Torah para Vivir

Torah para Vivir

25 dic. 2011

Torah en Español Libro Bereshit (Génesis) Vaigash

LIBRO BERESHIT - PARASHÁ VAIGASH (y se aproximó) Kislev 29 – Tevet 5, 5772 / Diciembre 25 – 31, 2011 18 Iehudá (Judá) se le acercó y dijo: «Si me permitís, señor mío, tu sirviente desea hablar una palabra a los oídos de mi señor y que no se despierte vuestra ira con tu sirviente, pues tú eres como el Faraón. 19 Mi señor ha interrogado a sus sirvientes, diciendo: ¿Tenéis un padre o un hermano? 20 Y nosotros le dijimos a mi señor: Tenemos un padre anciano y un niño joven nacido en su ancianidad; su hermano ha muerto, y sólo él queda de su madre y su padre lo ama. 21 Entonces tú dijiste a tus sirvientes: Traédmelo y yo lo veré. 22 Nosotros le dijimos a mi señor: El joven no puede abandonar a su padre, pues si lo abandonare, su padre morirá. 23 Mas tú dijiste a tus sirvientes: Si vuestro hermano menor no baja con vosotros, ¡no veréis más mi rostro! 24 Y sucedió que cuando fuimos a tu sirviente, nuestro padre, que le dijimos las palabras de mi señor, 25 y nuestro padre dijo: Regresad y compradnos un poco de alimento. 26 Nosotros dijimos: No podemos bajar allí; únicamente si viene nuestro hermano menor con nosotros, entonces podremos bajar, pues no podemos ver el rostro del hombre si nuestro hermano menor no está con nosotros. 27 Vuestro sirviente, nuestro padre, nos dijo: Sabéis que mi mujer me dio dos hijos. 28 Uno me ha dejado y pensé: «Ciertamente fue descuartizado, pues no lo he visto desde entonces. 29 Si tomareis también a éste de mi presencia y le sucediese una desgracia, ¡entonces habréis llevado mis canas de mal modo a la tumba! 30 Y ahora, si voy a tu sirviente, nuestro padre, y el joven no está con nosotros, siendo que su alma está tan unida al alma de él, (2º DÍA / 2ª ALIÁ) 31 acontecerá que cuando vea que el joven está ausente, morirá, y tus sirvientes habrán llevado sus canas con pena a la tumba. 32 Pues tu sirviente se hizo garante por el joven ante mi padre, diciendo: Si no lo traigo de regreso a ti habré pecado contra mi padre por toda la eternidad. 33 Por eso, por favor, deja que tu sirviente se quede en lugar del joven, como sirviente para mi señor, y que el joven suba con sus hermanos. 34 Pues ¿cómo puedo ir a mi padre si el joven no está conmigo? Para que no vea el mal que recaerá sobre mi padre». 45 - 1 Iosef (José) ya no pudo contenerse en presencia de todos los que estaban ante él y exclamó: ¡Que todos sean sacados de mi presencia!. Y así no quedó nadie con él cuando Iosef (José) se hizo conocer a sus hermanos. 2 Dio un grito de llanto. Egipto lo oyó, y la familia del Faraón lo oyó. 3 Y Iosef (José) les dijo a sus hermanos: «Yo soy Iosef (José). ¿Mi padre sigue con vida?». Mas sus hermanos no pudieron responderle, pues se quedaron perplejos ante él. 4 Entonces Iosef (José) les dijo a sus hermanos: «Por favor, acercaos a mí», y ellos se acercaron. Y él dijo: «Yo soy Iosef (José), vuestro hermano, soy yo a quien vendieron a Egipto. 5 Y ahora, no estéis tristes, no os reprochéis el haberme vendido aquí, pues para que sirviese de sustento Dios me envió antes que a vosotros. 6 Pues éstos han sido dos de los años de hambruna de la tierra y todavía faltan cinco años, en los que no habrá siembra ni cosecha. 7 Por eso Dios me ha enviado antes que a vosotros, para asegurar vuestra supervivencia en la tierra y para sustentaros para una gran supervivencia. (3ER DÍA / 3ª ALIÁ) 8 Y ahora: no fuisteis vosotros los que me enviaron aquí, sino Dios; Él me hizo cercano del Faraón, señor de toda su casa y mandatario de toda la tierra de Egipto. 9 Apuraos, ved con mi padre y decidle: Así dijo tu hijo Iosef (José): «Dios me hizo señor de todo Egipto. Bajad hacia mí; no te retrases. 10 Residirás en la tierra de Goshen y estarás cerca de mí, tú, tus hijos, tus nietos, tus ovejas y tu ganado vacuno, y todo lo que es tuyo. 11 Y yo proveeré por vosotros allí, pues habrá otros cinco años más de hambre, para que no empobrezcáis, tú, tu familia y todo lo que es tuyo». 12 He aquí que vuestros ojos ven, igual que los ojos de mi hermano Biniamín (Benjamín), que es mi boca la que os está hablando. 13 Por eso, relatadle a mi padre acerca de toda mi gloria en Egipto y de todo lo que habéis visto; mas debéis apresuraos y traer a mi padre aquí». 14 Entonces cayó sobre el cuello de su hermano Biniamín (Benjamín) y lloró; y Biniamín (Benjamín) lloró sobre su cuello. 15 Luego besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos; luego sus hermanos conversaron con él. 16 La noticia fue oída en el palacio del Faraón, diciendo: «¡Han llegado los hermanos de Iosef (José)!». Y fue de agrado para el Faraón y sus sirvientes. 17 El Faraón le dijo a Iosef (José): «Diles a tus hermanos: Haced lo siguiente: Cargad vuestros animales e id directamente a la tierra de Canaán. 18 Tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid hacia mí. Yo os daré lo mejor de la tierra de Egipto y comeréis de la abundancia de la tierra. (4º DÍA / 4ª ALIÁ) 19 Y deberás decir: Haced lo siguiente: Tomad para vosotros de la tierra de Egipto carretas para vuestros hijos pequeños y para vuestras mujeres; transportad a vuestro padre y venid. 20 Y que vuestros ojos no sientan compasión por vuestras pertenencias, pues lo mejor de toda la tierra de Egipto es vuestro». 21 Así lo hicieron los hijos de Israel, y Iosef (José) les dio carretas según la palabra del Faraón, y les dio provisiones para el camino. 22 A cada uno les dio mudas de ropa; pero a Biniamin (Benjamín) le dio trescientas piezas de plata y cinco mudas de ropa. 23 A su padre le envió lo siguiente: diez asnos cargados con lo mejor de Egipto y diez asnas cargadas con granos, pan y comida para el camino de su padre. 24 Y envió a sus hermanos y ellos partieron. Él les dijo: «No os peleéis en el camino». 25 Ellos subieron de Egipto y llegaron a la tierra de Canaán, a Iaakov (Jacob), su padre. 26 Y le contaron, diciendo: «Iosef (José) sigue con vida», y que es mandatario de toda la tierra de Egipto, mas su corazón se conmovió, pues no podía creerles. 27 Sin embargo, cuando le relataron todas las palabras que Iosef (José) les había hablado y vio las carretas que Iosef (José) había enviado para transportarlo, entonces el espíritu de su padre Iaakov (Jacob) revivió. (5º DÍA / 5ª ALIÁ) 28 E Israel dijo: «¡Esto es demasiado! ¡Mi hijo Iosef (José) sigue con vida! Iré a verlo antes de que muera». 46 - 1 E Israel viajó con todo lo que poseía y llegó a Beersheba, donde ofreció sacrificios al Dios de su padre Itzjak (Isaac). 2 Dios habló a Israel en visiones nocturnas y le dijo: «Iaakov (Jacob), Iaakov (Jacob)». Y él dijo: «Heme aquí». 3 Y Él dijo: «Yo soy el Dios, el Dios de tu padre. No temas bajar a Egipto, pues te estableceré como una gran nación en aquel país. 4 Yo descenderé contigo a Egipto y ciertamente te haré subir luego; y Iosef (José) colocará su mano sobre tus ojos». 5 Y Iaakov (Jacob) se levantó de Beersheba; los hijos de Israel transportaron a Iaakov (Jacob), su padre, así como también a sus hijos y a sus mujeres, en las carretas que el Faraón había enviado para transportarlos. 6 Tomaron su ganado y su riqueza que habían acumulado en la tierra de Canaán y llegaron a Egipto, Iaakov (Jacob) y toda su descendencia con él. 7 Sus hijos y sus nietos con él y sus hijas y nietas, y toda su descendencia llevó con él a Egipto. 8 Éstos son los nombres de los hijos de Israel que llegaron a Egipto: Iaakov (Jacob) y sus hijos: el primogénito de Iaakov (Jacob), Reubén (Rubén). 9 Los hijos de Reubén (Rubén): Janoj, Palú, Jetzrón y Carmí. 10 Los hijos de Shimón (Simeón): Iemuel, Iamín, Ohad, Iajim, Tzójar y Shaúl, hijo de la mujer cananea. 11 Los hijos de Levi: Gershon, Kehat y Merari. 12 Los hijos de Iehuda (Judá): Er, Onán, Shelá, Péretz y Zéraj; mas Er y Onán habían muerto en la tierra de Canaán y los hijos de Péretz eran Jetzrón y Jamul. 13 Los hijos de Isajar (Isacar): Tola, Puvá, Iov y Shimrón. 14 Los hijos de Zebulún (Zabulón): Sered, Elón, y Iajlel. 15 Éstos son los hijos de Lea que le dio a Iaakov (Jacob) en Padán Aram, además de su hija Diná. Todas las personas, sus hijos e hijas, sumaban treinta y tres. 16 Los hijos de Gad: Tzifión, Jaguí, Shuní, Etzbón, Erí, Arodí y Arelí. 17 Los hijos de Asher (Aser): Imná, Ishvá, Ishví, Beriá y su hermana Séraj; y los hijos de Beriá: Jéber y Maljiel. 18 Éstos son los hijos de Zilpá, a quien Labán había dado a su hija Lea. Éstos tuvo de Iaakov (Jacob), dieciséis personas. 19 Los hijos de Rajel (Raquel), mujer de Iaakov (Jacob)): Iosef (José) y Biniamín (Benjamín).20 A Iosef (José) le nacieron en la tierra de Egipto, de Asenat, hija de Potifera, Sacerdote de On, Menashé y Efraim. 21 Los hijos de Biniamín (Benjamín): Bela, Béjer, Ashbel, Guerá, Naamán, Ejí, Rosh, Mupim, Jupim, y Ard. 22 Éstos son los hijos de Rajel (Raquel) que le nacieron a Iaakov (Jacob): catorce personas. 23 Los hijos de Dan: Jushim. 24 Los hijos de Naftali (Neftalí): Iajtzel, Guni, Ietzer, y Shilem. 25 Éstos son los hijos de Bilá, a quien Labán había dado a su hija Rajel (Raquel). Ella tuvo a éstos de Iaakov (Jacob): siete personas. 26 Todas las personas que llegaron con Iaakov (Jacob) a Egipto, sus propios descendientes, además de las mujeres de los hijos de Iaakov (Jacob), sumaban sesenta y seis personas. 27 Y los hijos de Iosef (José) que le nacieron en Egipto sumaban dos personas. Todas las personas de la casa de Iaakov (Jacob) que llegaron a Egipto: setenta. (6º DÍA / 6ª ALIÁ) 28 Él envió a Iehudá (Judá) delante de él a Iosef (José), para prepararlo en Goshen; y llegaron a la región de Goshen. 29 Iosef (José) preparó su carroza y subió a encontrarse con Israel, su padre, en Goshen. Apareció ante él, cayó sobre su cuello y lloró sobre su cuello largamente. 30 Entonces Israel le dijo a Iosef (José): «Ahora puedo morir, después de haber visto tu rostro, pues sigues con vida». 31 Y Iosef (José) les dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: «Subiré y le contaré al Faraón, y le diré: Mis hermanos y la familia de mi padre que estaban en la tierra de Canaán han llegado a mí. 32 Los hombres son pastores, pues han sido gente de ganado; sus ovejas y su ganado vacuno y todo lo que poseen, los han traído. 33 Y será, cuando el Faraón os convoque y diga: ¿Cuál es vuestra ocupación? 34 que le diréis: Vuestros sirvientes han sido hombres de ganado desde nuestra juventud hasta ahora, tanto nosotros como nuestros padres, para que podáis asentaros en la tierra de Goshen, pues todos los pastores son abominables a los egipcios». 47 - 1 Iosef (José) llegó y le relató al Faraón, y le dijo: «Mi padre y mis hermanos, sus ovejas, su ganado vacuno y todo lo que poseen, han llegado de la tierra de Canaán y se encuentran ahora en la región de Goshen». 2 De los menores de los hermanos tomó cinco hombres y se los presentó al Faraón. 3 El Faraón les dijo a sus hermanos: «¿Cuál es vuestra ocupación?». Ellos respondieron: «Tus sirvientes son pastores, nosotros, y también nuestros padres». 4 Y le dijeron al Faraón: «Hemos venido a habitar la tierra, ya que no hay lugar donde pastar los rebaños de tus sirvientes, pues el hambre es muy grave en la tierra de Canaán; ahora, os rogamos permitas que tus sirvientes se asienten en la región de Goshen». 5 Y el Faraón le dijo a Iosef (José), diciendo: «Tu padre y tus hermanos han venido contigo. 6 La tierra de Egipto está ante ti, en la mejor parte de la tierra establece a tu padre y a tus hermanos; que se establezcan en la región de Goshen y si sabes que hay entre ellos hombres hábiles, desígnalos jefes del ganado que me pertenece». 7 Iosef (José) trajo a Iaakov (Jacob), su padre, y lo presentó al Faraón, y Iaakov (Jacob) bendijo al Faraón. 8 El Faraón le dijo a Iaakov (Jacob): «¿Cuántos son los días de los años de tu vida?». 9 Iaakov (Jacob) le respondió al Faraón: «Los días de los años de mi residencia han sido ciento treinta años. Pocos y malos fueron los días de los años de mi vida, y no han alcanzado los años de vida de mis antepasados en los días de sus residencias». 10 Iaakov (Jacob) bendijo al Faraón, y salió de la presencia del Faraón. (7º DÍA / 7ª ALIÁ) 11 Entonces Iosef (José) estableció a su padre y a sus hermanos y les dio una posesión de la tierra de Egipto, en la mejor parte de la tierra, en la tierra de Ramsés, tal como había ordenado el Faraón. 12 Iosef (José) sustentó a su padre y a sus hermanos y a toda la familia de su padre con alimentos, según los hijos. 13 No había pan en toda la tierra, pues la hambruna era muy grave; la tierra de Egipto y la tierra de Canaán desfallecieron a causa del hambre. 14 Iosef (José) reunió todo el dinero que había en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán juntado de las provisiones que compraban, y Iosef (José) llevó el dinero a la casa del Faraón. 15 Y cuando el dinero de la tierra de Egipto, y de la tierra de Canaán se agotó, todo Egipto fue a Iosef (José), diciendo: «Danos pan; ¿por qué habríamos de morir en tu presencia?, ¡pues el dinero se ha acabado!». 16 Y Iosef (José) dijo: «Traed vuestro ganado y, si se acaba el dinero, yo os sustentaré a cambio de vuestro ganado». 17 Entonces ellos trajeron su ganado a Iosef (José), y Iosef (José) les dio pan a cambio de los caballos, de los rebaños de ovejas, del ganado vacuno y de los asnos; así les proveyó de pan a cambio de todo su ganado durante aquel año. 18 Y cuando finalizó el año, fueron a él al año siguiente y le dijeron: «No le negaremos a mi señor que, habiéndose agotado el dinero y los rebaños, no queda nada ante mi señor, excepto nuestros cuerpos y nuestra tierra. 19 ¿Por qué habríamos de morir ante vuestros ojos, tanto nosotros como nuestra tierra? Adquiérenos a nosotros y a nuestra tierra a cambio de pan, y nosotros y nuestra tierra seremos los sirvientes del Faraón; y provee semillas, para que vivamos y no muramos, y la tierra no quede desolada». 20 Iosef (José) adquirió así toda la tierra de Egipto para el Faraón, pues cada egipcio vendió su terreno por el poder de la hambruna que los había acosado; y la tierra se transformó en la tierra del Faraón. 21 En cuanto al pueblo, él lo hizo pasar a las ciudades, de un confín de los límites de Egipto hasta el otro. 22 Únicamente la tierra de los sacerdotes no la compró, pues los sacerdotes recibían un estipendio del Faraón y vivían de su estipendio que les había dado el Faraón; por eso no vendieron su tierra. 23 Iosef (José) le dijo al pueblo: «He aquí que os he adquirido este día junto con vuestra tierra para el Faraón; aquí tenéis semillas; sembrad la tierra. 24 En la recolección de la cosecha le daréis una quinta parte al Faraón; las otras cuatro partes serán vuestras, para semillas para el suelo y para vuestro alimento, y el de vuestras familias y el de vuestros niños». (MAFTIR) 25 Y ellos dijeron: «Has salvado nuestras vidas; esperamos hallar gracia en tus ojos, señor mío, y seremos los sirvientes del Faraón». 26 Iosef (José) lo impuso como estatuto hasta el día de hoy en cuanto a la tierra de Egipto: una quinta parte era del Faraón; únicamente la tierra de los sacerdotes no fue del Faraón. 27 E Israel se estableció en la tierra de Egipto, en la región de Goshen; en ella adquirieron propiedades y crecieron y se multiplicaron enormemente.

