Torah para Vivir

Torah para Vivir

19 dic 2011

Halajot de Jánuca

Agradezco el material enviado por el Sr. Sergio Szlain:
La BIBLIOTECA digital OTIOT HAJAIM (LETRAS de VIDA) y la incansable colaboración de Darío Feldman, te remiten este material para su estudio, esperando sea de gran utilidad. Halajot semanales sobre Ciclo del Año Judío: Januca (01) Número 1 Leyes y costumbres del encendido de las velas de Januca ¿Qué Es Januca? 1. Durante el período del Segundo Templo de Ierushalaim, las autoridades del Imperio Griego impusieron leyes sobre el pueblo de Israel, e intentaron, a través de ellas, apartarlo del cumplimiento de las Mitzvot, (leyes) de la Torá. Así también, prohibieron el estudio de la Torá y sus preceptos. Luego, usurparon el Gran Templo, impurificándolo con ídolos. El pueblo hebreo atravesó momentos de gran sufrimiento hasta que D´s se apiadó de ellos y, a través de los Jashmonaim (Macabeos), salvó al pueblo de las manos de los griegos. Luego de la victoria, los hebreos ingresaron al Gran Templo y quisieron encender la Menorá (candelabro de siete (7) brazos), pero encontraron un solo recipiente de aceite de oliva puro para tan sólo un (1) día. No obstante, este aceite duró milagrosamente ocho (8) días, tiempo suficiente para preparar nuevo aceite. El día en que fue encontrado el recipiente fue el 25 de Kislev. Por tal motivo, los Jajamim (Sabios) de aquella época establecieron que, durante ocho (8) días -a partir del 25 de Kislev- se enciendan luminarias cada noche y sean días de alabanza a D´s y júbilo, a fin de difundir este milagro. A estos días se los denomina Januca. Prudencia en el encendido de las velas 2. Se debe poner mucha atención en la Mitzvá del encendido de las velas de Januca, ya que es un precepto muy apreciado. Nuestros Sabios dijeron: "Quien cumple esta Mitzvá como es debido, será merecedor de hijos Talmidé Jajamim (Talmud Shabat 23ª), como está escrito (Mishlé 6, 23): "Porque la vela es la Mitzvá y la Torá es la luz". 3. Incluso una persona de bajos recursos debe emplearse, pedir un préstamo ó vender sus pertenencias para poder encender como mínimo una (1) vela en cada noche. Asimismo, los encargados de la Tzedaká (caridad) deben procurar que las personas necesitadas tengan aceite para encender las velas de Januca. Cuántas velas se encienden 4. ¿Cuántas velas se deben encender? La obligación es una (1) vela por hogar por noche, siendo una familia numerosa ó no. Sin embargo, el pueblo de Israel acostumbra embellecer esta Mitzvá, agregando cada noche una (1) vela. De esta manera, la primera (1º) noche se enciende una (1) vela; la segunda (2º), dos (2); la tercera (3º), tres (3) y así sucesivamente hasta encender ocho (8) velas la última noche. La costumbre Sefardí, basada en el Shulján Aruj, es que un (1) miembro de la familia encienda en la casa y toda la familia se una con él. Los Ashkenazim, por su parte, acostumbran a que cada hijo varón encienda por separado. (Estos temas son explicados con más detalle en el capítulo siguiente). 5. Aquél que no pudo encender las velas en alguna noche, no puede agregar otra/s vela/s la noche siguiente por aquéllas que no encendió. Debe encender sólo las que corresponda esa noche. 6. Aquella persona que no tenga la posibilidad de comprar aceite para todas las noches de Januca (y tan sólo tenga para una (1) sola), que encienda una (1) vela la primer (1º) noche y no fraccione el aceite para encender los demás días, ya que sino no le quedará suficiente cantidad como para que dure a lo sumo media hora después de la salida de las estrellas y no podrá cumplir con la Mitzvá ninguna noche. 7. Aquél que posee aceite para encender ocho (8) velas, que encienda una (1) vela por noche para así cumplir con la Mitzvá, ya que la Halajá sólo exige una (1) vela cada noche. 8. Quien en la octava (8º) noche tiene aceite para encender más de una (1) vela pero no ocho (8), que en la primera (1º) mecha coloque aceite suficiente para media (1/2) hora y el resto lo fraccione en siete (7) velas, aunque no puedan arder media (1/2) hora, ya que la primera (1º) vela es la esencia de la Mitzvá, las demás sólo la embellecen. -------------------------------------------------------------------------------- Halajot semanales sobre Ciclo del Año Judío: Januca (02) Número 13 Los que deben encender las velas de Januca y los huéspedes Las mujeres y el encendido de la Janukiá 1. Las mujeres tal como los hombres, están obligadas a encender las velas de Januca, pues ellas también formaron parte del milagro. Por esta razón, si un hombre no puede encender las velas de Januca en su hogar, puede delegarle esta obligación a su mujer; de esta manera aunque no se encuentre en su casa en el momento del encendido, cumple con la Mitzvá. Por otra parte, si el hombre sabe que llegará tarde a su casa, es preferible que encienda su mujer en su lugar en el horario más adecuado -apenas salen las estrellas-, a que encienda tarde por la noche. Es menester aclarar que, si la mujer enciende en lugar de su marido, él no necesita encender en el lugar donde se encuentre, ya que la Mitzvá de Januca es "Ner Ish Ubetó" -una vela por hogar-, y en su hogar está encendida la vela de Januca. Pero según la costumbre Ashkenazí que cada uno de los integrantes de la familia prende una (1) vela, si el hombre se encuentra en un lugar que puede prender las velas de Januca, es preferible que lo haga sin mencionar la Berajá y que trate de escuharla de otra persona. Ya que su esposa enciende en su casa, el hombre no debe mencionarla. 2. Si la mujer enciende las velas de Januca, en lugar de su esposo, por ejemplo cuando él se encuentra fuera del hogar, recita la Berajá igual que el hombre, "Leadlik Ner Januca" y no la cambia por "Al Adlakat Ner Januca". 3. La obligación de la mujer de encender las velas de Januca es solamente cuando ella vive sola ó el marido no se encuentra en la casa, pero si el marido es el que enciende, la mujer al igual que las hijas, no tienen ninguna obligación de encender. Incluso en el caso de los Ashkenazim en donde todos los miembros de la casa encienden su propia Janukiá, la mujer no enciende por sí misma, a menos que no se encuentre su esposo ó sus hijos varones en la casa en el horario del encendido. Los hijos 4. La costumbre de los Sefaradim es que el dueño de casa enciende la Janukiá; y al hacerlo, toda la familia cumple con la Mitzvá, inclusive si no se encuentran en el lugar del encendido. Por tal razón los jóvenes estudiantes en Yeshivot, aunque duerman en la Yeshivá no están obligados a encender las velas de Januca en sus cuartos y tampoco asociarse con otro joven que sí enciende (según la costumbre Ashkenasí) ya que cumple con la Mitzvá cuando encienden en su casa. Así como también los soldados que duermen en bases militares no encienden. La costumbre Ashkenasí es que los hijos varones, incluso si dependen (económicamente) de sus padres, también enciendan por su parte en la casa con Berajá , y más aún estando en otro sitio. 5. De acuerdo a la costumbre Ashkenazí, en donde cada hijo varón enciende su propia Janukiá; los alumnos de una Yeshivá en la cual el salón comedor y las habitaciones se encuentran en el mismo edificio, deben encender en el lugar donde mayor afluencia de gente haya, como ser la entrada del edificio, la entrada del salón comedor ó en las puertas de sus habitaciones, para que la difusión del milagro sea mayor. En caso de que las habitaciones y el salón comedor se encuentren en distintos edificios ó si el alumno duerme en su casa y come en la Yeshivá, hay quienes encienden en el lugar donde comen y hay otros que encienden en el lugar donde duermen. 6. Los alumnos Sefaradím que desean encender en la Yeshivá pueden hacerlo, pero sin Berajá por cuanto que podría ser una Berajá en vano, ya que en sus casas, sus familias encendieron las velas de Januca, eximiéndolos así de su obligación. 7. Según la costumbre Sefaradí que prende una (1) sola persona por cada casa, los hijos jóvenes que se encuentran estudiando en una Yeshivá en otro país, no necesitan encender las velas de Januca a pesar que sus padres enciendan en distinto momento por la diferencia horaria. No obstante es conveniente que enciendan sin Berajá 8. Todo lo citado con anterioridad, aludiendo a alumnos ó soldados que no necesitan encender (de acuerdo a la costumbre Sefaradí), fue mencionado siempre y cuando sea dependiente (económicamente) de sus padres, y que en su casa enciendan las velas de Januca; pero en caso de ser independiente ó que en su casa no enciendan las velas de Januca, está obligado a encender. De todos modos, si viven en la Yeshivá, ya que allí se encienden las velas de Januca, lo correcto es que escuchen la bendición de tal encendido, y enciendan las velas sin Berajá , ó que se asocien compartiendo el gasto del aceite, las petilot, etc. con su compañero Ashkenazí, pero no les es permitido recitarla ellos mismos. El huésped 9. Aquel que emprende un viaje en los días de Januca y se hospeda en la casa de un amigo ó en un hotel, y su esposa enciende las velas de Januca en su casa, no es necesario que él las encienda también, como ya se explicó en el Halajá 1. Si desea igualmente prender las velas en el lugar en el que se encuentra y no eximirse de su obligación con el encendido de las velas de su casa, de acuerdo a la costumbre Sefaradí, ya que el precepto de las velas de Januca consta de un candelabro por hogar, se exime con el de su hogar, y por ende podría encender sus velas de Januca en el lugar en que se encuentra solamente sin Berajá y sabiendo que cumplió con la Mitzvá mediante el encendido de las velas por su esposa. Incluso de acuerdo a la costumbre de los Ashkenazim, ya que cada uno de los hijos enciende su propia Janukiá, lo correcto es que encienda las velas en el lugar donde se encuentra, sin Berajá De todos modos, aquellos Ashkenazim que acostumbran a bendecir en el lugar donde se encuentran y no eximirse con la Berajá de sus esposas, su conducta tiene base en la Halajá. 10. Un huésped (que en su casa no encienden las velas de Januca, porque no tiene esposa ni hijos ó que su esposa e hijos se encuentran con él fuera de la casa, ó no depende económicamente de sus padres) debe asociarse con su anfitrión, dándole a éste una cantidad mínima de dinero (shave perutá) para que le adquiera una parte del aceite y de las mechas y de este modo cumple con la Mitzvá en el momento que el anfitrión enciende las velas de Januca. 11. En el caso que el huésped no abone su estadía y la comida, incluso si abona pero no en forma detallada, hay algunos Jajamim que opinan que no necesita asociarse con su anfitrión y otros opinan que de todos modos debe asociarse con él. Así también una pareja que se encuentra en la casa de sus padres en forma totalmente gratuita ó un Jatán en la casa de sus suegros, no necesita asociarse con ellos y se exime con el encendido de las velas de Januca del dueño de la casa. Pero es preferible de todas formas que el anfitrión les adquiera parte del aceite y de las mechas. 12. Si el huésped desea encender solo y no eximirse con el encendido de las velas del anfitrión; si él se rige según la costumbre Ashkenasí, puede encender solo, incluso con Berajá . Pero si él sigue la costumbre Sefaradí, y abona por su estadía, deberá pensar en no incluirse en el encendido de velas del dueño de casa y puede encender solo y bendecir. Si no abona su estadía, mejor que no encienda, pero si desea hacerlo de todos modos, que lo haga sin Berajá . 13. En caso que el anfitrión se lo pidiera, el huésped puede encender y bendecir en su lugar. 14. Si uno se hospeda en un hotel (y no encienden por él en su casa), debe encender la Janukiá en su habitación con Berajá 15. El que se hospeda en la casa de un amigo ó en un hotel, si la primera (1º) noche de Januca encendió la mujer en lugar del marido; a pesar que vuelva a su casa dentro de los días de Januca y él encienda, no debe recitar la Berajá de "Shehejeianu" ya que su mujer la recitó la primera (1º) noche. 16. Un huésped que se asocia con el anfitrión en el costo del aceite y las mechas, eximiéndose de este modo del precepto no enciende las velas de Januca aparte; pero si tiene su propio cuarto, deberá encenderlas en la puerta del mismo para que los que pasen por allí y no enciendan velas de Januca, puedan observarlas. De todos modos, en nuestro tiempo, en que se acostumbra a encender las velas de Januca en el interior de las casas, no se encienden las velas en la entrada de la casa que da al exterior. Por ende, de acuerdo a la costumbre Sefaradí, en donde no enciende cada miembro de la casa por separado, incluso aquel huésped que tiene su propio cuarto se exime con el encendido de velas de su anfitrión al asociarse con él. De acuerdo a la costumbre Ashkenazí, en donde todos los hijos varones de la casa encienden por separado, aquel huésped que quiera encenderlas en la puerta de su cuarto, puede hacerlo, y hay quienes dicen que así es preferible (e incluso que no tenga su propio cuarto, según la costumbre Ashkenazí tiene permitido encender su propia Janukiá, como se explicó en la Halajá 12). Los que comparten una casa 17. Dos (2) personas que viven en una misma casa y comparten todos los gastos, deben asociarse en el encendido de las velas de Januca. La primera (1º) noche enciende uno (1) con Berajá y la segunda (2º) el otro. Si no comparten los gastos, cada uno debe encender por sí solo, incluso si son parientes. Los exentos de la Mitzvá 18. Un sordo-mudo, un deficiente mental ó un menor de trece (13) años, están exentos de la Mitzvá del encendido de las velas de Januca. Esto será en el caso que alguno de ellos haya encendido las velas en lugar de otra persona en que sí recae la obligación, este último no cumplió con la Mitzvá, ya que uno que no está obligado, no puede hacerlo en lugar de otro que sí lo está. Pero un sordo que sí puede hablar, sí está obligado y puede encender en lugar de otro. 19. A pesar que los niños menores de trece (13) años están exentos de cumplir con la Mitzvá de encender las velas de Januca, es muy bueno, educarlos desde chicos a que lo hagan, y darles para encender algunas de las velas que se agregan para embellecer la Mitzvá (hidur). Entonces el mayor enciende la primera (1º) vela de cada noche y luego le puede conceder el resto del encendido a un menor. Pero en caso de que el menor aún no comprenda el significado de los preceptos, que sólo encienda el Shemosh (vela adicional). Según los Ashkenasim, que acostumbran a que cada hijo varón de la casa encienda su propio candelabro, alcanza con que el menor encienda una (1) sola vela cada noche por sí solo, y no hace falta que agregue las velas adicionales. El carenciado 20. Incluso un carenciado que se sustenta por medio de Tzedaká (caridad), debe pedir ó empeñar una prenda para comprar aceite suficiente para por lo mínimo encender una (1) vela por noche (se explicó esta Halajá en el capítulo 1, Halajá 3; y respecto a quien no tiene dinero suficiente para adquirir velas para todos los días, ver en el capítulo 1, Halajot 6-12). El ciego 21. Un ciego está obligado a encender las velas de Januca, no obstante, si está casado, es preferible que encienda su mujer y ella misma bendiga. En caso de no estarlo, que encienda con ayuda de otra persona. Con respecto a la Berajá , hay algunos Jajamim que dicen que no bendiga; y la costumbre en Jerusalem es que un ciego bendice sobre sus velas de Januca. El deudo 22. También está obligada a encender la persona que está de duelo, incluso dentro de los siete (7) días (shivá), y debe recitar la Berajá de "Shehejeianu" la primera (1º) noche. Pero que no encienda, esta persona, en la Sinagoga las velas de la primera (1º) noche, incluso luego de los siete (7) días de fallecimiento, si es que aún se encuentra dentro del primer (1º) año de duelo por sus padres ó dentro de los treinta (30) días por otros parientes cercanos, debido a la bendición de "Shehejeianu" (como se explicará al final del capítulo 7). 