Torah para Vivir

Torah para Vivir

18 sept. 2011

Frente a Tí (subido el año pasado)


BS”D
Frente a Ti

Estoy aquí frente a Ti, HaShem.
A punto de parirme de nuevo.
Exprimiéndome para que salga de mi, todo el deshecho.
A punto de cruzar, intento nuevamente ponerme en condiciones, estar lista.
Saco mis trapitos al sol, frente a Ti.
Me duele todo.
Si estoy viva aún, (a pesar de la vergüenza que siento), es tan sólo por Tu Misericordia.
Hace años cuando comencé mi camino de retorno, cada avance era un trofeo.
Prender velas de Shabat, dejar de viajar en Shabat, bendecir las comidas, ponerme una peluca, etc. Cada acercamiento a Tu voluntad, era tocar el Cielo, Tu Cielo, con las manos y el corazón.
Pero ahora, cada avance, cada acercamiento a Ti, es darme cuenta cuán lejos estoy de aquella que vine a ser. Cuánto debo trabajar para madurar las maravillosas fuerzas y capacidades que me has dado en “potencia”.
Puede sonar pesimista al oído profano, pero para mí, saber que puedo acercarme a Ti sin límites, es una invitación al desafío más extraordinario.
De todos modos, y volviendo a estos momentos de “trabajo de parto”, hoy no hay excusas, solo plegaria. Solo agradecerTe, alabarTe, rogarTe, pedirTe,...
Tu conoces nuestras carencias, nuestra orfandad de modelos cotidianos, nuestra debilidad frente a la oscuridad que nos enfrentas.
Perdónanos, Di-s, abrázanos, rúgeles a los demonios para que se espanten y nos permitan hacer lo bueno ante Tus ojos...
Te ruego que nos cures del envenenamiento de la serpiente, del efecto devastador de este espíritu de necedad invadiendo todas nuestras decisiones.
Hace un tiempo, me he puesto a estudiar Tu halajá (código de leyes).
Como todo, lo más hermoso, lo más valioso, lo has ocultado con mantos opacos. Has guardado tu piedra preciosa, con cáscaras rugosas para que los merodeadores enfermos de prejuicios, la desprecien sin siquiera conocerla. Ella está allí, para todos, pero hay que construir la llave.
Tu Toráh es pura acción, nos ha sido entregada para refinar el mundo.
Y el mundo que debo elevar, empieza en mí.
Me sumerjo en Tus Leyes, en Tus Estatutos, en Tus Preceptos, calman la sed, mis heridas caladas por la confusión y por la duda, comienzan a cicatrizar.
Tu sabiduría vitaliza mis huesos. Me protege. Volviéndome, un ejemplo vivo de la “resurrección de los muertos”.
Dolorosamente, descubro cuán impregnada estoy de la mentalidad foránea de las naciones. Cuántos ataúdes cargo sobre mis espaldas, llenos de valores inservibles y mentiras encarnadas!
La Toráh, Tu Toráh, me salva de las “piedritas de colores”, me enseña a ser mujer.
En mi caso, una mujer judía.
Ya no necesito marquesinas.
Soy tan importante con el lugar que me has dado, me has hecho tu socia.
Confiaste en mí, la tutoría de todos Tus hijos...
Y yo, que creía que mi realización estaba lejos de la cocina, de las viandas, del fregadero, creía que debía ocuparme de asuntos más, muchisísimo más importantes...
He recorrido mucho camino tratando de remendar trajes ajenos, mientras que mi pequeño mundo, necesitaba dobladillos que no se deshilachen...
He descubierto en Tus leyes el lugar de primacía guardado para mí, en mi hogar, en Tu hogar.
Perdóname Di-s, por todas mis rebeldías de niña, lo que Tú me envías, me pides, me reclamas, es lo mejor para mí. Es una realidad, lo he visto y vivido infinidad de veces en mi vida.
Me pides que Te rece, que Te hable, que me ocupe de los prójimos más prójimos, que estudie, que estudie para vivir con Tus enseñanzas. Cuesta arrancar...
Es fascinante Tu mística, Tus secretos, Tus historias, pero Tu quieres que me mueva!
Quieres que yo misma sea fascinante, que cada día me acerque a Ti con una nueva entrega, con una nueva Mitzvá, con una nueva piel.
Me has otorgado la capacidad de transformación, una transformación tal, que ni siquiera pueda reconocer a la que fui ayer, puedo ser alguien nuevo cada día, cada hora, cada instante.
Puedo decir una bendición con mayor concentración, puedo sacarme un velo más de mis ojos y de mi corazón. Puedo sonreir en lugar de patalear. Y perdonar en lugar de dar vueltas.
“Tu estás conmigo...” (dice el Salmista), “Tu vara y Tu cayado...”, con el mismo instrumento me instruyes, me apoyas y me proteges, sacas lo mejor que has puesto en mí.
No es fácil, Tu ya lo sabes, por eso me esperas, siempre...
Tu quieres que desarrolle los dones que me has dado para florecer y ayudar a florecer a otros.
Sabes Di-s?
El regalo que nos has dado a veces nos resulta tan enorme que asusta, por eso vuelvo una y otra vez a Mitzraim, vuelvo a pisar el palito, sola, me pongo los grilletes, me construyo un techito bajo, porque Tu Mar es inmenso...
Pero cuando me gritas tan fuerte que ya no puedo oír nada más, cuando me encuentro estrujada por las paredes que con o sin ayuda, me impuse, recuerdo que Tu quieres que yo sea libre.
Y esa LIBERTAD se conquista aferrada a cada una de Tus leyes, en el cumplir cada uno de Tus Preceptos y extenderme por el infinito... sin límite, hacia Ti.
Porque con cada Mitzvá realizada, vuelvo a casa, vuelvo a mi verdadero y eterno
hogar...
Cuánto amor hay en Tus exigencias!
Tu has creado el universo y a las criaturas para Tu gozo, y Tu mayor gozo es compartir con nosotros Tu deleite.
Y aquí estamos todos, para Tu deleite, intentando construir para Ti una casa aquí, en este mundo, dentro de nosotros, dentro de nuestras familias, dentro de nuestras vidas, dentro de nuestro corazón.
Permíte, por Tu amor, tener un nuevo año para intentarlo.
Gracias

Shana Tová UMetuká
Patriicia (Dvorah) Starkloff

1 comentario:

Gloria dijo...

dvorah gracias no sabes cuanto me han tocado tus palabras en especial cuando cada una de ellas al leerlas veo reflejada mi vida ... lagrimas y tefila salen de mi .. que hashem te colme de todo lo bueno que tiene en el olam y gracias ,gracias, gracias