20 dic. 2011

La última vasija

subido el año pasado
Carta para las mujeres de la última generación

Yo también soy la última, la última vasija kasher que quedó intacta en el Beit HaMikdash
Los griegos hicieron desastres en nuestra casa, la Casa de Di-os.
Pisotearon Su Santidad sin límites, y mis hermanas fueron arrojadas y degradadas entre los escombros sin compasión...
Todo estaba oscuro, yo quedé caída y atrapada entre los restos, ya ni siquiera temía por mí, me desesperaba esa oscuridad que parecía infinita, y esa pregunta que golpeaba mi corazón ¿Qué quieres de mí? ¿Por qué me has dejado viva? ¿Por qué tengo que ser testigo de este horror?
Silencio...Di-os no me respondía... El frío comenzaba a endurecerme, y busqué, busqué entre todos mis recuerdos, algo, un calor al cual aferrarme... Entonces llegó a mi mente, como un relámpago, esa luminosidad, la santidad del Cohen Gadol que nos había sellado...
Entonces pensé: Di-s es todo. También está aquí, conmigo, dentro mío...
Di-os! Por favor! Dime qué esperas de mí, por qué me has dejado viva entre los escombros! Qué puedo hacer yo sola, en esta negrura!!!
Kavé el HaShem! Confía en HaShem! Latía mi corazón de oliva pura.
Fortalece tu corazón y confía en HaShem! Pues no hay Roca como nuestro Di-os! Kavé el HaShem!
Mis lágrimas de aceite suplicaron, Di-s! Ya es tiempo! Ya es tiempo Di-os! Recuérdanos!
De golpe, se abrieron las puertas, una luz intensa bañó todo el lugar. Escuché voces hebreas que llenaban todo el espacio, voces de lamento y de espanto, al descubrir los restos de las vasijas profanadas...
Pero de pronto, alguien me descubrió, me alzó de entre las sombras y todas las voces se unieron en un grito de victoria, de amor, de alabanza!
Me sostuvieron como a una delicada joya, bailaron y cantaron y festejaron mi existencia pura...
Pero, un momento después sus rostros se nublaron, murmuraban algo sobre ocho días, decían algo de un solo día, algo que los preocupaba, que oscurecía la alegría...
Entonces en ese instante Di-os me confió Su respuesta...
“Tu puedes...” Me dijo...
YO PUEDO! Les grité, yo puedo arder los ocho días! Yo puedo, Di-os me va a usar a mi, para un milagro!
Di-os me eligió a mi para Su Milagro!
Entonces ellos me encendieron, y yo saqué de dentro de mi corazón, toda la luz que HaShem había guardado en mí para este momento, toda la luz que yo misma no conocía, toda la luz acumulada dentro de mi, toda la potencia de generaciones y generaciones de aceites puros... Y brillé con todas mis fuerzas, iluminé con toda mi esencia hasta el último de los rincones obtusos del universo, y fui Su estandarte.
Fui la señal eterna, para que toda alma de nuestro pueblo supiera, que dentro de cada una de nosotras, habita la luz, la luz de un milagro de Di-os.
Jánuca Sameaj
Patriicia Dvorah