23. Si todavía no fue enterrado el fallecido, los familiares de luto (onen) están absueltos de la Mitzvá, como de todas las Mitzvot. En caso que sólo el padre esté de luto (onen), algún otro miembro de su familia debe encender las velas recitando la Berajá , y si todos están de luto (onen), otra persona debe encender en la casa de la familia sin Berajá . El converso 24. Un converso está obligado a encender las velas de Januca, pudiendo recitar también la segunda (2º) Berajá , "Sheasa Nissim Laabotenu" (quien hizo milagros a nuestros padres), ya que al convertirse al judaísmo es hijo y discípulo de Abraham Abinu Z"L, y todos los milagros que presenció el pueblo de Israel, es como si hubiesen sido para él también. No obstante si desea bendecir "Sheasa Nissim LeIsrael" (Quien hizo milagros a Israel), le es permitido. -------------------------------------------------------------------------------- Halajot semanales sobre Ciclo del Año Judío: Januca (03) Número 14 Donde se colocan las velas de Januca Las velas de Januka en la puerta de casa 1. Preferentemente, se debe colocar el candelabro (Janukiá) cercano al marco izquierdo de la puerta de entrada a la casa, del lado exterior, pues de esta forma se difunde más el milagro. También de esta forma cada persona que ingrese y egrese de la casa, se encontrará rodeado de Mitzvot: las velas de Januka del lado izquierdo y la Mezuzá del derecho y en especial cuando viste el Talit Katán como pide la Halajá. Y si ubicó la Janukiá del lado derecho, también cumplió con la Mitzvá. En caso de no haber Mezuzá en el marco (en el caso que alguna puerta esté exenta de Mezuzá ó que se quitó la Mezuzá para revisarla), se colocan las velas del lado derecho. 2. Cuando hay un jardín ó patio delante de la casa se debe colocar el candelabro en la entrada del jardín ó del patio, ya que así será mayor la difusión del milagro. De esta forma más individuos podrán observar las velas. Aquel que vive en un departamento debe colocar las velas en la ventana que da hacia la calle. No obstante, si no posee una ventana que da a la calle, ó es un departamento ubicado a una altura mayor a los diez (10) metros sobre la calle, coloca las velas al lado de la puerta de entrada de su departamento. Sin embargo, hay quienes acostumbran colocarla en la entrada del edificio y no del departamento, ó cerca de la ventana. 3. Si sabe que encendiendo las velas en la puerta de su casa del lado exterior, éstas se apagarían por causa del viento, puede encenderlas dentro de su casa. Aquel que coloca las velas dentro de una caja de vidrio para poder ubicarlas fuera de la casa, debe cuidarse que al encenderlas el viento no pueda apagarlas, ya que si se apagaran en el momento de encenderlas no cumple con la Mitzvá (ya que en el momento de encenderlas no pueden estar cubiertas con una caja de vidrio). 4. Aquel que acostumbra a encender dentro de su casa aunque tenga la posibilidad de encenderlas afuera, su conducta tiene base en la Halajá. En las últimas generaciones hay quienes acostumbraron a prender las velas de Januka dentro de la casa y no del lado de afuera y así es la costumbre de la mayoría de las comunidades Sefaradím. Esta conducta tiene base en la Halajá, más cuando se trata de un sitio donde se puedan apagar las velas ó que las puedan robar. Y si la casa tiene una ventana que dé a la calle, es bueno prenderla cerca de la ventana. Ubicación de las velas de Januka 5. Es preferible colocar las velas por encima de tres (3) Tefajim (veinticuatro centímetros (24cm.) , hasta diez (10) Tefajim (ochenta centímetros (80cm.) del piso de la casa. Aquel que colocó las velas por debajo ó por encima de estas medidas también cumplió con la Mitzvá. Si la ventana del departamento se encuentra a más de ochenta centímetros (80cm.) de altura del piso, se pueden poner las velas allí. 6. Aquel que colocó la Janukiá por encima de los veinte (20) Amot (nueve metros con sesenta centímetros (9,60m.) no cumplió con la Mitzvá y debe encender por segunda (2º) vez ubicándola en el lugar correcto pero sin repetir la Berajá. 7. Aquel que vive en un piso alto, a pesar de estar ubicado a más de veinte (20) Amot de altura sobre la calle, no es necesario que encienda las velas de Januka en un piso más abajo, sino que las encienda en su casa. Y de todos modos, que no las encienda cerca de la ventana que da a la calle, por cuanto que igualmente los que transitan por la calle no alcanzan a verla, sino que lo haga cerca de la puerta de su casa del lado interior. Una casa con dos (2) puertas 8. Una casa ó un departamento que tiene dos (2) entradas en distintas direcciones se encienden las velas de Januka en ambas puertas, para que nadie sospeche que no encendió las velas de Januka , no obstante sólo bendice una (1) sola vez. Pero si las dos (2) entradas tienen la misma dirección, no es necesario encender en ambas entradas. En nuestros tiempos, en que se acostumbra a encender la Janukiá dentro de las casas (ver Halajá 4) y por ende aquellos que transitan por la vía pública no la ven, no es necesario encender en ambas puertas que tienen distinta orientación. Encender las velas en el lugar que permanecerán 9. En el mismo lugar donde se colocan las velas de Januka , se deben encender, y no encenderlas dentro de la casa y luego ponerlas fuera. Quien encendió las velas y luego las colocó en otro lugar, debe apagarlas y volver a encenderlas sin recitar las Berajot. Por eso, si el dueño de la casa está enfermo, y no puede levantarse de la cama, no deben traer las velas para que las encienda y luego colocarlas en otro lado, sino que nombre a otro hijo de la casa para que bendiga y encienda las velas en su lugar, cumpliendo de esté modo con el precepto. -------------------------------------------------------------------------------- Halajot semanales sobre Ciclo del Año Judío: Januca (05) Número 16 Consultas sobre esta clase: Ingrese aqui Aceites y mechas para el encendido de las velas de Januca Aceites aptos para el encendido de la Janukiá 1. Está permitido encender las velas de Januca con toda clase de aceites, no obstante es mejor encender con aceite de oliva, ya que la Menorá (candelabro de siete brazos que se utilizaba en el Gran Templo de Jerusalem y en el cual ocurrió el milagro de Januca) se encendía con aceite de oliva. Las velas de cera ó parafina también son aptas para encender las velas de Januca, pero son preferibles los aceites aunque no sean de oliva por cuanto que el milagro de Januca ocurrió por medio del aceite. 2. Aquel que tiene aceite de oliva suficiente sólo para encender una (1) vela por noche, debe encender la primera (1º) vela de cada noche con aceite de oliva, y las restantes con otro aceite. Si sólo posee aceite de oliva y velas de cera, y no puede conseguir aceite de cualquier tipo, puede encender la primera (1º) vela con aceite de oliva y las sobrantes con las velas de cera. Es preferible encender todas las velas correspondientes a cada noche con velas de cera ó parafina, a encender una (1) sola vela por noche con aceite de oliva. 3. Aquella persona que preparó velas de cera para encender las velas de Januca, y luego se le presenta la posibilidad de poder encender con aceite, debe sustituir las velas de cera por el aceite. Pero si ya comenzó a recitar las bendiciones anteriores al encendido, no debe cambiar las velas por el aceite. Mechas aptas para el encendido de la Janukiá 4. Todas las mechas son aptas para encender las velas de Januca, de todos modos, es mejor utilizar mechas confeccionadas con hilo de algodón ó de lino. Luces eléctricas 5. Las lámparas eléctricas ó a gas, no son aptas para cumplir con el precepto del encendido de las velas de Januca. En caso de que una persona sólo tenga luces eléctricas ó a gas, debe encenderlas como velas de Januca pero sin recitar ninguna bendición. Si luego se le presenta la oportunidad de encender con aceite ó velas, debe encender nuevamente recitando las bendiciones correspondientes. Januca en Shabat 6. En la noche de Januca que coincide con la noche de Shabat, también está permitido encender las velas de Januca con todas las clases de aceites y mechas, incluso con aquellas que está prohibido encender las velas de Shabat (citadas en la Mishná de Shabat, capítulo 2, y en Rambam, capítulo 5 de Hiljot Shabat, y en el Tur y Shuljan Aruj). El motivo para tal permisión es que ya que no se puede tener provecho de las velas de Januca y si se apagan no es necesario volver a prenderlas ya que cumplió con la Mitzvá, no hay temor de que las vuelva a prender. Pero las velas de Shabat de las que puede aprovechar su luz, si ve que están por apagarse, puede llegar a evitarlo, y así estaría profanando el Shabat. 7. Cabe aclarar, que si puso una cantidad de aceite que duraría más de media (1/2) hora después de la salida de las estrellas, debe encender las velas de Januca con mechas y aceites permitidos en vísperas de Shabat, ya que pasada media (1/2) hora del momento que salen las estrellas, está permitido tener provecho de las velas y podría llegar a acomodar el aceite ó la mecha para que alumbre mejor (profanando de esta manera el Shabat). Calidad del aceite 8. No está permitido encender las velas de Januca con un aceite que esté en mal estado siendo no apto para el consumo. Pero aquel aceite que tiene sabor amargo (y por su amargura no es apto para la ingestión) está permitido, como el caso de las velas de cera. Aceites no aptos 9. Aquel aceite extraído de Orla (los frutos que da el árbol los tres (3) primeros años son denominados Orla y está prohibido tener cualquier provecho de los mismos) no es apto para encender las velas. Así como tampoco aquel aceite hecho de mezcla de carne con leche, por ejemplo manteca que fue cocinada con grasa animal, está prohibido. 10. Es preferible privarse de encender las velas de Januca con un aceite hecho con mezcla de algún ingrediente prohibido, como grasas de cerdo ó de animales que no se los mató como indica la Ley judía. Pero aquella persona que no está segura si está compuesto con algún ingrediente prohibido, puede utilizarlo. 11. Es mejor no encender las velas con aceite fabricado de Shebiit (todos los frutos que florecen en el séptimo (7º) año en la tierra de Israel). Si el dueño de la tierra donde florecieron los frutos es un gentil, aquel aceite está permitido. 12. Es preferible no encender las velas de Januca con un aceite que es Tebel (productos a los cuales no se les ha deducido el diezmo), pero si de todos modos encendió con este tipo de aceite, cumplió con el precepto y no debe volver a encenderlas. 13. No está permitido encender las velas de Januca con aceite robado. 14. Aquella persona que colocó aceite debajo de la cama y durmió sobre ella a la noche, el aceite sigue siendo apto para encender las velas de Januca (mas no para el consumo a menos que haya gran necesidad). 15. Está prohibido encender las velas de Januca con aquel aceite que se utiliza para idolatría. ¿Recipientes ó candelabros? 16. Se debe procurar utilizar un candelabro bonito e importante honrando la Mitzvá. Nuestros Sabios enumeraron quince (15) materiales en orden de preferencia: 1º - Oro - 2º - Plata - 3º - Bronce dorado - 4º - Bronce rojizo - 5º - Hierro - 6º - Estaño - 7º - Plomo - 8º - Vidrio - 9º - Madera - 10º - Hueso - 11º - Cerámica bañada - 12º - Cerámica nueva - 13º - Cáscara de Granada - 14º - Cáscara de Nuez India - 15º - Cáscara de Árbol - 17. Un recipiente de barro que no está bañado se puede utilizar para encender en él una (1) sola vez, ya que luego del primer (1º) encendido se pone viejo. Pero si sólo tiene este recipiente, puede volver a usarlo emblanqueciéndolo todas las noches al fuego. Un recipiente de barro bañado, de metal ó vidrio puede volver a usarse en el resto de las noches, ya que no se pone viejo al encender las velas en él. 18. No se encienden las velas en un candelabro que esté en mal estado (roto). El candelabro debe mantenerse por sí mismo y no con la ayuda de otro objeto ó de la pared. Cambiar las mechas 19. No hay obligación de sustituir las mechas todas las noches, sino que, se pueden utilizar las mechas en las siguientes noches hasta que se consuman por completo. Hay quienes acostumbran a cambiarlas todas las noches en recuerdo del candelabro (Menorá) que se encendía en el Gran Templo de Ierushalaim, el cual todas las noches se encendía con mechas nuevas. La forma del recipiente 20. Un recipiente que tiene dos (2) bocas, sirve para encender dos (2) velas. Por lo tanto, en la segunda (2º) noche enciende en este objeto y se considera que encendió dos (2) velas, como corresponde a la noche. Y de acuerdo a la costumbre Ashkenazí, en donde cada hijo varón de la casa enciende su propio candelabro, incluso en la primera (1º) noche que enciendan entre dos (2) sobre este candelabro de dos (2) bocas, prendiendo una (1) vela cada uno. (De todos modos, en nuestro tiempo en que se acostumbra agregar una (1) vela cada noche que no enciendan dos (2) personas en la primera (1º) noche sobre un candelabro de dos (2) bocas, porque los que lo vean pensarán que una persona encendió dos (2) velas y que por ende se encuentran en la segunda (2º) noche de Januca, y no se sabrá que en realidad es la primera (1º) noche. (De todos modos, en una Janukiá que tiene ocho (8) brazos y cada una de las dos (2) personas enciende en el brazo opuesto respecto al otro, es permitido ya que no dará lugar a dudas de que una persona sola encendió dos (2) velas, ya que en tal caso las hubiese encendido una (1) al lado de la otra). Asimismo, dos (2) personas que tienen un patio en común, pero viven en dos (2) departamentos separados, ó viven en un (1) sólo departamento pero son independientes económicamente (y por ende cada uno debe encender su propia Janukiá), tienen permitido encender las velas de Januca en un candelabro de dos (2) bocas, cada uno su propia vela. Separación de las mechas 21. Si colocó varias mechas en un recipiente, y antes de encenderlas la separó con un objeto, son consideradas cada una como una (1) vela por sí misma. Pero si no las separó antes de haberlas encendido, no son consideradas ni siquiera una (1) sola vela, sino como una antorcha que no sirve para cumplir con el precepto del encendido de las velas de Januca. En este caso debe apagarlas, separar las mechas con un objeto, y luego volver a encenderlas sin bendecir. 22. Aquel que colocó varias mechas en un mismo recipiente, previo al encendido debe separarlas con un objeto, si es que estaban distanciadas unas de las otras en menos de un centímetro y medio (1,5 cm.), pero si la distancia entre ellas era de un centímetro y medio (1,5 cm.) ó mayor, cumple con la Mitzvá. Y de todos modos, hay quienes argumentan que incluso que estén separadas con la distancia correspondiente, igualmente, debe separarlas con un objeto previo al encendido, y esto es preferible. La forma del candelabro 23. Un candelabro de forma circular, que sus brazos están distanciados un centímetro y medio (1,5 cm.) ó más, sirve para encender en él las velas de Januca. De todos modos, es mejor encender en un candelabro recto (en el que igualmente cada vela debe estar separada de la otra en un centímetro y medio (1,5 cm.) ó más, sino se considera como una antorcha). Asimismo, deben estar colocadas a la misma altura (no una más alta y otra más baja), a menos que sólo disponga de aceite para la primera (1º) vela de cada noche y el resto sean velas de cera ó parafina y tal vez no queden a la misma altura que la de aceite. 24. Si luego de encender las velas sobra aceite, se puede agregar más para encender las velas de la noche siguiente. Después de la octava (8º) noche, el aceite que sobra y las mechas utilizadas deben quemarse, ya que los mismos se emplearon para una Mitzvá (precepto) y ahora no pueden ser utilizadas para otro fin. Esto corresponde en el caso que las velas se apagaron antes de la media (1/2) hora posterior al encendido, pero si las velas ardieron más de media (1/2) hora, el aceite puede ser aprovechado para cualquier uso y no es necesario que sea utilizado para la noche entrante, ni tampoco quemado. Hay quienes dicen que si colocó aceite sin calcular la cantidad, y no aclaró que lo que sobrara no era destinado para la Mitzvá, incluso que haya puesto más aceite de lo debido, no se puede tener provecho de lo que sobra y debe ser quemado. Por ende lo correcto es que aclare de antemano que el aceite que utiliza para el precepto es simplemente el suficiente para que las velas ardan durante media hora, así podrá tener provecho del aceite restante. 