, pero yo, me sentía muy desdichada.
Fui muy paciente durante muchos años de psicoanálisis buscando resolver mi vida, pero no hallé respuestas a mis angustias ni a mi ansiedad.
Estaba casada, tenía un hijo, un trabajo, una carrera, una casa, un deporte, un auto y un perro. Y era muy infeliz.
Me divorcié y con mi hijo, el perro, y mi guitarra, nos mudamos.
Comencé a buscar respuestas en el camino espiritual.
Conocí a mi actual esposo bailando salsa.
Juntos comenzamos el camino de Teshuváh (el “retorno” a la Torah y a las Mitzvot) y tuvimos, gracias a Di-s, una hija maravillosa.
El camino de retorno es algo muy especial. Porque para “volver” a un lugar que no recordamos, necesitamos gente “sabia” que nos guíe.
Qué significa?
Que cuando uno está dispuesto a dejar todo lo que durante años formó parte de su mundo tanto interno como externo, se queda en carne viva y sólo. Y en esa intemperie cósmica, espera por alguien piadoso le ofrezca una visión clara del horizonte al que anhelamos (?) llegar.
Necesitamos de señaladores que nos indiquen cómo alcanzar los senderos que se encuentran ocultos en nuestro mapa interior.
Aquí comienza el problema.
No hay mucha gente sabia.
Hay mucha gente con “buenas intenciones” y también muchas “sin”.
Hay gente que cree haber llegado al horizonte. Y que ese horizonte es único y de un sólo color y textura y que todo lo que no es “ese” horizonte simplemente no es el HORIZONTE VERDADERO.
Otra cree haber nacido en la cúspide de la cima. Y se siente orgullosa de haber nacido allí ignorando que lo que importa es la travesía que uno haga y no, el hecho que Di-s haya elegido ese lugar y esa condición para comenzar nuestro viaje.
Hay mucha gente imbécil.
Hay gente que tiene mucho conocimiento de las escrituras, de lo que enseñaron los sabios, hay gente que tiene un gran árbol genealógico, hay gente que tiene un padre, esposo, abuelo o hijo, “Rabino”. Hay gente que sabe de memoria la Bendición para después de las comidas. Hay gente que vive cerca de una Yeshiváh o dentro de ella, pero nada de todo ésto está relacionado con la sabiduría de Torah de una persona.
El “retornante” baja la guardia, es conciente que no sabe y cree que los que dicen saber, saben de lo que están hablando.
En la ingenuidad del “retornante” que no tiene idea de lo que significa Torah ni de lo que significa Mitzvot, cree que esa gente que nos mira como desde “arriba”, con cierto paternalismo, (con cierto desprecio), o con aire de “soy el más mejor”, tienen todas las respuestas que necesitamos para acercarnos a Di-s y a Sus Preceptos.
Bueno, no todo el mundo “ortodoxo” es así, hay también gente que sí sabe y que sí tiene idea de que la Teshuváh es y debe ser creativa y particular y no una fotocopia mediocre, pero estos “grandes”, son contados con los dedos de una sóla mano.

La mayoría de la gente observante se la creyó. Cree que por tener un estilo de vida ortodoxo-jaredí, ya está. Ya llegó. Tal vez le falte alguna “jumráh más o menos”, pero en esencia, (cree que), ya está allí.

Y los que retornamos de una vida totalmente alejada de la observancia y del temor reverencial a Di-s, nos tragamos la angustia de haber llegado tarde a una fiesta que ni siquiera sabíamos que existía, pero que deberíamos haberlo sabido y ahora que lo sabemos debemos actuar como que lo sabíamos desde siempre y que nacimos con un sombrero o con una peluca puestos en la cabeza, para que nadie vaya a notar, ni a sospechar siquiera que alguna vez NO fuimos observantes, y que si alguna vez fuimos securales, ahora estamos avergonzados, arrepentidos, de nuestra vida “anterior” llena de basura y cosas inservibles. Si es así, si finalmente el retornante asume bajo la “doma” de los religiosos de siempre, que es culpable de no haber sido otra persona con otra historia más kasher en su vida, entonces está bien, será aceptado como si hubiera nacido dentro de la kehiláh, hasta tal vez se pueda casar o pueda casar a sus hijos con gente que es religiosa de toda la vida!
Por supuesto que hay que hacer una distinción entre los que se paran sobre nuestras cabezas para obligarnos a entrar en un cubículo de vida “religioso” y los torpes de buen corazón que no saben siquiera mirarse al espejo. Aunque ambos son nefastos al momento de “ayudarnos” a caminar el camino de la Torah, los primeros son tiranos de alma, y los segundos son clones que sólo saben repetir recetas híbridas y vomitivas...