19 dic. 2011

Halajot de Jánuca

Agradezco el material enviado por el Sr. Sergio Szlain:
La BIBLIOTECA digital OTIOT HAJAIM (LETRAS de VIDA) y la incansable colaboración de Darío Feldman, te remiten este material para su estudio, esperando sea de gran utilidad. Halajot semanales sobre Ciclo del Año Judío: Januca (01) Número 1 Leyes y costumbres del encendido de las velas de Januca ¿Qué Es Januca? 1. Durante el período del Segundo Templo de Ierushalaim, las autoridades del Imperio Griego impusieron leyes sobre el pueblo de Israel, e intentaron, a través de ellas, apartarlo del cumplimiento de las Mitzvot, (leyes) de la Torá. Así también, prohibieron el estudio de la Torá y sus preceptos. Luego, usurparon el Gran Templo, impurificándolo con ídolos. El pueblo hebreo atravesó momentos de gran sufrimiento hasta que D´s se apiadó de ellos y, a través de los Jashmonaim (Macabeos), salvó al pueblo de las manos de los griegos. Luego de la victoria, los hebreos ingresaron al Gran Templo y quisieron encender la Menorá (candelabro de siete (7) brazos), pero encontraron un solo recipiente de aceite de oliva puro para tan sólo un (1) día. No obstante, este aceite duró milagrosamente ocho (8) días, tiempo suficiente para preparar nuevo aceite. El día en que fue encontrado el recipiente fue el 25 de Kislev. Por tal motivo, los Jajamim (Sabios) de aquella época establecieron que, durante ocho (8) días -a partir del 25 de Kislev- se enciendan luminarias cada noche y sean días de alabanza a D´s y júbilo, a fin de difundir este milagro. A estos días se los denomina Januca. Prudencia en el encendido de las velas 2. Se debe poner mucha atención en la Mitzvá del encendido de las velas de Januca, ya que es un precepto muy apreciado. Nuestros Sabios dijeron: "Quien cumple esta Mitzvá como es debido, será merecedor de hijos Talmidé Jajamim (Talmud Shabat 23ª), como está escrito (Mishlé 6, 23): "Porque la vela es la Mitzvá y la Torá es la luz". 3. Incluso una persona de bajos recursos debe emplearse, pedir un préstamo ó vender sus pertenencias para poder encender como mínimo una (1) vela en cada noche. Asimismo, los encargados de la Tzedaká (caridad) deben procurar que las personas necesitadas tengan aceite para encender las velas de Januca. Cuántas velas se encienden 4. ¿Cuántas velas se deben encender? La obligación es una (1) vela por hogar por noche, siendo una familia numerosa ó no. Sin embargo, el pueblo de Israel acostumbra embellecer esta Mitzvá, agregando cada noche una (1) vela. De esta manera, la primera (1º) noche se enciende una (1) vela; la segunda (2º), dos (2); la tercera (3º), tres (3) y así sucesivamente hasta encender ocho (8) velas la última noche. La costumbre Sefardí, basada en el Shulján Aruj, es que un (1) miembro de la familia encienda en la casa y toda la familia se una con él. Los Ashkenazim, por su parte, acostumbran a que cada hijo varón encienda por separado. (Estos temas son explicados con más detalle en el capítulo siguiente). 5. Aquél que no pudo encender las velas en alguna noche, no puede agregar otra/s vela/s la noche siguiente por aquéllas que no encendió. Debe encender sólo las que corresponda esa noche. 6. Aquella persona que no tenga la posibilidad de comprar aceite para todas las noches de Januca (y tan sólo tenga para una (1) sola), que encienda una (1) vela la primer (1º) noche y no fraccione el aceite para encender los demás días, ya que sino no le quedará suficiente cantidad como para que dure a lo sumo media hora después de la salida de las estrellas y no podrá cumplir con la Mitzvá ninguna noche. 7. Aquél que posee aceite para encender ocho (8) velas, que encienda una (1) vela por noche para así cumplir con la Mitzvá, ya que la Halajá sólo exige una (1) vela cada noche. 8. Quien en la octava (8º) noche tiene aceite para encender más de una (1) vela pero no ocho (8), que en la primera (1º) mecha coloque aceite suficiente para media (1/2) hora y el resto lo fraccione en siete (7) velas, aunque no puedan arder media (1/2) hora, ya que la primera (1º) vela es la esencia de la Mitzvá, las demás sólo la embellecen. -------------------------------------------------------------------------------- Halajot semanales sobre Ciclo del Año Judío: Januca (02) Número 13 Los que deben encender las velas de Januca y los huéspedes Las mujeres y el encendido de la Janukiá 1. Las mujeres tal como los hombres, están obligadas a encender las velas de Januca, pues ellas también formaron parte del milagro. Por esta razón, si un hombre no puede encender las velas de Januca en su hogar, puede delegarle esta obligación a su mujer; de esta manera aunque no se encuentre en su casa en el momento del encendido, cumple con la Mitzvá. Por otra parte, si el hombre sabe que llegará tarde a su casa, es preferible que encienda su mujer en su lugar en el horario más adecuado -apenas salen las estrellas-, a que encienda tarde por la noche. Es menester aclarar que, si la mujer enciende en lugar de su marido, él no necesita encender en el lugar donde se encuentre, ya que la Mitzvá de Januca es "Ner Ish Ubetó" -una vela por hogar-, y en su hogar está encendida la vela de Januca. Pero según la costumbre Ashkenazí que cada uno de los integrantes de la familia prende una (1) vela, si el hombre se encuentra en un lugar que puede prender las velas de Januca, es preferible que lo haga sin mencionar la Berajá y que trate de escuharla de otra persona. Ya que su esposa enciende en su casa, el hombre no debe mencionarla. 2. Si la mujer enciende las velas de Januca, en lugar de su esposo, por ejemplo cuando él se encuentra fuera del hogar, recita la Berajá igual que el hombre, "Leadlik Ner Januca" y no la cambia por "Al Adlakat Ner Januca". 3. La obligación de la mujer de encender las velas de Januca es solamente cuando ella vive sola ó el marido no se encuentra en la casa, pero si el marido es el que enciende, la mujer al igual que las hijas, no tienen ninguna obligación de encender. Incluso en el caso de los Ashkenazim en donde todos los miembros de la casa encienden su propia Janukiá, la mujer no enciende por sí misma, a menos que no se encuentre su esposo ó sus hijos varones en la casa en el horario del encendido. Los hijos 4. La costumbre de los Sefaradim es que el dueño de casa enciende la Janukiá; y al hacerlo, toda la familia cumple con la Mitzvá, inclusive si no se encuentran en el lugar del encendido. Por tal razón los jóvenes estudiantes en Yeshivot, aunque duerman en la Yeshivá no están obligados a encender las velas de Januca en sus cuartos y tampoco asociarse con otro joven que sí enciende (según la costumbre Ashkenasí) ya que cumple con la Mitzvá cuando encienden en su casa. Así como también los soldados que duermen en bases militares no encienden. La costumbre Ashkenasí es que los hijos varones, incluso si dependen (económicamente) de sus padres, también enciendan por su parte en la casa con Berajá , y más aún estando en otro sitio. 5. De acuerdo a la costumbre Ashkenazí, en donde cada hijo varón enciende su propia Janukiá; los alumnos de una Yeshivá en la cual el salón comedor y las habitaciones se encuentran en el mismo edificio, deben encender en el lugar donde mayor afluencia de gente haya, como ser la entrada del edificio, la entrada del salón comedor ó en las puertas de sus habitaciones, para que la difusión del milagro sea mayor. En caso de que las habitaciones y el salón comedor se encuentren en distintos edificios ó si el alumno duerme en su casa y come en la Yeshivá, hay quienes encienden en el lugar donde comen y hay otros que encienden en el lugar donde duermen. 6. Los alumnos Sefaradím que desean encender en la Yeshivá pueden hacerlo, pero sin Berajá por cuanto que podría ser una Berajá en vano, ya que en sus casas, sus familias encendieron las velas de Januca, eximiéndolos así de su obligación. 7. Según la costumbre Sefaradí que prende una (1) sola persona por cada casa, los hijos jóvenes que se encuentran estudiando en una Yeshivá en otro país, no necesitan encender las velas de Januca a pesar que sus padres enciendan en distinto momento por la diferencia horaria. No obstante es conveniente que enciendan sin Berajá 8. Todo lo citado con anterioridad, aludiendo a alumnos ó soldados que no necesitan encender (de acuerdo a la costumbre Sefaradí), fue mencionado siempre y cuando sea dependiente (económicamente) de sus padres, y que en su casa enciendan las velas de Januca; pero en caso de ser independiente ó que en su casa no enciendan las velas de Januca, está obligado a encender. De todos modos, si viven en la Yeshivá, ya que allí se encienden las velas de Januca, lo correcto es que escuchen la bendición de tal encendido, y enciendan las velas sin Berajá , ó que se asocien compartiendo el gasto del aceite, las petilot, etc. con su compañero Ashkenazí, pero no les es permitido recitarla ellos mismos. El huésped 9. Aquel que emprende un viaje en los días de Januca y se hospeda en la casa de un amigo ó en un hotel, y su esposa enciende las velas de Januca en su casa, no es necesario que él las encienda también, como ya se explicó en el Halajá 1. Si desea igualmente prender las velas en el lugar en el que se encuentra y no eximirse de su obligación con el encendido de las velas de su casa, de acuerdo a la costumbre Sefaradí, ya que el precepto de las velas de Januca consta de un candelabro por hogar, se exime con el de su hogar, y por ende podría encender sus velas de Januca en el lugar en que se encuentra solamente sin Berajá y sabiendo que cumplió con la Mitzvá mediante el encendido de las velas por su esposa. Incluso de acuerdo a la costumbre de los Ashkenazim, ya que cada uno de los hijos enciende su propia Janukiá, lo correcto es que encienda las velas en el lugar donde se encuentra, sin Berajá De todos modos, aquellos Ashkenazim que acostumbran a bendecir en el lugar donde se encuentran y no eximirse con la Berajá de sus esposas, su conducta tiene base en la Halajá. 10. Un huésped (que en su casa no encienden las velas de Januca, porque no tiene esposa ni hijos ó que su esposa e hijos se encuentran con él fuera de la casa, ó no depende económicamente de sus padres) debe asociarse con su anfitrión, dándole a éste una cantidad mínima de dinero (shave perutá) para que le adquiera una parte del aceite y de las mechas y de este modo cumple con la Mitzvá en el momento que el anfitrión enciende las velas de Januca. 11. En el caso que el huésped no abone su estadía y la comida, incluso si abona pero no en forma detallada, hay algunos Jajamim que opinan que no necesita asociarse con su anfitrión y otros opinan que de todos modos debe asociarse con él. Así también una pareja que se encuentra en la casa de sus padres en forma totalmente gratuita ó un Jatán en la casa de sus suegros, no necesita asociarse con ellos y se exime con el encendido de las velas de Januca del dueño de la casa. Pero es preferible de todas formas que el anfitrión les adquiera parte del aceite y de las mechas. 12. Si el huésped desea encender solo y no eximirse con el encendido de las velas del anfitrión; si él se rige según la costumbre Ashkenasí, puede encender solo, incluso con Berajá . Pero si él sigue la costumbre Sefaradí, y abona por su estadía, deberá pensar en no incluirse en el encendido de velas del dueño de casa y puede encender solo y bendecir. Si no abona su estadía, mejor que no encienda, pero si desea hacerlo de todos modos, que lo haga sin Berajá . 13. En caso que el anfitrión se lo pidiera, el huésped puede encender y bendecir en su lugar. 14. Si uno se hospeda en un hotel (y no encienden por él en su casa), debe encender la Janukiá en su habitación con Berajá 15. El que se hospeda en la casa de un amigo ó en un hotel, si la primera (1º) noche de Januca encendió la mujer en lugar del marido; a pesar que vuelva a su casa dentro de los días de Januca y él encienda, no debe recitar la Berajá de "Shehejeianu" ya que su mujer la recitó la primera (1º) noche. 