25. El aceite que sobra en la botella, incluso que se haya comprado especialmente para Januca, puede ser utilizado para el uso que uno desee. De este modo, también si uno colocó aceite para las velas en un candelabro y no las encendió allí, puede utilizar el aceite para lo que desee ya que el aceite que prohibieron los Jajamim es el que se utilizó para cumplir la Mitzvá y sobró luego de apagarse las mechas antes de concluir la Mitzvá. 26. El aceite que sobra después de la octava (8º) noche se quema y no se puede dejar para el año entrante, por ser que puede llegar a utilizarlo en el transcurso del año, e incluso que sea un aceite no comestible, por cuanto que puede ser utilizado para encender, debe quemarlo como fue explicado. 27. En el caso de que se hubiese mezclado aceite que sobró de Januca con aceite común, si el aceite permitido es sesenta (60) veces más que el aceite prohibido, la mezcla es permitida, pero de no ser así, queda prohibida. Pero si es menor la relación, puede agregar aceite para que haya sesenta (60) veces más de aceite permitido y de esta manera podrá utilizarlo. -------------------------------------------------------------------------------- Halajot semanales sobre Ciclo del Año Judío: Januca (06) Número 17 Leyes relacionadas con el encendido de las velas de Januca Lo permitido y prohibido antes del encendido de las velas. 1. Está prohibido comer más de cincuenta y seis (56) gramos (Cabetzá) de pan, tortas u otros alimentos provenientes de los cinco (5) cereales, media (1/2) hora antes de comenzar el horario del encendido de las velas de Januca. Y es bueno que esta conducta la adopten todos los integrantes de la familia, aunque sea una familia Sefaradí que enciende la vela únicamente el dueño de casa. Pero otras comidas como pescados, carnes, verduras, frutas, etc., se pueden comer en el momento y la cantidad deseada. Así también está permitido beber cualquier bebida que no contenga alcohol, té ó café, no obstante es apreciado quien no come ni bebe nada antes de encender las velas de Januca. 2. Está prohibido dormir, siquiera un poco, ó comenzar un trabajo media (1/2) hora antes del horario del encendido de las velas. Luego de encender las velas está permitido trabajar; las mujeres acostumbran a abstenerse de trabajar media (1/2) hora luego del encendido de las velas. 3. Está prohibido estudiar Torá desde el momento que comenzó el horario de encender las velas. Antes de este horario, incluso dentro de la media (1/2) hora anterior, está permitido. Cursos fijos que se dictan en Templos ó Yeshivot por la noche luego del rezo de Arvit se pueden dictar normalmente ya que tememos que la gente no regrese a estudiar después de encender las velas. Luego de finalizado el curso, que enciendan las velas de Januca en sus casas. 4. Los Sabios establecieron estas prohibiciones simplemente, porque la persona se puede olvidar de encender las velas por estar ocupado en comer ó trabajar. Por eso, si uno le solicita a su compañero que le recuerde encender las velas, puede comer incluso cincuenta y seis (56) gramos de pan ó de derivados de los cinco (5) cereales, ó trabajar dentro de la media (1/2) hora anterior al horario del encendido. Sin embargo, al llegar el horario de encender las velas debe encenderlas rápidamente y no anteponer ninguna otra ocupación. 5. Si ya comenzó a comer ó realizar alguna labor dentro de la media (1/2) hora anterior del horario del encendido, al llegar el horario debe interrumpir y encender las velas. También quien comenzó alguna labor antes de la media (1/2) hora, es conveniente que interrumpa y encienda las velas a pesar que no es obligatorio, en este caso. Las Berajot previas al encendido 6. Antes de encender las velas la primera (1º) noche de Januca se recitan tres (3) bendiciones: La primera es: "Lehadlik Ner Januca". (Y los Ashkenazim dicen "Ner Shel Januca"). Luego se bendice: "Sheasa Nissim Laabotenu Baiamim Aem Bazeman Aze". Y la última bendición es: "Shehejeianu Vekiemanu Veiguianu Lazman Aze". Debe bendecir previo al encendido de las velas, ya que sobre todos los preceptos se bendice previo a realizarlos, y no debe comenzar a encenderlas sin previamente haber concluido con el recitado de las bendiciones correspondientes. 7. En caso de que en la primera (1º) noche se haya olvidado de bendecir previo al encendido de las velas y se percató de su error luego que prendió la vela aunque sea antes de encender el Shamosh (vela adicional), sólo recita las dos (2) últimas bendiciones ("Sheasa" y "Shehejeianu"), por cuanto que la primera (1º) bendición era por el encendido y ya las encendió previo a recitarla. Si notó su error luego de media (1/2) hora de haber encendido las velas, no recita ninguna Berajá y la Berajá de "Shehejeianu" la recita la noche siguiente. 8. Aquel que se olvidó de bendecir en alguna otra noche en la cual se encienden más de una (1) vela, si aún no concluyó de encender todas las velas, puede recitar todas las Berajot incluso la primer (1º) bendición ("Lehadlik"); pero si terminó de encender todas las velas, aunque quede por encender el Shamosh (vela adicional), sólo recita la segunda (2º) bendición ("Sheasá Nissim") en el caso de que todavía no haya pasado media (1/2) hora del primer (1º) encendido. Luego de este lapso no recita ninguna bendición, esa noche. 9. Aquel que se equivocó y encendió una (1) vela menos a lo que correspondía esa noche, por ejemplo en la quinta (5º) noche que se encienden cinco (5) velas, sólo encendió cuatro (4) y luego se percató de su error, debe agregar la vela faltante sin recitar ninguna bendición. Lo mismo se aplica en el caso de que al encender las velas sólo tenía cuatro (4) velas y luego consiguió otra (y así en el resto de las noches). Aunque haya conversado antes de prender la vela que falta. 10. Quien no recitó en la primera (1º) noche la tercera (3º) bendición de "Shehejeianu", puede hacerlo hasta media (1/2) hora luego de haber encendido las velas. Si se acordó después, recita la bendición de "Shehejeianu" en la segunda (2º) noche al encender las velas. Si en la segunda (2º) noche también se olvidó de recitarla, debe hacerlo en la tercera (3º) noche y debe obrar así hasta la octava (8º) noche. Si incluso en la octava (8º) noche se olvidó de bendecir, dentro de la media (1/2) hora posterior al encendido puede hacerlo, pero si pasó este lapso ya no. 11. Si no recita la bendición de "Shehejeianu" dentro de la media (1/2) hora posterior al encendido, no tiene permitido hacerlo luego, por cuanto que esta bendición fue decretada por el encendido de las velas y no por los días de Januca. Lo mismo ocurre con la bendición "Sheasá Nissim", que si no la recitó dentro de la media (1/2) hora posterior al encendido, no puede recitarla luego. 12. Cuando una mujer encendió en la primera (1º) noche por su familia, el marido al encender en la segunda (2º) noche no recita "Shehejeianu", ya que cumplió con su deber a través de su esposa, incluso que no la haya escuchado recitar las bendiciones. La Mitzvá de Januca es del hogar y al prender uno (1), incluye a todos. 13. El encargado de encender las velas para otra persona ó la esposa que enciende por su marido, recitan la bendición de la misma forma en que lo haría uno mismo. No obstante si bendijeron "Al Adlakat Ner Januca", en lugar de "Leadlik Ner Januca", no necesitan bendecir nuevamente. 14. Aquel que no sabe recitar las bendiciones, puede hacer que otra persona le recite las mismas y él conteste al término de cada una Amen sin decir "Baruj Hu Ubaruj Shemo", y luego enciende las velas por sí mismo. El que ve las velas de Januca 15. Aquella persona que ve las velas de Januca ya encendidas por otra persona, bendice aunque él no las haya encendido, sólo si se cumplen estas tres (3) condiciones: 1. Que no haya encendido ni oído de otra personalas bendiciones del encendido de las velas esa noche. 2. Si sabe que en toda la noche no encenderá las velas. 3. Nadie enciende las velas por él en su casa. Al cumplirse todos estos requisitos, aquella persona que ve las velas encendidas pertenecientes a otro individuo dentro de la media hora en que fueron encendidas, recita la bendición de "Sheasa Nissim" y "Shehejeianu" (esta última únicamente en la primera (1º) noche); pero no recita la bendición de "Leadlik Ner Januca" por cuanto que él no enciende las velas. 16. Aquel que ve las velas encendidas de su compañero, bendice siempre y cuando esté dentro de la media (1/2) hora a partir de su encendido, mas si transcurrió este lapso de tiempo, no bendice sobre ellas por cuanto que finalizó el tiempo del encendido de aquellas velas. Incluso aquel que dude si las velas que observa, fueron encendidas hace más de media (1/2) hora, no puede recitar ninguna bendición, ya que es una regla que siempre que dudamos referente a bendiciones no las recitamos (Safek Berajot Leakel). Así también quien observa las velas encendidas por un menor de trece (13) años no recita ninguna bendición. 17. Está permitido bendecir cuando uno observa las velas que se encienden en el Templo, siempre y cuando se cumplan los tres (3) puntos anteriormente indicados. 18. Cuando una persona no enciende las velas de Januca, ya sea porque encienden por él en su casa y él se encuentra en otro lugar, hay Poskim (legisladores) que opinan que es necesario que observe las velas encendidas por otra persona (por supuesto sin recitar ninguna bendición, ya que no se cumplen todas las condiciones anteriormente enumeradas). También existe la opinión de otros Poskim que dicen que no es necesario ver las velas de otra persona. No obstante es merecedor de bendición quien es estricto consigo mismo y observa las velas de otra persona. 19. Quien vio las velas de Januca de otra persona y debía bendecir y no lo hizo, puede bendecir mientras no haya pasado media (1/2) hora desde el horario que fueron encendidas. 20. Si las velas que ve están encendidas a gas ó con luz eléctrica no puede bendecir al observarlas. 21. Si en la primera (1º) noche de Januca bendijo "Shehejeianu" al ver las velas de otra persona, la segunda (2º) noche, cuando enciende en su casa, no bendice "Shehejeianu". 22. Aquel que no puede encender ni ver las velas de Januca, por ejemplo si se encuentra en un avión, en un barco ó en el desierto, no puede recitar ninguna de las bendiciones correspondientes al encendido, por cuanto que estas bendiciones fueron decretadas por las velas y no por los días de Januca. -------------------------------------------------------------------------------- Halajot semanales sobre Ciclo del Año Judío: Januca (07) Número 18 Leyes relacionadas con el encendido de las velas de Januca Si se apagaron las velas 23. Dijeron nuestros Sabios que al encender las velas de Januca ya uno cumple con el deber de encender, por eso si uno encendió las velas y se apagaron, no debe volver a encenderlas. Sin embargo es aconsejable que prenda nuevamente las velas pero sin pronunciar ninguna bendición, siempre y cuando se encuentre dentro de la media (1/2) hora posterior al encendido. 24. Cuando aún no acabó de encender todas las velas correspondientes, y se apagaron una (1) ó más velas, hay algunos Jajamim (Sabios) que sostienen que debe volver a encenderlas para que de este modo estén todas las velas ardiendo juntamente. 25. Si encendió las velas en la víspera de Shabat antes de la puesta del sol y se apagaron, no es necesario volver a encenderlas, sin embargo si todavía no se puso el sol es mejor que las encienda nuevamente. Sin embargo, si se encuentra muy cerca de la puesta del sol, tiene prohibido volver a encenderlas, por cuanto que podría llegar a profanar el Shabat. 26. Si uno apagó las velas sin intención, no está obligado a encenderlas nuevamente, sin embargo es aconsejable que las encienda nuevamente sin bendecir. Quien las apagó intencionalmente debe encenderlas otra vez sin bendecir. 27. Si las velas se apagaron por consecuencia del viento, como ser que luego de encender las velas se abrió la puerta y el viento las apagó, no es necesario encenderlas de nuevo, sin embargo es bueno encenderlas nuevamente sin recitar la Berajá. Pero si las encendió en un lugar ventoso donde las velas no iban a arder por media (1/2) hora, debe encenderlas nuevamente sin bendecir. Incluso si luego de encenderlas las colocó en un sitio protegido del viento, no cumplió con su deber y debe encenderlas nuevamente, ya que en el momento de encenderlas no lo hizo de la forma apropiada. 28. Basados en la norma que dice que el precepto se cumple al encender las velas y no al colocarlas surgen las siguientes leyes: * Si encendió las velas un sordomudo, un deficiente mental ó un menor de trece (13) años, pero las había colocado un mayor a quien le recaía la obligación de cumplir con el precepto, no cumplió. Sin embargo, si encendió las velas un mayor, y las había colocado en el lugar indicado un sordomudo, un ciego ó un menor de trece (13) años, la Mitzvá se da por cumplida por cuanto que la acción es el encendido. * Una vela de Januca que estaba encendida desde la noche anterior y quiere cumplir con ella también el precepto de Januca de la noche siguiente, debe apagarla y volver a encenderla y no alcanza con que la ubicó en su lugar para cumplir con la Mitzvá. * Aquel que enciende las velas de Januca dentro de su casa y luego las lleva fuera de ella, la Mitzvá no se da por cumplida porque el que las ve puede pensar que lo hizo para su provecho. * Aquel que enciende las velas de Januca en un candelabro ubicado encima de los veinte (20) Amot (aprox. diez metros (10m.) y luego lo coloca por debajo de los veinte (20) Amot, no cumplió con la Mitzvá. Debe entonces volver a encenderlas ubicándolas bajo los veinte (20) Amot pero sin volver a recitar la bendición. * Si enciende las velas de Januca en un candelabro ubicado por debajo de los veinte (20) Amot y luego lo coloca por encima de los veinte (20) Amot, no debe apagarlas y volver a encenderlas, por cuanto que al prenderla estaba por debajo de los veinte (20) Amot. Lo que sí debe hacer es volver a ubicarlas a esta altura. La cantidad de aceite 29. Es necesario colocar aceite para las mechas ó velas en la Janukiá que duren treinta (30) minutos como mínimo, desde el encendido luego de la salida de las estrellas. Aquel que colocó una cantidad de aceite insuficiente, para media (1/2) hora de duración como mínimo, y encendió las velas, debe apagarlas y encenderlas nuevamente sin pronunciar ninguna bendición. 30. Quien no posee aceite suficiente para que las velas duren media (1/2) hora, debe encenderlas sin Berajá. Así también quien sabe que saldrá inmediatamente de su hogar luego de encender las velas y teme dejarlas prendidas sin nadie en la casa, y por lo tanto las apagará antes de que pase media (1/2) hora, enciende sin Berajá. De todos modos, a quien no le alcanza el aceite para media (1/2) hora para todas las velas, que encienda una sola vela con el aceite necesario y recite la bendición. 31. Transcurrida media (1/2) hora luego de encender las velas, está permitido apagarlas y tener provecho de su luz y se sobreentiende que si se apagaron luego de esta media (1/2) hora, no debe volver a encenderlas. Orden del encendido de las velas 32. Luego de haber recitado todas las bendiciones correspondientes comienza a encender las velas, y que no aleje su mano del encendido de cada vela hasta que la mayor parte de la mecha esté encendida. Después de haber encendido la primera (1º) vela se empieza a recitar "Anerot Halalu...", y no previo a esto. Es una buena costumbre también decir luego el capítulo de Tehilim (Salmos) "Mizmor Shir Janucat Habait LeDavid". 33. La primera (1º) noche se enciende la vela del extremo derecho del candelabro. La segunda (2º) noche se agrega una vela a la izquierda de la primera (1º) y se enciende primero (1º) la vela que agregó. Y así durante todas noches restantes se agrega del lado izquierdo y se enciende de izquierda a derecha. De todos modos si alteró el orden del encendido, cumplió con su deber. 34. Luego de encender la primera (1º) vela de cada noche, las restantes pueden ser encendidas por los hijos u otros niños menores de trece (13) años, siempre y cuando comprendan lo que están haciendo. 