Torah para Vivir

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26 sept. 2011

Torah en Español Libro Devarim



Libro Devarim - Parashá Haazinu (presten atención)
Elul 26, 5771– Tishrei 3, 5772 / Setiembre 25 – Octubre 1, 2011

32
- 1 Prestad oídos, oh cielos, y hablaré; y que la tierra oiga las palabras de mi boca. 2 Que mi enseñanza caiga como la lluvia, que mi palabra fluya como el rocío; como vientos de tormenta sobre la vegetación y gotas de lluvia sobre las briznas de pasto. 3 Cuando proclame el Nombre de El Eterno, adscribid grandeza a nuestro Dios. 4 ¡La Roca! Perfecta es Su obra, pues todos Sus senderos son justicia; un Dios de fe sin iniquidad, justo y recto es Él; 5 La corrupción no es Suya, la tacha es de Sus hijos, generación perversa y torcida. 6 ¿Es a El Eterno que Le haces esto, oh pueblo vil e insensato? ¿No es Él tu Padre, tu Amo?¿No te ha hecho y formado? (2º DÍA / ALIÁ) 7 Recuerda los días de antaño, comprende los años de generación tras generación. Pregúntale a tu padre y él te lo relatará, a tus ancianos, y ellos te dirán. 8 Cuando el Supremo les dio a las naciones su herencia cuando separó a los hijos del hombre. Estableció las fronteras de los pueblos según el número de los Hijos de Israel. 9 Pues la porción de El Eterno es su pueblo; Iaacov (Jacob) es la medida de Su herencia. 10 Él lo descubrió en una tierra desierta, en la desolación, en el desierto aullante, Él lo circundó, Él le otorgó discernimiento, lo protegió como a la pupila de Su ojo. 11 Él fue como un águila despertando en su nido, revoloteando sobre sus pichones, extendiendo sus alas y tomándolos, llevándolos sobre sus alas. 12 El Eterno solo los guió, y ningún otro poder había en ellos. (3ER DÍA / ALIÁ) 13 Lo hacía cabalgar en las alturas de la Tierra y le hacía comer los frutos maduros de los campos; Le dio de sorber miel de una piedra, y aceite de una roca dura; 14 manteca de vaca y leche de oveja con grasa de corderos, carneros nacidos en Bashán y machos cabríos, con trigo gordo como los riñones; y bebías sangre de uvas como vino delicioso. 15 Ieshurún engordó y pateó. Engordaste, te volviste espeso, corpulento, y abandonó a Dios, su Hacedor, y desdeñó a la Roca de su salvación. 16 Ellos provocaban Sus celos con extraños; Lo hacían enojar con abominaciones. 17 Sacrificaban para demonios sin poder, dioses que no conocían, recién llegados, a los que tus antepasados no temían. 18 Ignoraste la Roca Que te hizo nacer y te olvidaste de Dios, Quien te dio a luz. (4º DÍA / ALIÁ) 19 El Eterno verá y será provocado por el enojo de Sus hijos e hijas, 20 y dirá: «Ocultaré Mi rostro de ellos y veremos cuál es su fin. Pues son una generación de trastornos, hijos sin fidelidad. 21 Me provocaron con un no-dios, Me hicieron enojar con sus vanidades; por eso Los provocaré con un no-pueblo, con una nación vil haré que se enojen. 22 Pues el fuego se habrá encendido en Mis fosas nasales y habrá ardido hasta las más bajas profundidades. Consumirá la tierra y sus frutos, y hará que arda lo que se funda sobre montañas. 23 Yo acumularé males contra ellos, Mis flechas utilizaré contra ellos. 24 Se hincharán por el hambre, batallas de demonios llameantes, y los dientes de las bestias enviaré contra ellos, con el veneno de aquéllos que reptan sobre la tierra. 25 Por afuera, la espada los desolará, mientras que adentro habrá terror, incluso el joven, y hasta la virgen, el infante junto con el hombre canoso. 