16. Un huésped que se asocia con el anfitrión en el costo del aceite y las mechas, eximiéndose de este modo del precepto no enciende las velas de Januca aparte; pero si tiene su propio cuarto, deberá encenderlas en la puerta del mismo para que los que pasen por allí y no enciendan velas de Januca, puedan observarlas. De todos modos, en nuestro tiempo, en que se acostumbra a encender las velas de Januca en el interior de las casas, no se encienden las velas en la entrada de la casa que da al exterior. Por ende, de acuerdo a la costumbre Sefaradí, en donde no enciende cada miembro de la casa por separado, incluso aquel huésped que tiene su propio cuarto se exime con el encendido de velas de su anfitrión al asociarse con él. De acuerdo a la costumbre Ashkenazí, en donde todos los hijos varones de la casa encienden por separado, aquel huésped que quiera encenderlas en la puerta de su cuarto, puede hacerlo, y hay quienes dicen que así es preferible (e incluso que no tenga su propio cuarto, según la costumbre Ashkenazí tiene permitido encender su propia Janukiá, como se explicó en la Halajá 12). Los que comparten una casa 17. Dos (2) personas que viven en una misma casa y comparten todos los gastos, deben asociarse en el encendido de las velas de Januca. La primera (1º) noche enciende uno (1) con Berajá y la segunda (2º) el otro. Si no comparten los gastos, cada uno debe encender por sí solo, incluso si son parientes. Los exentos de la Mitzvá 18. Un sordo-mudo, un deficiente mental ó un menor de trece (13) años, están exentos de la Mitzvá del encendido de las velas de Januca. Esto será en el caso que alguno de ellos haya encendido las velas en lugar de otra persona en que sí recae la obligación, este último no cumplió con la Mitzvá, ya que uno que no está obligado, no puede hacerlo en lugar de otro que sí lo está. Pero un sordo que sí puede hablar, sí está obligado y puede encender en lugar de otro. 19. A pesar que los niños menores de trece (13) años están exentos de cumplir con la Mitzvá de encender las velas de Januca, es muy bueno, educarlos desde chicos a que lo hagan, y darles para encender algunas de las velas que se agregan para embellecer la Mitzvá (hidur). Entonces el mayor enciende la primera (1º) vela de cada noche y luego le puede conceder el resto del encendido a un menor. Pero en caso de que el menor aún no comprenda el significado de los preceptos, que sólo encienda el Shemosh (vela adicional). Según los Ashkenasim, que acostumbran a que cada hijo varón de la casa encienda su propio candelabro, alcanza con que el menor encienda una (1) sola vela cada noche por sí solo, y no hace falta que agregue las velas adicionales. El carenciado 20. Incluso un carenciado que se sustenta por medio de Tzedaká (caridad), debe pedir ó empeñar una prenda para comprar aceite suficiente para por lo mínimo encender una (1) vela por noche (se explicó esta Halajá en el capítulo 1, Halajá 3; y respecto a quien no tiene dinero suficiente para adquirir velas para todos los días, ver en el capítulo 1, Halajot 6-12). El ciego 21. Un ciego está obligado a encender las velas de Januca, no obstante, si está casado, es preferible que encienda su mujer y ella misma bendiga. En caso de no estarlo, que encienda con ayuda de otra persona. Con respecto a la Berajá , hay algunos Jajamim que dicen que no bendiga; y la costumbre en Jerusalem es que un ciego bendice sobre sus velas de Januca. El deudo 22. También está obligada a encender la persona que está de duelo, incluso dentro de los siete (7) días (shivá), y debe recitar la Berajá de "Shehejeianu" la primera (1º) noche. Pero que no encienda, esta persona, en la Sinagoga las velas de la primera (1º) noche, incluso luego de los siete (7) días de fallecimiento, si es que aún se encuentra dentro del primer (1º) año de duelo por sus padres ó dentro de los treinta (30) días por otros parientes cercanos, debido a la bendición de "Shehejeianu" (como se explicará al final del capítulo 7). 23. Si todavía no fue enterrado el fallecido, los familiares de luto (onen) están absueltos de la Mitzvá, como de todas las Mitzvot. En caso que sólo el padre esté de luto (onen), algún otro miembro de su familia debe encender las velas recitando la Berajá , y si todos están de luto (onen), otra persona debe encender en la casa de la familia sin Berajá . El converso 24. Un converso está obligado a encender las velas de Januca, pudiendo recitar también la segunda (2º) Berajá , "Sheasa Nissim Laabotenu" (quien hizo milagros a nuestros padres), ya que al convertirse al judaísmo es hijo y discípulo de Abraham Abinu Z"L, y todos los milagros que presenció el pueblo de Israel, es como si hubiesen sido para él también. No obstante si desea bendecir "Sheasa Nissim LeIsrael" (Quien hizo milagros a Israel), le es permitido. -------------------------------------------------------------------------------- Halajot semanales sobre Ciclo del Año Judío: Januca (03) Número 14 Donde se colocan las velas de Januca Las velas de Januka en la puerta de casa 1. Preferentemente, se debe colocar el candelabro (Janukiá) cercano al marco izquierdo de la puerta de entrada a la casa, del lado exterior, pues de esta forma se difunde más el milagro. También de esta forma cada persona que ingrese y egrese de la casa, se encontrará rodeado de Mitzvot: las velas de Januka del lado izquierdo y la Mezuzá del derecho y en especial cuando viste el Talit Katán como pide la Halajá. Y si ubicó la Janukiá del lado derecho, también cumplió con la Mitzvá. En caso de no haber Mezuzá en el marco (en el caso que alguna puerta esté exenta de Mezuzá ó que se quitó la Mezuzá para revisarla), se colocan las velas del lado derecho. 2. Cuando hay un jardín ó patio delante de la casa se debe colocar el candelabro en la entrada del jardín ó del patio, ya que así será mayor la difusión del milagro. De esta forma más individuos podrán observar las velas. Aquel que vive en un departamento debe colocar las velas en la ventana que da hacia la calle. No obstante, si no posee una ventana que da a la calle, ó es un departamento ubicado a una altura mayor a los diez (10) metros sobre la calle, coloca las velas al lado de la puerta de entrada de su departamento. Sin embargo, hay quienes acostumbran colocarla en la entrada del edificio y no del departamento, ó cerca de la ventana. 3. Si sabe que encendiendo las velas en la puerta de su casa del lado exterior, éstas se apagarían por causa del viento, puede encenderlas dentro de su casa. Aquel que coloca las velas dentro de una caja de vidrio para poder ubicarlas fuera de la casa, debe cuidarse que al encenderlas el viento no pueda apagarlas, ya que si se apagaran en el momento de encenderlas no cumple con la Mitzvá (ya que en el momento de encenderlas no pueden estar cubiertas con una caja de vidrio). 4. Aquel que acostumbra a encender dentro de su casa aunque tenga la posibilidad de encenderlas afuera, su conducta tiene base en la Halajá. En las últimas generaciones hay quienes acostumbraron a prender las velas de Januka dentro de la casa y no del lado de afuera y así es la costumbre de la mayoría de las comunidades Sefaradím. Esta conducta tiene base en la Halajá, más cuando se trata de un sitio donde se puedan apagar las velas ó que las puedan robar. Y si la casa tiene una ventana que dé a la calle, es bueno prenderla cerca de la ventana. Ubicación de las velas de Januka 5. Es preferible colocar las velas por encima de tres (3) Tefajim (veinticuatro centímetros (24cm.) , hasta diez (10) Tefajim (ochenta centímetros (80cm.) del piso de la casa. Aquel que colocó las velas por debajo ó por encima de estas medidas también cumplió con la Mitzvá. Si la ventana del departamento se encuentra a más de ochenta centímetros (80cm.) de altura del piso, se pueden poner las velas allí. 6. Aquel que colocó la Janukiá por encima de los veinte (20) Amot (nueve metros con sesenta centímetros (9,60m.) no cumplió con la Mitzvá y debe encender por segunda (2º) vez ubicándola en el lugar correcto pero sin repetir la Berajá. 7. Aquel que vive en un piso alto, a pesar de estar ubicado a más de veinte (20) Amot de altura sobre la calle, no es necesario que encienda las velas de Januka en un piso más abajo, sino que las encienda en su casa. Y de todos modos, que no las encienda cerca de la ventana que da a la calle, por cuanto que igualmente los que transitan por la calle no alcanzan a verla, sino que lo haga cerca de la puerta de su casa del lado interior. Una casa con dos (2) puertas 8. Una casa ó un departamento que tiene dos (2) entradas en distintas direcciones se encienden las velas de Januka en ambas puertas, para que nadie sospeche que no encendió las velas de Januka , no obstante sólo bendice una (1) sola vez. Pero si las dos (2) entradas tienen la misma dirección, no es necesario encender en ambas entradas. En nuestros tiempos, en que se acostumbra a encender la Janukiá dentro de las casas (ver Halajá 4) y por ende aquellos que transitan por la vía pública no la ven, no es necesario encender en ambas puertas que tienen distinta orientación. Encender las velas en el lugar que permanecerán 9. En el mismo lugar donde se colocan las velas de Januka , se deben encender, y no encenderlas dentro de la casa y luego ponerlas fuera. Quien encendió las velas y luego las colocó en otro lugar, debe apagarlas y volver a encenderlas sin recitar las Berajot. Por eso, si el dueño de la casa está enfermo, y no puede levantarse de la cama, no deben traer las velas para que las encienda y luego colocarlas en otro lado, sino que nombre a otro hijo de la casa para que bendiga y encienda las velas en su lugar, cumpliendo de esté modo con el precepto. -------------------------------------------------------------------------------- Halajot semanales sobre Ciclo del Año Judío: Januca (05) Número 16 Consultas sobre esta clase: Ingrese aqui Aceites y mechas para el encendido de las velas de Januca Aceites aptos para el encendido de la Janukiá 1. Está permitido encender las velas de Januca con toda clase de aceites, no obstante es mejor encender con aceite de oliva, ya que la Menorá (candelabro de siete brazos que se utilizaba en el Gran Templo de Jerusalem y en el cual ocurrió el milagro de Januca) se encendía con aceite de oliva. Las velas de cera ó parafina también son aptas para encender las velas de Januca, pero son preferibles los aceites aunque no sean de oliva por cuanto que el milagro de Januca ocurrió por medio del aceite. 2. Aquel que tiene aceite de oliva suficiente sólo para encender una (1) vela por noche, debe encender la primera (1º) vela de cada noche con aceite de oliva, y las restantes con otro aceite. Si sólo posee aceite de oliva y velas de cera, y no puede conseguir aceite de cualquier tipo, puede encender la primera (1º) vela con aceite de oliva y las sobrantes con las velas de cera. Es preferible encender todas las velas correspondientes a cada noche con velas de cera ó parafina, a encender una (1) sola vela por noche con aceite de oliva. 3. Aquella persona que preparó velas de cera para encender las velas de Januca, y luego se le presenta la posibilidad de poder encender con aceite, debe sustituir las velas de cera por el aceite. Pero si ya comenzó a recitar las bendiciones anteriores al encendido, no debe cambiar las velas por el aceite. Mechas aptas para el encendido de la Janukiá 4. Todas las mechas son aptas para encender las velas de Januca, de todos modos, es mejor utilizar mechas confeccionadas con hilo de algodón ó de lino. Luces eléctricas 5. Las lámparas eléctricas ó a gas, no son aptas para cumplir con el precepto del encendido de las velas de Januca. En caso de que una persona sólo tenga luces eléctricas ó a gas, debe encenderlas como velas de Januca pero sin recitar ninguna bendición. Si luego se le presenta la oportunidad de encender con aceite ó velas, debe encender nuevamente recitando las bendiciones correspondientes. Januca en Shabat 6. En la noche de Januca que coincide con la noche de Shabat, también está permitido encender las velas de Januca con todas las clases de aceites y mechas, incluso con aquellas que está prohibido encender las velas de Shabat (citadas en la Mishná de Shabat, capítulo 2, y en Rambam, capítulo 5 de Hiljot Shabat, y en el Tur y Shuljan Aruj). El motivo para tal permisión es que ya que no se puede tener provecho de las velas de Januca y si se apagan no es necesario volver a prenderlas ya que cumplió con la Mitzvá, no hay temor de que las vuelva a prender. Pero las velas de Shabat de las que puede aprovechar su luz, si ve que están por apagarse, puede llegar a evitarlo, y así estaría profanando el Shabat. 7. Cabe aclarar, que si puso una cantidad de aceite que duraría más de media (1/2) hora después de la salida de las estrellas, debe encender las velas de Januca con mechas y aceites permitidos en vísperas de Shabat, ya que pasada media (1/2) hora del momento que salen las estrellas, está permitido tener provecho de las velas y podría llegar a acomodar el aceite ó la mecha para que alumbre mejor (profanando de esta manera el Shabat). Calidad del aceite 8. No está permitido encender las velas de Januca con un aceite que esté en mal estado siendo no apto para el consumo. Pero aquel aceite que tiene sabor amargo (y por su amargura no es apto para la ingestión) está permitido, como el caso de las velas de cera. Aceites no aptos 9. Aquel aceite extraído de Orla (los frutos que da el árbol los tres (3) primeros años son denominados Orla y está prohibido tener cualquier provecho de los mismos) no es apto para encender las velas. Así como tampoco aquel aceite hecho de mezcla de carne con leche, por ejemplo manteca que fue cocinada con grasa animal, está prohibido. 10. Es preferible privarse de encender las velas de Januca con un aceite hecho con mezcla de algún ingrediente prohibido, como grasas de cerdo ó de animales que no se los mató como indica la Ley judía. Pero aquella persona que no está segura si está compuesto con algún ingrediente prohibido, puede utilizarlo. 