35. Si luego de encender la primera vela escucha "Kadish" puede contestar Amen. Pero entre la bendición y el encendido de la primera (1º) vela no puede contestar "Amen". 36. Es mejor quedarse en la casa durante la primera (1º) media (1/2) hora del encendido de las velas observándolas, por la difusión del milagro de Januca. Encender con otra vela del candelabro 37. No se pueden encender las velas de Januca tomando fuego a través de un fósforo, cerillo ó vela, de otra vela de Januca. Pero está permitido inclinar la mecha de la vela de Januca hasta que encienda la otra vela; y los Ashkenazim evitan incluso esto último. 38. Después de la primera (1º) media (1/2) hora de arder las velas, se puede tomar fuego de ellas para encender cualquier tipo de vela (ya sea alguna de las velas de Januca que se apagó ó cualquier otro tipo de uso), pero antes de ello no se puede tener provecho. Por ende si se apagó alguna de las velas de Januca antes de la media (1/2) hora, no le es permitido volver a prenderla con una (1) de las otras velas de Januca. 39. El Shamosh (la vela adicional) no se puede encender a partir de alguna vela de Januca, tampoco inclinando la mecha. 40. Es mejor no encender las velas de Shabat, ni la vela de Havdalá, ni tampoco si necesita una vela para estudiar Torá, extrayendo fuego de las velas de Januca. Utilizar la luz del candelabro 41. Está prohibido tener cualquier clase de provecho de las velas de Januca, incluso pasajero, tanto que sea para realizar una Mitzvá, por ejemplo estudiar Torá u otra actividad común. Esta ley es igual con las velas de Januca que se encienden en la Sinagoga. 42. Transcurrida media (1/2) hora de haber encendido las velas, se puede tener cualquier tipo de provecho de las mismas. Si la única luz de su casa proviene de las velas de Januca, puede caminar y permanecer en su casa a la luz de las mismas (para no caerse), ya que esto no es considerado un provecho. 43. Es mejor no comer a la luz de las velas de Januca, para no tener provecho de ellas. El Shamosh 44. Se acostumbra a encender una vela adicional todas las noches, la cual se coloca a un lado de las demás velas. El motivo de la costumbre es que no tenga provecho de las velas de Januca sino de esta vela adicional, denominada "Shamosh". 45. Hay quienes opinan que sólo es necesario encender el Shamosh si enciende las velas de Januca en la mesa de su casa, por si alguien lo ve, que no piense que las enciende para provecho personal, pero si las enciende en la entrada del lado exterior de su casa, no es necesario que lo haga. Otros sostienen que incluso que encienda las velas dentro de su casa no es necesario que encienda el Shamosh bastando con la luz eléctrica de la casa. Y una tercera (3º) opinión dictamina que es imprescindible encender esta vela incluso fuera de la casa, y es correcto obrar como esta última opinión, también en nuestros días que no es habitual tener provecho de las velas, ya que se posee luz eléctrica. 46. Los Ashkenasim, que acostumbran que cada integrante de la familia encienda las velas, acostumbran también a que cada uno encienda su Shamosh. 47. Se debe colocar el shamosh en un lugar separado y distanciado un poco de las demás velas. 48. El Shamosh se enciende después de haber encendido las demás velas, sin embargo si lo encendió primero no es necesario apagarla ni comenzar nuevamente el orden correcto. 49. Luego de haber encendido el Shamosh, puede tener provecho de su luz a pesar de estar encendidas las velas de Januca. -------------------------------------------------------------------------------- Halajot semanales sobre Ciclo del Año Judío: Januca (08) Número Encendido de las velas de Januca en la Sinagoga ¿Por qué se prende la Janukiá en el Templo? 1. Existen varios motivos por los cuales se acostumbró a encender las velas de Januca en las Sinagogas: En algunos países donde vivieron nuestros antepasados, les estaba prohibido encender las velas en sus hogares, por eso acostumbraron a prender las velas en la Sinagoga para que de este modo pudieran todos cumplir con este Santo precepto. Otro motivo es que aquellas personas que desconocen este precepto, puedan cumplir con la norma a través del encendido en la Sinagoga, así como los viajantes que se encuentran en otra ciudad y nadie enciende por ellos en sus casas ni tampoco pueden encender en el lugar en donde están. Otro motivo es, en recuerdo del Gran Templo de Ierushalaim, ya que allí fue donde ocurrió el milagro de Januca. Y por último, ya que en las Sinagogas se congrega mucha gente, es más grande la difusión del milagro. ¿Se cumple con la Mitzvá presenciando el encendido de velas en el Templo? 2. Aquel que puede encender en su casa no cumple con su obligación presenciando el encendido en la Sinagoga, por lo tanto debe encender la Janukiá y recitar todas las bendiciones en su casa. 3. Los Poskim determinaron que incluso aquel que haya encendido las velas de Januca por sí mismo en la Sinagoga y bendijo sobre ellas, debe volver a encenderlas en su casa recitando las bendiciones correspondientes y de todos modos si una persona vive sola y encendió las velas en la Sinagoga, cuando enciende nuevamente en su casa, solamente recita la bendición de "Lehadlik Ner Januca" y no recita "Sheasa Nissim...", ni "Shehejeianu" en la primera (1º) noche. Momento de encendido de las velas en el Templo 4. En la Sinagoga se encienden las velas entre el rezo de Minjá (de la tarde) y de Arvit (de la noche), incluso si aún no llegó el horario de la salida de las estrellas, ya que en caso contrario, la gente iría a su casa para encender las velas luego de Arvit y no estarían en la Sinagoga (en donde hay mayor difusión del milagro) para el encendido. 5. En la víspera de Shabat se prenden las velas antes de la oración de Minjá. No obstante es bueno rezar Minjá temprano para así encenderlas entre Minjá y Arvit (siempre y cuando se enciendan quince (15) minutos antes de la puesta del sol). 6. Hay Comunidades que acostumbran encender las velas en la Sinagoga incluso durante el rezo de Shjarit (matutino) y en especial cuando comienzan a rezar bien temprano antes del amanecer; pero sobre este encendido que no reciten la bendición, incluso que haya sido previo al amanecer. Encender las velas con Minian 7. En el momento de encender las velas en la Sinagoga deben haber diez (10) personas. En caso de no encontrarse diez (10) personas se encienden las velas sin recitar las bendiciones. Por eso, en vísperas de Shabat (ya que en la mayoría de las Sinagogas se encienden las velas previo al rezo de Minjá) si se aproxima el horario de la puesta del sol y aún no hay diez (10) personas en la Sinagoga, que enciendan las velas sin recitar ninguna bendición. 8. Si en la Sinagoga, contando a las mujeres y menores de trece (13) años hay diez (10) personas, se pueden encender las velas recitando todas las bendiciones; sólo si se sabe que luego habrán diez (10) hombres mayores de trece (13) años, y más aún si es en víspera de Shabat ya que si se espera a que lleguen los diez (10) hombres, tal vez no puedan encender las velas de Januca por el comienzo de Shabat. Sin embargo es mejor que sea un menor el que encienda y bendiga. Lugar de ubicación del candelabro en el Templo 9. Se acostumbra colocar las velas a la derecha del Ejal (armario donde se colocan los rollos de la Torá) en la pared ubicada al sur de la Sinagoga, en recuerdo a la Menorá que se encendía en el Gran Templo de Ierushalaim, que estaba situada así. Se colocan en un lugar alto para que sean observadas por todos los concurrentes y sea mayor la difusión del milagro. Hay Comunidades que acostumbran a ordenar las velas de norte a sur y otras de este a oeste, ambas son correctas. 10. Es mejor colocar las velas en el lugar correspondiente y luego encenderlas allí mismo, y no encenderlas en un lugar y luego colocarlas en otro. Cantidad de aceite 11. Es mejor colocar aceite suficiente en la Janukiá de la Sinagoga, para que las velas ardan durante media (1/2) hora como mínimo. Sin embargo existe otra opinión que sólo exige prender las velas con aceite suficiente para que duren hasta que culmine el rezo de Arvit (de la noche) y luego que la gente se haya retirado de la Sinagoga, se pueden apagar las velas, incluso que no haya transcurrido media (1/2) hora. Y es preferible poner aceite suficiente para que las velas ardan también media (1/2) hora en el Bet Hakneset y también es preferible que en caso que se desea apagar las velas, lo hagan únicamente luego que haya pasado media (1/2) ahora de la salida de las estrellas. Las velas del Templo 12. Las velas que se encienden en la Sinagoga deben ser de aceite ó cera, como las velas que se encienden en los hogares, y no sirven las lámparas eléctricas. Si no poseen ninguna vela, sólo lámparas eléctricas, pueden encenderlas pero sin recitar las bendiciones correspondientes. Tener provecho de las velas del Templo 13. Así como se prohibió tener provecho de las velas de Januca del hogar, tampoco se puede tener provecho de las de la Sinagoga hasta que no haya transcurrido media (1/2) hora desde su encendido. Por ende se acostumbra poner un "Shamosh" junto a las velas de Januca también en la Sinagoga. La Berajá que recita el que observa las velas 14. Quien no haya encendido las velas de Januca , y no pueda hacerlo esa noche, ni tampoco encenderán por él en su casa, que bendiga "Sheasa Nissim" al ver las velas de la Sinagoga (y en la primera (1º) noche que recite incluso "Shehejeianu"). Lo mencionado en este punto se aplica siempre y cuando esté dentro de la media (1/2) hora desde el encendido. El deudo en el Templo 15. Aquel que está de duelo dentro del año del fallecimiento del padre ó de la madre, ó dentro de los treinta (30) días del fallecimiento de otros parientes cercanos (hijo/a, hermano/a, esposa) no enciende las velas en la Sinagoga la primera (1º) noche, para no recitar la bendición de "Shehejeianu". No obstante en su casa, debe encender las velas, y recitar la bendición de "Shehejeianu", incluso en los primeros (1º) siete (7) días de duelo. Las restantes noches que ya no se recita la bendición de "Shehejeianu", puede encender en la Sinagoga. Encender la Janukia en eventos 16. Hay quienes acostumbran a encender velas de Januca en fiestas (como ser una fiesta de Januca, un casamiento ó un Bar Mitzvá ) a pesar que no se efectúan en la Sinagoga, ya que hay mucho público presente y se difunde el milagro de Januca, así como en la Sinagoga. De todos modos no se recita ninguna bendición, a menos que luego del encendido recen Arvit (rezo de la noche) en ese lugar. ¿Quién enciende las velas en el Templo? 17. Es correcta la costumbre de aquel que luego de haber encendido la primera (1º) vela en la Sinagoga, habiendo recitado las bendiciones correspondientes, honre a otras personas presentes en la Sinagoga al encender las velas restantes. Encendido de las velas de Januca en víspera y culminación de Shabat Minjá y el encendido de las velas 1. En el Gran Templo de Ierushalaim, todos los días se ofrendaba un animal a la mañana y otro por la tarde. En lugar de estos sacrificios, en nuestra época se recita un rezo por la mañana conocido como Shjarit y otro por la tarde llamado Minjá. También era habitual encender todos los días las velas del candelabro del Gran Templo conocido como Menorá, y ahora encendemos las velas de Januca, en recuerdo de la misma. El orden era: Primero, el sacrificio vespertino. Y posteriormente el encendido de las velas. Por lo tanto, es bueno rezar Minjá antes de encender las velas de Januca en víspera de Shabat. Pero si le es difícil rezar con un Minian (diez (10) personas mayores de trece (13) años) antes de encender las velas, que encienda primero (1º) las velas y luego recite Minjá con Minian, en lugar de rezar solo, para poder adelantar el encendido de las velas. 2. Así también en la Sinagoga es mejor rezar Minjá y luego encender las velas, pero en caso de no llegar a encender las velas antes de la puesta del sol, es mejor encenderlas y luego rezar Minjá. Víspera de Shabat 3. En la víspera de Shabat se debe adelantar el encendido de las velas, prendiéndolas con el comienzo del Shabat (quince (15) ó veinte (20) minutos antes de la puesta del sol). Si desea, puede encenderlas luego de Plag Haminjá (hora y cuarto antes del horario de la salida de las estrellas), pero si las enciende previo a este horario, no cumple con la Mitzvá ; debe apagarlas, volver a encenderlas y recitar todas las bendiciones. 4. En la víspera de Shabat, primero (1º) se encienden las velas de Januca y luego las velas de Shabat. Si uno se atrasó, el hombre puede encender las velas de Januca y mientras culmina, la mujer enciende las velas de Shabat (luego que él haya encendido la primera (1º) vela). 5. De acuerdo a la costumbre Sefaradí, si encendió las velas de Shabat primero (1º), puede encender las velas de Januca luego, ya que el comienzo de Shabat no depende del encendido de las velas. Pero si es la mujer misma la que enciende ambas velas, para la costumbre Ashkenazi debe pedirle a otra persona que aún no haya recibido al Shabat que encienda las velas de Januca, ya que las mujeres Ashkenazim reciben al Shabat con el encendido de velas. No obstante según la tradición Sefaradí el comienzo del Shabat no depende del encendido de las velas, incluso para la mujer, por lo tanto según ellos, la mujer tiene permitido encender las velas de Januca si ya encendió las velas de Shabat, siempre y cuando no haya llegado el horario de la puesta del sol. Cantidad de aceite en víspera de Shabat 6. Se debe colocar suficiente aceite para que las velas permanezcan encendidas media (1/2) hora luego del horario de la salida de las estrellas. Si no posee suficiente aceite, por lo menos, que una de ellas dure este tiempo. Y si no tiene suficiente aceite siquiera para que una (1) sola vela arda media (1/2) hora después del horario de la salida de las estrellas, que encienda sin recitar ninguna bendición, (asimismo, cuando uno enciende con velas de cera ó parafina, deben durar media (1/2) hora luego del horario de la salida de las estrellas). Si se apagaron las velas antes de Shabat 7. Si se apagaron las velas de Januca cuando aún no había comenzado Shabat, no es necesario volver a encenderlas, igualmente es mejor hacerlo, sin recitar las bendiciones. Pero si se apagaron muy cercano a la puesta del sol, no hay que encenderlas nuevamente porque se podría llegar a transgredir el Shabat. Tener provecho de las velas antes de Shabat 8. A pesar que las velas de Januca permanezcan encendidas media (1/2) hora después de la salida de las estrellas, luego de haberlas encendido, está prohibido tener beneficio de las mismas, aunque no haya comenzado el Shabat. Las velas de Januca y la Havdalá 9. En la Sinagoga, con la culminación de Shabat, se encienden primero (1º) las velas de Januca y luego se recita Havdalá (oración que da por concluído al Shabat). De esta manera, se pretende atrasar lo más posible la terminación del Shabat (a pesar que para la persona que enciende culmina Shabat al encender las velas de Januca, para el resto de los concurrentes no), y también en este orden hay más difusión del milagro, ya que el público aguarda en la Sinagoga para escuchar la Havdalá. En el hogar se recita la Havdalá previo al encendido de las velas de Januca, porque la Havdalá es frecuente y lo más frecuente tiene prioridad. De todos modos al encender, culmina Shabat para él y no hay razón para atrasar la Havdalá como en la Sinagoga. Boré Meore Haesh 10. No se puede recitar la bendición "Bore Meore HaEsh" de la Havdalá con las velas de Januca, ya que se debe tener beneficio de la vela para poder bendecir, y no está permitido tener provecho de las velas de Januca. Sí se puede bendecir sobre el Shamosh ya que no tiene santidad y se enciende justamente para tener provecho de él. Momento del encendido en Motzaé Shabat 11. Es bueno no comenzar a hacer ningún trabajo al término de Shabat, hasta setenta y dos (72) minutos después del horario de la salida de las estrellas, como sostiene Rabenu Tam, y por lo tanto se debe encender las velas de Januca luego de este tiempo. -