Para alguien como yo, con un historial de vida intensa, el encuentro con la sabiduría de la Torah a través de los libros fue algo I M P R E S I O N A N T E!!! Era tan maravilloso internarme en la sabididuría que Di-s nos había legado! Había tanto por aprender, por disfrutar, por actualizar!

Parte de ese entusiasmo, de ese despertar fue incinerado con los primeros encuentros que tuve con representates del “ambiente religioso ortodoxo”.
Gracias a Di-s, aún conservo intacta mi creencia en el Creador y en Su Torah, pero estoy, como muchos, como muchísimos, cansada de aquellos que se adjudican la etiqueta de “dueños de casa”. No es casualidad que parte de las profecías sobre el Mashiaj predicen que él va a acercar a los alejados y alejar a los cercanos...
Si la cercanía a la Torah y a sus Preceptos es mecánica, fría, prejuiciosa, subida sobre los cadáveres espirituales de todos aquellos que fueron asesinados por la careateada del ambiente religioso, es de seguro que el Mashiaj los va a querer lo más lejos posible de su olfato. Y digo adrede el concepto de olfato, pues el Mashiaj va a reconocer la verdad de cada persona a través de su santa y privilegiada nariz.
Y prepárate para la gran sorpresa, porque muchos de aquellos que se bajaron del tren de la observancia, lo hicieron porque se asquearon de la hipocrecía del ambiente religioso ortodoxo-jaredí, pero esa repulsión habla de lo apegados que están a la verdad, aunque elijan en este momento un camino que parece contradecir su creencia en Di-s, su huída, es una búsqueda frenética de lo DIVINO. Ésto es lo que yo llamo la Fidelidad de los Rebeldes.

Llevo casi 18 años de “retornante”, y no nací ayer.
El por qué nunca escribí tan directamente sobre mi fastidio hacia la dirigencia ortodoxa y los rebaños silenciosos que acatan y repiten prejuicios sin reflexionar, se debe a que hasta hace unos días creía que no era bueno sacar los trapitos al sol. Creía que como sé que esto lo leeran judíos y no judíos, semitas y antisemitas, laicos y religiosos (?), temía que mi mirada pudiera perjudicar el acercamiento a la Torah de algunos o causara falta de respeto hacia la Torah (Di-s no lo permita) a otros. Hace unos días me enteré que muchos Rabinos han silenciado el abuso, acoso, maltrato, etc. etc. para que no se ventilaran esos sucios asuntos fuera (ni tampoco dentro) del ámbito ortodoxo. O sea que las víctimas de todas esas perversiones, deben continuar como si nada hubiera sucedido, para preservar la paz comunitaria...
Creo que es hora de revertir las cosas.
La Torah es dada para refinar a la sociedad.
La Torah es dada para alegrar la vida de las personas, para dejar de ser un animal que come cholent el sábado a la mañana y ser un hombre sensible que reza con el corazón y respeta al más pequeño de sus hijos, que acompaña empáticamente los diferentes estados de ánimo de su mujer y es un ejemplo de rectitud real para aquellos que lo rodean.
La Torah es dada para sacar de lo potencial a la acción todos los talentos que Di-s nos otorgó para embellecer Su Mundo.
La Torah es dada para “ser” y no para “hacernos los Tzadikim”