26 Yo había dicho: «Los dispersaré, haré que su memoria cese de los hombres». 27 Si no fuese porque la ira del enemigo fue acorralada, para que el atormentador no malinterprete; para que no digan: « ¡Nuestra mano se alzó victoriosa, y no fue El Eterno el Que logró todo esto! ». 28 Pues son una nación privada de sensatez, y no hay en ellos discernimiento. (5º DÍA / ALIÁ) 29 Si fuesen sabios entenderían esto, lo comprenderían desde su fin. 30 Pues cómo uno habría de perseguir a mil, y dos hacer que huyan millares, si no fuera porque su Roca los liquidó, y El Eterno los entregó 31 pues no como nuestra Roca es su roca, ¡y aun así nos juzgan nuestros enemigos! 32 Pues su viñedo es del viñedo de Sodoma, y de los campos de Gomorra; sus uvas son uvas de hiel, y les dieron racimos de amargura. 33 Ponzoña de serpientes es su vino, veneno de víboras crueles. 34 ¿No es revelado conmigo, sellado en Mis tesoros? 35 Mía es la venganza y el justo castigo, cuando tropezare su pie, pues el día de su catástrofe se acerca, y los hechos futuros se aproximan de prisa a ellos». 36 Cuando El Eterno haya juzgado a Su pueblo, Se enternecerá con Sus servidores, cuando vea que el poder del enemigo progresa, y a nadie lo salvan ni lo ayudan. 37 Él dirá: «¿Dónde está su dios, la roca en la que buscaron refugio, 38 la gordura de cuyas ofrendas comieron, y bebían el vino de sus libaciones?¡Que se paren y te ayuden! ¡Que sean un refugio para ti! 39 Ve, ahora, que Yo, Yo soy Él, y no hay dios junto a Mí. Yo hago morir y hago vivir, Yo golpeo y Yo curo, y no hay quién rescate de Mi mano. (6º DÍA / ALIÁ) 40 Pues alzaré Mi mano al cielo y diré: «Por Mi vida, que es eterna, 41 si afilo Mi espada centelleante y Mi mano ase el juicio, devolveré venganza a Mis enemigos y a los que Me odian traeré justo castigo. 42 Embriagaré Mis flechas con sangre, y Mi espada devorará la carne, a causa de la sangre del cadáver y del cautivo, a causa de las antiguas depredaciones del enemigo». 43 Oh naciones, cantad las alabanzas de Su pueblo, pues Él vengará la sangre de Sus servidores, Él traerá justo castigo a Sus enemigos; y Él conciliará Su Tierra y Su pueblo. (7º DÍA / ALIÁ) 44 Moshé (Moisés) vino y dijo todas las palabras de esta Canción a los oídos del pueblo, él y Ioshúa (Josué) hijo de Nun. 45 Moshé (Moisés) concluyó diciendo todas estas palabras a todo Israel. 46 Les dijo: «Prestad atención a todas las palabras que yo atestiguo contra vosotros hoy, con las que habéis de instruir a vuestros hijos, para ser precavidos de cumplir con todas las palabras de esta Torá, 47 pues no es algo vacío para vosotros, sino que es vuestra vida, y a través de esto prolongaréis vuestros días en la Tierra por la que cruzas el Jordán para poseerla». (MAFTIR) 48 El Eterno habló a Moshé (Moisés) ese mismo día, diciendo: 49 «Sube a este monte de Abarim, Monte Nebó, que está en la tierra de Moab, que está delante de Jericó, y observa la Tierra de Canaán que les doy a los hijos de Israel como heredad, 50 y muere en la montaña a la que has de subir, y reúnete con tu pueblo, igual que tu hermano Aarón murió en el Monte Hor, y se reunió con su pueblo, 51 pues transgredisteis contra Mí entre los Hijos de Israel en las aguas de Meribat-Kadesh, en el desierto de Tzin; ya que no Me santificasteis entre los Hijos de Israel. 52 Pues desde una distancia verás la Tierra, mas no entrarás a ella, a la Tierra que les doy a los Hijos de Israel».