Torah para Vivir

Torah para Vivir

12 ene. 2011

Lo importante es la acción


BS”D


Las palabras, ese milagro otorgado gratuitamente por Di-s al género humano, son una herramienta poderosa para la transformación de la vida, el mundo, la existencia toda.
A través de nuestras palabras, dicen nuestros sabios, podemos construir y (Di-s no lo permita) destruir mundos, nuestros mundos...
Alienta a alguien a crecer, a apuntar más alto en su búsqueda de la verdad, a creer en sus dones y estarás ayudándolo a crear otro mundo mejor para sí y para todos.
Difama, chismorrea o simplemente, háblale a alguien con tonos cargados de cinismo o ironía y habrás destruido (Di-s no quiera), infinitos mundos mejores para él, para quienes lo rodean y más.
Si hablas palabras vacías para llenar los silencios, o escuchas y comentas palabras que no tienen ninguna “importancia”, sabe que no existe inocuidad en ello, las palabras vanas son pérdidas de grandes oportunidades de construir mundos plenos de sabiduría y amor. Y esas pérdidas tarde o temprano, deben ser saldadas con el Creador.
Si utilizas las palabras para decretar ya sea para ti o para otros, frases como “te vas a caer”, “siempre la misma torpe”, “nunca me acuerdo de nada”, “nadie te presta atención”, etc. Es importante saber que esto se cumplirá , en futuros inmediatos o lejanos...
Nuestro mundo puede ser un palacio, o un tacho de basura miserable, depende de qué escenario crearemos con las palabras.
Las palabras son como diamantes en bruto, si las pules, si te tomas el trabajo de esculpirlas, brillarán, pero si desechas la tarea, todo lo que quedará en tu bolso (tu existencia), serán carbones negros, pesados e inútiles.
Di-s crea toda Su existencia a través de las (22) letras, que a su vez forman palabras. Y el Eterno le da al hombre la posibilidad de concluir Su mundo a través de la misma herramienta con la que Él genera la realidad.
Las palabras guardan en forma potencial, un fuerte poder. Bajo nuestra decisión, pueden comunicar lo que queremos expresar y pueden sacar a la luz esa visión íntima que anida dentro de nuestro cerebro/corazón.
Di-s nos da las palabras, y con el libre albedrío, cada uno de nosotros elige si las utilizará para construir estructuras hacia el bien, o (Di-s no lo permita), si se volverán semillas que degradan hacia el mal.
En estas épocas de tanta “comunicación” deberíamos aprovechar al máximo la ingeniería científica para generar palabras, frases, ideas, conceptos que, transmitidos al mundo, transformen nuestra realidad en un Edén.
Es posible, (Di-s nos otorga el don), y está en nosotros la opción de elevar todas las herramientas de las que disponemos los seres humanos, para traer bien o para lo contrario.
Tanto Internet, tanto celular, tanto vídeo, tanta imagen, debería estar al servicio de hacer de este mundo una casa para la Divinidad.
Cómo es eso?
La palabra es un poder, un poder Divino, decimos algo, y ese algo, luego se materializará.
Di-s nos da la palabra para cambiar, para embellecer, para hacer una morada donde Él se sienta a gusto, como en casa...

Hay algo que no te gusta de tu vida? Habla de ello en forma positiva, habla de lo que lo bueno que quieres que ocurra, o no hables ya de ello, porque darle palabras a situaciones dolorosas, (aunque más no sea un simple dolor de cabeza), genera que esa situación negativa, se alimente de tus propias palabras para fortalecerse y seguir existiendo.
Un ejemplo? En lugar de decir “me siento sola” puedes decir “me siento mejor cuando estoy acompañada”, en lugar de decir “siempre me contestas mal”, puedes decir, “me haces sentir muy bien cuando me hablas amablemente”, etc.
Di-s le da al hombre la capacidad de hablar, para que el ser humano pueda comunicarse con Él y con el prójimo.
Obviamente que una boca llena de mentiras, manipulaciones, maldades, perversiones, y obscenidades, tiene pocas chances de salir airosa en su comunicación, ya sea con el Todopoderoso o con su semejante. Más vale limpiar la boca cotidianamente para que nuestra plegaria, llegue a la Fuente de la Vida con pureza y gracia. Y para que la respuesta a nuestros pedidos, nos vuelva en una manera bella y dulce a nuestros ojos.
Necesitas algo, te duele algo, pídeseLo con dignidad y humildad, sabiendo que Di-s nada nos debe. Y tratemos de no perder palabras quejándonos o lloriqueando, ya que, los berrinches y las actitudes de víctimas, provocan lo opuesto a lo que pretenden conseguir.
Hablemos con Di-s para cambiar nosotros, porque somos nosotros los que podemos dominar sobre nuestros instintos y nuestras pasiones. PreguntémosLe qué debemos hacer? Qué espera de nosotros?
Y tratemos de crear palabras bonitas o silencios recatados, ya que de esas palabras y de esos silencios serán construidos nuestros mundos, nuestro futuro.
La serpiente que engañó a Java (Eva), la engañó con palabras, y todos los embaucadores son poderosos fascinadores con la palabra. Los seductores de toda índole saben, así como los magos y brujos, que la palabra hablada puede generar “encantamientos”. Manténte alejado de quien alaba tu ego, porque esas palabras son su “cascabel”, en cuanto te hipnotice, te inoculará su veneno.
Por eso, trata de escuchar palabras sabias y palabras buenas, palabras de verdad ( y no hay otra verdad que la Torah).
Trata de hablar poco, piensa qué es lo que quieres construir, y utiliza esta herramienta para agradecer a Quien te da la oportunidad de transformar tu vida segundo a segundo.
En la Toráh Di-s escribió toda la Creación hasta el final de los tiempos, pero como el Eterno nos creó con libre albedrío, tenemos la opción de elegir qué camino tomaremos y cuál de las infinitas realidades se concretará en nuestra vida.
Limpia tu canal, toma un libro de Plegarias (casher), intenta rezar, comienza a bendecir los alimentos (casher) que consumes, di gracias a tus más prójimos, y haz silencio por un tiempo antes de responder a una provocación, baja la cantidad de palabras que utilizas para decir nada y definitivamente, no hables mal de nadie.
Entonces verás las maravillas en tu vida cotidiana.
Por favor, hazte socio, que estas palabras se transformen en buenos mundos. Generemos buenos frutos con ellas, porque aunque parecen invisibles, las palabras, son pura acción.
Patriicia Dvorah