Construyendo un hogar Judío 12 Jánuca Curación Hebrea

El corazón siente y debe expresar. La mente piensa y debe comprender La Curación Hebrea sucede cuando escuchamos a Di-s guiándonos para obtener un corazón sabio.

Torah en Español Libro Génesis Bereshit Miketz

LIBRO BERESHIT - PARASHÁ MIKETZ (al final) Kislev 22 – 28, 5772 / Diciembre 18 – 24, 2011 41 - 1 Y sucedió al cabo de dos años: el Faraón soñó y he aquí que estaba parado sobre el río, 2 y he aquí que del río emergieron siete vacas de hermosa apariencia y carne robusta, y pastaban en los pantanos. 3 He aquí que emergieron otras siete vacas del río, de mala apariencia y carne magra; y se pararon junto a las vacas en la orilla del río. 4 Las vacas de mala apariencia y carne magra se comieron a las siete vacas de hermosa apariencia y carne robusta, y el Faraón se despertó. 5 Se durmió y soñó por segunda vez y he aquí que siete espigas florecían de una misma caña, fuertes y buenas. 6 Y he aquí que siete espigas, flacas y abatidas por el viento del este, crecían después de ellas. 7 Entonces las siete espigas flacas se tragaron a las siete espigas fuertes y buenas; el Faraón se despertó y he aquí que había sido un sueño. 8 Y a la mañana su espíritu se hallaba agitado, de modo que envió y convocó a todos los nigromantes de Egipto y a todos sus sabios; el Faraón les narró su sueño, mas nadie logró interpretárselo al Faraón. 9 El Jefe de Coperos habló ante el Faraón: «Mis transgresiones menciono hoy. 10 El Faraón se había encolerizado con sus sirvientes y me puso bajo custodia en la casa del Jefe de Carniceros, a mí y al Jefe de Panaderos. 11 Tuvimos un sueño la misma noche, yo y él; cada uno soñó según la interpretación de su sueño. 12 Y allí, con nosotros, había un joven hebreo, sirviente del Jefe de Carniceros; se lo narramos y él interpretó nuestros sueños; interpretó a cada uno según su sueño. 13 Y sucedió que así como nos lo interpretó, así aconteció; a mí me restituyó a mi puesto y a él lo colgó». 14 Entonces el Faraón envió y convocó a Iosef (José), y rápidamente lo sacaron del calabozo. Se afeitó y se cambió de ropa, y fue ante el Faraón. (2º DÍA / 2ª ALIÁ) 15 Y el Faraón le dijo a Iosef (José): «Tuve un sueño, mas nadie puede interpretarlo. Oí decir que sabes entender e interpretar los sueños». 16 Iosef (José) le respondió al Faraón diciendo: «Eso no está en mi poder; es Dios el Que responderá por el bienestar del Faraón». 17 Entonces el Faraón le dijo a Iosef (José): «En mi sueño, he aquí que estaba parado sobre la orilla del río. 18 Y he aquí que del río subieron siete vacas, de carne robusta y hermosa forma, y pastaban en los pantanos. 19 De pronto, emergieron otras siete vacas, escuálidas y de clase muy inferior, y de carne enflaquecida; jamás vi una clase de vacas tan inferior en toda la tierra de Egipto. 20 Y las vacas flacas y malas se comieron a las primeras siete vacas robustas. 21 Y entraron dentro de ellas, mas no se reconocía que habían entrado dentro de ellas, pues su apariencia seguía siendo tan inferior como antes. Entonces me desperté. 22 Vi en mi sueño: he aquí que había siete espigas floreciendo de una misma caña, fuertes y buenas. 23 Y de pronto, siete espigas marchitas, flacas y abatidas por el viento del este crecían tras ellas. 24 Las espigas flacas se tragaron a las siete espigas buenas; les dije esto a los nigromantes, y no hay quien me lo diga». 25 Iosef (José) le dijo al Faraón: «El sueño del Faraón es uno solo; lo que Dios está a punto de hacer, se lo ha dicho al Faraón: 26 Las siete vacas buenas son siete años y las espigas buenas son siete años; es un solo sueño. 27 Las siete vacas malas y enflaquecidas que subieron después, son siete años; al igual que las siete espigas flacas abatidas por el viento del este. Habrá siete años de hambre. 28 Es lo que le he dicho al Faraón: lo que Dios está a punto de hacer, se lo ha mostrado al Faraón. 29 He aquí que llegan siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. 30 Tras ellos vendrán siete años de hambre y la abundancia de la tierra de Egipto será olvidada; el hambre arrasará la tierra. 31 Y la abundancia será desconocida en la tierra ante el hambre que habrá de seguir, pues será tremendamente grave. 32 En cuanto a la repetición del sueño al Faraón en dos veces, ello se debe a que el asunto se encuentra preparado frente a Dios, y Dios Se apresura a llevarlo a cabo. 33 Ahora, que el Faraón busque un hombre entendido y sabio y lo designe sobre la tierra de Egipto. 34 Que el Faraón proceda y designe supervisores en la tierra, y prepare a la tierra de Egipto durante los siete años de abundancia. 35 Y que reúnan todos los alimentos de los años de abundancia; y que acumulen los granos bajo la mano del Faraón para alimento en las ciudades y los almacenen. 36 Los alimentos serán reserva para la tierra durante los siete años de hambre que vendrán sobre la tierra de Egipto, para que la tierra no perezca en la hambruna». 37 El asunto fue bien visto por el Faraón y por todos sus sirvientes. 38 El Faraón dijo a sus sirvientes «¿Acaso es posible encontrar otro como él, un hombre en quien habite el espíritu de Dios?». (3ER DÍA / 3ª ALIÁ) 39 Entonces el Faraón le dijo a Iosef (José): «Puesto que Dios te ha informado todo esto, no puede haber nadie tan entendido y sabio como tú. 40 Tú estarás a cargo de mi casa y por tu orden se sustentará mi pueblo; únicamente por el trono seré superior a ti». 41 El Faraón le dijo a Iosef (José): «¡Ve! Te he colocado a cargo de toda la tierra de Egipto». 42 Y el Faraón se quitó el anillo de su mano y lo colocó en la mano de Iosef (José). Luego lo hizo vestir ropas de lino y le colocó una cadena de oro sobre el cuello. 43 Lo hizo desfilar en su segunda carroza real y ellos proclamaron ante él: ¡Avrej!. Así fue como lo designó sobre toda la tierra de Egipto. 44 El Faraón le dijo a Iosef (José): «Yo soy el Faraón y sin ti ningún hombre puede levantar su mano o su pie en toda la tierra de Egipto». 45 El Faraón llamó a Iosef (José) «Tzafenat-Paneaj» y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera, Sacerdote de On. Así fue como Iosef (José) se convirtió en administrador de la tierra de Egipto. 46 Iosef (José) tenía treinta años cuando se presentó ante el Faraón, rey de Egipto; Iosef (José) se alejó de la presencia del Faraón y cruzó toda la tierra de Egipto. 47 La tierra produjo montones durante los siete años de abundancia. 48 Él reunió toda la comida de los siete años que hubo en Egipto y depositó los alimentos en las ciudades; la comida de los campos alrededor de cada ciudad la depositó dentro de ella. 49 Iosef (José) acumuló granos en gran abundancia, como la arena del mar, hasta que dejó de contar, pues ya no había número. 50 A Iosef (José) le nacieron dos hijos cuando el año de la hambruna aún no había comenzado, de Asenat, hija de Potifera, Sacerdote de On. 51 Iosef (José) llamó al primogénito Menashé (Manasés), pues «Dios me hizo olvidar todas mis penurias y toda la familia de mi padre». 52 Y el nombre del segundo hijo era Efraim, pues «Dios me hizo fructífero en la tierra de mi aflicción». (4º DÍA / 4ª ALIÁ) 53 Los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto llegaron a su fin. 54 Y los siete años de hambre comenzaron a acercarse, tal como había dicho Iosef (José). Hubo hambruna en todos los territorios, pero en la tierra de Egipto había pan. 55 Cuando toda la tierra de Egipto sufrió de hambre, la gente clamó ante el Faraón por pan. Entonces el Faraón le dijo a todo Egipto: «Id con Iosef (José). Lo que él os diga, hacedlo». 56 Cuando la hambruna se expandió por toda la faz de la tierra, Iosef (José) abrió todos los graneros y vendió provisiones a Egipto; y el hambre se fortificó en la tierra de Egipto. 57 Toda la tierra llegó a Egipto a comprar provisiones de Iosef (José), pues el hambre se había fortificado en toda la tierra. 42 - 1 Iaakov (Jacob) vio que había provisiones en Egipto; y Iaakov (Jacob) les dijo a sus hijos: «¿Por qué os miráis?». 2 Y él dijo: «He aquí que he oído que hay provisiones en Egipto; bajad allí y comprad para nosotros de allí, para que vivamos y no muramos». 3 Los hermanos de Iosef (José), los diez, bajaron a comprar granos de Egipto. 4 Mas a Biniamín (Benjamín), el hermano de Iosef (José), Iaakov (Jacob) no lo envió junto con sus hermanos, pues dijo: «Que no le suceda una desgracia». 5 Y los hijos de Israel llegaron a comprar provisiones entre los recién llegados, pues el hambre estaba en la tierra de Canaán. 6 Iosef (José), mandatario sobre la tierra, era el proveedor de toda la gente de la tierra. Los hermanos de Iosef (José) llegaron y se prosternaron ante él, con los rostros sobre tierra. 7 Iosef (José) vio a sus hermanos y los reconoció, mas actuó como un extraño con ellos y les habló con dureza. Les preguntó: «¿De dónde venís?». Y ellos dijeron: «De la tierra de Canaán, a comprar comida». 8 Iosef (José) reconoció a sus hermanos, mas ellos no lo reconocieron a él. 9 Iosef (José) recordó los sueños que había tenido sobre ellos y les dijo: «¡Sóis espías! ¡Para ver la desnudez de la tierra habéis venido!». 10 Ellos le respondieron: «¡No es así, señor mío! Pues vuestros sirvientes han venido a comprar alimentos. 11 Todos nosotros, hijos de un mismo hombre somos; somos gente honesta; vuestros sirvientes jamás fueron espías». 12 Y él les dijo: «¡No, la desnudez de la tierra habéis venido a ver!». 13 Y ellos respondieron: «Nosotros, tus sirvientes, somos doce hermanos, hijos de un hombre de la tierra de Canaán. Y he aquí que el más pequeño está con nuestro padre y uno falta». 14 Mas Iosef (José) les dijo: «Es tal como he declarado: ¡Sois espías! 15 Así seréis puestos a prueba: Por la vida del Faraón, no os iréis de aquí a menos que venga vuestro hermano menor. 16 Enviad a uno de vosotros y que él traiga a vuestro hermano, mientras vosotros permanecéis encarcelados, para que vuestras palabras puedan ser puestas a prueba, para ver si la verdad está con vosotros; pero si no, por la vida del Faraón, ¡ciertamente que sois espías!». 17 Y los reunió bajo custodia por un lapso de tres días. 18 Iosef (José) les dijo al tercer día: «Haced esto y viviréis; yo temo a Dios. (5º DÍA / 5ª ALIÁ) 19 Si sois personas honestas, que uno de vosotros quede encarcelado en vuestro lugar de reclusión, mientras vosotros vais y lleváis provisiones para el hambre de vuestros familiares. 20 Traed a vuestro hermano menor a mí, para que vuestras palabras sean verificadas y no moriréis». Y así lo hicieron. 21 Y se dijeron entre ellos: «Ciertamente somos culpables en lo referente a nuestro hermano, por cuanto vimos la angustia de su alma al rogarnos a nosotros y no le hicimos caso; por eso esta angustia ha llegado a nosotros». 22 Reubén (Rubén) habló y dijo: «¿Acaso no les hablé, diciendo: No pequéis contra el niño? Mas no quisisteis hacerme caso, y he aquí que ahora su sangre es exigida». 23 Ellos no sabían que Iosef (José) entendía, pues había un intérprete entre ellos. 24 Él se dio vuelta y lloró; regresó a ellos y les habló; tomó a Shimón (Simeón) de entre ellos y lo encarceló ante sus ojos. 25 Iosef (José) ordenó que llenaran sus vasijas con granos y que devolviesen su dinero al costal de cada uno, y que les dieran provisiones para el viaje. Y así hizo por ellos. 26 Entonces cargaron todo lo adquirido sobre sus asnos y partieron de allí. 27 Cuando uno de ellos abrió su costal en la posada para darle de comer a su asno, vio su dinero, y he aquí que estaba en la boca del costal. 28 Les dijo a sus hermanos: «Mi dinero me ha sido devuelto y he aquí que se encuentra en mi costal». Sus corazones se estremecieron y temblando, se dijeron: «¿Qué es esto que nos ha hecho Dios?». 29 Fueron a su padre Iaakov (Jacob) en la tierra de Canaán y le relataron todo lo acontecido, diciendo: 30 «El hombre, el señor de la tierra, nos habló con dureza y nos consideró espías de la tierra. 31 Mas nosotros le dijimos: Somos honestos, jamás fuimos espías. 32 Somos doce hermanos de un mismo padre. Uno de ellos falta y el más pequeño está ahora con nuestro padre en la tierra de Canaán. 33 Entonces el hombre, el señor de la tierra, nos dijo: Por esto sabré si sois personas honestas: dejad conmigo uno de vuestros hermanos y tomad lo que haga falta para el hambre de vuestros familiares, e idos. 34 Y traed al hermano más pequeño a mí, para que yo sepa que no sois espías, sino personas honestas. Yo os devolveré a vuestro hermano y vosotros podréis circular por toda la tierra». 35 Entonces, cuando vaciaban los costales, ¡he aquí que el hato de dinero de cada uno se hallaba en su costal! Cuando ellos y su padre vieron los hatos de dinero, temieron. 36 Su padre Iaakov (Jacob) les dijo: «Yo soy aquel al que habéis privado (de hijos). Iosef (José) ya no está, Shimón (Simeón) ya no está, ¿y ahora queréis llevaros a Biniamín (Benjamín)? ¡Sobre mí ha caído todo!». 37 Entonces Reubén (Rubén) le dijo a su padre, diciendo: «Puedes matar a mis dos hijos si no lo traigo de regreso contigo. Ponlo bajo mi cuidado y yo te lo devolveré». 38 Mas él dijo: «Mi hijo no descenderá con vosotros, pues su hermano está muerto y sólo él ha quedado. Si le sucediese una desgracia en el camino que habréis de emprender, ¡entonces habréis hecho descender mis canas con pena a la tumba!». 43 - 1 El hambre era grave en la tierra. 2 Cuando terminaron de comer las provisiones que habían traído de Egipto, su padre les dijo: «Regresad, compradnos un poco de comida». 3 Mas Iehudá (Judá) le dijo, diciendo: «El hombre nos advirtió, diciendo: No veréis mi rostro a menos que vuestro hermano esté con vosotros. 4 Si estás dispuesto a enviar a nuestro hermano junto con nosotros, bajaremos y te compraremos alimentos. 5 Pero si no lo envías, no bajaremos, pues el hombre nos dijo: No veréis mi rostro a menos que vuestro hermano esté con vosotros». 6 Israel dijo: «¿Por qué me perjudicasteis al decirle al hombre que teníais otro hermano?». 7 Y ellos dijeron: «El hombre nos preguntó con insistencia acerca de nosotros y de nuestros familiares, diciendo: ¿Vuestro padre sigue con vida? ¿Tenéis un hermano?. Y nosotros le respondimos de acuerdo con estas palabras; ¿cómo íbamos a saber que nos diría Haced descender a vuestro hermano?». 8 Iehudá (Judá) le dijo a Israel, su padre: «Envía al joven conmigo, y levantémonos y vayamos, para que vivamos y no muramos, nosotros y también tú y nuestros hijos. 9 Yo lo garantizaré; de mi propia mano puedes exigirlo. Si no lo traigo de regreso contigo y lo presento ante ti, entonces habré pecado contigo por toda la eternidad. 10 Pues si no nos hubiéramos demorado, a esta altura ya habríamos regresado inclusive dos veces». 11 Israel su padre les dijo: «Si así debe ser, entonces haced lo siguiente: tomad de lo más preciado de la tierra en vuestro equipaje y llevádselo al hombre como tributo: un poco de bálsamo, un poco de miel, goma, resina, pistachos y almendras. 12 Y llevad con vosotros el doble del dinero y el dinero que os fue devuelto en la boca de vuestros costales, devolvedlo con vuestras manos; tal vez fue un error. 13 Tomad a vuestro hermano, levantaos, regresad con el hombre. 14 Y que El Shadai os conceda merced ante el hombre, para que envíe con vosotros a vuestro hermano, así como a Biniamín (Benjamín). Y en cuanto a mí, tal como fui privado, seré privado (de hijos)». 15 Los hombres tomaron este tributo y tomaron el doble de dinero en las manos, así como a Biniamín (Benjamín). Partieron y bajaron a Egipto, y se presentaron ante Iosef (José). (6º DÍA / 6ª ALIÁ) 16 Iosef (José) vio que Biniamín (Benjamín) estaba con ellos; y le dijo a quien estaba a cargo de su casa: «Haz entrar a los hombres a la casa. Sacrifica (un animal) y prepáralo, pues conmigo comerán estos hombres al mediodía». 17 El hombre hizo como le ordenó Iosef (José) y el hombre llevó a los hombres a la casa de Iosef (José). 18 Pero los hombres tuvieron miedo al ser llevados a la casa de Iosef (José) y dijeron: «A causa del dinero que fue devuelto a nuestros costales originariamente es que nos llevan allí, para que puedan urdir una acusación contra nosotros, arrojarse contra nosotros y seamos tomados esclavos junto con nuestros asnos». 19 Se acercaron al hombre que tenía a su cargo la casa de Iosef (José) y le hablaron en la entrada de la casa. 20 Y ellos dijeron «Por favor, señor mío: verdaderamente habíamos llegado originariamente para comprar alimentos. 21 Mas sucedió que cuando llegamos a la posada y abrimos nuestros costales, he aquí que el dinero de cada uno se hallaba en la boca de su costal; era nuestro propio dinero, la cantidad entera, así que lo hemos traído de vuelta en nuestras manos. 22 Además, trajimos más dinero en nuestras manos para comprar alimentos; no sabemos quién puso el dinero en nuestros costales». 23 Él respondió: «La paz sea con vosotros, no temáis. Vuestro Dios, el Dios de vuestro padre, ha escondido un tesoro en vuestros costales. Vuestro pago me ha llegado». Y les trajo a Shimon (Simeón). 24 Luego el hombre llevó a los hombres a la casa de Iosef (José). Él les proporcionó agua y se lavaron los pies, y dio forraje a sus asnos. 25 Ellos prepararon el tributo para cuando Iosef (José) llegara al mediodía, pues habían oído que allí habrían de comer pan. 26 Cuando Iosef (José) llegó a la casa, le trajeron a la casa el tributo que tenían en las manos y se postraron ante él con el rostro sobre tierra. 27 Él les preguntó cómo estaban y dijo: «¿Vuestro anciano padre de quien me hablasteis se encuentra bien? ¿Sigue con vida?». 28 Ellos respondieron: «Vuestro sirviente, nuestro padre, se encuentra bien. Sigue con vida», y se postraron e inclinaron. 29 Entonces alzó los ojos y vio a su hermano Biniamín (Benjamín), hijo de su madre, y dijo: «¿Acaso éste es vuestro hermano pequeño de quien me hablasteis?». Y dijo: «Que Dios sea generoso contigo, hijo mío». (7º DÍA / 7ª ALIÁ) 30 Entonces Iosef (José) se fue rápidamente, pues se había despertado en él compasión por su hermano y quiso llorar; entró a la habitación y allí lloró. 31 Se lavó el rostro y salió, se contuvo y dijo: «Servid la comida». 32 Ellos le sirvieron a él por separado y a ellos por separado, y a los egipcios que comían con él por separado, pues los egipcios no podían comer junto con los hebreos, pues eso era algo aborrecible para los egipcios. 33 Ellos se sentaron frente a él, el primogénito según su primogenitura y el menor según su minoría de edad. Los hombres se miraron, sorprendidos. 34 Él hizo que les sirvieran sus porciones y la porción de Biniamín (Benjamín) era cinco veces más grande que la de cualquiera de los demás. Bebieron y se emborracharon junto con él. 44 - 1 Entonces él ordenó al que estaba a cargo de su casa, diciendo: «Llena los costales de los hombres con tanta comida como puedan cargar, y coloca el dinero de cada hombre en la boca de su costal. 2 Y mi copa, la copa de plata, colócala en la boca del costal del más joven, junto con el dinero de su compra». Y siguió las palabras de Iosef (José) al pie de la letra. 3 Amaneció y despidieron a los hombres con sus asnos. 4 Se fueron de la ciudad y no habían llegado muy lejos cuando Iosef (José) le dijo al que estaba a cargo de su casa: «Levántate, persigue a los hombres; y cuando los alcances, deberás decirles: ¿Por qué pagáis bien con mal? 5 ¿No es ésta de la (copa) que bebe mi señor y con la que suele hacer sus adivinaciones? Habéis hecho mal del modo en que actuasteis». 6 El los alcanzó y les dijo estas palabras. 7 Y ellos le dijeron: «¿Por qué mi señor dice tales cosas? ¡Sería un sacrilegio que vuestros sirvientes hicieran tal cosa! 8 Mira: el dinero que hallamos en la boca de nuestros costales lo trajimos de vuelta de la tierra de Canaán. ¿Cómo habríamos, entonces, de robar de la casa de tu señor oro o plata? 9 Cualquiera de tus sirvientes en el que se halle el objeto habrá de morir y, además, nos haremos esclavos de mi señor». 10 Él respondió: «Lo que decís ahora también es correcto. Aquel en el que se encuentre será esclavo mío, mas el resto de vosotros seréis absueltos». 11 Rápidamente, cada uno colocó su costal sobre el suelo y cada uno abrió su costal. 12 Él buscó; comenzó con el mayor y terminó con el menor, y la copa fue hallada en el costal de Biniamín (Benjamín). 13 Ellos se rasgaron las vestiduras. Cada uno de ellos volvió a cargar su asno y regresaron a la ciudad. (MAFTIR) 14 Cuando llegaron Iehudá (Judá) y sus hermanos a la casa de Iosef (José), él aún estaba allí. Ellos cayeron sobre tierra frente a él. 15 Iosef (José) les dijo: «¿Qué es este acto que habéis cometido? ¿Acaso no os dais cuenta de que un hombre como yo practica la adivinación?». 16 Entonces Iehudá (Judá) dijo: «¿Qué le podemos decir a mi señor? ¿Cómo podemos hablar? Y ¿cómo podemos justificarnos? Dios ha descubierto el pecado de vuestros sirvientes. Aquí estamos: dispuestos a ser esclavos de mi señor, tanto nosotros como aquel en cuya mano fue hallada la copa». 17 Mas él respondió: «Sería un sacrilegio que yo hiciera esto. El hombre en cuya posesión fue hallada la copa, únicamente él será mi esclavo; el resto de vosotros, id en paz con vuestro padre».