11. Es mejor no encender las velas con aceite fabricado de Shebiit (todos los frutos que florecen en el séptimo (7º) año en la tierra de Israel). Si el dueño de la tierra donde florecieron los frutos es un gentil, aquel aceite está permitido. 12. Es preferible no encender las velas de Januca con un aceite que es Tebel (productos a los cuales no se les ha deducido el diezmo), pero si de todos modos encendió con este tipo de aceite, cumplió con el precepto y no debe volver a encenderlas. 13. No está permitido encender las velas de Januca con aceite robado. 14. Aquella persona que colocó aceite debajo de la cama y durmió sobre ella a la noche, el aceite sigue siendo apto para encender las velas de Januca (mas no para el consumo a menos que haya gran necesidad). 15. Está prohibido encender las velas de Januca con aquel aceite que se utiliza para idolatría. ¿Recipientes ó candelabros? 16. Se debe procurar utilizar un candelabro bonito e importante honrando la Mitzvá. Nuestros Sabios enumeraron quince (15) materiales en orden de preferencia: 1º - Oro - 2º - Plata - 3º - Bronce dorado - 4º - Bronce rojizo - 5º - Hierro - 6º - Estaño - 7º - Plomo - 8º - Vidrio - 9º - Madera - 10º - Hueso - 11º - Cerámica bañada - 12º - Cerámica nueva - 13º - Cáscara de Granada - 14º - Cáscara de Nuez India - 15º - Cáscara de Árbol - 17. Un recipiente de barro que no está bañado se puede utilizar para encender en él una (1) sola vez, ya que luego del primer (1º) encendido se pone viejo. Pero si sólo tiene este recipiente, puede volver a usarlo emblanqueciéndolo todas las noches al fuego. Un recipiente de barro bañado, de metal ó vidrio puede volver a usarse en el resto de las noches, ya que no se pone viejo al encender las velas en él. 18. No se encienden las velas en un candelabro que esté en mal estado (roto). El candelabro debe mantenerse por sí mismo y no con la ayuda de otro objeto ó de la pared. Cambiar las mechas 19. No hay obligación de sustituir las mechas todas las noches, sino que, se pueden utilizar las mechas en las siguientes noches hasta que se consuman por completo. Hay quienes acostumbran a cambiarlas todas las noches en recuerdo del candelabro (Menorá) que se encendía en el Gran Templo de Ierushalaim, el cual todas las noches se encendía con mechas nuevas. La forma del recipiente 20. Un recipiente que tiene dos (2) bocas, sirve para encender dos (2) velas. Por lo tanto, en la segunda (2º) noche enciende en este objeto y se considera que encendió dos (2) velas, como corresponde a la noche. Y de acuerdo a la costumbre Ashkenazí, en donde cada hijo varón de la casa enciende su propio candelabro, incluso en la primera (1º) noche que enciendan entre dos (2) sobre este candelabro de dos (2) bocas, prendiendo una (1) vela cada uno. (De todos modos, en nuestro tiempo en que se acostumbra agregar una (1) vela cada noche que no enciendan dos (2) personas en la primera (1º) noche sobre un candelabro de dos (2) bocas, porque los que lo vean pensarán que una persona encendió dos (2) velas y que por ende se encuentran en la segunda (2º) noche de Januca, y no se sabrá que en realidad es la primera (1º) noche. (De todos modos, en una Janukiá que tiene ocho (8) brazos y cada una de las dos (2) personas enciende en el brazo opuesto respecto al otro, es permitido ya que no dará lugar a dudas de que una persona sola encendió dos (2) velas, ya que en tal caso las hubiese encendido una (1) al lado de la otra). Asimismo, dos (2) personas que tienen un patio en común, pero viven en dos (2) departamentos separados, ó viven en un (1) sólo departamento pero son independientes económicamente (y por ende cada uno debe encender su propia Janukiá), tienen permitido encender las velas de Januca en un candelabro de dos (2) bocas, cada uno su propia vela. Separación de las mechas 21. Si colocó varias mechas en un recipiente, y antes de encenderlas la separó con un objeto, son consideradas cada una como una (1) vela por sí misma. Pero si no las separó antes de haberlas encendido, no son consideradas ni siquiera una (1) sola vela, sino como una antorcha que no sirve para cumplir con el precepto del encendido de las velas de Januca. En este caso debe apagarlas, separar las mechas con un objeto, y luego volver a encenderlas sin bendecir. 22. Aquel que colocó varias mechas en un mismo recipiente, previo al encendido debe separarlas con un objeto, si es que estaban distanciadas unas de las otras en menos de un centímetro y medio (1,5 cm.), pero si la distancia entre ellas era de un centímetro y medio (1,5 cm.) ó mayor, cumple con la Mitzvá. Y de todos modos, hay quienes argumentan que incluso que estén separadas con la distancia correspondiente, igualmente, debe separarlas con un objeto previo al encendido, y esto es preferible. La forma del candelabro 23. Un candelabro de forma circular, que sus brazos están distanciados un centímetro y medio (1,5 cm.) ó más, sirve para encender en él las velas de Januca. De todos modos, es mejor encender en un candelabro recto (en el que igualmente cada vela debe estar separada de la otra en un centímetro y medio (1,5 cm.) ó más, sino se considera como una antorcha). Asimismo, deben estar colocadas a la misma altura (no una más alta y otra más baja), a menos que sólo disponga de aceite para la primera (1º) vela de cada noche y el resto sean velas de cera ó parafina y tal vez no queden a la misma altura que la de aceite. 24. Si luego de encender las velas sobra aceite, se puede agregar más para encender las velas de la noche siguiente. Después de la octava (8º) noche, el aceite que sobra y las mechas utilizadas deben quemarse, ya que los mismos se emplearon para una Mitzvá (precepto) y ahora no pueden ser utilizadas para otro fin. Esto corresponde en el caso que las velas se apagaron antes de la media (1/2) hora posterior al encendido, pero si las velas ardieron más de media (1/2) hora, el aceite puede ser aprovechado para cualquier uso y no es necesario que sea utilizado para la noche entrante, ni tampoco quemado. Hay quienes dicen que si colocó aceite sin calcular la cantidad, y no aclaró que lo que sobrara no era destinado para la Mitzvá, incluso que haya puesto más aceite de lo debido, no se puede tener provecho de lo que sobra y debe ser quemado. Por ende lo correcto es que aclare de antemano que el aceite que utiliza para el precepto es simplemente el suficiente para que las velas ardan durante media hora, así podrá tener provecho del aceite restante. 25. El aceite que sobra en la botella, incluso que se haya comprado especialmente para Januca, puede ser utilizado para el uso que uno desee. De este modo, también si uno colocó aceite para las velas en un candelabro y no las encendió allí, puede utilizar el aceite para lo que desee ya que el aceite que prohibieron los Jajamim es el que se utilizó para cumplir la Mitzvá y sobró luego de apagarse las mechas antes de concluir la Mitzvá. 26. El aceite que sobra después de la octava (8º) noche se quema y no se puede dejar para el año entrante, por ser que puede llegar a utilizarlo en el transcurso del año, e incluso que sea un aceite no comestible, por cuanto que puede ser utilizado para encender, debe quemarlo como fue explicado. 27. En el caso de que se hubiese mezclado aceite que sobró de Januca con aceite común, si el aceite permitido es sesenta (60) veces más que el aceite prohibido, la mezcla es permitida, pero de no ser así, queda prohibida. Pero si es menor la relación, puede agregar aceite para que haya sesenta (60) veces más de aceite permitido y de esta manera podrá utilizarlo. -------------------------------------------------------------------------------- Halajot semanales sobre Ciclo del Año Judío: Januca (06) Número 17 Leyes relacionadas con el encendido de las velas de Januca Lo permitido y prohibido antes del encendido de las velas. 1. Está prohibido comer más de cincuenta y seis (56) gramos (Cabetzá) de pan, tortas u otros alimentos provenientes de los cinco (5) cereales, media (1/2) hora antes de comenzar el horario del encendido de las velas de Januca. Y es bueno que esta conducta la adopten todos los integrantes de la familia, aunque sea una familia Sefaradí que enciende la vela únicamente el dueño de casa. Pero otras comidas como pescados, carnes, verduras, frutas, etc., se pueden comer en el momento y la cantidad deseada. Así también está permitido beber cualquier bebida que no contenga alcohol, té ó café, no obstante es apreciado quien no come ni bebe nada antes de encender las velas de Januca. 2. Está prohibido dormir, siquiera un poco, ó comenzar un trabajo media (1/2) hora antes del horario del encendido de las velas. Luego de encender las velas está permitido trabajar; las mujeres acostumbran a abstenerse de trabajar media (1/2) hora luego del encendido de las velas. 3. Está prohibido estudiar Torá desde el momento que comenzó el horario de encender las velas. Antes de este horario, incluso dentro de la media (1/2) hora anterior, está permitido. Cursos fijos que se dictan en Templos ó Yeshivot por la noche luego del rezo de Arvit se pueden dictar normalmente ya que tememos que la gente no regrese a estudiar después de encender las velas. Luego de finalizado el curso, que enciendan las velas de Januca en sus casas. 4. Los Sabios establecieron estas prohibiciones simplemente, porque la persona se puede olvidar de encender las velas por estar ocupado en comer ó trabajar. Por eso, si uno le solicita a su compañero que le recuerde encender las velas, puede comer incluso cincuenta y seis (56) gramos de pan ó de derivados de los cinco (5) cereales, ó trabajar dentro de la media (1/2) hora anterior al horario del encendido. Sin embargo, al llegar el horario de encender las velas debe encenderlas rápidamente y no anteponer ninguna otra ocupación. 5. Si ya comenzó a comer ó realizar alguna labor dentro de la media (1/2) hora anterior del horario del encendido, al llegar el horario debe interrumpir y encender las velas. También quien comenzó alguna labor antes de la media (1/2) hora, es conveniente que interrumpa y encienda las velas a pesar que no es obligatorio, en este caso. Las Berajot previas al encendido 6. Antes de encender las velas la primera (1º) noche de Januca se recitan tres (3) bendiciones: La primera es: "Lehadlik Ner Januca". (Y los Ashkenazim dicen "Ner Shel Januca"). Luego se bendice: "Sheasa Nissim Laabotenu Baiamim Aem Bazeman Aze". Y la última bendición es: "Shehejeianu Vekiemanu Veiguianu Lazman Aze". Debe bendecir previo al encendido de las velas, ya que sobre todos los preceptos se bendice previo a realizarlos, y no debe comenzar a encenderlas sin previamente haber concluido con el recitado de las bendiciones correspondientes. 7. En caso de que en la primera (1º) noche se haya olvidado de bendecir previo al encendido de las velas y se percató de su error luego que prendió la vela aunque sea antes de encender el Shamosh (vela adicional), sólo recita las dos (2) últimas bendiciones ("Sheasa" y "Shehejeianu"), por cuanto que la primera (1º) bendición era por el encendido y ya las encendió previo a recitarla. Si notó su error luego de media (1/2) hora de haber encendido las velas, no recita ninguna Berajá y la Berajá de "Shehejeianu" la recita la noche siguiente. 8. Aquel que se olvidó de bendecir en alguna otra noche en la cual se encienden más de una (1) vela, si aún no concluyó de encender todas las velas, puede recitar todas las Berajot incluso la primer (1º) bendición ("Lehadlik"); pero si terminó de encender todas las velas, aunque quede por encender el Shamosh (vela adicional), sólo recita la segunda (2º) bendición ("Sheasá Nissim") en el caso de que todavía no haya pasado media (1/2) hora del primer (1º) encendido. Luego de este lapso no recita ninguna bendición, esa noche. 9. Aquel que se equivocó y encendió una (1) vela menos a lo que correspondía esa noche, por ejemplo en la quinta (5º) noche que se encienden cinco (5) velas, sólo encendió cuatro (4) y luego se percató de su error, debe agregar la vela faltante sin recitar ninguna bendición. Lo mismo se aplica en el caso de que al encender las velas sólo tenía cuatro (4) velas y luego consiguió otra (y así en el resto de las noches). Aunque haya conversado antes de prender la vela que falta. 10. Quien no recitó en la primera (1º) noche la tercera (3º) bendición de "Shehejeianu", puede hacerlo hasta media (1/2) hora luego de haber encendido las velas. Si se acordó después, recita la bendición de "Shehejeianu" en la segunda (2º) noche al encender las velas. Si en la segunda (2º) noche también se olvidó de recitarla, debe hacerlo en la tercera (3º) noche y debe obrar así hasta la octava (8º) noche. Si incluso en la octava (8º) noche se olvidó de bendecir, dentro de la media (1/2) hora posterior al encendido puede hacerlo, pero si pasó este lapso ya no. 11. Si no recita la bendición de "Shehejeianu" dentro de la media (1/2) hora posterior al encendido, no tiene permitido hacerlo luego, por cuanto que esta bendición fue decretada por el encendido de las velas y no por los días de Januca. Lo mismo ocurre con la bendición "Sheasá Nissim", que si no la recitó dentro de la media (1/2) hora posterior al encendido, no puede recitarla luego. 