Torah para Vivir

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29 nov. 2010

Torah para Jóvenes



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BS”D
Dónde están los Macabeos de hoy?


Los griegos no intentaron destruirnos físicamente, sólo querían destruir nuestras almas judías. Quisieron evitar que cumplamos nuestra misión.
Sin derramamiento de sangre, apuntaron a nuestra muerte espiritual.
Era suficiente con que nos distrajeran, que compráramos todos los parámetros de éxito superficial y estaríamos perdidos. No se nos opusieron con ideas ateas, “eran tan similares sus creencias”, nos abrazaron con un di-s creador del mundo, un di-s jubilado, que se había “retirado” hacia los cielos y ya no se ocupaba “personalmente” de sus criaturas.
Nos dijeron: Estamos solos. ¡Sean vivos, sean astutos! Luego, ¡Sálvese quién pueda!! Para rematar con: ¡El último es cola de perro!!!
¡El hombre al poder! Se autoidolatraron.
El hombre, centro de todo, dictaminador del bien y del mal, pináculo de la inteligencia, controlador del destino de la humanidad.
Vivimos tan sumergidos en los valores éticos de la doctrina griega, que hasta, inadvertidamente, podemos llegar a adherir a ella, y sentirnos “progresistas”.
La Toráh, sin embargo, dice: hay un Di-s con mayúscula, Omnipotente, Infinito, Todopoderoso, Creador de todo lo que es, fue y será.
Y Di-s nos crea constantemente, ahora mismo. Él está muy muy cerca nuestro.
Di-s, nos envía viáticos, herramientas, cuotas de salud física y mental, inspiraciones artísticas y filosóficas, encuentros con seres queridos (y de los otros). Di-s nos envía lluvia de bendiciones, y nosotros somos responsables de tener trabajar la tierra, somos responsables de arar.
Para recibir la bendición de Di-s es imprescindible tener el recipiente que pueda contenerla. No es azar, no es suerte. Nosotros preparamos la canasta y Él nos envía el Maná. Somos socios del Eterno. Él pone el capital, la capacitación, los compañeros de ruta, el escenario y nosotros ponemos el trabajo cotidiano.
Él siempre cumple con Su parte, si algo en nuestras vidas no está funcionando bien (Di-s no lo permita), es absurdo culparlo a Él, debemos mirar en que tipo de receptor nos hemos convertido. ¿Somos un recipiente limpio?¿Agujereado?¿Lleno?
La voz griega dice: ¡Qué cuento de hadas! ¡No hay tal cosa! ¡Este mundo está pa’gozarlo, chico! ¡Haz de tu vida lo que quieras! ¡Cómo quieras! ¡Nadie te juzga, nadie te mira! ...mientras no te agarren con las manos en la masa... ¡Tudo bem!
El griego, de ayer de hoy y de siempre, grita su plegaria a los cuatro vientos: ¡Yo quiero, Yo merezco, Yo puedo, Yo defino la existencia, Yo soy!!!!
Pero con un poquito de sinceridad despabilada, admitiremos que sólo podemos controlar la actitud que “elegimos” tener frente a los desafíos que Di-s nos pone. “That’s it”.
En aquel entonces, mientras muchos judíos se “helenizaron”, copiando las costumbres pervertidas, los modos exitistas, las ideologías utilitarias, y la estética momificada y superficial de los dominadores griegos, los Macabeos, salieron a luchar por conservar fresco y vital, nuestro pacto con Di-s.
Ellos supieron que los judíos tenemos la misión de traer luz al mundo. Luz de Toráh, luz de verdadera moral, de verdadera belleza y sabiduría Divina.
Ojo, no somos los dueños, somos los transmisores. No tenemos “coronita”, nos ocupamos de mostrar el esplendor de la corona del Rey, a toda la humanidad.
Y mientras estamos “trabajando”, Di-s Se apiada de nuestras torpezas y nos envía ayuda y refuerzos. Pero si decidimos que somos más “vivos” que el Creador y que nosotros somos los dueños de Su mundo, nos deja a la buena de Él, sin piloto ni paraguas... y nos garúa finito.
Somos judíos, hoy debemos presentarnos ante Di-s y ante el mundo, portando nuestra vasija con el sello inalterado de nuestra esencia...
Debemos ser quienes vinimos a ser, fieles al destino de nuestras almas...
Entonces el mundo nos verá como lo que en verdad somos, los nuevos Macabeos, encendiendo portentosas luces de Jánuca para toda la eternidad.
Amén, que tengamos la fe y la fuerza para lograrlo.

Patricia (Déborah) Starkloff