17 dic 2011

Jánuca videos y textos ya subidos


http://mujerjudia.blogspot.com/2010/11/halaja-encendido-luces-de-januca.html

http://mujerjudia.blogspot.com/2010/11/brajot-del-encendiodo-de-las-belas-de.html

http://mujerjudia.blogspot.com/2010/11/januca-sameaj.html

http://mujerjudia.blogspot.com/2010/11/la-ultima-vasija.html

http://mujerjudia.blogspot.com/2010/11/torah-para-jovenes_29.html

http://mujerjudia.blogspot.com/2010/11/mision-del-alma-miketz-januca-iosef.html

http://mujerjudia.blogspot.com/2010/11/mision-del-alma-miketz-januca-luz-en-la.html

http://mujerjudia.blogspot.com/2010/11/torah-para-jovenes_30.html

http://mujerjudia.blogspot.com/2010/11/mision-del-alma-halaja-januca-erev.html

http://mujerjudia.blogspot.com/2010/12/halaja-encendido-de-luces-de-januca-2.html

http://mujerjudia.blogspot.com/2010/12/mision-del-alma-halaja-costumbres-de.html

http://mujerjudia.blogspot.com/2010/12/halaja-encendido-de-la-janukia.html

http://mujerjudia.blogspot.com/2010/12/carta-para-los-jovenes-de-espiritu.html

http://mujerjudia.blogspot.com/2010/12/halaja-final-de-luces-de-januca.html

http://mujerjudia.blogspot.com/2010/12/januca-sameaj-desde-givat-zeev.html

14 dic 2011

Construyendo un hogar Judio 10 Curar: Destacar lo bueno



BS"D
Di-s envia Sus Bendiciones desde lo Alto
Nosotros aguardamos Su Bondad construyendo un recipiente apto para contener Su Infinito Amor
Si ves Bueno, recibirás Su Bendición en forma de Bien revelado
Si ves No-Bueno, recibirás Su Bendición disfrazada de Mal
Sin ingenuidades, ni autoengaños, deberíamos acostumbrar a nuestros pensamientos y a nuestro corazón a ver lo Bueno, entonces Lo Bueno, florecerá.







13 dic 2011

Construyendo un hogar Judio 9 Aprendiendo a dar


BS" D
Embaucados por aquellos que afirmaron que la disciplina limita la creatividad, creimos que dando rienda suelta a todo lo que se nos ocurría nos volveríamos más grandes, productivos y exitosos, en cualquier orden de la vida que lo aplicáramos.
Lo cierto es todo lo contrario.
La genialidad sin disciplina genera dolor, soledad y locura.
(Basta mirar a los "divos" del arte, de la música, de la ciencia, de la política, que fueron destruídos por sus enormes egos huérfanos de un verdadero hogar que los incube, los ubique y los direccione como lo hace un amoroso tutor)
Por otra parte, la disciplina arbitraria del hombre, genera clones y voces apagadas de canarios disfónicos por el aburrimiento...
Di-s nos dió talentos, herramientas, para transformarnos y transformar el mundo.
El Eterno quiere que aprendamos a dar.
Y como vemos en nuestro mundo cotidiano que todo "producto" confiable, viene con su manual respectivo; nosotros, el "producto confiable" de Di-s, también venimos con un manual. Di-s nos regaló una guía perfecta para llevar a la plenitud todas nuestras capacidades.
Nuestra tarea es trabajar, sobre nuestro tesoro "en bruto", con disciplina Divina, hasta que finalmente, salga a la luz su verdadera Belleza Original.
La guía, la Torah es estricta y liberadora, algo que para el ignorante de la palabra del Todopoderoso, puede resultar irreconciliable.
La Torah nos enseña a encuadrar nuestros talentos singulares para des-cubrir la porción de Mundo que nos corresponde lustrar, y no sólo Di-s mismo nos garantiza el éxito, también nos enseña a disfrutar del paseo...

12 dic 2011

Torah en Español Libro Bereshit (Génesis) Vaieshev


LIBRO BERESHIT - PARASHÁ VAIESHEV (Y se asentó)
Kislev 15 – 21, 5772 / Diciembre 11 – 17, 2011

37
- 1 Iaakov (Jacob) se estableció en la tierra donde residió su padre, en la tierra de Canaán. 2 Éstas son las crónicas de Iaakov (Jacob): Iosef (José), a la edad de diecisiete años, era pastor del rebaño junto con sus hermanos, era un joven con los hijos de Bilá y los hijos de Zilpá, mujeres de su padre; y Iosef (José) traía a su padre malos informes acerca de ellos. 3 Israel amaba a Iosef (José) más que a todos sus hijos, ya que era el hijo de su ancianidad, y le hizo una túnica tejida. 4 Sus hermanos vieron que era a él a quien su padre más amaba entre todos los hermanos, y lo odiaron; y no podían hablar con él pacíficamente. 5 Iosef (José) soñó un sueño que contó a sus hermanos y ellos lo odiaron aún más. 6 Les dijo: «Oíd, por favor, el sueño que soñé: 7 He aquí que estábamos atando gavillas en medio del campo cuando he aquí que mi gavilla se alzó y se quedó parada; y entonces, he aquí que vuestras gavillas se reunieron y se inclinaron ante mi gavilla». 8 Sus hermanos le dijeron: «¿Acaso reinarás sobre nosotros? ¿Acaso nos dominarás?». Y lo odiaron aún más, a causa de sus sueños y a causa de sus palabras. 9 Tuvo otro sueño, y se lo narró a sus hermanos. Y dijo: «He aquí que tuve otro sueño: He aquí que el sol, la luna, y once estrellas se inclinaban ante mí». 10 Y se lo narró a su padre y a sus hermanos; su padre lo regañó, y le dijo: «¡¿Qué es este sueño que has soñado?! ¿Acaso yo y tu madre y tus hermanos habremos de inclinarnos ante ti?». 11 Y sus hermanos le tuvieron envidia, mas su padre guardó el tema. (2º DÍA / 2ª ALÍA) 12 Sus hermanos fueron a apacentar el rebaño de su padre en Shejem. 13 E Israel le dijo a Iosef (José): «Por cierto tus hermanos están pastando en Shejem; ve, te enviaré a ellos». Él le dijo: «Heme aquí». 14 Y le dijo: «Por favor, ve a fijarte cómo están tus hermanos y cómo está el rebaño, y vuelve a informarme». Y lo envió desde las profundidades de Jebrón y llegó a Shejem. 15 Un hombre lo descubrió, y he aquí que estaba errando por el campo; el hombre le preguntó, diciendo: «¿Qué es lo que buscas?». 16 Y él dijo: «A mis hermanos busco; dime, por favor, dónde están apacentando». 17 El hombre dijo: «Han partido de aquí, pues oí que decían Vayamos a Dotán». Entonces Iosef (José) fue tras sus hermanos y los halló en Dotán. 18 Ellos lo vieron desde lejos; y antes de que él se les acercara, ellos urdieron una conspiración en su contra, para matarlo. 19 Y se dijeron los unos a los otros: «¡He aquí! ¡Ahí viene el soñador! 20 Ahora, matémoslo, y arrojémoslo a uno de los pozos y diremos. Lo devoró una bestia salvaje. Y veremos qué quedará de sus sueños». 21 Reubén (Rubén) oyó esto, y lo salvó de sus manos; dijo: «No lo matemos». 22 Y Reubén (Rubén) les dijo: «¡No derraméis sangre! Arrojadlo a este pozo en el desierto, ¡mas no le pongáis la mano encima!»; su intención era rescatarlo de sus manos, para devolverlo a su padre. (3ER DÍA / 3ª ALÍA) 23 Y fue cuando Iosef (José) llegó con sus hermanos, ellos lo despojaron de su túnica, la túnica tejida que llevaba puesta. 24 Lo tomaron y lo arrojaron al pozo; el pozo estaba vacío, y no había agua dentro de él. 25 Se sentaron a comer pan; alzaron la vista, y he aquí que vieron una caravana de ismaelitas que venía de Guilad, con los camellos transportando goma, bálsamo y resina, para bajarlos a Egipto. 26 Iehudá (Judá) le dijo a sus hermanos: «¿Qué ganaremos con matar a nuestro hermano y cubrir su sangre? 27 Vamos, vendámoslo a los ismaelitas, pero que nuestra mano no caiga sobre él, pues es nuestro hermano, nuestra misma carne». Sus hermanos consintieron. 28 Pasaron por allí comerciantes midianitas; ellos subieron a Iosef (José) y lo sacaron del pozo y vendieron a Iosef (José) a los ismaelitas por veinte piezas de plata; ellos llevaron a Iosef (José) a Egipto. 29 Reubén (Rubén) regresó al pozo, y he aquí que Iosef (José) no se hallaba en el pozo. Entonces se rasgó las vestiduras. 30Regresó a sus hermanos, y dijo: «¡El niño no está! Y yo ¿a dónde puedo ir?». 31 Ellos tomaron la túnica de Iosef (José), degollaron un macho cabrío y untaron la túnica con la sangre. 32 Enviaron la túnica tejida a su padre, y dijeron: «Encontramos esto; identifica, por favor ¿es o no es la túnica de tu hijo?». 33 Él la reconoció y dijo: «¡La túnica de mi hijo! ¡Lo ha devorado un animal salvaje! ¡Iosef (José) ha sido descuartizado!». 34 Iaakov (Jacob) se rasgó las vestiduras y vistió saco de arpillera y guardó duelo por su hijo muchos días. 35 Todos sus hijos e hijas fueron a consolarlo, mas él se negó a ser consolado y dijo: «Pues descenderé a la tumba en luto por mi hijo». Y su padre lo lloró. 36 Y los midianitas lo vendieron a Egipto, a Potifar, oficial del Faraón, Jefe de Carniceros. (4º DÍA / 4ª ALÍA)
38
- 1 En aquel tiempo, Iehuda (Judá) descendió de sus hermanos y se dirigió hacia un hombre adulamita llamado Jirá. 2 Allí Iehuda (Judá) vio a la hija de un mercader llamado Shúa; se casó con ella y se unió a ella. 3 Ella concibió y dio a luz un hijo, y lo llamó Er. 4 Ella concibió nuevamente y dio a luz un hijo, y lo llamó Onán. 5 Y una vez más y dio a luz un hijo, y lo llamó Shelá, y fue en Jezib que lo tuvo. 6 Iehudá (Judá) tomó una mujer para su hijo Er, su primogénito; se llamaba Tamar. 7 Pero Er, primogénito de Iehudá (Judá), era malvado a los ojos de El Eterno, y El Eterno hizo que muriera. 8 Iehudá (Judá) le dijo a Onán: «Cásate con la mujer de tu hermano y haz con ella un casamiento levirato, y así dejarás simiente para tu hermano». 9 Mas Onán sabía que la simiente no sería suya; y por eso, cada vez que se unía a la mujer de su hermano, dejaba que cayera desperdiciada al suelo, para no darle descendencia a su hermano. 10 Lo que hacía era malvado a los ojos de El Eterno, y Él hizo que también él muriera.11 Iehudá (Judá) le dijo a Tamar, su nuera: «Permanece viuda en la casa de tu padre hasta que crezca mi hijo Shela», pues pensó: «Para que él no muera también, como sus hermanos». Entonces Tamar fue y habitó en la casa de su padre. 12 Muchos días transcurrieron y la hija de Shúa, mujer de Iehudá (Judá), murió; y cuando Iehudá (Judá) fue consolado, subió a Timná a controlar a sus esquiladores, él y su amigo adulamita, Jirá. 13 Y a Tamar le dijeron lo siguiente: «He aquí que tu suegro llega a Timná a esquilar sus ovejas». 14 Entonces se quitó la ropa de viuda y se cubrió con un velo, y se arropó; luego se sentó en el cruce de caminos que se halla en el camino que conduce a Timná, pues vio que Shelá había crecido y ella no le había sido dada por mujer a él. 15 Cuando Iehudá (Judá) la vio, pensó que era una prostituta, pues se había cubierto el rostro. 16 Se desvió del camino hacia ella, y le dijo: «Ven, por favor, déjame unirme a ti», pues no sabía que se trataba de su nuera. Y ella dijo: «¿Qué me darás si te unes a mí?». 17 Él dijo: «Te enviaré un cabrito del rebaño». Y ella dijo: «Siempre y cuando dejes una prenda hasta que lo envíes». 18 Y él dijo: «¿Qué prenda te puedo dar?». Ella respondió: «Tu sello, tu manto y tu bastón que tienes en la mano». Y él se los dio y se unió a ella, y ella concibió de él. 19Entonces ella se levantó, se fue y se quitó el velo, y se colocó las ropas de viuda. 20 Iehudá (Judá) envió el cabrito por intermedio de su amigo el adulamita, para tomar la prenda de la mujer, mas no la halló. 21 Le preguntó a la gente del lugar «¿Dónde está la prostituta, la que se encuentra en el cruce de caminos?». Y ellos dijeron: «No había aquí ninguna prostituta». 22 Él regresó a Iehudá (Judá) y dijo: «No la hallé; hasta los lugareños dijeron no había aquí ninguna prostituta». 23 Iehudá (Judá) dijo: «Que se los quede, para que no seamos menospreciados; he aquí que le envié el cabrito, pero tú no lograste hallarla». 24 Y sucedió que al cabo de aproximadamente tres meses, le dijeron a Iehudá (Judá): «Tu nuera Tamar se ha prostituido y no sólo eso, sino que ha concebido en su prostitución». Dijo Iehudá (Judá): «¡Sacadla y que la quemen!». 25 Mientras la sacaban, ella envió un mensaje a su suegro, diciendo: «Del hombre a quien pertenecen todas estas cosas estoy grávida». Y ella dijo: «Identifica, por favor, de quién son este sello, este manto y este bastón». 26 Iehudá (Judá) reconoció, y dijo: «Ella tiene razón; es de mí, por cuanto no le di a mi hijo Shelá», y ya no tuvo más intimidad con ella. 27 Y sucedió que cuando llegó el momento en que dio a luz que, he aquí que había gemelos en su vientre. 28 Y sucedió que cuando estaba dando a luz, uno sacó la mano; la partera tomó un hilo carmesí y se lo ató en la mano, diciendo: «Éste salió primero». 29 Y sucedió que cuando retiró la mano, que salió su hermano. Y ella dijo: «¡Con qué fuerza te impusiste!». Y lo llamó Peretz. 30 Luego salió su hermano, sobre cuya mano estaba el hilo carmesí; y lo llamó Zeraj. (5º DÍA / 5ª ALÍA)
39
- 1 Y Iosef (José) fue descendido a Egipto. Potifar, oficial del Faraón, Jefe de Carniceros, hombre egipcio, lo compró de mano de los ismaelitas que lo habían bajado allí. 2 El Eterno estuvo con Iosef (José) y él se transformó en un hombre próspero; y permaneció en la casa de su señor egipcio. 3 Su señor percibió que El Eterno estaba con él, y todo lo que hacía, El Eterno lo hacía próspero en su mano. 4 Iosef (José) halló favor en sus ojos y lo asistió; él lo puso a cargo de su casa, y todo lo que poseía lo colocó bajo su custodia. 5 Y sucedió que a partir del momento en que lo puso a cargo de su casa y de todo lo que poseía, El Eterno bendijo a la casa del egipcio a causa de Iosef (José) y la bendición de El Eterno estaba en todo lo que poseía, en la casa, y en el campo. 6 Dejó todo lo que poseía en manos de Iosef (José), y estando él, solamente se ocupaba del pan que comía. Iosef (José) era agradable de forma y agradable de aspecto. (6º DÍA / 6ª ALÍA) 7 Luego de estas cosas, la mujer de su señor puso los ojos en Iosef (José), y dijo: «Acuéstate conmigo». 8 Mas él se negó; le dijo a la mujer de su amo: «Mira, estando yo aquí, mi señor no se ocupa de nada de la casa y ha puesto bajo mi custodia todo lo que posee. 9 No hay nadie más grande en toda la casa que yo y nada me ha negado, excepto a ti, pues tú eres su mujer; ¿cómo podría yo perpetrar tan gran mal y pecar contra Dios?». 10 Y así fue: así como ella lo instaba día tras día, él no escuchaba su ruego de acostarse con ella, de estar con ella. 11 Entonces, un día en que Iosef (José) entró a la casa a cumplir sus tareas y no había ningún hombre del servicio en la casa, 12 ella lo tomó de la ropa, diciendo: «¡Acuéstate conmigo!». Mas él dejó su ropa en la mano de ella y huyó, y salió afuera. 13 Cuando ella vio que él había dejado la ropa en su mano y había huido hacia afuera, 14 llamó a los hombres de su casa y les habló diciendo: «¡Mirad! ¡Nos trajo un hebreo para que jugueteara con nosotros! Él vino a acostarse conmigo, pero yo grité fuerte. 15 Y cuando oyó que yo alcé la voz y grité, dejó su ropa conmigo, huyó y salió». 16 Ella guardó la ropa de él hasta que llegó a casa su señor. 17 Le contó un relato similar, diciendo: «El esclavo hebreo que nos trajiste vino a juguetear conmigo. 18 Mas ocurrió que cuando alcé la voz y grité, él abandonó su ropa junto a mí y se fue corriendo». 19 Y sucedió que cuando su señor oyó las palabras de su mujer, que ella le dijo: «Tu esclavo hizo estas cosas conmigo», se despertó su ira. 20 Entonces el amo de Iosef (José) lo tomó y lo puso en prisión, en el lugar donde estaban confinados los prisioneros del rey y allí permaneció en la cárcel. 21 El Eterno estuvo con Iosef (José), y lo dotó de carisma e hizo que hallara favor a los ojos del guardián de la prisión. 22 El guardián de la prisión colocó todos los presos bajo su custodia y el hacía todo lo que allí se hacía. 23 El guardián de la prisión no controlaba nada de lo que estaba a su cargo, por cuanto El Eterno estaba con él; y en todo lo que hacía, El Eterno lo hacía prosperar. (7º DÍA / 7ª ALÍA)
40
- 1 Y sucedió tras estas cosas que el copero del rey de Egipto y el panadero pecaron en contra de su señor, el rey de Egipto. 2 El Faraón se encolerizó con sus dos cortesanos, el Jefe de Coperos y el Jefe de Panaderos. 3 Y los colocó bajo custodia en la casa del Jefe de Carniceros, en la cárcel, lugar donde se hallaba confinado Iosef (José).4 El Jefe de Carniceros designó a Iosef (José) para que estuviera con ellos y los asistiera, y ellos permanecieron por días en custodia. 5 Los dos tuvieron un sueño, cada uno tuvo su sueño la misma noche, cada uno según la interpretación de su sueño; el copero y el panadero del rey de Egipto que estaban confinados en prisión. 6 Iosef (José) llegó a ellos a la mañana. Los vio y he aquí que se hallaban perturbados. 7 E interrogó a los oficiales del Faraón que se hallaban con él bajo custodia en la casa de su señor, diciendo: «¿Por qué tenéis mala cara hoy?». 8 Y ellos le dijeron: «Tuvimos un sueño, pero no hay nadie que lo interprete». Entonces Iosef (José) les dijo: «¿Acaso las interpretaciones no Le pertenecen a Dios? Narrádmelo, por favor». 9 El Jefe de Coperos le narró su sueño a Iosef (José) y le dijo: «En mi sueño, he aquí que había una vid enfrente de mí. 10 En la vid había tres zarcillos; y parecía que florecía: sus brotes florecían y sus racimos daban uvas. 11 Y la copa del Faraón estaba en mi mano y yo tomé las uvas, las exprimí en la copa del Faraón y coloqué la copa en la palma del Faraón». 12 Iosef (José) le dijo: «Ésta es su interpretación: los tres zarcillos son tres días. 13 Dentro de tres días el Faraón levantará tu cabeza y te retornará a tu puesto, y colocarás la copa del Faraón en su mano como solías hacer cuando eras su copero. 14 Acuérdate de mí cuando él te favorezca, y haz conmigo merced y mencióname ante el Faraón para que me saque de esta casa. 15 Puesto que fui robado de la tierra de los hebreos e incluso aquí no hice nada para que me pusieran en el pozo». 16 El Jefe de Panaderos vio que había interpretado bien y le dijo a Iosef (José): «Yo también, en mi sueño he aquí que vi tres canastos agujereados sobre mi cabeza. 17 Y en el canasto superior había todo tipo de alimentos del Faraón, productos de panadería, y los pájaros los comían del canasto que tenía sobre la cabeza». 18 Iosef (José) le respondió y dijo: «Ésta es su interpretación: los tres canastos son tres días. 19 Dentro de tres días, el Faraón levantará tu cabeza y te colgará de un árbol; los pájaros se comerán tu carne». (MAFTIR) 20 Y al cabo de tres días, el día del cumpleaños del Faraón, éste hizo un banquete para todos sus sirvientes y contó al Jefe de Coperos y al Jefe de Panaderos entre sus sirvientes. 21 Restituyó al Jefe de Coperos a su puesto, y éste colocó la copa sobre la palma del Faraón. 22 Mas al Jefe de Panaderos colgó, tal como Iosef (José) les había interpretado. 23 Sin embargo, el Jefe de Coperos no se acordó de Iosef (José), sino que se olvidó de él.