12. Cuando una mujer encendió en la primera (1º) noche por su familia, el marido al encender en la segunda (2º) noche no recita "Shehejeianu", ya que cumplió con su deber a través de su esposa, incluso que no la haya escuchado recitar las bendiciones. La Mitzvá de Januca es del hogar y al prender uno (1), incluye a todos. 13. El encargado de encender las velas para otra persona ó la esposa que enciende por su marido, recitan la bendición de la misma forma en que lo haría uno mismo. No obstante si bendijeron "Al Adlakat Ner Januca", en lugar de "Leadlik Ner Januca", no necesitan bendecir nuevamente. 14. Aquel que no sabe recitar las bendiciones, puede hacer que otra persona le recite las mismas y él conteste al término de cada una Amen sin decir "Baruj Hu Ubaruj Shemo", y luego enciende las velas por sí mismo. El que ve las velas de Januca 15. Aquella persona que ve las velas de Januca ya encendidas por otra persona, bendice aunque él no las haya encendido, sólo si se cumplen estas tres (3) condiciones: 1. Que no haya encendido ni oído de otra personalas bendiciones del encendido de las velas esa noche. 2. Si sabe que en toda la noche no encenderá las velas. 3. Nadie enciende las velas por él en su casa. Al cumplirse todos estos requisitos, aquella persona que ve las velas encendidas pertenecientes a otro individuo dentro de la media hora en que fueron encendidas, recita la bendición de "Sheasa Nissim" y "Shehejeianu" (esta última únicamente en la primera (1º) noche); pero no recita la bendición de "Leadlik Ner Januca" por cuanto que él no enciende las velas. 16. Aquel que ve las velas encendidas de su compañero, bendice siempre y cuando esté dentro de la media (1/2) hora a partir de su encendido, mas si transcurrió este lapso de tiempo, no bendice sobre ellas por cuanto que finalizó el tiempo del encendido de aquellas velas. Incluso aquel que dude si las velas que observa, fueron encendidas hace más de media (1/2) hora, no puede recitar ninguna bendición, ya que es una regla que siempre que dudamos referente a bendiciones no las recitamos (Safek Berajot Leakel). Así también quien observa las velas encendidas por un menor de trece (13) años no recita ninguna bendición. 17. Está permitido bendecir cuando uno observa las velas que se encienden en el Templo, siempre y cuando se cumplan los tres (3) puntos anteriormente indicados. 18. Cuando una persona no enciende las velas de Januca, ya sea porque encienden por él en su casa y él se encuentra en otro lugar, hay Poskim (legisladores) que opinan que es necesario que observe las velas encendidas por otra persona (por supuesto sin recitar ninguna bendición, ya que no se cumplen todas las condiciones anteriormente enumeradas). También existe la opinión de otros Poskim que dicen que no es necesario ver las velas de otra persona. No obstante es merecedor de bendición quien es estricto consigo mismo y observa las velas de otra persona. 19. Quien vio las velas de Januca de otra persona y debía bendecir y no lo hizo, puede bendecir mientras no haya pasado media (1/2) hora desde el horario que fueron encendidas. 20. Si las velas que ve están encendidas a gas ó con luz eléctrica no puede bendecir al observarlas. 21. Si en la primera (1º) noche de Januca bendijo "Shehejeianu" al ver las velas de otra persona, la segunda (2º) noche, cuando enciende en su casa, no bendice "Shehejeianu". 22. Aquel que no puede encender ni ver las velas de Januca, por ejemplo si se encuentra en un avión, en un barco ó en el desierto, no puede recitar ninguna de las bendiciones correspondientes al encendido, por cuanto que estas bendiciones fueron decretadas por las velas y no por los días de Januca. -------------------------------------------------------------------------------- Halajot semanales sobre Ciclo del Año Judío: Januca (07) Número 18 Leyes relacionadas con el encendido de las velas de Januca Si se apagaron las velas 23. Dijeron nuestros Sabios que al encender las velas de Januca ya uno cumple con el deber de encender, por eso si uno encendió las velas y se apagaron, no debe volver a encenderlas. Sin embargo es aconsejable que prenda nuevamente las velas pero sin pronunciar ninguna bendición, siempre y cuando se encuentre dentro de la media (1/2) hora posterior al encendido. 24. Cuando aún no acabó de encender todas las velas correspondientes, y se apagaron una (1) ó más velas, hay algunos Jajamim (Sabios) que sostienen que debe volver a encenderlas para que de este modo estén todas las velas ardiendo juntamente. 25. Si encendió las velas en la víspera de Shabat antes de la puesta del sol y se apagaron, no es necesario volver a encenderlas, sin embargo si todavía no se puso el sol es mejor que las encienda nuevamente. Sin embargo, si se encuentra muy cerca de la puesta del sol, tiene prohibido volver a encenderlas, por cuanto que podría llegar a profanar el Shabat. 26. Si uno apagó las velas sin intención, no está obligado a encenderlas nuevamente, sin embargo es aconsejable que las encienda nuevamente sin bendecir. Quien las apagó intencionalmente debe encenderlas otra vez sin bendecir. 27. Si las velas se apagaron por consecuencia del viento, como ser que luego de encender las velas se abrió la puerta y el viento las apagó, no es necesario encenderlas de nuevo, sin embargo es bueno encenderlas nuevamente sin recitar la Berajá. Pero si las encendió en un lugar ventoso donde las velas no iban a arder por media (1/2) hora, debe encenderlas nuevamente sin bendecir. Incluso si luego de encenderlas las colocó en un sitio protegido del viento, no cumplió con su deber y debe encenderlas nuevamente, ya que en el momento de encenderlas no lo hizo de la forma apropiada. 28. Basados en la norma que dice que el precepto se cumple al encender las velas y no al colocarlas surgen las siguientes leyes: * Si encendió las velas un sordomudo, un deficiente mental ó un menor de trece (13) años, pero las había colocado un mayor a quien le recaía la obligación de cumplir con el precepto, no cumplió. Sin embargo, si encendió las velas un mayor, y las había colocado en el lugar indicado un sordomudo, un ciego ó un menor de trece (13) años, la Mitzvá se da por cumplida por cuanto que la acción es el encendido. * Una vela de Januca que estaba encendida desde la noche anterior y quiere cumplir con ella también el precepto de Januca de la noche siguiente, debe apagarla y volver a encenderla y no alcanza con que la ubicó en su lugar para cumplir con la Mitzvá. * Aquel que enciende las velas de Januca dentro de su casa y luego las lleva fuera de ella, la Mitzvá no se da por cumplida porque el que las ve puede pensar que lo hizo para su provecho. * Aquel que enciende las velas de Januca en un candelabro ubicado encima de los veinte (20) Amot (aprox. diez metros (10m.) y luego lo coloca por debajo de los veinte (20) Amot, no cumplió con la Mitzvá. Debe entonces volver a encenderlas ubicándolas bajo los veinte (20) Amot pero sin volver a recitar la bendición. * Si enciende las velas de Januca en un candelabro ubicado por debajo de los veinte (20) Amot y luego lo coloca por encima de los veinte (20) Amot, no debe apagarlas y volver a encenderlas, por cuanto que al prenderla estaba por debajo de los veinte (20) Amot. Lo que sí debe hacer es volver a ubicarlas a esta altura. La cantidad de aceite 29. Es necesario colocar aceite para las mechas ó velas en la Janukiá que duren treinta (30) minutos como mínimo, desde el encendido luego de la salida de las estrellas. Aquel que colocó una cantidad de aceite insuficiente, para media (1/2) hora de duración como mínimo, y encendió las velas, debe apagarlas y encenderlas nuevamente sin pronunciar ninguna bendición. 30. Quien no posee aceite suficiente para que las velas duren media (1/2) hora, debe encenderlas sin Berajá. Así también quien sabe que saldrá inmediatamente de su hogar luego de encender las velas y teme dejarlas prendidas sin nadie en la casa, y por lo tanto las apagará antes de que pase media (1/2) hora, enciende sin Berajá. De todos modos, a quien no le alcanza el aceite para media (1/2) hora para todas las velas, que encienda una sola vela con el aceite necesario y recite la bendición. 31. Transcurrida media (1/2) hora luego de encender las velas, está permitido apagarlas y tener provecho de su luz y se sobreentiende que si se apagaron luego de esta media (1/2) hora, no debe volver a encenderlas. Orden del encendido de las velas 32. Luego de haber recitado todas las bendiciones correspondientes comienza a encender las velas, y que no aleje su mano del encendido de cada vela hasta que la mayor parte de la mecha esté encendida. Después de haber encendido la primera (1º) vela se empieza a recitar "Anerot Halalu...", y no previo a esto. Es una buena costumbre también decir luego el capítulo de Tehilim (Salmos) "Mizmor Shir Janucat Habait LeDavid". 33. La primera (1º) noche se enciende la vela del extremo derecho del candelabro. La segunda (2º) noche se agrega una vela a la izquierda de la primera (1º) y se enciende primero (1º) la vela que agregó. Y así durante todas noches restantes se agrega del lado izquierdo y se enciende de izquierda a derecha. De todos modos si alteró el orden del encendido, cumplió con su deber. 34. Luego de encender la primera (1º) vela de cada noche, las restantes pueden ser encendidas por los hijos u otros niños menores de trece (13) años, siempre y cuando comprendan lo que están haciendo. 35. Si luego de encender la primera vela escucha "Kadish" puede contestar Amen. Pero entre la bendición y el encendido de la primera (1º) vela no puede contestar "Amen". 36. Es mejor quedarse en la casa durante la primera (1º) media (1/2) hora del encendido de las velas observándolas, por la difusión del milagro de Januca. Encender con otra vela del candelabro 37. No se pueden encender las velas de Januca tomando fuego a través de un fósforo, cerillo ó vela, de otra vela de Januca. Pero está permitido inclinar la mecha de la vela de Januca hasta que encienda la otra vela; y los Ashkenazim evitan incluso esto último. 38. Después de la primera (1º) media (1/2) hora de arder las velas, se puede tomar fuego de ellas para encender cualquier tipo de vela (ya sea alguna de las velas de Januca que se apagó ó cualquier otro tipo de uso), pero antes de ello no se puede tener provecho. Por ende si se apagó alguna de las velas de Januca antes de la media (1/2) hora, no le es permitido volver a prenderla con una (1) de las otras velas de Januca. 39. El Shamosh (la vela adicional) no se puede encender a partir de alguna vela de Januca, tampoco inclinando la mecha. 40. Es mejor no encender las velas de Shabat, ni la vela de Havdalá, ni tampoco si necesita una vela para estudiar Torá, extrayendo fuego de las velas de Januca. Utilizar la luz del candelabro 41. Está prohibido tener cualquier clase de provecho de las velas de Januca, incluso pasajero, tanto que sea para realizar una Mitzvá, por ejemplo estudiar Torá u otra actividad común. Esta ley es igual con las velas de Januca que se encienden en la Sinagoga. 42. Transcurrida media (1/2) hora de haber encendido las velas, se puede tener cualquier tipo de provecho de las mismas. Si la única luz de su casa proviene de las velas de Januca, puede caminar y permanecer en su casa a la luz de las mismas (para no caerse), ya que esto no es considerado un provecho. 43. Es mejor no comer a la luz de las velas de Januca, para no tener provecho de ellas. El Shamosh 44. Se acostumbra a encender una vela adicional todas las noches, la cual se coloca a un lado de las demás velas. El motivo de la costumbre es que no tenga provecho de las velas de Januca sino de esta vela adicional, denominada "Shamosh". 45. Hay quienes opinan que sólo es necesario encender el Shamosh si enciende las velas de Januca en la mesa de su casa, por si alguien lo ve, que no piense que las enciende para provecho personal, pero si las enciende en la entrada del lado exterior de su casa, no es necesario que lo haga. Otros sostienen que incluso que encienda las velas dentro de su casa no es necesario que encienda el Shamosh bastando con la luz eléctrica de la casa. Y una tercera (3º) opinión dictamina que es imprescindible encender esta vela incluso fuera de la casa, y es correcto obrar como esta última opinión, también en nuestros días que no es habitual tener provecho de las velas, ya que se posee luz eléctrica. 46. Los Ashkenasim, que acostumbran que cada integrante de la familia encienda las velas, acostumbran también a que cada uno encienda su Shamosh. 47. Se debe colocar el shamosh en un lugar separado y distanciado un poco de las demás velas. 