Puedo decir después de todos estos años que tengo suficiente experiencia como para creer que NO estoy equivocada. Quise estar equivocada. Prefería creer que estaba equivocada, cuando me enteré que una mujer que preparaba novias enseñando “Pureza Familiar” les decía que si el marido les pegaba, ellas no tenían que contarle a nadie. Y que cuando denuncié esta situación a un Rabino, éste me dijo que no podía ser. Y cuando le pregunté que cuál sería el sentido que una joven inventara esa historia y viniera llorando a contarme lo que la Rabanit le había dicho, el Rabino me preguntó quién era esa Rabanit y yo le dije el nombre y éste se quedó en silencio y me respondió que entonces podía ser verdad... Y cuando yo le pregunté por qué permitían que alguien así preparara a las novias para casarse, el Rabino me respondió que el esposo era una persona “importante”.
Quise estar equivocada cuando una mujer ortodoxa, me contó que ella se “afeitaba” la cabeza, pero que su marido no lo sabía. Y cuando le pregunté cómo hacía para que el marido no supiera, me contó que en la intimidad, ella usaba la peluca.
Quise estar equivocada, cuando envié material escrito a una Kehiláh y nadie me respondió, pero un tiempo después apareció un cuento muy parecido al que yo había enviado, en una revista de esa Kehiláh con el nombre de “otro” autor.
Quise estar equivocada cuando una Rabanit, con la que tenía muy poca relación, me solicitó que trabajara gratis en un evento suyo. Muchas Rabaniot, me solicitaron el favor de mi profesionalismo como cantante o show-woman, y a pedido de ellas yo hice mi trabajo en forma gratuita infinitas veces... Pero cuando necesité un salón para hacer el bat Mitzvá de mi hija, y quise conversar sobre la posibilidad de alquilar uno de los salones, esta Rabanit en cuestión, me respondió secamente que ella no se ocupaba de esas cosas y me derivó para que hablara con un empleado.
Quise estar equivocada cuando me senté con el director de un programa para enseñar Torah a Jóvenes Universitarios y le ofrecí un montón de ideas que él menospreció, tuve que soportar que de golpe no me dirigiera más la palabra y que al poco tiempo iniciara un proyecto gigante basándose en cada una de las ideas que yo le había ofrecido y obviamente desligándome de la tarea.
Quise estar equivocada cuando una pareja ocultó la enfermedad muy muy grave de la mujer, para obtener la adopción de tres niños que ya venían de un hogar sustituto. La mujer murió y mucha gente se preguntó cómo podía ser que Di-s enfermara a esa mujer después de haber hecho un gesto de amor tan grande como es el adoptar niños sin hogar.
Quise estar equivocada cuando comprobé que las habladurías iban de un lado para otro sabiendo que es una de las prohibiciones más graves de la Torah.
Quise estar equivocada cuando muchísimos artistas renunciaban a sus talentos gracias a los “buenos consejos” de algún Rabino que veía en lo artístico la puerta del Geheinom.
Quise estar equivocada cuando durante la reestructuración de un centro de estudios de Torah, un grupo de jóvenes solicitó explícitamente que yo siguiera enseñando allí, entonces el Rabino me redujo las horas de enseñanza.
Quise estar equivocada cuando llegué a Israel y conocí las mentiras que viven muchas familias para poder insertar a los hijos en las escuelas religiosas.
Quise estar equivocada cuando supe que una mujer ortodoxa sigue ingiriendo lacteos a sabiendas que su bebé (que está amamantando) es alérgico a la leche. Y también quise estar equivocada, cuando mi vecina ortodoxa al ver que yo estaba grabando el llanto desesperado de su bebé, que se repetía cada mañana y cada tarde durante semanas, cerró las persianas y mudó al bebé a otra habitación como para que no sea tan audible...

Y, lamentablemente, la lista sigue...

Aquí, en Isreal me shockeó la multitud de judíos que observan Mitzvot. Me perturbó cuando ví que hay muchas maneras de servir a HaShem.
Existe un Universo infinito para cumplir las Mitzvot según la Halajá.
El camino de la Torah y de Mitzvot, debería ser un camino de alegría,porque Di-s pide que lo sirvamos con alegría.
Y qué tipo de alegría puede existir cuando alguien vive la vida que otros (en general inútiles) le dicen cómo la tiene que vivir?
Si alguien viene a decirte lo que deberías hacer... sería conveniente que cierres tus oídos como si fuera lashón hará (habladurías), porque si no solicitaste su consejo, quién lo invitó a opinar, y qué le hace pensar a esa persona que tiene “la posta”?
No sé muy bien a qué me voy a dedicar de ahora en más.
Pero este deja vu ya lo he vivido (ja ja)...
Sé que cuando quemo las velas, es porque en breve comenzaré a volar.
Beezrat HaShem. Amén.