11 dic 2011

Mensaje para Cristianos que buscan Torah


BS" D
La Torah es una herencia para todo Bnei Israel, para los judíos.
Cuando los judíos pronunciamos el nombre de Di-s al decir una Bendición que contenga "... que nos has Santificado con Tus Preceptos y nos has ordenado... ", está dando testimonio que este Precepto que está cumpliendo, es una orden Divina, del Di-s único, hacia los integrantes del Pueblo de Israel, el Pueblo Judío.
Judío es aquel que ha nacido de madre judía, más allá de quién haya sido su padre.
Judío es aquel que ha concluído su conversión al judaismo frente a un tribunal Rabínico ORTODOXO.
El resto de la humanidad, es no-judía.
Si un no-judío, pronuncia el nombre de Di-s y dice una bendición que fue ordenada exclusivamente a los judíos, está pronunciando una MENTIRA frente al Eterno.
Una MENTIRA frente al Todopoderoso, es un acto que tiene consecuencias graves.
Si no estas en proceso de convertirte en judío/a bajo la supervisión de un rabino ortodoxo, tienes prohibido decir bendiciones que son para el pueblo de Israel.
Si crees que tienes buena intención al encender las velas de Shabat y dices la bendición correspondiente ordenada al Pueblo Judío, en lugar de iluminar el mundo estás trayendo una gran oscuridad sobre tu vida y sobre todos los que te sigan en esta falsedad.




4 dic 2011

Construyendo un hogar Judío 6 Sumisión no es sometimiento

BS"D
Para la elevación del Alma de mi Bobe Jaie Freide bat Sure Golde Z"L sea su recuerdo para Bendición
Para quién me amó con simpleza y grabó dentro de mí, la grandeza de ser una verdadera Mujer Judía


27 nov 2011

Torah en Español Libro Bereshit (Génesis) Vaietzé


LIBRO BERESHIT - PARASHÁ VAIETZÉ (Y salió)

Kislev 1 – 7, 5772 / Noviembre 27 – Diciembre 3, 2011

10 Iaakov (Jacob) salió de Beersheba y se dirigió hacia Jarán. 11 Llegó al lugar y allí pasó la noche, pues el sol se había puesto; tomó piedras del lugar y las dispuso alrededor de su cabeza, y se recostó en aquel lugar. 12 Y soñó, y he aquí que había una escalera colocada sobre la tierra cuyo extremo llegaba hasta el cielo; y he aquí que ángeles de Dios subían y bajaban por ella. 13 Y he aquí que El Eterno estaba parado sobre él y dijo: «Yo soy El Eterno, Dios de Abraham, tu padre, y Dios de Itzjak (Isaac); la tierra sobre la cual yaces a ti te la daré y a tus descendientes. 14 Tu simiente será como el polvo de la tierra y te extenderás, hacia el oeste, el este, el norte, y el sur; y todas las familias de la tierra se bendecirán en ti y en tu descendencia. 15 He aquí que Yo estoy contigo; te guardaré dondequiera que vayas y te devolveré a esta tierra; pues no te abandonaré hasta que haya hecho lo que he hablado a tu respecto». 16 Iaakov (Jacob) se despertó de su sueño y dijo: «Ciertamente El Eterno está presente en este lugar, ¡y yo no lo sabía!». 17 Y tuvo miedo, y dijo: «¡Qué terrible es este lugar! ¡Ésta no es otra que la Casa de Dios, y ésta es la puerta de los cielos!». 18 Iaakov (Jacob) se despertó temprano a la mañana y tomó la piedra que había colocado alrededor de la cabeza y la puso como pilar; y vertió aceite en su cúspide, 19 y llamó al lugar Bet-El; sin embargo, Luz era el nombre original de la ciudad. 20 Iaacov (Jacob) hizo un voto, diciendo: «Si Dios ha de estar conmigo, ha de guardarme por este camino que voy; dándome pan que comer y ropa que vestir; 21 y si retornare en paz a la casa de mi padre, y si El Eterno ha de ser un Dios para mí, 22 entonces, esta piedra que he colocado como pilar será la casa de Dios y todo lo que me des habré de diezmarlo para Ti». (2º Día / 2ª aliá)

29

- 1 Iaakov (Jacob) se puso de pie y se dirigió hacia la tierra de los pueblos del este. 2 Observó y he aquí que halló un pozo en el campo. Y he aquí que junto al pozo había tres rebaños de ovejas, pues de ese pozo daban de beber a los rebaños, y la piedra que había sobre la boca del pozo era grande. 3 Cuando se reunían todos los rebaños en aquel lugar, hacían rodar la piedra de la boca del pozo y daban de beber a las ovejas; luego volvían a colocar la piedra en su sitio, en la boca del pozo. 4 Iaakov (Jacob) les dijo: «Hermanos míos, ¿de dónde venís?». Y ellos dijeron: «Somos de Jarán». 5 Él les dijo: «¿Conocéis a Labán hijo de Najor?». Y ellos dijeron: «Lo conocemos». 6 Él les dijo: «¿Está bien?». Y ellos respondieron: «Está bien; he aquí su hija Rajel (Raquel) viene con el rebaño». 7 Dijo él: «El día es largo aún; todavía no es momento de reunir el rebaño; dadle de beber a las ovejas y continuad pastando». 8 Mas ellos dijeron: «No podremos hasta que todos los rebaños hayan sido reunidos y hagan rodar la piedra de la boca del pozo, entonces daremos de beber a las ovejas». 9 Mientras él estaba hablando aún con ellos, Rajel (Raquel) llegó con las ovejas de su padre, pues ella era pastora. 10 Y cuando Iaacov (Jacob) vio a Rajel (Raquel), hija de Labán, el hermano de su madre, y a las ovejas de Labán, el hermano de su madre, Iaacov (Jacob) se acercó e hizo rodar la piedra de la boca del pozo y dio de beber a las ovejas de Labán, hermano de su madre. 11 Entonces Iaacov (Jacob) besó a Rajel (Raquel); y alzó su voz, y lloró. 12 Iaakov (Jacob) le dijo a Rajel (Raquel) que era pariente de su padre y que era hijo de Rivka (Rebeca); ella fue corriendo a contarle a su padre. 13 Y sucedió que cuando Labán oyó la noticia de Iaakov (Jacob), hijo de su hermana, que fue corriendo hacia él, lo abrazó, lo besó y lo llevó a su casa; él le relató a Labán todos estos hechos. 14 Entonces Labán le dijo: «Efectivamente, ¡eres de mi misma sangre! Y se asentó con él durante un mes. 15 Labán le dijo a Iaakov (Jacob): «¿Simplemente porque eres pariente mío me vas a servir gratis? Dime, ¿cuál será tu salario?». 16 Labán tenía dos hijas. La mayor se llamaba Lea y la menor se llamaba Rajel (Raquel). 17 Los ojos de Lea eran delicados, mientras que Rajel (Raquel) era de hermosa forma y bella apariencia. (3er día / 3ª aliá) 18 Iaakov (Jacob) amaba a Rajel (Raquel), y dijo: «Trabajaré para ti durante siete años por Rajel (Raquel), tu hija menor». 19 Dijo Labán: «Mejor será que te la dé a ti y no a otro hombre; asiéntate conmigo». 20 Y Iaakov (Jacob) trabajó siete años por Rajel (Raquel) y le parecieron unos pocos días, tanto la amaba. 21 Iaakov (Jacob) le dijo a Labán: «Entrégame a mi mujer, pues se ha cumplido mi término, y me casaré con ella». 22 Y Labán reunió a toda la gente e hizo un banquete. 23 Y al anochecer tomó a su hija Lea y se la llevó a él; y él se casó con ella. 24 Y Labán le dio a su sirvienta, Zilpá, como sirvienta para su hija Lea. 25 Y, a la mañana, he aquí que era Lea. Y le dijo a Labán: «¿Qué es esto que me has hecho? ¿Acaso no fue por Rajel (Raquel) que trabajé para ti? ¿Por qué me has engañado?». 26 Dijo Labán: «Eso no se acostumbra en nuestro lugar, entregar a la menor antes que a la mayor. 27 Completa la semana de ésta, y te daremos también la otra por el trabajo que habrás de hacer para mí siete años más». 28 Iaakov (Jacob) así lo hizo y completó la semana de ella; y él le dio a su hija Rajel (Raquel) como su mujer. 29 Y Labán le dio a Rajel (Raquel), su hija, a Bilá, su sirvienta, para que fuera sirvienta suya. 30 Él se casó también con Rajel (Raquel) y amó a Rajel (Raquel) todavía más que a Lea; y trabajó con él siete años más. 31 El Eterno vio que Lea no era amada, y abrió su matriz; pero Rajel (Raquel) permaneció estéril. 32 Lea concibió y dio a luz un hijo, y lo llamó Reuben (Rubén), porque dijo: «Porque El Eterno ha percibido mi aflicción, pues ahora mi marido me amará». 33 Y concibió nuevamente y dio a luz un hijo, y dijo: «Porque El Eterno ha oído que no soy amada, me ha dado éste también», y lo llamó Shimon (Simeón). 34 Nuevamente concibió y dio a luz un hijo, y dijo: «Esta vez mi marido se unirá a mí, pues le he dado tres hijos»; por eso lo llamó Levi. 35 Y concibió una vez más y dio a luz un hijo, y dijo: «Esta vez alabaré a El Eterno»; por eso lo llamó Iehuda (Judá); entonces dejó de dar a luz.