48. El Shamosh se enciende después de haber encendido las demás velas, sin embargo si lo encendió primero no es necesario apagarla ni comenzar nuevamente el orden correcto. 49. Luego de haber encendido el Shamosh, puede tener provecho de su luz a pesar de estar encendidas las velas de Januca. -------------------------------------------------------------------------------- Halajot semanales sobre Ciclo del Año Judío: Januca (08) Número Encendido de las velas de Januca en la Sinagoga ¿Por qué se prende la Janukiá en el Templo? 1. Existen varios motivos por los cuales se acostumbró a encender las velas de Januca en las Sinagogas: En algunos países donde vivieron nuestros antepasados, les estaba prohibido encender las velas en sus hogares, por eso acostumbraron a prender las velas en la Sinagoga para que de este modo pudieran todos cumplir con este Santo precepto. Otro motivo es que aquellas personas que desconocen este precepto, puedan cumplir con la norma a través del encendido en la Sinagoga, así como los viajantes que se encuentran en otra ciudad y nadie enciende por ellos en sus casas ni tampoco pueden encender en el lugar en donde están. Otro motivo es, en recuerdo del Gran Templo de Ierushalaim, ya que allí fue donde ocurrió el milagro de Januca. Y por último, ya que en las Sinagogas se congrega mucha gente, es más grande la difusión del milagro. ¿Se cumple con la Mitzvá presenciando el encendido de velas en el Templo? 2. Aquel que puede encender en su casa no cumple con su obligación presenciando el encendido en la Sinagoga, por lo tanto debe encender la Janukiá y recitar todas las bendiciones en su casa. 3. Los Poskim determinaron que incluso aquel que haya encendido las velas de Januca por sí mismo en la Sinagoga y bendijo sobre ellas, debe volver a encenderlas en su casa recitando las bendiciones correspondientes y de todos modos si una persona vive sola y encendió las velas en la Sinagoga, cuando enciende nuevamente en su casa, solamente recita la bendición de "Lehadlik Ner Januca" y no recita "Sheasa Nissim...", ni "Shehejeianu" en la primera (1º) noche. Momento de encendido de las velas en el Templo 4. En la Sinagoga se encienden las velas entre el rezo de Minjá (de la tarde) y de Arvit (de la noche), incluso si aún no llegó el horario de la salida de las estrellas, ya que en caso contrario, la gente iría a su casa para encender las velas luego de Arvit y no estarían en la Sinagoga (en donde hay mayor difusión del milagro) para el encendido. 5. En la víspera de Shabat se prenden las velas antes de la oración de Minjá. No obstante es bueno rezar Minjá temprano para así encenderlas entre Minjá y Arvit (siempre y cuando se enciendan quince (15) minutos antes de la puesta del sol). 6. Hay Comunidades que acostumbran encender las velas en la Sinagoga incluso durante el rezo de Shjarit (matutino) y en especial cuando comienzan a rezar bien temprano antes del amanecer; pero sobre este encendido que no reciten la bendición, incluso que haya sido previo al amanecer. Encender las velas con Minian 7. En el momento de encender las velas en la Sinagoga deben haber diez (10) personas. En caso de no encontrarse diez (10) personas se encienden las velas sin recitar las bendiciones. Por eso, en vísperas de Shabat (ya que en la mayoría de las Sinagogas se encienden las velas previo al rezo de Minjá) si se aproxima el horario de la puesta del sol y aún no hay diez (10) personas en la Sinagoga, que enciendan las velas sin recitar ninguna bendición. 8. Si en la Sinagoga, contando a las mujeres y menores de trece (13) años hay diez (10) personas, se pueden encender las velas recitando todas las bendiciones; sólo si se sabe que luego habrán diez (10) hombres mayores de trece (13) años, y más aún si es en víspera de Shabat ya que si se espera a que lleguen los diez (10) hombres, tal vez no puedan encender las velas de Januca por el comienzo de Shabat. Sin embargo es mejor que sea un menor el que encienda y bendiga. Lugar de ubicación del candelabro en el Templo 9. Se acostumbra colocar las velas a la derecha del Ejal (armario donde se colocan los rollos de la Torá) en la pared ubicada al sur de la Sinagoga, en recuerdo a la Menorá que se encendía en el Gran Templo de Ierushalaim, que estaba situada así. Se colocan en un lugar alto para que sean observadas por todos los concurrentes y sea mayor la difusión del milagro. Hay Comunidades que acostumbran a ordenar las velas de norte a sur y otras de este a oeste, ambas son correctas. 10. Es mejor colocar las velas en el lugar correspondiente y luego encenderlas allí mismo, y no encenderlas en un lugar y luego colocarlas en otro. Cantidad de aceite 11. Es mejor colocar aceite suficiente en la Janukiá de la Sinagoga, para que las velas ardan durante media (1/2) hora como mínimo. Sin embargo existe otra opinión que sólo exige prender las velas con aceite suficiente para que duren hasta que culmine el rezo de Arvit (de la noche) y luego que la gente se haya retirado de la Sinagoga, se pueden apagar las velas, incluso que no haya transcurrido media (1/2) hora. Y es preferible poner aceite suficiente para que las velas ardan también media (1/2) hora en el Bet Hakneset y también es preferible que en caso que se desea apagar las velas, lo hagan únicamente luego que haya pasado media (1/2) ahora de la salida de las estrellas. Las velas del Templo 12. Las velas que se encienden en la Sinagoga deben ser de aceite ó cera, como las velas que se encienden en los hogares, y no sirven las lámparas eléctricas. Si no poseen ninguna vela, sólo lámparas eléctricas, pueden encenderlas pero sin recitar las bendiciones correspondientes. Tener provecho de las velas del Templo 13. Así como se prohibió tener provecho de las velas de Januca del hogar, tampoco se puede tener provecho de las de la Sinagoga hasta que no haya transcurrido media (1/2) hora desde su encendido. Por ende se acostumbra poner un "Shamosh" junto a las velas de Januca también en la Sinagoga. La Berajá que recita el que observa las velas 14. Quien no haya encendido las velas de Januca , y no pueda hacerlo esa noche, ni tampoco encenderán por él en su casa, que bendiga "Sheasa Nissim" al ver las velas de la Sinagoga (y en la primera (1º) noche que recite incluso "Shehejeianu"). Lo mencionado en este punto se aplica siempre y cuando esté dentro de la media (1/2) hora desde el encendido. El deudo en el Templo 15. Aquel que está de duelo dentro del año del fallecimiento del padre ó de la madre, ó dentro de los treinta (30) días del fallecimiento de otros parientes cercanos (hijo/a, hermano/a, esposa) no enciende las velas en la Sinagoga la primera (1º) noche, para no recitar la bendición de "Shehejeianu". No obstante en su casa, debe encender las velas, y recitar la bendición de "Shehejeianu", incluso en los primeros (1º) siete (7) días de duelo. Las restantes noches que ya no se recita la bendición de "Shehejeianu", puede encender en la Sinagoga. Encender la Janukia en eventos 16. Hay quienes acostumbran a encender velas de Januca en fiestas (como ser una fiesta de Januca, un casamiento ó un Bar Mitzvá ) a pesar que no se efectúan en la Sinagoga, ya que hay mucho público presente y se difunde el milagro de Januca, así como en la Sinagoga. De todos modos no se recita ninguna bendición, a menos que luego del encendido recen Arvit (rezo de la noche) en ese lugar. ¿Quién enciende las velas en el Templo? 17. Es correcta la costumbre de aquel que luego de haber encendido la primera (1º) vela en la Sinagoga, habiendo recitado las bendiciones correspondientes, honre a otras personas presentes en la Sinagoga al encender las velas restantes. Encendido de las velas de Januca en víspera y culminación de Shabat Minjá y el encendido de las velas 1. En el Gran Templo de Ierushalaim, todos los días se ofrendaba un animal a la mañana y otro por la tarde. En lugar de estos sacrificios, en nuestra época se recita un rezo por la mañana conocido como Shjarit y otro por la tarde llamado Minjá. También era habitual encender todos los días las velas del candelabro del Gran Templo conocido como Menorá, y ahora encendemos las velas de Januca, en recuerdo de la misma. El orden era: Primero, el sacrificio vespertino. Y posteriormente el encendido de las velas. Por lo tanto, es bueno rezar Minjá antes de encender las velas de Januca en víspera de Shabat. Pero si le es difícil rezar con un Minian (diez (10) personas mayores de trece (13) años) antes de encender las velas, que encienda primero (1º) las velas y luego recite Minjá con Minian, en lugar de rezar solo, para poder adelantar el encendido de las velas. 2. Así también en la Sinagoga es mejor rezar Minjá y luego encender las velas, pero en caso de no llegar a encender las velas antes de la puesta del sol, es mejor encenderlas y luego rezar Minjá. Víspera de Shabat 3. En la víspera de Shabat se debe adelantar el encendido de las velas, prendiéndolas con el comienzo del Shabat (quince (15) ó veinte (20) minutos antes de la puesta del sol). Si desea, puede encenderlas luego de Plag Haminjá (hora y cuarto antes del horario de la salida de las estrellas), pero si las enciende previo a este horario, no cumple con la Mitzvá ; debe apagarlas, volver a encenderlas y recitar todas las bendiciones. 4. En la víspera de Shabat, primero (1º) se encienden las velas de Januca y luego las velas de Shabat. Si uno se atrasó, el hombre puede encender las velas de Januca y mientras culmina, la mujer enciende las velas de Shabat (luego que él haya encendido la primera (1º) vela). 5. De acuerdo a la costumbre Sefaradí, si encendió las velas de Shabat primero (1º), puede encender las velas de Januca luego, ya que el comienzo de Shabat no depende del encendido de las velas. Pero si es la mujer misma la que enciende ambas velas, para la costumbre Ashkenazi debe pedirle a otra persona que aún no haya recibido al Shabat que encienda las velas de Januca, ya que las mujeres Ashkenazim reciben al Shabat con el encendido de velas. No obstante según la tradición Sefaradí el comienzo del Shabat no depende del encendido de las velas, incluso para la mujer, por lo tanto según ellos, la mujer tiene permitido encender las velas de Januca si ya encendió las velas de Shabat, siempre y cuando no haya llegado el horario de la puesta del sol. Cantidad de aceite en víspera de Shabat 6. Se debe colocar suficiente aceite para que las velas permanezcan encendidas media (1/2) hora luego del horario de la salida de las estrellas. Si no posee suficiente aceite, por lo menos, que una de ellas dure este tiempo. Y si no tiene suficiente aceite siquiera para que una (1) sola vela arda media (1/2) hora después del horario de la salida de las estrellas, que encienda sin recitar ninguna bendición, (asimismo, cuando uno enciende con velas de cera ó parafina, deben durar media (1/2) hora luego del horario de la salida de las estrellas). Si se apagaron las velas antes de Shabat 7. Si se apagaron las velas de Januca cuando aún no había comenzado Shabat, no es necesario volver a encenderlas, igualmente es mejor hacerlo, sin recitar las bendiciones. Pero si se apagaron muy cercano a la puesta del sol, no hay que encenderlas nuevamente porque se podría llegar a transgredir el Shabat. Tener provecho de las velas antes de Shabat 8. A pesar que las velas de Januca permanezcan encendidas media (1/2) hora después de la salida de las estrellas, luego de haberlas encendido, está prohibido tener beneficio de las mismas, aunque no haya comenzado el Shabat. Las velas de Januca y la Havdalá 9. En la Sinagoga, con la culminación de Shabat, se encienden primero (1º) las velas de Januca y luego se recita Havdalá (oración que da por concluído al Shabat). De esta manera, se pretende atrasar lo más posible la terminación del Shabat (a pesar que para la persona que enciende culmina Shabat al encender las velas de Januca, para el resto de los concurrentes no), y también en este orden hay más difusión del milagro, ya que el público aguarda en la Sinagoga para escuchar la Havdalá. En el hogar se recita la Havdalá previo al encendido de las velas de Januca, porque la Havdalá es frecuente y lo más frecuente tiene prioridad. De todos modos al encender, culmina Shabat para él y no hay razón para atrasar la Havdalá como en la Sinagoga. Boré Meore Haesh 10. No se puede recitar la bendición "Bore Meore HaEsh" de la Havdalá con las velas de Januca, ya que se debe tener beneficio de la vela para poder bendecir, y no está permitido tener provecho de las velas de Januca. Sí se puede bendecir sobre el Shamosh ya que no tiene santidad y se enciende justamente para tener provecho de él. Momento del encendido en Motzaé Shabat 11. Es bueno no comenzar a hacer ningún trabajo al término de Shabat, hasta setenta y dos (72) minutos después del horario de la salida de las estrellas, como sostiene Rabenu Tam, y por lo tanto se debe encender las velas de Januca luego de este tiempo. -

Construyendo un hogar Judío 12 Jánuca Curación Hebrea

El corazón siente y debe expresar. La mente piensa y debe comprender La Curación Hebrea sucede cuando escuchamos a Di-s guiándonos para obtener un corazón sabio.

Torah en Español Libro Génesis Bereshit Miketz

LIBRO BERESHIT - PARASHÁ MIKETZ (al final) Kislev 22 – 28, 5772 / Diciembre 18 – 24, 2011 41 - 1 Y sucedió al cabo de dos años: el Faraón soñó y he aquí que estaba parado sobre el río, 2 y he aquí que del río emergieron siete vacas de hermosa apariencia y carne robusta, y pastaban en los pantanos. 3 He aquí que emergieron otras siete vacas del río, de mala apariencia y carne magra; y se pararon junto a las vacas en la orilla del río. 4 Las vacas de mala apariencia y carne magra se comieron a las siete vacas de hermosa apariencia y carne robusta, y el Faraón se despertó. 5 Se durmió y soñó por segunda vez y he aquí que siete espigas florecían de una misma caña, fuertes y buenas. 6 Y he aquí que siete espigas, flacas y abatidas por el viento del este, crecían después de ellas. 7 Entonces las siete espigas flacas se tragaron a las siete espigas fuertes y buenas; el Faraón se despertó y he aquí que había sido un sueño. 8 Y a la mañana su espíritu se hallaba agitado, de modo que envió y convocó a todos los nigromantes de Egipto y a todos sus sabios; el Faraón les narró su sueño, mas nadie logró interpretárselo al Faraón. 9 El Jefe de Coperos habló ante el Faraón: «Mis transgresiones menciono hoy. 10 El Faraón se había encolerizado con sus sirvientes y me puso bajo custodia en la casa del Jefe de Carniceros, a mí y al Jefe de Panaderos. 11 Tuvimos un sueño la misma noche, yo y él; cada uno soñó según la interpretación de su sueño. 12 Y allí, con nosotros, había un joven hebreo, sirviente del Jefe de Carniceros; se lo narramos y él interpretó nuestros sueños; interpretó a cada uno según su sueño. 13 Y sucedió que así como nos lo interpretó, así aconteció; a mí me restituyó a mi puesto y a él lo colgó». 14 Entonces el Faraón envió y convocó a Iosef (José), y rápidamente lo sacaron del calabozo. Se afeitó y se cambió de ropa, y fue ante el Faraón. (2º DÍA / 2ª ALIÁ) 15 Y el Faraón le dijo a Iosef (José): «Tuve un sueño, mas nadie puede interpretarlo. Oí decir que sabes entender e interpretar los sueños». 16 Iosef (José) le respondió al Faraón diciendo: «Eso no está en mi poder; es Dios el Que responderá por el bienestar del Faraón». 17 Entonces el Faraón le dijo a Iosef (José): «En mi sueño, he aquí que estaba parado sobre la orilla del río. 18 Y he aquí que del río subieron siete vacas, de carne robusta y hermosa forma, y pastaban en los pantanos. 19 De pronto, emergieron otras siete vacas, escuálidas y de clase muy inferior, y de carne enflaquecida; jamás vi una clase de vacas tan inferior en toda la tierra de Egipto. 20 Y las vacas flacas y malas se comieron a las primeras siete vacas robustas. 21 Y entraron dentro de ellas, mas no se reconocía que habían entrado dentro de ellas, pues su apariencia seguía siendo tan inferior como antes. Entonces me desperté. 22 Vi en mi sueño: he aquí que había siete espigas floreciendo de una misma caña, fuertes y buenas. 23 Y de pronto, siete espigas marchitas, flacas y abatidas por el viento del este crecían tras ellas. 24 Las espigas flacas se tragaron a las siete espigas buenas; les dije esto a los nigromantes, y no hay quien me lo diga». 25 Iosef (José) le dijo al Faraón: «El sueño del Faraón es uno solo; lo que Dios está a punto de hacer, se lo ha dicho al Faraón: 26 Las siete vacas buenas son siete años y las espigas buenas son siete años; es un solo sueño. 27 Las siete vacas malas y enflaquecidas que subieron después, son siete años; al igual que las siete espigas flacas abatidas por el viento del este. Habrá siete años de hambre. 28 Es lo que le he dicho al Faraón: lo que Dios está a punto de hacer, se lo ha mostrado al Faraón. 29 He aquí que llegan siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. 30 Tras ellos vendrán siete años de hambre y la abundancia de la tierra de Egipto será olvidada; el hambre arrasará la tierra. 31 Y la abundancia será desconocida en la tierra ante el hambre que habrá de seguir, pues será tremendamente grave. 32 En cuanto a la repetición del sueño al Faraón en dos veces, ello se debe a que el asunto se encuentra preparado frente a Dios, y Dios Se apresura a llevarlo a cabo. 33 Ahora, que el Faraón busque un hombre entendido y sabio y lo designe sobre la tierra de Egipto. 34 Que el Faraón proceda y designe supervisores en la tierra, y prepare a la tierra de Egipto durante los siete años de abundancia. 35 Y que reúnan todos los alimentos de los años de abundancia; y que acumulen los granos bajo la mano del Faraón para alimento en las ciudades y los almacenen. 36 Los alimentos serán reserva para la tierra durante los siete años de hambre que vendrán sobre la tierra de Egipto, para que la tierra no perezca en la hambruna». 37 El asunto fue bien visto por el Faraón y por todos sus sirvientes. 38 El Faraón dijo a sus sirvientes «¿Acaso es posible encontrar otro como él, un hombre en quien habite el espíritu de Dios?». (3ER DÍA / 3ª ALIÁ) 39 Entonces el Faraón le dijo a Iosef (José): «Puesto que Dios te ha informado todo esto, no puede haber nadie tan entendido y sabio como tú. 40 Tú estarás a cargo de mi casa y por tu orden se sustentará mi pueblo; únicamente por el trono seré superior a ti». 41 El Faraón le dijo a Iosef (José): «¡Ve! Te he colocado a cargo de toda la tierra de Egipto». 42 Y el Faraón se quitó el anillo de su mano y lo colocó en la mano de Iosef (José). Luego lo hizo vestir ropas de lino y le colocó una cadena de oro sobre el cuello. 43 Lo hizo desfilar en su segunda carroza real y ellos proclamaron ante él: ¡Avrej!. Así fue como lo designó sobre toda la tierra de Egipto. 44 El Faraón le dijo a Iosef (José): «Yo soy el Faraón y sin ti ningún hombre puede levantar su mano o su pie en toda la tierra de Egipto». 45 El Faraón llamó a Iosef (José) «Tzafenat-Paneaj» y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera, Sacerdote de On. Así fue como Iosef (José) se convirtió en administrador de la tierra de Egipto. 46 Iosef (José) tenía treinta años cuando se presentó ante el Faraón, rey de Egipto; Iosef (José) se alejó de la presencia del Faraón y cruzó toda la tierra de Egipto. 47 La tierra produjo montones durante los siete años de abundancia. 48 Él reunió toda la comida de los siete años que hubo en Egipto y depositó los alimentos en las ciudades; la comida de los campos alrededor de cada ciudad la depositó dentro de ella. 49 Iosef (José) acumuló granos en gran abundancia, como la arena del mar, hasta que dejó de contar, pues ya no había número. 50 A Iosef (José) le nacieron dos hijos cuando el año de la hambruna aún no había comenzado, de Asenat, hija de Potifera, Sacerdote de On. 51 Iosef (José) llamó al primogénito Menashé (Manasés), pues «Dios me hizo olvidar todas mis penurias y toda la familia de mi padre». 52 Y el nombre del segundo hijo era Efraim, pues «Dios me hizo fructífero en la tierra de mi aflicción». (4º DÍA / 4ª ALIÁ) 53 Los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto llegaron a su fin. 54 Y los siete años de hambre comenzaron a acercarse, tal como había dicho Iosef (José). Hubo hambruna en todos los territorios, pero en la tierra de Egipto había pan. 55 Cuando toda la tierra de Egipto sufrió de hambre, la gente clamó ante el Faraón por pan. Entonces el Faraón le dijo a todo Egipto: «Id con Iosef (José). Lo que él os diga, hacedlo». 56 Cuando la hambruna se expandió por toda la faz de la tierra, Iosef (José) abrió todos los graneros y vendió provisiones a Egipto; y el hambre se fortificó en la tierra de Egipto. 57 Toda la tierra llegó a Egipto a comprar provisiones de Iosef (José), pues el hambre se había fortificado en toda la tierra. 42 - 1 Iaakov (Jacob) vio que había provisiones en Egipto; y Iaakov (Jacob) les dijo a sus hijos: «¿Por qué os miráis?». 2 Y él dijo: «He aquí que he oído que hay provisiones en Egipto; bajad allí y comprad para nosotros de allí, para que vivamos y no muramos». 3 Los hermanos de Iosef (José), los diez, bajaron a comprar granos de Egipto. 4 Mas a Biniamín (Benjamín), el hermano de Iosef (José), Iaakov (Jacob) no lo envió junto con sus hermanos, pues dijo: «Que no le suceda una desgracia». 5 Y los hijos de Israel llegaron a comprar provisiones entre los recién llegados, pues el hambre estaba en la tierra de Canaán. 6 Iosef (José), mandatario sobre la tierra, era el proveedor de toda la gente de la tierra. Los hermanos de Iosef (José) llegaron y se prosternaron ante él, con los rostros sobre tierra. 7 Iosef (José) vio a sus hermanos y los reconoció, mas actuó como un extraño con ellos y les habló con dureza. Les preguntó: «¿De dónde venís?». Y ellos dijeron: «De la tierra de Canaán, a comprar comida». 8 Iosef (José) reconoció a sus hermanos, mas ellos no lo reconocieron a él. 9 Iosef (José) recordó los sueños que había tenido sobre ellos y les dijo: «¡Sóis espías! ¡Para ver la desnudez de la tierra habéis venido!». 10 Ellos le respondieron: «¡No es así, señor mío! Pues vuestros sirvientes han venido a comprar alimentos. 11 Todos nosotros, hijos de un mismo hombre somos; somos gente honesta; vuestros sirvientes jamás fueron espías». 12 Y él les dijo: «¡No, la desnudez de la tierra habéis venido a ver!». 13 Y ellos respondieron: «Nosotros, tus sirvientes, somos doce hermanos, hijos de un hombre de la tierra de Canaán. Y he aquí que el más pequeño está con nuestro padre y uno falta». 14 Mas Iosef (José) les dijo: «Es tal como he declarado: ¡Sois espías! 15 Así seréis puestos a prueba: Por la vida del Faraón, no os iréis de aquí a menos que venga vuestro hermano menor. 16 Enviad a uno de vosotros y que él traiga a vuestro hermano, mientras vosotros permanecéis encarcelados, para que vuestras palabras puedan ser puestas a prueba, para ver si la verdad está con vosotros; pero si no, por la vida del Faraón, ¡ciertamente que sois espías!». 17 Y los reunió bajo custodia por un lapso de tres días. 18 Iosef (José) les dijo al tercer día: «Haced esto y viviréis; yo temo a Dios. (5º DÍA / 5ª ALIÁ) 19 Si sois personas honestas, que uno de vosotros quede encarcelado en vuestro lugar de reclusión, mientras vosotros vais y lleváis provisiones para el hambre de vuestros familiares. 20 Traed a vuestro hermano menor a mí, para que vuestras palabras sean verificadas y no moriréis». Y así lo hicieron. 21 Y se dijeron entre ellos: «Ciertamente somos culpables en lo referente a nuestro hermano, por cuanto vimos la angustia de su alma al rogarnos a nosotros y no le hicimos caso; por eso esta angustia ha llegado a nosotros». 22 Reubén (Rubén) habló y dijo: «¿Acaso no les hablé, diciendo: No pequéis contra el niño? Mas no quisisteis hacerme caso, y he aquí que ahora su sangre es exigida». 23 Ellos no sabían que Iosef (José) entendía, pues había un intérprete entre ellos. 24 Él se dio vuelta y lloró; regresó a ellos y les habló; tomó a Shimón (Simeón) de entre ellos y lo encarceló ante sus ojos. 25 Iosef (José) ordenó que llenaran sus vasijas con granos y que devolviesen su dinero al costal de cada uno, y que les dieran provisiones para el viaje. Y así hizo por ellos. 26 Entonces cargaron todo lo adquirido sobre sus asnos y partieron de allí. 27 Cuando uno de ellos abrió su costal en la posada para darle de comer a su asno, vio su dinero, y he aquí que estaba en la boca del costal. 28 Les dijo a sus hermanos: «Mi dinero me ha sido devuelto y he aquí que se encuentra en mi costal». Sus corazones se estremecieron y temblando, se dijeron: «¿Qué es esto que nos ha hecho Dios?». 29 Fueron a su padre Iaakov (Jacob) en la tierra de Canaán y le relataron todo lo acontecido, diciendo: 30 «El hombre, el señor de la tierra, nos habló con dureza y nos consideró espías de la tierra. 31 Mas nosotros le dijimos: Somos honestos, jamás fuimos espías. 32 Somos doce hermanos de un mismo padre. Uno de ellos falta y el más pequeño está ahora con nuestro padre en la tierra de Canaán. 33 Entonces el hombre, el señor de la tierra, nos dijo: Por esto sabré si sois personas honestas: dejad conmigo uno de vuestros hermanos y tomad lo que haga falta para el hambre de vuestros familiares, e idos. 34 Y traed al hermano más pequeño a mí, para que yo sepa que no sois espías, sino personas honestas. Yo os devolveré a vuestro hermano y vosotros podréis circular por toda la tierra». 35 Entonces, cuando vaciaban los costales, ¡he aquí que el hato de dinero de cada uno se hallaba en su costal! Cuando ellos y su padre vieron los hatos de dinero, temieron. 36 Su padre Iaakov (Jacob) les dijo: «Yo soy aquel al que habéis privado (de hijos). Iosef (José) ya no está, Shimón (Simeón) ya no está, ¿y ahora queréis llevaros a Biniamín (Benjamín)? ¡Sobre mí ha caído todo!». 37 Entonces Reubén (Rubén) le dijo a su padre, diciendo: «Puedes matar a mis dos hijos si no lo traigo de regreso contigo. Ponlo bajo mi cuidado y yo te lo devolveré». 38 Mas él dijo: «Mi hijo no descenderá con vosotros, pues su hermano está muerto y sólo él ha quedado. Si le sucediese una desgracia en el camino que habréis de emprender, ¡entonces habréis hecho descender mis canas con pena a la tumba!». 43 - 1 El hambre era grave en la tierra. 2 Cuando terminaron de comer las provisiones que habían traído de Egipto, su padre les dijo: «Regresad, compradnos un poco de comida». 3 Mas Iehudá (Judá) le dijo, diciendo: «El hombre nos advirtió, diciendo: No veréis mi rostro a menos que vuestro hermano esté con vosotros. 4 Si estás dispuesto a enviar a nuestro hermano junto con nosotros, bajaremos y te compraremos alimentos. 5 Pero si no lo envías, no bajaremos, pues el hombre nos dijo: No veréis mi rostro a menos que vuestro hermano esté con vosotros». 6 Israel dijo: «¿Por qué me perjudicasteis al decirle al hombre que teníais otro hermano?». 7 Y ellos dijeron: «El hombre nos preguntó con insistencia acerca de nosotros y de nuestros familiares, diciendo: ¿Vuestro padre sigue con vida? ¿Tenéis un hermano?. Y nosotros le respondimos de acuerdo con estas palabras; ¿cómo íbamos a saber que nos diría Haced descender a vuestro hermano?». 8 Iehudá (Judá) le dijo a Israel, su padre: «Envía al joven conmigo, y levantémonos y vayamos, para que vivamos y no muramos, nosotros y también tú y nuestros hijos. 9 Yo lo garantizaré; de mi propia mano puedes exigirlo. Si no lo traigo de regreso contigo y lo presento ante ti, entonces habré pecado contigo por toda la eternidad. 10 Pues si no nos hubiéramos demorado, a esta altura ya habríamos regresado inclusive dos veces». 11 Israel su padre les dijo: «Si así debe ser, entonces haced lo siguiente: tomad de lo más preciado de la tierra en vuestro equipaje y llevádselo al hombre como tributo: un poco de bálsamo, un poco de miel, goma, resina, pistachos y almendras. 12 Y llevad con vosotros el doble del dinero y el dinero que os fue devuelto en la boca de vuestros costales, devolvedlo con vuestras manos; tal vez fue un error. 13 Tomad a vuestro hermano, levantaos, regresad con el hombre. 14 Y que El Shadai os conceda merced ante el hombre, para que envíe con vosotros a vuestro hermano, así como a Biniamín (Benjamín). Y en cuanto a mí, tal como fui privado, seré privado (de hijos)». 15 Los hombres tomaron este tributo y tomaron el doble de dinero en las manos, así como a Biniamín (Benjamín). Partieron y bajaron a Egipto, y se presentaron ante Iosef (José). (6º DÍA / 6ª ALIÁ) 16 Iosef (José) vio que Biniamín (Benjamín) estaba con ellos; y le dijo a quien estaba a cargo de su casa: «Haz entrar a los hombres a la casa. Sacrifica (un animal) y prepáralo, pues conmigo comerán estos hombres al mediodía». 17 El hombre hizo como le ordenó Iosef (José) y el hombre llevó a los hombres a la casa de Iosef (José). 18 Pero los hombres tuvieron miedo al ser llevados a la casa de Iosef (José) y dijeron: «A causa del dinero que fue devuelto a nuestros costales originariamente es que nos llevan allí, para que puedan urdir una acusación contra nosotros, arrojarse contra nosotros y seamos tomados esclavos junto con nuestros asnos». 19 Se acercaron al hombre que tenía a su cargo la casa de Iosef (José) y le hablaron en la entrada de la casa. 20 Y ellos dijeron «Por favor, señor mío: verdaderamente habíamos llegado originariamente para comprar alimentos. 21 Mas sucedió que cuando llegamos a la posada y abrimos nuestros costales, he aquí que el dinero de cada uno se hallaba en la boca de su costal; era nuestro propio dinero, la cantidad entera, así que lo hemos traído de vuelta en nuestras manos. 22 Además, trajimos más dinero en nuestras manos para comprar alimentos; no sabemos quién puso el dinero en nuestros costales». 23 Él respondió: «La paz sea con vosotros, no temáis. Vuestro Dios, el Dios de vuestro padre, ha escondido un tesoro en vuestros costales. Vuestro pago me ha llegado». Y les trajo a Shimon (Simeón). 24 Luego el hombre llevó a los hombres a la casa de Iosef (José). Él les proporcionó agua y se lavaron los pies, y dio forraje a sus asnos. 25 Ellos prepararon el tributo para cuando Iosef (José) llegara al mediodía, pues habían oído que allí habrían de comer pan. 26 Cuando Iosef (José) llegó a la casa, le trajeron a la casa el tributo que tenían en las manos y se postraron ante él con el rostro sobre tierra. 27 Él les preguntó cómo estaban y dijo: «¿Vuestro anciano padre de quien me hablasteis se encuentra bien? ¿Sigue con vida?». 28 Ellos respondieron: «Vuestro sirviente, nuestro padre, se encuentra bien. Sigue con vida», y se postraron e inclinaron. 29 Entonces alzó los ojos y vio a su hermano Biniamín (Benjamín), hijo de su madre, y dijo: «¿Acaso éste es vuestro hermano pequeño de quien me hablasteis?». Y dijo: «Que Dios sea generoso contigo, hijo mío». (7º DÍA / 7ª ALIÁ) 30 Entonces Iosef (José) se fue rápidamente, pues se había despertado en él compasión por su hermano y quiso llorar; entró a la habitación y allí lloró. 31 Se lavó el rostro y salió, se contuvo y dijo: «Servid la comida». 32 Ellos le sirvieron a él por separado y a ellos por separado, y a los egipcios que comían con él por separado, pues los egipcios no podían comer junto con los hebreos, pues eso era algo aborrecible para los egipcios. 33 Ellos se sentaron frente a él, el primogénito según su primogenitura y el menor según su minoría de edad. Los hombres se miraron, sorprendidos. 34 Él hizo que les sirvieran sus porciones y la porción de Biniamín (Benjamín) era cinco veces más grande que la de cualquiera de los demás. Bebieron y se emborracharon junto con él. 44 - 1 Entonces él ordenó al que estaba a cargo de su casa, diciendo: «Llena los costales de los hombres con tanta comida como puedan cargar, y coloca el dinero de cada hombre en la boca de su costal. 2 Y mi copa, la copa de plata, colócala en la boca del costal del más joven, junto con el dinero de su compra». Y siguió las palabras de Iosef (José) al pie de la letra. 3 Amaneció y despidieron a los hombres con sus asnos. 4 Se fueron de la ciudad y no habían llegado muy lejos cuando Iosef (José) le dijo al que estaba a cargo de su casa: «Levántate, persigue a los hombres; y cuando los alcances, deberás decirles: ¿Por qué pagáis bien con mal? 5 ¿No es ésta de la (copa) que bebe mi señor y con la que suele hacer sus adivinaciones? Habéis hecho mal del modo en que actuasteis». 6 El los alcanzó y les dijo estas palabras. 7 Y ellos le dijeron: «¿Por qué mi señor dice tales cosas? ¡Sería un sacrilegio que vuestros sirvientes hicieran tal cosa! 8 Mira: el dinero que hallamos en la boca de nuestros costales lo trajimos de vuelta de la tierra de Canaán. ¿Cómo habríamos, entonces, de robar de la casa de tu señor oro o plata? 9 Cualquiera de tus sirvientes en el que se halle el objeto habrá de morir y, además, nos haremos esclavos de mi señor». 10 Él respondió: «Lo que decís ahora también es correcto. Aquel en el que se encuentre será esclavo mío, mas el resto de vosotros seréis absueltos». 11 Rápidamente, cada uno colocó su costal sobre el suelo y cada uno abrió su costal. 12 Él buscó; comenzó con el mayor y terminó con el menor, y la copa fue hallada en el costal de Biniamín (Benjamín). 13 Ellos se rasgaron las vestiduras. Cada uno de ellos volvió a cargar su asno y regresaron a la ciudad. (MAFTIR) 14 Cuando llegaron Iehudá (Judá) y sus hermanos a la casa de Iosef (José), él aún estaba allí. Ellos cayeron sobre tierra frente a él. 15 Iosef (José) les dijo: «¿Qué es este acto que habéis cometido? ¿Acaso no os dais cuenta de que un hombre como yo practica la adivinación?». 16 Entonces Iehudá (Judá) dijo: «¿Qué le podemos decir a mi señor? ¿Cómo podemos hablar? Y ¿cómo podemos justificarnos? Dios ha descubierto el pecado de vuestros sirvientes. Aquí estamos: dispuestos a ser esclavos de mi señor, tanto nosotros como aquel en cuya mano fue hallada la copa». 17 Mas él respondió: «Sería un sacrilegio que yo hiciera esto. El hombre en cuya posesión fue hallada la copa, únicamente él será mi esclavo; el resto de vosotros, id en paz con vuestro padre».