30

- 1 Rajel (Raquel) vio que no le había dado hijos a Iaakov (Jacob), y tuvo celos de su hermana; le dijo a Iaakov (Jacob): «Dame hijos, si no soy como una persona muerta». 2 Y se despertó la ira de Iaakov (Jacob) contra Rajel (Raquel), y dijo: «¿Acaso yo estoy en lugar de Dios, Quien te ha negado el fruto del vientre?». 3 Dijo ella: «Aquí está mi sirvienta Bilá, allégate a ella, para que dé a luz sobre mis rodillas y yo también pueda construirme a través de ella». 4 Le dio a su sirvienta Bilá por mujer y Iaakov (Jacob) se allegó a ella. 5 Bilá concibió y le dio un hijo a Iaakov (Jacob). 6 Entonces Rajel (Raquel) dijo: «Dios me ha juzgado y también ha oído mi voz y me ha dado un hijo». Por eso lo llamó Dan. 7 Bilá, la sirvienta de Rajel (Raquel), concibió nuevamente y le dio a Iaacov (Jacob) un segundo hijo. 8 Y dijo Rajel (Raquel): «¡Numerosas plegarias ofrecí a Dios acerca de mi hermana y fui respondida!». Y lo llamó Naftali (Neftalí). 9 Cuando Lea vio que había dejado de dar a luz, tomó a su sirvienta Zilpá y se la dio a Iaakov (Jacob) por mujer. 10 Zilpá, sirvienta de Lea, le dio a Iaacov (Jacob) un hijo. 11 Y Lea dijo: «¡Ha llegado buena suerte!». Y lo llamó Gad. 12 Zilpá, sirvienta de Lea, le dio un segundo hijo a Iaakov (Jacob). 13 Lea dijo «¡Para mi felicidad! Pues las mujeres me felicitarán». Y lo llamó Asher (Aser). (4º día / 4ª aliá) 14 Reuben (Rubén) fue en los días de la cosecha del trigo y halló mandrágoras en el campo, y se las trajo a su madre Lea; Rajel (Raquel) le dijo a Lea: «Por favor, dame algunas de las mandrágoras de tu hijo». 15 Pero ella le dijo: «¿Acaso no fue bastante que tomaras a mi marido, y ahora también quieres tomar las mandrágoras de mi hijo?». Dijo Rajel (Raquel): «Por eso, en pago por las mandrágoras de tu hijo, se unirá a ti esta noche». 16 Cuando Iaakov (Jacob) llegó del campo al anochecer, Lea salió a recibirlo, y dijo: «Vendrás a mí, pues ciertamente te he conseguido a cambio de las mandrágoras de mi hijo». Y se unió a ella aquella noche. 17 Dios escuchó a Lea; y ella concibió y le dio a Iaacov (Jacob) un quinto hijo. 18 Y Lea dijo: «Dios me ha recompensado, pues le di mi sirvienta a mi marido». Y lo llamó Isajar (Isacar). 19 Entonces Lea concibió nuevamente y le dio a Iaakov (Jacob) un sexto hijo. 20 Dijo Lea: «Dios me ha otorgado un buen regalo; ahora mi marido vivirá siempre conmigo, pues le he dado seis hijos». Y lo llamó Zebulun (Zabulón). 21 Luego tuvo una hija y la llamó Dina. 22 Dios recordó a Rajel (Raquel); Dios la escuchó y abrió su matriz. 23 Ella concibió y dio a luz un hijo, y dijo: «Dios se ha llevado mi vergüenza». 24 Y lo llamó Iosef (José), diciendo: «Que El Eterno me agregue otro hijo». 25 Y cuando Rajel (Raquel) dio a luz a Iosef (José), Iaakov (Jacob) le dijo a Labán: «Déjame partir, para que vaya a mi lugar y a mi tierra. 26 Dame a mis mujeres y a mis hijos, por los que trabajé para ti, y me iré; porque tú conoces el trabajo que hice para ti». 27 Mas Labán le dijo: «Si he hallado gracia en tus ojos. He sabido, por adivinación, que El Eterno me ha bendecido por tu causa». (5º día / 5ª aliá) 28 Y dijo: «Dime cuál es tu salario y te lo daré». 29 Mas él le dijo: «Tú sabes cómo te he servido y cómo estuvo tu ganado conmigo. 30 Pues lo poco que tenías antes de que yo llegara se incrementó en gran manera desde que El Eterno te bendijo con mi llegada; y ahora, ¿cuándo haré yo también algo para mi propia casa?». 31 Dijo: «¿Qué te puedo dar?». Y dijo Iaakov (Jacob): «No me des nada; si haces eso, continuaré pastando y cuidando a tus ovejas. 32 Pasaré hoy por todo tu rebaño. Quita hoy de allí todos los corderos con motas o manchas, todos los corderos marrones entre los corderos, y todas las cabras con manchas o motas, y ése será mi salario. 33 Que mi rectitud atestigüe por mí en el futuro, cuando revises mi salario; cualquier cabra que encuentres en mi posesión que no tenga motas ni manchas, o cualquier cordero que no sea marrón, es robado». 34 Y dijo Labán: «De acuerdo. Será como tú dices». 35 Y aquel mismo día, quitó los chivos rayados y manchados, y todas las cabras moteadas y manchadas, todas las que tenían color blanco, así como también los corderos marrones, y dio en mano de sus hijos. 36 Y puso una distancia de tres días entre él y Iaakov (Jacob); y Iaakov (Jacob) se ocupó de apacentar el resto del rebaño de Labán. 37 Iaakov (Jacob) tomó varas de álamo frescas, de avellano y de castaño. Raspó con rayas sacándole la corteza, descubriendo el interior blanco de sobre las varas. 38 Y colocó las varas ya descortezadas en los abrevaderos a los que iban a beber los rebaños, enfrente de los rebaños, para que se estimularan a concebir cuando iban a beber. 39 Los rebaños se estimulaban con las varas y daban a luz a crías con rayas, con motas y con manchas. 40 Iaakov (Jacob) separó a los corderos e hizo que los rebaños estuvieran frente a los rayados y a todos los marrones de los rebaños de Labán. Formó hatos propios y no los puso con los rebaños de Labán. 41 Cada vez que era época de apareamiento de los rebaños vigorosos, Iaakov (Jacob) colocaba las varas en los abrevaderos, para que los vieran y se estimularan a concebir con las varas. 42 Pero cuando se trataba de rebaños débiles, no las colocaba; de ese modo, los débiles iban para Labán y los vigorosos, para Iaakov (Jacob). 43 El hombre se volvió extraordinariamente próspero y adquirió cuantiosos rebaños, siervas y siervos, camellos y asnos.

31

- 1 Oyó las palabras de los hijos de Labán, diciendo: «Iaakov (Jacob) tomó todo lo que le pertenecía a nuestro padre y con lo que le pertenecía a nuestro padre hizo toda esta fortuna». 2 Iaakov (Jacob) vio el rostro de Labán y he aquí que no se comportaba con él como antes. 3 Y El Eterno le dijo a Iaakov (Jacob): «Regresa a la tierra de tus padres y a la tierra de tu nacimiento, y Yo estaré contigo». 4 Iaakov (Jacob) mandó a llamar a Rajel (Raquel) y Lea al campo, donde estaba el rebaño, 5 y les dijo: «He visto el rostro de vuestro padre que ya no me dispensa el mismo trato que antes; pero el Dios de mi padre estuvo junto a mí. 6 Sabéis que con todas mis fuerzas serví a vuestro padre, 7 y vuestro padre me ha mentido, cambiándome el salario cien veces; mas Dios no permitió que me hiciera daño. 8 Si decía las moteadas serán tu salario, entonces todo el rebaño paría ovejas moteadas, y si decía las rayadas serán tu salario, entonces todo el rebaño paría ovejas rayadas. 9 Así fue como Dios mermó el ganado de vuestro padre, y me lo entregó a mí. 10 Sucedió una vez, en la época del apareamiento, que alcé la vista y vi en un sueño que los cabritos que procreaban el rebaño eran rayados, motea­dos y veteados. 11 Y un ángel de Dios me dijo en el sueño: ¡Iaakov (Jacob)!. Y yo dije: Heme aquí. 12 Y él dijo: Alza la vista, por favor, y ve que todos los cabritos que procrean los rebaños son rayados, moteados y veteados, pues he visto todo lo que Labán te está haciendo. 13 Yo soy el Dios de Bet-El, donde ungiste un pilar y donde Me hiciste un voto. Ahora levántate y vete de esta tierra, y regresa a la tierra de tu nacimiento». 14 Rajel (Raquel) y Lea respondieron diciendo: «¿Acaso seguimos poseyendo una parte y una herencia de la casa de nuestro padre? 15 ¿No se nos considera extrañas? Pues él nos ha vendido y ha consumido totalmente nuestro dinero. 16 Pero toda la riqueza que Dios le ha quitado a nuestro padre nos pertenece a nosotras y a nuestros hijos; ahora, lo que Dios te haya dicho, hazlo». (6º día / 6ª aliá) 17 Iaakov (Jacob) se levantó y colocó a sus hijos y sus mujeres sobre los camellos. 18 Y condujo todo su ganado y toda la riqueza que había acumulado, las propiedades que había adquirido en Padán Aram, para ir a lo de su padre Itzjak (Isaac), a la tierra de Canaán. 19 Labán había ido a esquilar sus ovejas y Rajel (Raquel) robó los ídolos de su padre. 20 Iaakov (Jacob) engañó a Labán el arameo al no decirle que huía. 21 Y huyó con todo lo que tenía. Él se levantó y cruzó el río, y se dirigió hacia el Monte Gilad. 22 A Labán se le dijo al tercer día que Iaakov (Jacob) había huido. 23 Y tomó a sus familiares y los persiguió a una distancia de siete días, alcanzándolos en el Monte Guilad. 24 Pero Dios se apareció a Labán el arameo en un sueño nocturno y le dijo: «Cuídate de no hablar con Iaakov (Jacob), ni bien ni mal». 25 Labán alcanzó a Iaakov (Jacob). Iaakov (Jacob) había asentado su tienda en la montaña, mientras que Labán había asentado a su familia en el Monte Guilad. 26 Labán le dijo a Iaakov (Jacob): «¿Qué has hecho que me has engañado y has guiado a mis hijas como cautivas de la espada? 27 ¿Por qué huiste de modo tan oculto y me engañaste? Tampoco me dijiste, pues te hubiera despedido con alegría, con canciones, con pandero y con lira. 28 Y ni siquiera me dejaste besar a mis hijos e hijas; has actuado en forma tonta. 29 Podría hacerte cualquier daño, mas el Dios de tu padre Se dirigió a mí anoche, diciendo: Cuídate de no hablar con Iaakov (Jacob) ni bien ni mal. 30 Ahora: te fuiste porque anhelabas ir a casa de tu padre, pero ¿por qué robaste mis dioses?» 31 Iaakov (Jacob) respondió y le dijo a Labán: «Porque tuve miedo, pues pensé que tal vez me robarías a tus hijas. 32 Aquel en el que encontraras a tus dioses, no vivirá; en presencia de nuestra familia comprueba por ti mismo lo que está en mi posesión y llévatelo». Iaakov (Jacob) no sabía que Rajel (Raquel) los había robado. 33 Labán entró a la tienda de Iaakov (Jacob) y a la tienda de Lea, y a la tienda de las dos sirvientas, mas no halló nada. Al salir de la tienda de Lea, entró a la tienda de Rajel (Raquel). 34 Rajel (Raquel) había tomado los ídolos, los había colocado en la montura del camello que montaba, y se sentó encima. Labán revisó toda la tienda, mas no halló nada. 35 Ella le dijo a su padre: «Que mi señor no se disguste porque no me pongo de pie, pero es que me ha llegado la regla de las mujeres». Buscó, mas no encontró los ídolos. 36 Iaakov (Jacob) se enojó y se enfrentó a Labán. Iaakov (Jacob) le dijo a Labán: «¿Cuál es mi falta y cuál es mi pecado que me has perseguido? 37 Cuando revisaste todos mis objetos, ¿qué encontraste de todas tus pertenencias? Colócalo aquí, ante mi familia y la tuya, y que ellos juzguen entre ambos. 38 Todos estos veinte años estuve contigo y tus ovejas y tus cabras jamás abortaron, ni comí los carneros de tu rebaño. 39 Los animales mutilados nunca te los llevé, yo mismo sufría la pérdida, a mí me la exigías, ya fuera que fue robada de día o robada de noche. 40 De día el calor abrasador me consumía, de noche, la helada; el sueño se escapaba de mis ojos. 41 Éstos son mis veinte años en tu casa: catorce años te serví por tus dos hijas; seis años por tus rebaños, y tú cambiaste mi salario cien veces. 42 Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham y el Temor de Itzjak (Isaac) no hubiera estado conmigo, ahora me habrías echado con las manos vacías; Dios vio mi aflicción y el esfuerzo de mis manos, y por eso te reprendió anoche». (7º díA / 7ª aliá) 43 Entonces Labán habló y le dijo a Iaakov (Jacob): «Las hijas son mis hijas, los hijos son mis hijos y el rebaño es mi rebaño, y todo lo que ves es mío. Pero a mis hijas, ¿qué les podría hacer hoy? ¿O a los hijos a quienes han dado a luz? 44 Ahora, vamos, hagamos un pacto, tú y yo, y Él será testigo entre nosotros». 45 Iaakov (Jacob) tomó una piedra y la elevó como pilar. 46 Y Iaakov (Jacob) le dijo a sus hermanos: «¡Juntad piedras!». Y ellos tomaron piedras y formaron un montículo, y comieron allí sobre el montículo. 47 Labán lo llamó Iegar-sahaduta, mas Iaakov (Jacob) lo llamó Galed.48 Y Labán dijo: «Este montículo es hoy testigo entre tú y yo» por eso lo llamó Galed. 49 Y también Mitzpá, pues dijo: «Que El Eterno vigile entre nosotros cuando ya no nos veamos. 50 Si afligieras a mis hijas o si te tomares otras mujeres, además de mis hijas, aunque no haya hombre entre nosotros, Dios será nuestro testigo». 51 Y Labán le dijo a Iaakov (Jacob): «He aquí este montículo, y he aquí el pilar que erigí entre tú y yo. 52 Este montículo y este pilar serán testigo de que no puedo cruzar por sobre este montículo para ir hacia ti, ni tú puedes cruzar este montículo y este pilar para ir hacia mí y hacerme el mal. 53 Que el Dios de Abraham y el dios de Najor juzgue entre nosotros; el dios de su padre». Y Iaakov (Jacob) juró por el Temor de su padre Itzjak (Isaac). 54 Entonces Iaakov (Jacob) sacrificó un animal en la montaña y convocó a su familia para comer el pan; y ellos comieron el pan y pasaron la noche en la montaña. (maftir)

32

- 1 Y Labán se despertó temprano a la mañana; besó a sus hijos y a sus hijas y los bendijo; entonces Labán fue y regresó a su lugar. 2 Iaakov (Jacob) prosiguió su camino y los ángeles de Dios lo encontraron. 3 Iaakov (Jacob) dijo al verlos: «¡Éste es un campamento de Dios!». Y llamó a aquel lugar Majanaim.

24 nov 2011

Construyendo un hogar Judío 2 Recato


BS"D
Construir un hogar es una tarea poderosa
El mundo, nos ha distraido y nos ha llevado lejos de nuestra esencia
Para recuperarnos, para ser quienes vinimos a ser, debemos cerrar el paso a las influencias de la oscuridad que se visten de glamour mentiroso.
Para des-cubrir nuestra verdad, debemos protegernos de miradas foráneas.
El Recato, es el Precepto que eleva a la mujer a su eterno rol de Reina y la devuelve a su lugar de privilegio. El Tzniut, la salva de la esclavitud social que intenta perpetuarla como un "objeto" de belleza física vacía de sentido.
La Mujer Judia es la verdadera Mujer Liberada, pues al cumplir los Preceptos Divinos, se deshace de todas las miradas que desean juzgarla y sojuzgarla, abandona la pulsión de servir a otros "dioses" y se dedica a servir al Uno, a Aquel que la ha enviado para una irreemplazable Misión.